LA CAMA ES UNA PASARELA.


En los cuentos de hadas nunca mencionan la parte de la vida donde las doncellas o princesas tienen que trabajar para poder sobrevivir y pagar sus deudas. Jamás, ni por equivocación narran cómo el príncipe encantador tiene que partirse el lomo en un empleo de ocho horas para llevar el pan a la mesa. En los cuentos de hadas deberían de usar letras pequeñas como en un contrato o en las cajetillas de los cigarros: “Esto es sólo ficción y fantasía. Creer en c...


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