LA CAMA ES UNA PASARELA.


En los cuentos de hadas nunca mencionan la parte de la vida donde las doncellas o princesas tienen que trabajar para poder sobrevivir y pagar sus deudas. Jamás, ni por equivocación narran cómo el príncipe encantador tiene que partirse el lomo en un empleo de ocho horas para llevar el pan a la mesa. En los cuentos de hadas deberían de usar letras pequeñas como en un contrato o en las cajetillas de los cigarros: “Esto es sólo ficción y fantasía. Creer en cuentos de hadas puede ser nocivo para la salud”.

Tal vez los príncipes nacen con la vida resuelta y con oro saliendo de sus fosas nasales ahorrándoles la molestia de salir a la calle para buscar el sustento diario, quizá las doncellas, Blanca Nieves y la holgazana de la Bella Durmiente se preocupan solamente por sus peinados, sus vestidos y el barniz destellante de sus uñas postizas o mujeres insulsas como Bella que tienen que acostarse con una bestia para vivir en un castillo –creo que esa tipa podría ser yo pero mi vida no es un cuento de hadas– y disfrutar de los lujos y una vida cuyo nivel social le permita desayunar en Nueva York y cenar en Paris.

Cuando la vida real toca a tu puerta, la fantasía y sus colores vívidos se desquebrajan como mármoles martillados, cuando las deudas te asfixian y los acreedores te acosan hasta en sueños es cuando el amor no es suficiente para poder despertarte satisfecha, con el corazón y el estómago llenos y con la boca sonriente. Porque en los cuentos de hadas no te desalojan de tu mansión ni embargan tus pertenencias, no te llaman a las dos de la mañana para recordarte los pagos atrasados de los muebles que adquiriste para decorar tu nido de amor, no pegan cartas o notificaciones en tu puerta donde con letra mayúscula y roja te gritan que estás hasta el cuello de deudas, que ni la fe ni el presidente podrían socorrerte, cuando la necesidad de pagar la renta se vuelve imposible de esquivar es cuando la pasión se muda a otra habitación; no es lo mismo vivir en “El País de las Maravillas” que en el país donde sería una maravilla poder sobrevivir y no se logra, porque desayunar agua y aire no es exactamente la dieta más recomendada por los nutriólogos, porque salir a comer con los ojos, viendo que otros coman, no nutre el cuerpo ni el alma, pedir prestado ya no es una opción, las puertas se cierran y las oportunidades de empleo escasean; todo el mundo necesita empleo pero pocos logran sus objetivos. ¿Qué se supone que tengo que hacer para comenzar a pagar el alquiler de mi costoso departamento y meter víveres y alimentos al refrigerador para dos bocas? Lo sé, tengo que trabajar, hacer llamadas o llenar solicitudes y repartirlas como volantes no es precisamente lo que llamaríamos una profesión. Cuando el licenciado de recursos humanos es mujer, recibo una mirada despectiva y hasta hiriente de pies a cabeza, lee mi currículo y se despide diciendo que ella me llamará (cosa que jamás sucederá), cuando es hombre a veces me ofrece hasta el anillo más grande y brillante de Saturno pero a un precio muy alto, hay quienes me aconsejan que me dedique a la prostitución o que baile exóticamente, que la paga es buena y los acostones son esporádicos. Imagino a La Sirenita trabajando de puta en alguna esquina de altamar, seguramente algún tiburón caliente le clavaría el diente, pero La Sirenita puede convertir su cola de pescado en piernas de Giselle y salir a la superficie para correr por los enormes jardines del palacio de su amado.

Julián y yo comenzábamos a desesperarnos, nuestra situación económica corría más peligro que la elasticidad de las piernas de Madonna, ya no dormíamos tranquilos, ya no hacíamos el amor con la incansable frecuencia que solíamos, después de nuestra aventura que nos refundió una noche en prisión y que nos costó varios miles de pesos que no teníamos, las cosas oscurecieron para nosotros, tratamos de evadir un poco las responsabilidades pero llega un punto en el que no puedes meter al sol en una bolsa negra y arrojarlo al contenedor de basura. Entonces una noche llegó a mi mente de golpe la solución, una idea que cambiaría todo; ¡No!, no inventé una nueva red social o la próxima e infalible píldora del placer, tenía a un hombre perfecto por dentro y por fuera descansando en mi cama, un hombre cuya belleza opacaría al mismo jardín del edén si posara junto a el… Julián se convertiría en modelo, pero no en cualquier modelo, él sería un modelo el cual ellos quisieran ser y con quien ellas quisieran estar. Tenía que convencerlo, mostrarle mi plan detalladamente diseñado para que ambos pudiéramos salir del pozo en el que nos hallábamos pues nadie nos iba a ayudar y éramos demasiado orgullosos para llamar a nuestros padres pidiendo una remesa de dinero; la caridad de mis ex-amantes desapareció cuando se dieron cuenta de que sus billetes alimentaban también a mi novio, el señor que solía patrocinarme la estadía en ésta casa desapareció junto con su pago mensual cuando me negué a tener sexo de nuevo con él, estábamos cayendo muy hondo, ¿el amor puede vencer cualquier adversidad?  La solución a nuestros problemas estaba dentro de mí, haciéndome el amor con fuerza, desgarradoramente delicioso, hermoso, infinitamente mío.

Después de platicar por horas la idea de que Julián fuera modelo, él se propuso hacer su mejor esfuerzo para conseguir esa meta, lo primero que teníamos que hacer era crear el “book” –libro de fotos de un modelo donde se muestra cómo posa y se desenvuelve ante la cámara, cómo luce y transmite emociones en las fotografías, su trayectoria como modelo y lo camaleónico que podría llegar a ser– que es la mayor carta de representación de un modelo, entonces saqué mi vieja cámara de su estuche, desempolvé mi mirada y fotografié a Julián, con ropa, sin ropa, de perfil, tres cuartos, en el cuarto, sobre la cama, bajo un cielo cansado y encima de mí (está de más decir que esas fotografías eran para uso exclusivamente mío), y así logramos tener un bien material para poder presentar a Julián en las agencias, sería el segundo paso en ésta ardua tarea, convertir a un hombre extraordinario en el modelo más maravilloso, aquel que roba alientos con la mirada, el que destroza tus sueños para construirse una estatua en ellos, el que se dibuja en tus párpados cuando cierras los ojos, el hombre que dividió mi mundo en dos, mi mundo encarnado en un hombre, el modelo que partiera las aguas de la moda como Moisés el mar rojo; el universo estaba a punto de ser estremecido por mi hombre.

Lo que no vimos venir era que salíamos de un infierno para entrar a la boca del león, no hay mal que no aguarde otro peor, por más que nos cubramos de la lluvia, terminaremos mojados, es la ley de la vida, no puede evitarse.

Primero fuimos a una agencia donde nos trataron muy bien, nos ofrecieron incluso café y galletas mas nunca apareció la persona que nos atendería, sabía que teníamos que ser humildes y pacientes, no teníamos otra opción pero sabía que había más agencias en el mapa entonces no perderíamos el tiempo en un lugar donde nadie nos llevaba a una oficina y contrataba a Julián. Hicimos cita con un agente de otra agencia muy accesible y al día siguiente la concretamos, le mostramos las fotos que le había tomado a Julián, le preguntaron su nacionalidad, requirieron sus documentos en orden para poder trabajar en México, le tomaron sus medidas, le tomaron fotos con una cámara polaroid, le pidieron que se quitara los pantalones  y la playera –me excité tanto que sentí mis pezones inflarse como globos–y le tomaron más fotos, el agente llamó a otra persona, una mujer mal encarada, con lentes que dijo que la imagen de Julián era justo lo que estaban buscando y no podían hallar, entonces horas después nos llamaron de nuevo, entramos a la oficina del agente, firmó Julián el contrato, le prometieron muchas cosas pero yo solamente quería una: Recuperar la felicidad que tenía con Julián hasta antes de que la vida real nos comiera.

A la mañana siguiente Julián había salido muy temprano para asistir a las audiciones y a comenzar a conocer a la gente que es imprescindible conocer en ese medio, yo quise acompañarlo pero no pude despertarme, las ganas de dormir me absorbieron completa mas sabía que el iba a estar bien, es un hombre tan lleno de virtudes y luz, es como una profecía de un mundo que sólo te dota de placer y gozo, mis ilusiones estaban puestas en él, ilusiones llenas de esencia, no ilusiones surgidas de un cuento de hadas, donde todo es de aire y polvo, donde todo es un espejismo falaz.

Pasaron las horas, puse algunas canciones para mantenerme entretenida y con la mente ocupada, anocheció y Julián no había llegado, limpié la casa –cosa que nunca hago– y comencé a desesperarme hasta que cerca de las diez de la noche Julián atravesó por la puerta, lleno de orgullo como un gallo, contento, con la mirada brillante, contagiándome de su dicha, compartiendo conmigo durante toda la noche lo que había hecho en cada casting, a quienes había dejado sorprendidos y los que querían contratarlo. Después de eso, el teléfono comenzó a timbrar como el claxon de un hombre impaciente atrapado en el tráfico en plena hora pico sobre la pequeña inmensidad del periférico, nos envolvimos en la vorágine de la vida de un modelo que aunque con una incipiente carrera, tenía más talento y belleza que cualquier otro en la industria. Lo acompañé a sesiones fotográficas, a las grabaciones de comerciales, a castings y a reuniones con diseñadores, comenzó a recibir cheques que nos hicieron la vida tan fácil y libre de deudas; el horario de trabajo era extenso pero las satisfacciones eran mayores, Julián recibía llamados para ser el modelo que abriera la pasarela de varios diseñadores renombrados en México, a más trabajo, más dinero, a más dinero, más gastos, a más gastos, más muebles y ropa; nos sumergimos en los mares de la moda sin saber nadar, nos dejamos deslumbrar por el falso brillo de los accesorios, por las siluetas de los grandes diseños, por la marca de las cosas y olvidamos dejar marca en ellas, alguien que vive la vida superficialmente, nunca llega a sentir la profundidad de la existencia humana ni espiritual.

Trascurridas algunas semanas, Julián ya era toda una estrella codiciada por todos; diseñadores, fotógrafos, editoriales, maquillistas, modelos y actores querían trabajar con él –seguramente querían también llevárselo a la cama pero yo estaba ahí siempre, como la amante más obsesivamente protectora–, entonces en su agencia decidieron que sería bueno promoverlo en ciudades como Milán, París y Nueva York, yo sin saber nada de la moda supe que esa era una decisión exageradamente apresurada sin embargo Julián viajó por una semana a Nueva York, estuvo algunos días en Los Ángeles para darse a conocer y regresó a México, lo extrañé demasiado, como regalo le di mi vagina rellena de crema batida, compré ropa interior comestible y me cambié un poco el color del cabello y también el de la cabeza, quería dejarlo con la boca abierta, y fue con ella con lo que me devoró absoluta, la noche de su regreso, rechazando la invitación de varias fiestas importantes, hicimos nuestro propio festejo sólo para nosotros dos, lo amé con el corazón en las nalgas, él mordió mis senos, lo masturbé con los pies, batí su cuerpo como una repostera bate las claras de los huevos a punto de turrón, mi clítoris le hablaba en francés, no soy francesa pero lo pude besar como Marion Cotillard, no soy española pero le apreté las tetillas como lo haría Penélope Cruz, no soy nada excepto un puñado húmedo y tibio de placer y trémulos suspiros, lo dejé venirse en mi cara, me dejó apoderarme de su alma con el aullido de la noche.

Uno o dos días después, el torbellino de su trabajo inició otra vez, lo acompañé a donde sea que fuese siempre leal y con los sentidos bien despiertos pero eso era justamente lo que ya no podíamos seguir haciendo, no podíamos mantenernos en pie, estábamos muy fatigados, él por trabajar arduamente y yo por seguirlo imparablemente; fuimos a la fiesta posterior de la inauguración del lanzamiento de un importante catálogo de joyería y trajes de lujo, en el antro del momento, rodeados de lo mejor de la moda mexicana, mucha gente hermosa por fuera –llena de cadáveres y remordimientos por dentro, mas como dicen: Ojos que no ven, corazón que no siente–, socializamos tanto, bebimos de todo y consumimos éxtasis pero no el éxtasis que solemos consumir en la cama, ésta versión de éxtasis venía en la forma de una pequeña pastilla, bailamos hasta que la música se acabó, prolongamos la celebración en la casa de un diseñador, muchos modelos y gente del medio acudió a esa fiesta que duró hasta las once de la mañana siguiente, cuando despertamos, no recordábamos nada de lo sucedido pero reímos a carcajadas por la manera en la que estábamos, con la cabeza en los pies y con la cordura bien escondida en las uñas.

A Julián estaba yéndole a pedir de boca en su trabajo, aparecía en todas las revistas, era imagen de varias marcas, su rostro era la tapa de diferentes portadas y aunque no me era posible –o permitido– acompañarlo en todas las ocasiones, yo lo apoyaba con todo el corazón y la fe; en mi cuento de hadas la doncella era una reina y el príncipe azul era un rey de oro, fuerte, varonil e insuperablemente maravilloso. Sé que a aquellas personas que ansiaban estar cerca de Julián les estorbaba, no me querían alrededor de Julián, prendida de su brazo, siempre a su costado derecho, siempre siendo el tiro al blanco de sus ojos, el motivo de sus sonrisas, el molde exacto de sus caricias, sin embargo y a pesar de los otros, yo siempre estuve con él, bebí de la champaña que regalaban en los eventos, comí del caviar que abundaba en las cenas elegantes, me hice de prendas únicas de diseñadores invaluablemente talentosos, las fiestas eran cada vez más frecuentes, más salvajes, más embriagantes; aquellas fiestas en casa de modelos, diseñadores o empresarios eran fogatas para quemar y hacer humear los egos y las vanidades de aquellos que encerrados en la cáscara de sí mismos, engañados con su belleza, aturdidos por su físico y por todo lo que podían conseguir a través de el. Las fiestas duraban días enteros y comenzaban a hacerse más profundas que el abismo, más negras que el alma de Osama, más alucinantes que un kilo de peyote recién cortado.

Recuerdo poco de todo lo que hicimos en las fiestas pero lo que recuerdo es exactamente lo que quisiera olvidar, no porque me arrepienta, sino porque aquello por lo que luchamos Julián y yo, aquello que construimos y moldeamos, nuestro mundo juntos, se había deformado, transformado en algo que aniquilaba cualquier vislumbro de dicha y lo que solía ser para dos ahora es para mil.

La cama se llenó de modelos una noche de viernes, los modelos y Julián habían terminado una gran pasarela y todos ellos se fueron a nuestro apartamento a celebrar, llegaron diseñadores, dos fotógrafos y la espuma efervescente de los eventos de la ciudad, “los socialité” más bonitos que aunque tenían la cartera vacía, tenían el cuerpo lleno de delicias, después de beber litros de vodka y tragar varias pastillas de éxtasis, comenzamos a jugar el famoso juego de la botella, verdad o castigo, retos sexuales que nos hicieron a todos los presentes terminar desnudos o con nada más que ropa interior, el ambiente estaba cargado del humo de los cigarros de marihuana que fumábamos, una modelo exprimió un limón sobre mi pecho y lo lamió muy despacio despertando en los demás las ganas de sexo y pasión en sus miserables y pretensiosas vidas, entonces yo vertí un poco de tequila en los genitales de aquella modelo, lo bebí de un solo golpe, absorbiéndola con el trago; Julián que nunca me había visto comerme a una mujer mostró su excitación a través de sus pantalones, se aproximó a mí para besarme y besarle las piernas a ella, entonces un modelo brasileño me tomó entre sus brazos y deslizó sus manos desde mis tetas hasta el clítoris, me arrancó los calzones con fuerza y me besó el cuello, pensé que Julián iba a golpear al brasileño poseído por los celos pero en cambio estaba sobre la modelo que a su vez estaba besado a otro hombre que estaba siendo acariciado por otra modelo que al mismo tiempo recibía un masaje en los pies por un diseñador que gozaba de la succión de su pene en boca de otra modelo; pensé que había muerto y estaba en el paraíso, el brasileño que tenía un miembro enorme me hizo suya con brusquedad, lastimándome un poco pero fue más el placer que el dolor, mordí su lengua, halé su cabello, sentí una mano ajena introducirse entre mis piernas ya que las del brasileño apretujaban mis nalgas, alguien frotaba circularmente mi clítoris y Julián rozaba con las yemas de sus dedos mis pezones endurecidos; sobre la cama desfilaron tantos modelos, tantos cuerpos despojados de pudor y timidez, en una noche viví la semana de la moda, tantas gentes cuyos sexos lucían expuestos sobre el colchón como un gran bufet de penes y vaginas, yo hice el amor con tres modelos, Julián tenía encima de él a tres tipas que parecían actuar como hienas sobre el cadáver desmembrado de una cebra, un italiano me penetró por detrás –odio las rimas a veces– y grité como María Callas interpretando a Madame Butterfly, todos parecíamos ser el eslabón de una interminable cadena de sexo y lascivia; todos terminábamos pero comenzábamos de nuevo, nadie se saciaba o se rendía, tal vez la droga nos brindaba de poderes especiales, nos consumábamos mas no nos consumíamos, probé más modelos que Donatella Versace ha probado inyecciones de botox, por un momento olvidé que no era una mujer soltera, entonces yo sí me dejé envolver por los celos y con furia quité de los cabellos a la modelo esquelética que Julián tenía encima, esa novata apenas toleraba la puntita, yo tuve que mostrarle cómo se le hace el amor a mi Sevillano, lo abracé como si se hubiese regresado de un largo viaje, le susurré al oído: “Perdón”, él me penetró una y otra vez, rápido y sin empacho, mas entonces el modelo brasileño volvió a mí haciéndome suya por detrás, dos hombres adentro de mí, convirtiéndome en el alma de la fiesta, tuve orgasmos múltiples, morí y nací de nuevo, dos de las modelos más bellas esa noche, una sueca y una americana se prendieron a mis senos como becerros hambrientos; fui crucificada esa noche por mi propio deleite y debilidad, cada segundo duró un siglo, pensé que despertaría con otro nombre, otro cuerpo y otro perfume entonces caí desmayada, todos se durmieron en la posición en la que se encontraban, parecíamos las estatuas de Pompeya que dejó el Vesubio a su paso cuando hizo erupción, tal vez porque todos hicimos erupción, aquellos hombres murieron en mi boca, me ahogué con sus secretos líquidos, salados, tibios; después de que la voz se corriera, mi cama fue el sitio de moda en la ciudad, por una, dos o tres noches, todos querían entrar a nuestras fiestas, todos querían entrar en mí, todos querían que Julián entrara en ellos, las pastillas se convirtieron en cápsulas de grajeas de colores, pequeñas naves que nos llevaban directo a otro mundo donde los límites se aplicaban a la inversa, perdí la consciencia de quién era, arrojé mi hogar por la ventana y me dejé arrollar por un universo de belleza falsa y lujos prestados, cuando la fiesta termina nadie se queda para limpiar lo que se ensució, cuando los extraños se fueron, Julián y yo comenzamos a desconocernos poco a poco.

“Qué vida la de los modelos, me pregunto si así serán todos”

“No amor, no todos…”

“Julián, te siento un poco lejano, no se cómo explicarlo, temo que nuestras fiestas sepultaron lo que fuimos, ya no se que somos”

“Mujer, deja de preocuparte por nosotros, ¿por qué tanta inseguridad de ti misma?

“No estoy siendo insegura, es que nuestro mundo, nuestro hogar fue construido para nosotros dos, nunca imaginé que convertirte en modelo haría que un sinfín de modelos terminaran en nuestra cama compartiendo lo que somos, bebiendo lo que somos, gozando lo que fuimos, siento como si te hubiera sido infiel…”

“Pero no me fuiste infiel”

“Me acosté frente a ti con varios hombres y mujeres”

“Yo también lo hice”

“¿Lo hiciste con hombres?

“¡¡¡No!!!, sólo con mis compañeras pero un empresario muy importante me ha propuesto algo…”

“¿Qué?

“Me pidió que lo acompañara a China, India y Australia por uno o dos meses.”

“¿Él qué es o a qué se dedica?

“El tío aquel es ejecutivo de una televisora y socio de una agencia de modelos en Milán”

“¿Cuál sería tu labor si lo acompañaras?

“Acostarme con él cuando sea que me lo pida”

“O sea, ¿de modelo ahora serás ‘acompañante’?”

“Por supuesto que no, no mancharé mi nombre en el mundo de la moda…”

“Pero si todo mundo lo hace”

“Yo no soy ‘todo el mundo’ Fanya…”

“Eres mi mundo, ¿sigues siendo mío?

“Completamente tuyo, es solo que me invade una resaca moral que el agua mineral o las aspirinas no pueden curar”

“Quién lo dijera… Yo me siento igual”

“Ignoraré la propuesta, seguiré desempeñando mi trabajo como hasta ahora, se que con pasión y amor en lo que haces puedes lograr grandes cosas, no se si los grandes hombres de la historia llegaron hasta donde lo hicieron por acostarse con personas ricas o influyentes, mis padres me criaron diferente, me enseñaron que tengo todo lo se requiere para lograr lo que sea”

“Y lo harás Sevillano, serás el mejor del mundo porque siempre lo has sido…”

“¿Te gustó como te lo hizo el Fabio brasileño o el Alexis el venezolano?”

“¡Ja,ja,ja! Mentiría si te dijera que no pero sabes que siempre volví a ti, siempre quise terminar la noche en el cobijo de tus brazos, ya sabes a quien le pertenezco, de hecho quiero pedirte algo, ya no deseo tener más de éstas fiestas, no quiero que vayas a esas fiestas.”

“Pero…”

“No me des peros por favor, no es indispensable que acudas a fiestas que tienen el trasfondo de orgía romana”

“Está bien, no lo haré, estoy consciente de que la industria de la moda que tanto destella por fuera  tiene su lado oscuro, abismalmente peligroso, si no entras eres un fracasado y si entras jamás podrás escapar, prometo que no asistiré a ese tipo de fiestas pero me darás muchos besos ¿vale?”

“Tonto, mi boca es tuya, ¿dónde quieres que la ponga?”

“En donde tú quieras, tu boca es un pincel, mi cuerpo es un lienzo en blanco, pinta Dalí, pinta, haz de mí una obra de arte que trascienda el tiempo y la imaginación”

“Julián, llámame Frida, ella amó con las venas y murió desangrada de desamor, plenitud y dolor, voy a quemarte con la lengua, he de suspirar fuego sobre las orillas de tu cuerpo que crecen y echan raíz en mis adentros, soy chinampina en tu piel, pintura hecha a base de besos, sangre y piel.”

“Lo sé…”

“Julián, ¿qué hemos hecho?”

“¿A qué te refieres?”

“Tu mente no está aquí en éste momento, quiero saber si tu corazón está pensando en mí, puedo tocar tu cuerpo pero siento que se evapora entre mis dedos, estoy más que preocupada, estoy aterrada, comienzo a percibir que destruimos nuestra intimidad, se que somos un par de indiscretos, locos, mas siento que me estoy enredando como una bola de estambre y no estás aquí para desenredarme, siento que me esfuerzo demasiado para poder atraer la atención de tus pupilas, puedes pensar que estoy alucinando pero no niegues que algo ocurre, pareciera que el destino que tanto sufrimos por labrar nos está traicionando…”

“Todo está bien entre nosotros, es sólo que no sé en qué nos hemos convertido…”

“En lo que ya te dije antes, fuimos infieles con autorización para hacerlo, tú les hiciste el amor a ellas como ellos me lo hicieron a mí… ¿Quieres venganza?”

“Todo lo que hicimos fue de mutuo acuerdo”

“Entonces, hombre, por qué esa cara larga, toma tus pelotas y ponlas en su lugar, no fracases ahora, no olvidemos lo que ocurrió, solamente no lo repitamos jamás”

“No puedo quitarme de la mente la imagen de Fabio haciéndote el amor”

“No me hizo el amor, sólo tuvimos sexo, y no seas egoísta, la Jalisciense se empachó con tu cuerpo y no noté remordimiento en tu erección…”

“Tengo sueño”

“¿Así nada más? Te recuestas y me das la espalda, ¿nos convertiremos en esas parejas que se dan la espalda en la cama y en la vida misma?”

“A veces eres demasiado mexicana, más de lo que puedo tolerar…”

“¡¿Qué quieres decir con eso?! ¿Ser mexicano es ser cínico o sinvergüenza? Que poco me conoces entonces Julián, soy simplemente práctica con las cosas que hicimos, tomemos la responsabilidad que nos corresponde y  sigamos adelante, gimotear por los rincones nunca ha sido mi fuerte”

“Buenas noches…”

“¡Hasta luego!”

Tuve que salir del apartamento para que no me viera llorar, por escapar de las deudas que nos atormentaban ahora nos perseguía el fantasma de nuestros actos, ¿por qué si disfrutamos tanto algo, puede ese placer volverse en nuestra contra y hacernos sentir tan miserables, tan vacíos, tan estúpidos?, mientras que comenzaba a sentir los efectos de la ausencia de las drogas que ingerí, me ardía en el pecho la sensación de que estábamos rotos, ¿qué podría salvarnos ahora? Entré al apartamento de nuevo, miré por la ventana la ciudad tan indiferente a lo que nos ocurría y de repente sentí los brazos de Julián envolverme, sentí de nuevo su calor, besó una de mis lágrimas, volví a respirar su amor, me inflé de esperanzas una vez más, reescribiendo nuestro cuento de hadas que aunque no era perfecto, era real y era nuestro, quizá cenicienta y el príncipe jamás fueron el banquete de orgías ni llenaron su cama de modelos narcisistas y más huecos que el bambú, quizás los personajes de cuentos de hadas han tenido tanto éxito en sus vidas por demasiado tiempo al darse cuenta de que el amor pudo contra la manzana envenenada, el amor venció a la bruja y al dragón, el amor salvó sus vidas; el amor pondría banditas sobre nuestros corazones cuarteados, el amor, mis besos y sus caricias reconstruirían nuestro hogar, sólo el amor puede desafiar, derrotar y disipar el caos, cuando existe amor verdadero, la carencia de dinero o el exceso de él salen sobrando, las demás personas desaparecen del panorama, sólo el amor perdura y nada más.



fanya - confesiones de una exhibicionista desempleada

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