EL POETA: UNA ALCOBA ENTRE LAS NUBES.


Nunca pensé que la poesía podría ser de carne y hueso, no imaginé que podría tornarse en algo inolvidable, que su nombre sería el del gran poeta Ricardo Rovelo, el intérprete de mi carne, el ingrediente oculto de mis lágrimas. Lo conocí en Marzo a tres mil metros de altura, sobrevolando algún lugar desconocido de Jalisco, en un avión lleno de extraños, él se convirtió en mi cobijo aunque para nada tenía frío. Regresábamos de Los Cabos,...


Continue reading ...