EL PRESAGIO DE LA LUZ

  Imagino que cuando las horas se recuesten rendidas bajo la sombra de tu alma

Mis labios naufragaran resonando cascabeles de ceniza.

Correré entre mis manos para escaparme dentro de tus rincones…

Para morder despacio los rayos de aliento que emanas. Transparente.

 

Escucho mis propios pasos arrancados del cuerpo vagando solitarios… Escondidos.

A oscuras mi entraña nombra cada huella de tu esencia y mira adentro

De las gotas de esta noche.

De aquella tarde hincada en los colores de tu ser.

 

Como agua…

Bebo de ti la vida y la vida cambia de piel con los brazos abiertos.

Y consumido hasta los huesos me mezo lentamente entre las travesías de tu mirar.

Niños al fin con sed de cielo.

Aves atadas a lo azul del corazón.

 

Es eso el misterio que siempre pregonamos?

Ese trozo de luz que retumba resplandeciendo tu vientre con instintos

De león al amanecer.

Tus latidos abren los ojos esperando el regreso de las alondras

Mientras colmo de voces tibias la inmensidad de tu silencio.

 

Surgiste del mar pero no lo recuerdas.

Aun tienes el sabor que reconozco entre callejones manchados de sol.

Surgiste del cielo que se abrió al momento que llegaste a lo profundo de mí.

Y amo cada forma de tu veneno. Amo el regocijo al que me incitas respirar.

Tu eres ese eco que llega desde lejos iluminándolo todo. Absoluto. Inocente.

 

Me hallo entonces en tus manos ya que las horas duermen… Déjame incendiar las corolas de luz que navegan en ti… Toma mis venas y hazme un río… Rendido estoy… Enamorado me muero… Suspira! Escucha!...

Crees en la eternidad?

Si la eternidad es un mar… El horizonte será tu mirada. Y zarpar debo porque el tiempo nos devora… Que las olas envejecen. La madrugada viene ya. Vuela. Vuela…



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