EL POETA:  MUELLE A LAS ESTRELLAS.

Viernes 27 de Mayo del 2011.

Tengo sonámbulas las pupilas, los recuerdos y mi instinto incesable de buscarte entre las multitudes que se mueven y flotan por inercia en ésta gran ciudad, prevalece la cordura sólo para mofarse de la carroña en la que me he convertido, estoy hambrienta de tus ojos, estoy sedienta de tus besos, necesito que sepas que no estoy acompañada, que mi cama es un abismo que nunca se sacia de devorarme cuando no estás, no te pido una eternidad porque yo estoy hecha de polvo y de carbón usado sin embargo quiero un poco más de ti, lo que me das no me basta, soy egoísta y te necesito con gula, quiero aferrarme a ti con mis piernas enredadas en tu cuerpo, mis manos deshilando tus deseos, mi locura rindiéndose a la tuya, mi alma fluyendo y diluyéndose en tu aliento. Tengo tantos deseos sin cumplir y tu ausencia no me ayuda, mi soledad folla con las horas mientras me asfixio con el silencio que mancha mis recovecos;  extraño oír tus zapatos en el suelo, haciendo ese sonido peculiar e inconfundible del caminar tuyo, extraño el aroma del puro que se vuelve ceniza entre tus dedos, extraño sentir tu pene al bautizarme y colmarme de su miel, nunca antes me sentí  tan sola, tan dependiente de algo o de alguien, dejé a mi familia para no necesitar de ellos nunca y mírame ahora, estoy necesitándote con toda el alma porque lo que siento por ti no es amor, es algo tan puro que no tiene palabra o definición, se que tengo que ser paciente y permanecer en mi lugar hasta que regreses, pero lo confieso, no soy como las otras, tal vez me haya desvanecido cuando decidas acordarte de mí, puede que esté a tu lado y tú no te hayas dado cuenta, lo que te puedo asegurar es que lo nuestro no ha acabado aún.

Mis noches no tienen estrellas, sopla con toda la pasión de tu ser hasta donde estoy y mejora mi existencia con tan sólo darme una señal de vida.

Indiscretamente tuya. FANYA.

 

Jueves 02 de Junio del 2011

 Fanya, ángel mío, dueña de mi súbito deseo de vivir, quiero que sepas que no hay un solo día en el que no te piense, mi pluma no tiene tinta, está muda, mis cuadernos y mis hojas de papel me desprecian, no logran descifrar lo que estoy sintiendo y todo lo que muero por decirte.

Me he dejado llevar por la vida como si fuese un río con una corriente rápida e imparable, soy sólo un cuerpo indefenso ante todo lo que me has dado, no logro cumplir con mis objetivos ni acudir a mis diligencias, no logro conciliar el sueño y se me escapan las palabras de la boca y de los dedos, me intoxica la felicidad ajena al darme cuenta que mi felicidad está al lado tuyo.

No prometo nada, no se cuando volveré, la vida de los hombres como yo no es vida, es una aventura de interminables laberintos y esquinas, pero si en algo ayuda y acaba con tus pesares, has de saber que te dedico mi respirar, cada uno de los latidos de éste viejo corazón le pertenecen a la flagrante juventud de ese vientre tuyo, de mi edén oculto entre tus piernas, soy un esclavo dichoso y resignado a padecer de esa gloria que sabe exquisita de noche, cuando se abre pétalo a pétalo y alberga mis más paganos anhelos de vivir para siempre, bendecido al sentir el roce de tu piel humedecida por tu incondicional ansiedad de hacerme sentir hasta el más suave de tus gemidos, cuando exprimes despacio mi espíritu dentro de tu cuerpo, tu pubis es el centro del universo así que por ahora soy un vagabundo sin rumbo, ni brújula, perdido de toda gracia divina, deseando estar contigo, pero tengo que terminar con mis compromisos, no soy lo que soy por estar sentado en la banca de un parque alimentando a las palomas.

A cada instante contigo.

Ricardo R.

 

Lunes 06 de Junio del 2011

 

No sabes lo agradecida que estoy con la vida por haber recibido tu carta, porque estando tan lejos tuviste el detalle de tomarte un tiempo para mí y escribirme esa carta que tanto atesoro. He estado deambulando en las calles, sigo sintiendo tu perfume en los cafés, sigo escuchando tu risa en los rincones alejados del mundo, sigo sintiendo el arrullo de tu anatomía adentro de la mía, busco en las canas ajenas algún rastro tuyo, estoy perdida, no te compadezcas de mí, no dudo que terminaré en alguna calle, invadida por el desquicio y el dolor. Es mejor olvidarme de lo que soy y de lo que pudimos ser, al menos es lo que me digo frente al espejo todos los días pero regreso a ti como un camello sediento en el desierto regresa al lago que se seca, implorándole a los cielos beber de ti un poco más, de imaginarme la musa de tus poesías, de ser el color de tu ocaso y que tienes ojos sólo para mí, nunca fue una condición que dejaras a la otra o a todas aquellas mujeres que dejabas entrar a tu habitación, sé que en éste instante mientras escribo éstas líneas, tú estas llenando de tu deseo, de tu sexo, de tu fuego y de tu ser a otra, cuando todo eso debería de ser mío y navegar en mis venas. Dicen que las españolas besan diferente a las Mexicanas, es cierto eso? Tú eres español y seguro habrás notado alguna diferencia, seguramente sus besos saben a canela, mis besos saben a tequila, saben a nostalgia, saben a mi amor por ti. Quizás las españolas te hacen el amor y no esperan tu llamada al amanecer, quizá las mexicanas te hacen el amor sin desear que las acompañes a sus casas, pero yo no soy española ni tampoco mexicana, en éstos instantes de melancolía soy un sollozo desencarnado, soy el viento que te tocará en unas horas, la mujer que cuando llora imagina que tus manos secan sus lágrimas, la mujer que atesoró cada minuto a tu lado, la que dibujó en tus arrugas los bocetos de un paraíso íntimo, único para nosotros dos, soy la mujer dormida, un volcán lleno de materia incandescente, fumando de nuevo, como si el cigarro fuera tu miembro tan lleno de júbilo y de gloria, succionando el humo y exhalando mi desesperación.

Indiscretamente tuya, hipócritamente paciente. FANYA.

 

Viernes 10 de Junio del 2011

 

Vida de mi vida, recuerdas cuando nos escapamos ese fin de semana a esa playa virgen de Yucatán? Esa experiencia ha venido a mi mente en sueños éstas últimas noches, tal vez mi subconsciente está más consciente de mis necesidades y sabe más de mi sufrimiento que de lo que yo mismo me atrevo a reconocer, estar lejos de ti me carcome, cuando estoy solo, cuando estoy acompañado, cuando el vino me sabe a nada, es cuando me doy cuenta que me estoy convirtiendo en mi peor pesadilla, en un hombre que murió vivo y no tiene derecho a ser sepultado, soy mi propio sepulcro, soy la metáfora que no tiene sentido, la rima inconclusa sin tu alma conmigo.

Tú sabes que soy un hombre casado pero el matrimonio nunca fue mi castración, sabes que me debo a otra mujer pero vivo por alguien más, por ti. Mi esposa es mi refugio, me abraza sabiendo que estoy imaginando el pecho, la boca y la presencia tuya, me consuela sabiendo que mis lágrimas te pertenecen, me prepara mis alimentos sabiendo que la única razón por la que vivo es por ti, sabe que mis poemas y mis novelas han sido paridos en tu honor, porque tú como musa descendida del cielo, motivaste la belleza dormida en mi mente cuando yo era sólo un saco gris de viejos y ajados recuerdos, era un mapa vacío de reencontrados arrepentimientos, una lista de interminables pérdidas pero convertiste al hombre maldito en un errante entre las estrellas.

Los lejanos fuegos artificiales de aquella noche, en el muelle de la playa yucateca, coloreaban tus cabellos y parte de tus mejillas, tú relamías tus labios, me mirabas con la delicadeza de la luz de la mañana, cuando toca a las flores, me bañaste del rocío de tus besos, pediste que tocara tu canción favorita con mi guitarra y poco a poco, al ritmo de las olas, aquella noche, tu cuerpo se deshizo de ese pretexto estúpido de timidez llamado “ropa”…

Trae por favor a mi mente el ayer. Tuyo.

Ricardo R.

 

Domingo 12 de Junio del 2011

 

… Mi cuerpo se arrancó por sí mismo las ropas, mientras tú sentado llenabas el aire y el ambiente con la melodía de tus manos, de la guitarra que parecía leer mis deseos y mecía mi cuerpo lentamente, bailé para ti, desnuda, me acerqué a ti, te quité la boina y me la coloqué, fue cuando reíste que sentí en mi corazón un fuerte pinchazo y perdí el equilibrio, recuerdas? Pensaste que estaba un poco ebria, arrojaste a las maderas viejas y mojadas del muelle la guitarra para sostenerme entre tus brazos, y susurré a tu oído “te amo”, me besaste como ningún otro hombre me había besado, desabotoné tu camisa  arremangada que te hacía lucir bohemio y sensual y tú acariciaste mi espalda, mi cadera, tu lengua desató el cielo y el infierno sobre mi cuerpo, incendió a los ángeles y hundió en mi profundidad a los diablos de la noche, tu lengua se fundió apocalípticamente en mi vagina, apenas podía sostenerme de los barandales del muelle, tú ya estabas tan adentrado en mí como aquella luna llena en esa noche incrustada de estrellas, no recuerdo haber visto tantas estrellas en mi vida, el cielo tan limpio, lustroso, destellante sobre tu espalda, la luna reflejada en tu cabellera, tus manos naufragaron en mi piel haciéndome patalear de placer. Ay! Ricardo, esa noche sentí que introdujiste todas esas estrellas a mi cuerpo, cuando con delicadeza pero con una masculinidad avasallante me penetraste,  tu pene, lo sabes, es un ser plagado de vida, de poderosos e indecibles  enigmas que ungían cualquier herida abierta en mi vida, en mi alma, en mi memoria y como marea enfurecida entrabas y salías de mi cuerpo, con la voluntad del sol todos los días, te sentía envuelto en el éxtasis que nos devoró esa noche, apretaste mis muñecas y abriste la boca, cerraste los ojos, tus quejidos placenteros y la velocidad de tus arremetidas me hicieron venirme de nuevo, en total habré acabado como 7 veces, cuando tú solamente una vez y fue suficiente, sentí tu semen caliente esparcirse por dentro y caíste como toro rendido después de la faena sobre mí, sudoroso y empapado de gozo, besé tu frente, amo las líneas en tu frente, parecen estrofas de un bello poema, el poema de tu vida, pensé que esa noche sería infinita pero lo infinito fue el sabor de tu cuerpo en mis labios, la rugosidad de tu beso en mi cuello, el olor salino del mar y de las estrellas que palidecieron y tiritaron en nuestras pieles.

Sabiendo que alguien podía vernos, tú olvidaste al mundo y estuviste solamente conmigo. Eres para mí eso que los mortales llaman “alma gemela”. Pero qué soy en tu vida? No quiero ser la almohada que divide tu cuerpo del de tu esposa, no quiero el sótano de tus instintos, te quiero a ti, no aguanto más.

Indiscretamente tuya hasta que Dios seque el Atlántico. FANYA.

 

Jueves 16 de Junio del 2011.

Mi mexicana favorita, me has devuelto el aliento y la sonrisa, tal vez nadie note mi sonrisa porque me he dejado crecer la barba y el bigote, como tanto querías, pude volver a vivir cada segundo de esa noche, soy el hombre más afortunado sobre la faz de la tierra.

Mañana tomo un vuelo para Barcelona, estaré muy ocupado, tendré una gira que me llevará a recorrer desde Cataluña hasta Ibiza, estoy siendo arrastrado por un remolino artístico que no quiero ni pretendo detener, voy en la compañía de otros escritores, hay una novelista que me recuerda a ti, pero ella carece de sustancia, creo que la concibieron sin darle un alma, pareciera que sus ojos se secaron como tierra árida, es hermosa pero no tiene vida.

No podré escribirte, no se en cuanto tiempo estaremos otra vez en contacto, sabes que te llevo en mi bolsillo, te escondo bajo mis sombreros y mis boinas y te pongo sobre mis piernas cuando necesito de tu calor. Madrid es una ciudad hermosa pero si tú estuvieras bajo éste cielo, en definitiva mi ciudad sería la ciudad más bella del mundo.

Nunca te lo mencioné pero amo y añoro la sensación cálida de tu vagina cuando te corrías, me era imposible resistir y tenía que correrme en torrentes, nunca antes follé tanto, nunca antes una mujer disfrutó como tú lo hiciste, me hiciste sentir un rey cuando durante mucho tiempo me sabía un miserable.

Te mando un poco de dinero para que no tengas que preocuparte por nada, para que no tengas que salir ni buscar en otros hombres mi sudor, mi calor y mis cojones. Mi pluma poco a poco se desangra y tengo que aprovecharlo, tú abriste mi arteria creativa y te estaré eternamente agradecido por ello.

Con un café en la mano y mi corazón entre líneas, tuyo.

Ricardo R.

 

Lunes 20 de Junio del 2011.

 

No quiero tu dinero, te lo agradezco pero no lo necesito, si he sobrevivido por varios años sin empleo, en éste país que no promete una solución a ese problema, no tienes tú que enviarme de tu dinero, fruto de tus cuentos e historias. Estoy molesta, sabes, pero no tengo otra opción que morder una almohada y gritar, que rabia me da, seguramente esa escritora sin vida se volverá loca y se derramará de gozo,  de la tinta de tu polla, maldito! tienes suerte; cosas como yo no deberían sucederte con frecuencia.

No volveré a escribirte, pude percibir un adiós en tu última carta, nunca he rogado y no rogaré ahora aunque me duela despedirme, el Verano comienza y con ello se que vendrán más cosas para mí. Tú volverás cuando desees volver, vivimos una agonía que no parece terminar. A caso amas la sensación de morir sin dejar de respirar?

Siendo sincera, estoy harta, aburrida de ésta situación, de tener que escribirte cartas, enviarlas, darle tiempo al servicio de correos para que te las entreguen, morir en la espera de tu respuesta, que asco, existe algo llamado correo electrónico, seguí tu juego y apoyé tu manía de odiar la tecnología, estoy hastiada de sentir que no te siento, de saber que no se donde ni con quién estás, tu esposa no me preocupa, ella vive feliz en el pedestal donde la colocaste, pero se que otras mujeres gozan de ti y tú de ellas, que eso es lo peor, no me digas que piensas en mí cuando eyaculas, que cuando “las follas” me dedicas tu hombría llevada a su máxima potencia, no soy de esas, no señor.

Adiós

FANYA.

 

Jueves 23 de Junio del 2011.

Bien dicen que el adiós no existe… Si se pronuncia entre dos seres que no se han encontrado, es una palabra sin sentido. Si se pronuncia entre dos seres que fueron uno es una palabra innecesaria. Porque en el mundo del espíritu siempre hay encuentros y nunca despedidas y porque el recuerdo del ser amado siempre crece en la distancia como el eco entre las montañas.

Porque en la soledad siempre supimos acompañarnos, porque somos la copa que se ha quedado vacía mas sobrevive aquella brillante gota, porque en el amanecer siempre supimos cómo vivir de noche, no oscurezcas la entraña y guarda en un rincón de tu pecho lo que fuimos, la distancia es despiadada, los viejos hábitos son nobles y misericordiosos, no dejes de fumarme que aún queda humo para envenenar varias ciudades, tú ya me conoces, huelo a habano y me ducho con agua fría; pero aunque soy un viejo para ti, he cambiado un poco, me he convertido en un adicto de aquellas mentiras que nos hacen felices… Tú ya no me amas y yo ya no te necesito.

Mitómanamente tuyo.

Ricardo R.

 

Continuará…





Bookmark and Share