SEVILLA EN MI PIEL


Es Domingo en mi mente pero es Martes en la vida real, llevo acurrucada junto a la almohada y a Julián toda la noche, madrugada y lo que ha transcurrido del día, las sábanas sirven de ropaje para nuestros cuerpos que perdieron el decoro al momento de encontrarse en aquella fiesta en Condesa; había más extranjeros en ese recinto que en un Aeropuerto en el último día de vacaciones. Su majestuoso cuerpo se movía al compas de la música, las luces estruendosas envolvían sus músculos como manos de mujeres lujuriosas, su nariz era como de ángel, una señora se acercó a mí para ofrecerme un poco de paella y desde ese momento supe que era pa’mí ese hombre hermoso que estremecía sin esfuerzo hasta el tuétano de mis huesos. Se aproximó a mí, fumando y oliendo a colonia amaderada, un tanto ufano y seguro de que iba a llevarme a la cama -creo que ni Narciso estaba tan enamorado de sí mismo como lo está Julián de su persona, pero si él se ama entonces me garantiza amor y placer, es la combinación perfecta y asesina que aplasta mi alma de libélula- me ofreció sangría mas yo pedí tequila, su melodioso acento español me recordó a Ricardo pero no le permití a la nostalgia arruinarme la noche, luego dije: “¿Cuánto tiempo llevas aquí Sevilla? y el respondió halándome hacia él, acariciándome, rozando con la punta de su lengua las bordes de mi boca. Bailamos un rato, bebimos demasiado y nos besamos como hambrientos de bocas ajenas, sus besos y mordiscos taladraron mi cuello, su lengua seguía bajando hasta mis pechos, olvidamos que la fiesta no era para nosotros dos y que no éramos los únicos ahí, fue cuando aprovechando la mente abierta y europea de los demás, dejé caer mis pantaletas al piso, abracé su cadera con mi pierna derecha y sentí su mano hacerse camino hasta mi entrepierna, lamió sus dedos para introducirlos en mí, uno a uno y hasta el fondo, hicimos el amor entre humo, flamenco electrónico, colores neón y sabores a piel, sudor, sangría y fuego.

Me envolvieron sus fuertes brazos (confieso que uno de mis fetiches más avasallantes son los bíceps bien trabajados de los hombres, y sus brazos eran el tributo perfecto a la belleza masculinamente divina) y subimos a una habitación donde alguien ya había tenido sexo pues en la cama había varios condones usados, Julián y yo reímos, limpiamos la cama lo más someramente posible y nos acostamos, besándonos, chupándonos, olfateándonos, acariciándonos, absorbiéndonos y llenos de ganas de tener más ganas para nunca volver a salir de la calidez y cobijo de esas cuatro paredes. Él tiene 25 años de vida pero todo un siglo de experiencia.

Era Jueves, para la mañana siguiente él ya estaba desayunando y a mí me dejó seguir durmiendo, un rato después, me levanté, bajé por las escaleras padeciendo una resaca indecible, acomodándome la falda y poniéndome los tacones, había decidido irme a mi departamento pero al verlo, volví a excitarme y humedecerme,  él entonces me invitó a desayunar, me presentó con los dueños de la casa, amigos de la familia, un matrimonio madrileño que la noche anterior estaba celebrando su trigésimo aniversario juntos, yo estaba embelesada por lo bien que se llevaba toda esa gran familia y amigos, rodeando la gran mesa, deleitándonos con ese exquisito bacalao al pipil, el gazpacho -fue la primera vez que lo probé-  pero me enamoré de las torrijas, del sabor a coñac y de la mirada con la que Julián me desnudaba en la mesa, rebosante de alevosía y ventaja.

Me sentí como en familia, hace mucho que no estoy con la mía, comenzaba a sentirme un cangrejo ermitaño pero todos esos españoles ruidosos, vivarachos y hermosos me recordaron que la vida es una fiesta la cual había dejado de vivir por camuflarme con el cielo nublado, llover todas las noches y soplar el frío de la soledad.

A la hora de despedirme, les di un fuerte abrazo a todos, ellos y su hospitalidad devolvieron el rojo a mis mejillas y me habían permitido probar platillos que nunca antes había tenido el gusto de comer cuyos sabores no había imaginado. Julián no estaba y yo le di al  tiempo un poco más de tiempo dejando que apareciera pero se demoraba y tenía que marcharme ya, entonces…

“Joder, tía, ¿ya te vas sin despedirte de mí?, hice todo lo posible anoche para que me recordaras, maja, pero no imaginé que me fueras a olvidar tan pronto, llévame contigo, por favor…”

“Me fascina tu voz, tus ojos, tu nariz, tu barba de tres días, tu look, tu actitud, tu cuerpo, tu aroma, tu sexo y el subtexto de tus dedos deslizándose por mi cintura, me harías la vida si vienes ésta noche conmigo Julián, mi cama es grande pero sólo hay cabida para ti y para mí”…

Llegamos a mi apartamento y pedimos pizza por teléfono, volvimos a comer y nos recostamos en el suelo, escuchando música, fumando y observando el techo como si tuviese mensajes ocultos o códigos llenos de misterio, pero más misterio tenía la sonrisa de Julián que se estrellaba contra mi pecho como insecto en el panorámico de un auto, nos besamos intensamente pero seguimos platicando, no teníamos emergencia sexual y en cambio follamos en un nivel un poco más alto, más intelectual de igual manera tangible que la física.

“¿Todas las mexicanas son como tú?, no había tenido la oportunidad de pasar la noche con una mujer como tú, recién he llegado a México y haberte conocido es todo lo que necesito saber de tu pueblo maravilloso”

“Ni en México ni en China las mexicanas son como yo, ni yo misma soy como yo a veces, soy un camaleón sexual y ocioso, tengo hambre de viajar por todo el mundo y aunque no he podido cumplir ese sueño, conozco alguna ciudad extranjera un hombre a la vez, tú no eres el primer español con quien me he acostado, hace tiempo tuve un amorío con un poeta madrileño y he tenido un mar de sueños húmedos con Rafael Nadal, la voz de Alejandro Sanz es como un pene sinfónico, penetrante y gitano, me hace el amor siempre que tomo una ducha,  me enamoré al primer bocado de la comida de tu país, amo la manera con la que pronuncias las palabras, lo haces todo tan complicado pero tu acento te vuelve aún más atractivo, tengo una nueva obsesión: tus brazos y tu boca, tengo problemas psicológicos, ¿quién no?, como podrás haber notado, me mata tener sexo delante de otros, dicen que a eso se le denomina ‘exhibicionismo’, yo a eso lo llamo ‘libertad carnal y humana de expresión’, tengo los modales de una serpiente a punto de cazar a su presa, escribo en un diario el nombre de todos aquellos que han tocado mi cama, es una forma de deformar el pasado y recrearlo una y otra vez, estoy desempleada, mi vida es como el libro de García Márquez, ‘El Amor en los Tiempos del Cólera’, pero sobrevivo buscando el amor en los tiempos de la recesión, con cien pesos en el bolso y los tacones desgastados de mis casi únicas zapatillas, dejé de llenar solicitudes de empleo para poder ganarme la vida y comencé en cambio a vivir la vida para ganarme un motivo y poder seguir así, flotando, como diente de león, en el aire, sin rumbo, pero siempre aterrizando en el lugar preciso; mírame, anoche llegué a la fiesta de los amigos de tus padres y te conocí, no es algo que ocurre todos los días; ¡¡¡que suenen las trompetas de los ángeles!!!, un hombre bello, un dios del sexo yace semidesnudo en mi habitación, agazapado, a punto de devorarme”

“¡Eres la hostia mujer!”

“Pues tú eres un camarón…”

“No he entendido eso, tía…”

“Me llamaste hostia, primero pensé que te referías al ostión, que vergüenza, una hostia en México es una oblea consagrada la cual es introducida en tu boca cuando comulgas, entonces ¿quieres introducirme en tu boca? ¿Quieres que santifique tu polla?”

“¡Jajajaja! No mujer, ‘eres la hostia’ es como decir que eres buenísima, extraordinaria, genial, y otros sinónimos que ya no recuerdo, me has dejado hechizado, eres un torbellino voraz  y tierno”

“Que tonta soy, perdonadme noble caballero, pero ésta plebeya ya no piensa con la cabeza, mi vagina comienza a tomar fuerza y a poseer la voluntad del resto de mis miembros, vuestro cuerpo es el vino embriagador que me hará perder la razón ésta noche”

“¿Tú vagina que idioma habla? Mi polla habla castellano…”

“Cariño, anoche tu pene y mi vagina no tuvieron problemas de idiomas, lenguas, banderas, nacionalidades, léxicos ni de sintaxis, no se que idioma habla mi clítoris pero te aseguro que no menciona palabra alguna cuando tiene la boca llena…”

“¿Quieres que te llene la boca?”

“Sólo si tienes con qué, porque tengo ganas de seguir hablando, la verborrea es uno de mis placeres culposos predilectos…”

“¿Te parece suficiente esto?”

“Dios mío, ¿a caso tu pene creció de anoche para hoy?, ¿Prometes que es toda para mí?

“Es toda tuya si así lo quieres”

“¿A cuántas mujeres has partido en dos con éste monstruo?”   

Jejeje, a las suficientes como para saber para qué sirve y cómo y en dónde se debe introducir”

“Espero que te guste salirte del renglón y rompas las reglas, ahora confiésame, alguna de aquellas, ¿lo besó así?”

“… ¡Ahhh, No, No, No, sigue!, ¡¡¡sigue!!!”

“¿Alguna de ellas lo engulló con tanta gula y tan hondamente, así?”

“¡¡¡Noooo!!! ¡¡¡Qué rico, qué rico se siente!!!...”

“¿Alguna de ellas mordió la cabeza así?”

“¡¡¡Noo Fanya, no!!! ¡¡¡Uyy!!! ¡¡¡Me corro, me corro!!!...”

“Alguna de ellas… ¡Ayy! ¡¡¡En mi blusa no!!! Es nueva, ahora seré la nueva Monika Wawinsky… hmmmm, sabe rico, sabe a ti, oye, ¿tendremos más?”

“… Eres candela mujer”

“Julián, yo quiero más…”

Jajaja, mira tu cara de niña triste y berrinchuda, yo también quiero más, ven, ven, ahora tú confiésame mujercilla traviesa, ¿alguno de todos tus hombres tocó así tus tetas? ¿Ellos te la metieron así?... ¡Aaahhh!”

“…No hablo cuando mi boca inferior está llena, anda, hazme olvidar a todos aquellos que no están en éste momento aquí, oh cielos, tu polla es una antorcha encendida adentro de mí… Más, quiero más, así, profundamente, ¡¡¡dame más!!! ¡Abrázame! Me fascinas…”

Misionero, el rehilete, el chivito que olvidó que estaba en el precipicio y cayó al abismo, la tortuga, la tuerca, de cabeza, a la inversa, 69, 1+1=1000 orgasmos, no tenía idea de que mi vagina era una erudita de las matemáticas y sin rendirnos, nos hicimos invisibles, pies y manos, boca y aliento, pezones, ombligos, sus axilas, sus brazos, mis más insospechados delirios, el tiempo, la tortura, mis uñas, su bigote escapando por algún escondrijo de mi vientre, las miradas, complicidad, vello y vapor; reinventamos el kamasutra, reescribí el mamasutra en él y su fogoso pedazo de carne, su cuerpo tiene aún un mejor acento que su voz, sus caderas hablan con más fluidez con las mías, su anatomía había creado con mi anatomía una soberana y nueva nación, absoluta y llena de gloria; descarados, anclados y sedientos, con el alma arrancada y macerada, continuábamos en la odisea, tratando de conquistar el universo, una estocada a la vez.

El reloj y nuestros impulsos nos desojaron como si fuésemos margaritas en manos de una adolescente enamorada, pétalo por pétalo terminamos saciados, mojados y esclavizados el uno encima del otro, tirados por ahí, en alguna esquina de la cama, cuando el ruido de la ciudad se acordó de despertarnos, abrimos los ojos y nos contemplamos, dichosos, un poco absortos y apaciguados, nos tragamos el calendario, nos bebimos el espíritu, nos fumamos el corazón.  Mientras que sus suspiros me elevaban, sus manos me regresaban a la atmósfera terrestre,  él me hizo sentir que deambulaba en el limbo del sexo y el placer; su toque me desenvolvía como regalo de navidad, sus dedos olían a mi intimidad, mi piel olía su ego, tenía estampada a Sevilla en mi piel como la piel de un tigre, la textura del cielo.

Las horas continuaron pasando, desayunamos una ensalada que fue entregada a domicilio, a falta del entretenimiento absurdo de la televisión optamos por leer nuestras siluetas, nuestros seres eran libros escritos en braille, nuestras manos eran ávidas lectoras.

“Joder, tía, tu coño es un pozo maldito plagado de bendiciones, me quiero quedar toda la eternidad en él, hundirme y que nadie me salve jamás”

“Qué puedo yo decir, si fueras torero y yo un toro bravo e inmenso, me habrías dejado muerta con el primer pinchazo de tu banderilla, ¿sabes qué es lo curioso de todo esto?, dicen que los españoles tienen el miembro muy pequeño o que son demasiado torpes para saber usarlo, afortunadamente yo se que la gente habla en ocasiones sólo para diferenciarse de los animales, porque en realidad no tienen una idea correcta y concisa de lo que  están hablando, a veces la frustración te hace decir tantas cosas que no dirías nunca si tuvieras la oportunidad de experimentar lo que tanto criticas; seguramente habrás escuchado cosas ridículas acerca de las mexicanas, para los americanos somos como curiosidades coleccionables o artefactos exóticos y desechables, sin embargo no me interesa lo que ellos piensen de mí ni de mis paisanas, ojalá ellos tuvieran una pizca de la entereza y pasión que nosotras derrochamos a puños llenos; dime, ¿qué piensas de las mexicanas, qué piensas de mí?”

"Tú lo has dicho mujer, no doy crédito a lo que dice el mundo, no nos definen sus palabras, no me defines tú, no te defino yo, somos lo que somos y al mezclarnos, evolucionamos, cambiamos, renacemos, seguimos siendo lo mismo pero si somos lo suficientemente astutos, aprenderemos de aquellos que se cruzan en nuestro camino, yo soy un visitante en tus tierras, un náufrago en tu cama, quiero quedarme, ¿puedo quedarme? Disculpa mis modales, es que sigo enganchado en tu belleza y reacciono con las pelotas, olvido recurrir a la caballerosidad.”

“Si lo deseas puedes quedarte, dediquemos la vida a hacer todo, a hacer nada, puedes ser modelo, puedo ser tu más ferviente admiradora, puedo cocinarte huevos, no soy una cocinera experta o buena, en todo caso, pero puedo hacer cosas que normalmente no haría, por alguien como tú, puedo confiarte mis secretos, toma mis secretos, lee mi diario, voy a tomarte una foto y a pegarla en alguna de sus páginas para recordarte cuando te hayas ido, no es que estoy deseosa de que te vayas, es que para ser sincera ya no guardo la esperanza de que te quedes, entraste con completa libertad de permanecer el tiempo que quieras y te irás cuando así lo consideres apropiado”

“Yo no soy esos hombres que te han dejado y tú no eres las mujeres que he tenido en mi vida, son sagradas pero no son tú y tampoco están aquí, ¿por qué dejar que los fantasmas nos hagan pedazos y nos enfermen de temor?”

“Eres una visión, hombre maravilloso, eres una visión del paraíso, cielo santo, ahora vengo, voy por la cámara, veré si tiene película, quiero tenerte para siempre en una foto, es lo más bello y honesto que podrá quedarme de ti, después de ti”

Tonta yo, ya no tenía película disponible para fotografiar a Julián, entonces fui a la farmacia para comprar una, corrí como Ana Gabriela Guevara en sus mejores tiempos, del apartamento al establecimiento y de ahí de vuelta a casa, de sólo pensar que Julián podía desaparecer como lo hizo Ricardo me quemaba viva, además, él tenía en sus manos mi diario, leyéndolo para que pudiera conocerme más, para que no le sorprendiera el ayer y no se convirtiera en un obstáculo mañana, porque él había querido quedarse, no importa si es por un rato o un siglo, podré tenerlo un poco más, voy a exprimir el tiempo y beber el zumo de cada segundo a su lado. 

Al abrir la puerta, un tanto temerosa y ansiosa, mi aliento salía y entraba de mi cuerpo, mis ojos buscaban a Julián con desesperación, entonces la paz volvió a mí cuando lo vi recostado sobre la alfombra leyéndome en hojas de papel, en tinta corrida, en fotos de extraños para él que habían dejado sus apellidos y grandes lecciones de vida en los recovecos y pliegues de mi piel; volvió su cabeza a mí, sonrió dulcemente y siguió leyendo, por un momento me encelé de mi diario, pero dejé la locura para alguien más loco que yo e introduje la película en la cámara (una Nikon,  joya antigua y valiosa que heredé de mi abuela que descansando esté en los cielos) y aunque no soy fotógrafa profesional, le tomé dos o tres fotos muy buenas a Julián, creo que ni se percató que estaba siendo retratado, posando para mi lente y mi lascivia. Boté la cámara en la cama y apoyé mis nalgas en las suyas, me senté sobre él y comencé a masajear su espalda, quería más de lo que él me daba pero no pretendía interrumpir la exploración de mi persona que ejecutaban sus ojos.

“Tía, eres una mujer increíble, ¿cómo se que eres real?”

“Mírame, deja el diario, mírame, pon tu mano sobre mi corazón, ¿lo sientes latir?, ahora, pon tu boca sobre mi boca, ¿sientes mi lengua humectar tus labios? Átame a ti con tus brazos, sí, así, ¿puedes sentir mi cuerpo vibrar? Ahora sabes que soy real, no soy etérea, no soy imaginaria, no eres falso, no eres pasajero, aquí sigues, llenando de alegría y anhelos mis pulmones hastiados de exhalar melancolía.”

“Quiero hacerte el amor ahora mismo”

“Soy tuya, fóllame como si no existiera el mañana, muérdeme como si fuese tu alimento más amado y ámame como si fuese la mujer de tu vida…”

“¿Por qué has sollozado, mujer, te ocurre algo malo?”

“No me mires, por favor, no estoy llorando, es una pestaña que se metió en mi ojo”

“Si lo que te está haciendo derramar esas lágrimas es una pestaña, entonces yo soy Barack Obama, ¿ Omama…?

“O mamas ó muerdes, pero en éste rincón mío, tan violentamente tuyo, hoy naces, hoy mueres, quiero que quieras quedarte, pero quédate si te complace hacerlo, no porque mi apetito de ti suplica a través de mis ojos…”

“Calla y deja que los hombres hagan el trabajo, tú eres una dama, mi dama, te propongo algo: Pongámosle seguro al cerrojo de la puerta y arrojemos la llave por la ventana, ¿vale?”

“¡Suena excelente!”

“Suena a un hecho…”

“¡¡¡Julián!!!, jajaja, ¿Qué hiciste? ¿Ahora cómo le haremos para abrir la puerta cuando pidamos comida, cómo saldremos?

“No hay motivos para salir, tengo lo que quiero y necesito en ésta alcoba, se que tienes lo que quieres aquí y ahora, nos sobra aire, sangre, agua y luz, lo tenemos todo, ahora ven mujer, acurrúcate sobre mí que hiervo y espumeo como cappuccino”

“¿Ya ves?, me acabas de antojar un delicioso cappuccino, ahora tendré que escaparme por la ventana e ir a la cafetería por uno… Jajaja, estoy bromeando… Bésame, ámame…”

Dicen que quien no ha visto Sevilla, no ha visto maravilla, yo estoy en la gloria en éstos momentos, con el teléfono descolgado, la luz y la computadora apagadas, con el pecho descubierto y el corazón expuesto, estoy viajando por el mundo, por España, a través del cielo, desvaneciendo las marchitas ausencias en mi cama, dejando en mi diario el pasado y aferrándome al sabor de su presencia a cada instante, teniendo la certidumbre de estoy con el hombre soñado; mi boleto al paraíso no tiene vencimiento, hoy es Martes en la vida real, pero qué importa pues los días son lo mismo hasta que alguien los transforma, hoy hay fiesta y júbilo en mi zapateado y ebrio corazón.

SEVILLA EN MI PIEL / FANYA CONFESIONE SDE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA


By Fer Irigoyen (c) 2011
Foto by: Oscar García Caceres para Extraconfindencial.com

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