Quisiera que sintieras lo que estoy sintiendo!!!!!
Ay que intensa, perdón, intesié mucho pero osea, a caso no le dirías eso a un cubano de 1.90 mts. Ni me atrevo a recordar las demás medidas de su anatomía.

Acabo de regresar de mi viaje que hice a Veracruz de donde soy, fuí a ver a mis padres y podrán imaginar como es que una niña bien que vive y lucha por sus sueños en la gran ciudad, llega como hija prodigiosa y no pródiga a su cuna; a la sacrosanta casa, a mi hogar.
En verdad extrañaba a mis papás, aunque el sentimiento duró una hora, que fué lo que les tomó a mis papás comenzar a molestarme con preguntas como: Ya tienes prometido? Cómo es tu casa, es propia? Ya te ascendieron en tu empleo? Sigues conservando tu virtud... Verdad? Esa última pregunta se siente como latigazo y no es la pregunta sino el VERDAD...?, lo que te predispone a mentir; los papás son amantes de las mentirillas blancas, cuando llegan a cierta edad se les olvida todas las perversiones que hicieron en su juventud y pretenden que sus hijos y el mundo en su totalidad sea puro, casto y con la cruz en la frente. Qué hueva.

Mi mamá preparó una de sus especialidades culinarias la cual devoré como pelona de hospicio, entonces me dió la mirada de: Hija, no estas bien...
Pero sonrió; ella a diferencia de mi papá es idealista con la realidad muy bien puesta en los pies, ella sabe que yo nací para ser libre, sabe que siempre quise ser la dueña de mi propio destino, y aunque he aceptado a veces algunos de sus consejos, siempre he preferido ser la autora de mi vida; pues no hay peor error que aquel que no se comete; no me imagino a Einstein acertando a la primera o a Jennifer Lopez viviendo feliz para siempre con el primero que se casó, después de que se cogió a todo Hollywood (OMG Ben Afflleck, aún me mojo cuando me lo imagino de astronauta, que sexy astronauta... Qué se sentiría hacerlo en la luna?...) Sorry, divagué, qué calor tengo, me traje el calor de Veracruz, además de éste sexy bronceado, me parezco a Nicolás, el cubano.

El caso es que a mi siempre me ha gustado estrellarme, levantarme y saber disfrutar cuando tuve un acierto y cuando hice todo lo contrario, porque todo eso es mío, no se lo debo a nadie, y yo soy muy egoísta y no compartiré mis créditos con nadie más. La vida es un juego de lotería, no sabes cuando vas a ganar o cuando no vas a ganar, tampoco sabemos si cuando perdemos, en realidad estamos perdiendo, todo depende de uno, arriesgarse a ser diferente, y filosofo todo esto porque al estar frente a mis padres y a mi hermana con su marido y su bebe en brazos, me sentí juzgada, tachada y crucificada; era la Madonna de la familia, la oveja púrpura, pero no me arrepentía. Mi hermana Sofía la sagrada que terminó su carrera profesional y que la ejerce lavando platos; por su eterno temor a la soledad se casó con un tipo que sólo lo ve dos veces al año pues trabaja en las instalaciones petroleras, viene, le hace un hijo y se vuelve a ir; no dudo que tiene su Brokeback Petrolium con alguno de sus compañeritos en altamar; mi papá goza de los beneficios los cuales tiene todo el derecho pues trabajó por ellos toda su vida, al igual que mi madre. Mas intentan rehacerme la vida a causa de sus largos ratos de ocio.

Fué entonces que mi padre quiso emparejarme con un tipo que es secretario o algo así del presidente municipal de Tuxpan que llegó en dos minutos a cenar a la casa después de ser requerido, pero ese señor es la cosa más bizarra que he visto, sumándole su aliento a trasero de jabalí y sus anteojos hechos de cejas, o sea, las cejas le formaban unos muy afelpados lentes y esa cosa que parecía cucaracha que salía por su naríz; ese hombre es una joya, sus 50 años muestran todo lo reprimido que ha vivido y no lo culpo, si naces para lamer botas, cómo esperas tener el derecho de pelear por tu libertad?

Me salí de mi casa y en una placita muy veracruzana había mujeres y hombres bailando (muy sexy) un estilo nuevo de lambada con reggaeton y mucho sudor y arrimones. Puedes imaginarme con un pequeño top blanco, una falda muy holgada blanca que se me levantaba con la fuerza del viento, entonces me miró, Nicolás, estaba sentado tocando un timbal; tenía una camisa amarilla con las mangas rasgadas y debaja ver sus fuertes y hermosos brazos, su moreno pecho y abdomen, y unos pantalones de gasa que se pegaba a sus piernas...
Yo me fundí bailando, fuí uniéndome al montón de gente que danzaba y aunque sola, sé bien moverme; entonces la música se convirtió en una especie de flamenco cubano, y todos los músicos que tenían sus instrumentos improvisaron una melodía que sabía estaban tocando por mí, pues todas las parejas se hicieron a un lado y me quedé bailando sola sin todos aquellos estorbándome. Si Shakira me viera bailar, seguro se iría de maestra a Africa y nunca volveríamos a saber de ella.
Entre mis movimientos muy sugerentes y cachondos ví que Nicolás llamó a un muchachito, para que tocara los timbales; entonces Nicolás caminó hacia mí, puso sus dedos en su barbilla y me estudiaba, estudiaba mis movimientos y se acercaba cual pez al anzuelo, estaba a punto de morderlo cuando comenzó a llover; (maldito niño o calentamiento global o quien diablos maneje el clima!!!) Todos corrieran como si estuviese lloviendo lava ardiente, pero ni la lluvia enfrió a Nicolás que él si era lava ardiente, entonces sin música que pudiese oirse, pero yo siempre llevo música adentro, seguí bailando y sólo sentí el cuerpo duro y tibio de Nicolás posarse tras de mí y bailaba siguiendo mi ritmo, me tomó de la cintura y me cargó y arqueó de tal manera el cuepo que me montó en él y movía la cadera dejándome saber lo que tenía para dar y regalar,además poseía muy bien ritmo, es muy buen bailador.
Ya no sabía si estábamos bailando salsa, merengue, chamoy o habanero pero lo que sí sé es que estábamos muy embarrados de ese baile.

La lluvia nos había mojado toda la ropa, mi cabello, mi blusilla y mi falda; se transparentaban mis pezones, cosa que era como miel para los ojos de Nicolás que se movían como abejillas cuando me movía, tan gracioso!.
Entonces la lluvia se detuvo, y comenzó un viento muy fuerte que fué disipando las nubes negras y derepente cuando miré al cielo, podía ver las estrellas, lo que nunca se puede observar en el D.F.
Observando la cara de Nicolás me recordaba a algo o a alguien, y el hecho de no poder ubicar el recuerdo me hacía verlo más enigmatico = a antojable.
Nicolás quería saber si vivía en Tuxpan y por qué nunca me había visto, y otros detallitos que eran importantes para él.
Yo le respondí que nací ahí en Veracruz pero que me mudé antes de cumplir los 18 a la ciudad de México, pues mi sueño siempre ha sido ser... Yo. Y lo logré en el D.F.
Nicolás me dijo que su único sueño era ser libre, y me enterneció, ay me amo! soy una benévola de primera, debería de crear mi fundación o algo, soy tan buena.
El caso es que Nicolás escapó de la Habana donde era el esclavo de un tipo Europeo que tenía prostituida a casi toda la ciudad por unos cuantos euros, y sus ojos se aguaron, pero yo no quería que mi noche terminara como un episodio triste de Cristina, entonces lo reanimé haciéndole ver su realidad, que era libre, en un país que aunque pobre, es libre (aunque seamos la puta de Obama, OMG, ese chocolate, lo has visto corriendo en la playa sin ropa?, ay , yo así si me hago primera dama de Estados Unidos) Sorry, divagué de nuevo.
Nicolás sonrió y comenzó a cantarme muy despacito una canción cubana, no recuerdo lo que cantaba, pero el ritmo de su voz fue hipnotizándome, parecía un saxofón grave, y yo retumbaba como SEXOFON (ya no le hago a eso de las llamadas sexuales pero qué ruido se hace); ya no pude resistirme, Nicolás era leña y yo candela, éramos la pareja perfecta que la luna esa noche merecía fisgonear. Con un beso no precisamente en su boca le dije lo que quería hacer.

Llegamos a unas palmeras cerca de la playa y ahí Nicolás me hizo suya y yo me regalé totalmente a él. Me dió la sensación de que acababa de salir de la cárcel, es que tenía tanto vigor, y no me pedía permiso, no me avisaba, me hacía lo que quería, cómo lo quería y donde lo quería; Nicolás era ENORME, me estaba haciendo el amor en letras mayúsculas, me estaba haciendo morder las estrellas; me estaba haciendo simplemente feliz; era el mejor viaje que había tenido, pues no viajé a ninguna provincia mexicana; viajé a la luna y no ví a Ben Affleck; ahí estaba Nicolás con sus manos de fuego, tocándome como timbal, y acariciándome con su lengua.
Creo que me hice ceniza entre sus brazos. En ese momento quería que la humanidad sintiera un cachito de la DICHA que estaba sintiendo pero, por qué? Ese cubano de lumbre era mío; aunque como todo caballo salvaje, nunca intenté domarlo.

Nicolás no conoce los protocolos; él soñaba ser libre y su cuerpo era totalmente libre dentro del mío, me penetró por todos los orificios de mi ser; hasta donde suelo guardar mis remordimientos; o sea, que estrés si mal piensas; en mi mente guardo mis remordimientos guey! Su cuerpo estaba en mi mente, no sólo en mi cuerpo, su ser y el mío lograron unir a México y a Cuba en un muy sudoroso y caliente tratado de paz.

Y entonces cuando ambos nos habíamos rendido aún sin dejar de desear más, me escapé de él y corrí al mar, desnuda, sintiendo el aire quitarme la arena de la piel, hasta que el agua tocó mi cuerpo. Nicolás me persiguió, y en el mar, bajo la luz de la luna, volvió a hacerme suya; no sabes cómo deseé que esa noche durara 72 horas.

Y faltaban supongo dos horas para amanecer, porque la luz comenzaba a pintar levemente el cielo, y saciados de placer, nos fuimos a las palmeras dónde habíamos hecho el amor las primeras 40 mil horas y caímos en la cuenta de que nuestras ropas ya no estaban; aunque yo no puedo asegurar bajo juramento si llegué a nuestro nidito con las ropas puestas. Sin embargo ya tenía frío, Nicolás me abrazó y compartimos calor pero, es decir, cómo carajos iba a volver a mi casa, desnuda?.
Entonces harta, me caminé desnuda hasta el primer teléfono público que ví en una calle cerca de la playa y le llamé a mi hermana a su casa (por el dinero ni preguntes, una mujer siempre sabe donde guardar sus ahorritos), y le platiqué con tres palabras de mi vicisitud y pese a que refunfuñó durante unos minutos, regañándome y diciéndome lo irresponsable e impura (puta) que había sido por fornicar con alguien que no conozco y ademas perder las ropas, aseguró que llegaría en unos minutos con ropa suya y de su marido para Nicolás.

Aproveché que esa parte de la ciudad estaba muerta o vacía, para correr de nuevo a los brazos de Nicolás y esperamos a qué llegara mi hermana.
Escuchamos el claxon de un auto, y me asomé de entre las palmeras y ví que se acercaba, la luz matutina comenzaba a llenar el cielo, y no quería terminar en la cárcel por exhibicionista (ay ajá).
Sofía ya estando frente a mí me tiró las ropas a la cara, pero súbitamente su cara quedó pálida, y al mismo tiempo verde; ay! parecía un arco iris de colores de cadáver con los ojos MUY abiertos.
Le pregunté que qué le pasaba y no dijo nada, le dió con timidez la ropa de su marido a Nicolás y éste no dijo nada, pensé que le daba vergüenza estar desnudo frente a mi hermana y por pasar hacerme pasar tal momento bochornoso frente a mi hermana.

Ya vestidos, me quise despedir de beso Cubano-francés de Nicolás, mi hermana me esperaba en el auto, y Nicolás evadió mi boca. Eso se me hizo muy raro, pero supuse que la luz del día había acabado con su fogosidad.

Sofía y yo llegamos a la casa a las ocho de la mañana, despues de girar varias veces por calles de la ciudad, sin decir ambas una sola palabra.
Antes de bajarme del auto, Sofía me haló muy fuerte del brazo y me dijo: "Ojala sintieras lo que yo estoy sintiendo". Y yo le respondí casi de manera automática: "Te agradezco el favor y las ropas, pero no me culpes por vivir hastiada y cansada en tu papelito de la hija perfecta, bajo el molde que nuestros papas quisieron que fueras".
A lo que Sofía me contestó: "Esque ese es tu error, no sabes nada de nadie, vives tan ahogada y vanagloriada en tu mundo de perversa frivolidad que no puedes ver qué le ocurre a los demás".
Su cara y el tono de su voz eran de mujer dolida, ardida, dejada o engañada (más que reprochando el hecho de que la ignoro pues mi hermana es de hueva); como flash llegaron a mi mente los recuerdos frescos de cómo reaccionó Sofía frente a mí y a Nicolás, y entonces recordé quién me recordaba tanto a Nicolás; al pequeño bebé de Sofía.
No le dije nada, sólo la miré demostrándole que ya sabía qué ocurría. La hija perfecta no lo es; engaña al marido y vive un amorío con Nicolás que sólo Dios sabe desde cuando, además para rematar que mi sobrino es hijo de mi último amante, amante de su madre, mi hermana la ex santa Sofía.

Ya estando fuera del auto, la miré irse, sabiendo que tenía pavor y ésta vez no a la soledad sino a que fuera a desenmascararla, pero no le haría eso a mis padres, no protejo a Sofía, sólo que no le mataré la fé a mis papas en su hijita, que piensen que aunque sea uno de sus frutos no salió podrido. Irónicamente yo que soy la torcida de la familia, jamás me casaría para engañar, si somos novios igual aplica, pero casados nunca.

Pasó una semana y salí con mi mamá a caminar por la playa y pasamos cerca del lugar donde nos robaron las ropas, y sólo sonreí; Sofía no se había aparecido en la casa después de aquella mañana cuando ella misma se desenmascaró.
Lo importante es que pude pasar un tiempo de calidad con mi madre, me dijo que me ama como soy y que lo único que quiere es que sea feliz, que lo ideal no tiene por que ser norma para los hijos, y me abrazó. Ese abrazo de mi madre fué todo lo que necesitaba; después de años de no verla y de estar en una ciudad que no tiene madre; mi madre como siempre era mi salvadora.

La noche antes de regresarme al D.F. mi padre hizo una cena, y era la última noche que pasaba en tierra también el marido de Sofía, y yo para no ser la solterona, invité a Nicolás bajo amenaza cabe aclarar, sólo para disfrutar la deliciosa situación. Nada se compara cuando puedes embarrarle su mierda a alguien que se ha jactado de ser santo, perfecto y digno para Dios. De entre todas las cosas que odio del mundo, una de ellas es la doble moral.
Mas ya tanta hipocresía incluyendo a Nicolás, me había hartado y me despedí de mis padres, le dí un abrazo a Sofía y afuera de la casa volví a besar a Nicolás sólo para hacer que me recordara durante mucho tiempo más (para que supiese que mi hermanita no es competencia para mí), me fuí al aereopuerto de la ciudad para esperar mi vuelo a la gran ciudad. Ya extrañaba fumarme el aire de la ciudad, para mí equivale a 10 cajetillas de cigarrillos a la semana.

Nunca le diré a mis padres lo que supe de Sofía, porque sé que ella se quebrará y lo revelara todo de la forma más estúpida y al final su temor a la soledad terminará por pasarle la factura por haber hecho cosas turbias y pretender que tenía limpia la aureola.

Amo a mi familia, pero más la amo a kilómetros de distancia sin estar revoloteando en mi vida; y con respecto al cubano, no sé que pasa con él, simplemente es cubano, no se puede domar, y así como me cogió a mí, ya se habrá cogido a miles más incluyendo a mi tonta hermana. Tenía dos o tres cualidades las cuales me habrían hecho enamorarme de él, pero quizá era eso, el hecho de que era libre y el querer tenerlo atado a mí era como un reto casi imposible que me excita de sólo imaginarlo casado conmigo.

Y heme aquí cansada, bronceada y sedienta. Quiero un martini o una cuba....... (silencio incómodo) Jaaaaaa!!!! Definitivamente quiero una cuba, ya que no puedo tener al cubano, quiero una cuba, que NO me haga olvidarlo; confieso que pasará mucho tiempo para que Nicolás deje de ser quien posea a mis manos en las noches las cuales me amo a mí misma.

En ésta ciudad quizá siga siendo sólo una provinciana y puede que no tenga una carrera y que mi futuro es incierto, pero nadie sabe mejor que yo qué es lo que quiero de la vida, y eso es simplemente lo que quiero, vida para disfrutarla, así me encuentre con moros y cristianos, sigo siendo yo, libre y ésta noche en medio de ésta inmensa ciudad, un poco más sabia; un poco más reivindicada conmigo misma. No soy perfecta, pero hoy sé que nadie lo es, ni los santos lo son; supongo que por eso son santos. Vivamos hoy, que mañana nadie sabe qué pasará.




Escrito por Fer Irigoyen.
Una confesión semanal de Fanya, la exhibicionista desempleada.
(c)2010


Bookmark and Share