Para poder pintar se necesita más que un lienzo, brochas y pintura.
Para poder plasmar un sentimiento, una historia, un rostro, un instante, se necesita cortar una arteria del alma y dejar fluir la sangre etérea de Dios que corre por todo nuestro ser.

Hoy quiero hablarles de las obras de un gran artista que confieso me sorprendió, en un mundo donde las ideas se reciclan y los artistas han dejado de concebir, de crear; sólo han adoptado una actitud de jueces y dejaron de aportar algo al mundo. No todos claro está, pero hacía tiempo que no me sorprendía un creador con sus obras artísticas.

Ben Islava es su nombre. Cualquiera que vea a una persona bella da por hecho que no tiene materia gris y tampoco talento alguno. Más ésta es una gran excepción.

 (En la foto: Ben Islava)

Ben Islava encontró su vena creativa y la ha explotado de manera exquisita.
Haciendonos entrega de siete muestras evidentes a lo que he expresado arriba.
Ésta colección llamada "ONE DAY @ A TIME" refleja el lado sensible de un hombre
que habla con su propio ser.

Comenzámos con "LIGHTS":


Ben plasmó en este lienzo las luces como espíritus, como seres con vida propia, como seres que iluminan su derredor, que no están tácitos; luces como personas en otra dimensión más puras, más sabias. Luces en un horizonte azul que van dejando un rastro amarillo, como ecos de su existencia.
Como fotógrafo yo conozco la importancia de la luz en el día a día de las almas. En ésta pintura Ben nos muestra que la luz tiene vida y que debemos absorberla.

Continuamos con "ARBOL DEL OCASO":


Ben nos muestra a un árbol viendo de frente al ocaso, un árbol que observa al Sol morir, captura los colores que va dejando la ausencia de la luz, las sombras de un árbol que puede estar observando su fin. Ésta pintura no es sólo un árbol, es un ser vivo que tiene en frente a lo que casi todo ser vivo teme: La muerte.
Pues un ocaso no es sólo una puesta de Sol. Un ocaso tambien puede interpretarse como el fin del ciclo o vida de algo. Entonces éste ser con forma de pino observa un fin y quizá, el principio de algo nuevo.

Le sigue "A REGULAR DAY":


Ésta obra definitivamente no es un día común u ordinario. Vemos las marañas que las horas, las palabras, las miradas, las caricias, los golpes y las personas van creando en nuestro vivir, en nuestro día, en nuestro presente.
Un amarillo que se convierte en naranja. Un naranja atado a un azul, marrones, y un blanco que significa la fé que aunque sea un día no placentero, dicha fé nos hará sobrevivir para lo próximo que el destino traiga a nuestros pies.

Contunuamos con "YING-YANG":


Al ver ésta pintura sólo tengo una palabra que salta de mi lengua: INTENSIDAD.
Es el hombre y la mujer, el bien y el mal, la fuerza de la naturaleza tatuada en este lienzo que toma formas inúsitadas en colores negros y rojos. La sangre y un secreto.
Ying y Yang como prueba perfecta que puede existir un equilibrio en el universo.
De hecho existe. Lo estamos contemplando ahora mismo.

Y seguimos con "WAVES":


Las olas del tiempo, de un mar que nunca descansa, las olas que nos enredan con sus fuertes movimientos y nos llevan a lugares que nunca pensamos conocer. Olas que nos impulsan a hacer cosas que no nos creíamos capaces de hacer.
Confieso que cuando ví las pinturas me identifiqué con ésta en particular.
La vida ha sido una gran ola para mí y siento que nunca he dejado de ser arrastrado por ella.
Ésta ola (llamémosla vida) me ha hecho sentir cosas desde las más dulces a las más amargas.
Aquí en éste lienzo vemos dos olas, dos fuerzas convergiéndo y mezclandose.

Tu vida ha sido una ola?

Continuamos con "EL FRIO":


El frío tiene un color, tiene un sabor; el frío puede dejar un rasteo desolador o puede aflorar los mejores sentimientos; como un abrazo. (Un abrazo es un sentimiento).
Ben nos muestra como su alma vé y siente el frío, pequeñas gotas azules que se mezclan con el viento helado, un silencio que puede hacer eco en los rincones más recónditos de la intimidad humana; un frío que puede convertirse en soledad; una soledad azul que se impregna en la carne.

Y finálizamos con "HEATWAVE"


Ben nos otorga en ésta muestra lo contrario al frío: Una ola de calor que invade las venas y nos hará sentir que galopamos la vida como un corcel.
És el perfecto antídoto para el pesar que la heladéz puede dejar en el alma.
El calor de un abrazo, el calor de una mirada, de un beso, de un cuerpo junto al nuestro. El calor de la fuente de energía más grande y divina que podemos conocer como lo es el Sol.

Pudimos ver una historia en ésta hermosa colección de pinturas de Ben Islava.

Desde luces moviendose, un árbol que contempla el adiós del Sol, la monotonía de los días, la intensidad de nuestros polos, olas que nos pueden arrojar a fríos devastadores o a una onda de calor que puede resultarnos fructíferamente deliciosa.

Hay quienes opinarán que estas pinturas les recuerda un poco a las de Pollock, pero no es así. Al menos no tienen nada en común.
Las pinturas de Pollock tienen su propia senda e historia.
Ben nos muestra una versión actualizada de lo que es ser intenso y ser honesto al tener una brocha en las manos, dejándo libre su mano al trazo que le dicte el corazón.
En éstas pinturas no veo pretenciones, sólo veo palabras, emociones, seres sinceros y ávidos por existir en los ojos del espectador.

Y como tal debo agradecer la oportunidad que se me dió por poder ver éstas obras genialmente ejecutadas.
Demostrandonos que tener técnica y experiencia es bueno; pero es aún mejor cuando dejas hablar a tu corazón y abres tu alma al mundo grabado en un pedazo de tela que tocará la eternidad.


Si quieres adquirir alguna de las pinturas ponte en contacto conmigo para darte toda la información.




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