DIEZ COSAS QUE ODIO DE TU PENE PT.2

 

Julián volvió de su viaje de trabajo hace algunas noches, el resto de los días posteriores estuvo sumergido en reuniones con diseñadores, acudió a castings y sesiones fotográficas. En la mañana de antier pudo entonces ver el video que grabé confesándole con rabia las cosas que odio de su pene, su machismo y lo retrógrada que a veces puede ser el género masculino; su reacción fue un tanto extraña, se quedó callado, absorbido por el silencio y sus ojos estaban en blanco, como si estuviese meditando, concentrado, fuera de su cuerpo. Se levantó del sillón y salió, no dijo palabra y yo que lo observaba desde la habitación me quedé en la cama, comencé a llorar y casi al mismo tiempo me dije a mi misma que nadie merecía mis lágrimas pero me invadía el dolor, me sofocaba una sensación que endurecía mi pecho, oprimía mi esternón, quizá hice lo último que me faltaba: Decepcionar para siempre a Julián y apartarlo de mí sin embargo no podía dejar de decir lo que sentía, siempre he sido honesta, le he llamado pene al pene y vagina a la vagina desde que tengo uso de razón –aunque mi madre piense que no tengo cordura–, no le temo a las etiquetas ni a las palabras, me he mantenido siempre fiel a lo que quiero aunque a veces la agonía de la incertidumbre disipe de mis prioridades amar y ser amada.

Julián solía decirme todas las noches después de hacer el amor: “El amor viene en envases pequeños” entonces ponía su mano sobre mi seno izquierdo y con las yemas de sus dedos palpaba mi latido, lo perseguía hasta mi pubis como un perro al gato, acariciaba toda mi piel como si fuera un arpa y sus manos las más grandes compositoras de melodías divinas, él decía que mi corazón era desproporcionadamente inmenso, pequeño como guardar en él unas cuantas monedas pero grandísimo como para amar a toda la humanidad, mi amor le bastaba y le sobraba cuando éramos sólo él y yo mas entonces el mundo nos dividió, gentes extrañas se metieron en nuestra cama, gente etérea pero siempre presente, yo reproché su machismo y su actitud egoísta y él me arrojaba a la cara que tuve sexo con un modelo brasileño y que se había esparcido el rumor entre el mundo del modelaje, pero no fui la única que fue parte de aquella orgía. Creo honestamente que los hombres a veces se aferran a pretextos huecos, infundados y tontos para ocultar o negar la realidad: Cuando el amor se muere no hay fragancia que disfrace la pestilencia del cadáver de lo que fuimos.

Cuando la noche ya había caído sobre nuestros hombros, Julián llegó con un ramo de lirios pero yo no estaba en el apartamento, había salido a la calle para caminar y distraerme por un rato de mi mente atormentada, corrí un poco por la avenida Reforma y cuando volví a casa, al abrir la puerta me encontré con un camino hecho por velas rojas encendidas, creando un sendero hasta la cama. Aunque no es nada extraordinario, para mí es lo más romántico: Velas, cama, tu hombre, amor, sexo, libertad. Caminé despacio hasta llegar a la habitación, fui quitándome poco a poco las ropas hasta que me desnudé completamente, y ahí estaba, de pié junto a la ventana, con bóxeres Calvin Klein ceñidos a su piel, sin camisa, mirándome ávidamente, bañado con la luz de la luna, sonriente, entusiasmado, su respiración agitada contagió de emoción a la mía, me fui acercando muy despacio a él y lo besé, me besó, me enredó a su cuerpo con sus brazos, subí mi pierna derecha y la apoyé en la pared, entonces susurré a su oído: “Hazme el amor, hazme el amor como antes” y entonces sentí su excitación, su lascivia, su amor y su fuego entrar con fuerza a mi cuerpo cual toro embravecido a la plaza en Domingo… Una, dos, tres, cinco, diez, veinte, cuarenta, perdí la cuenta de las estocadas, cedí mis sentidos y me rendí ante la belleza de nuestros cuerpos unidos, diluidos en una sola forma, restituidos en una sola alma, un beso que podía hacer lo que ni los políticos ni las leyes pueden: Hermanar dos naciones y acabar con los conflictos, crear una sola bandera, cantar un solo himno, el himno del amor.

Esa noche nos amamos tanto, hasta que hicimos desaparecer a la luna, en el balcón de mi habitación que nunca había estrenado, pasaba la gente y señalaban con sus dedos a aquella loca pareja, desnuda y enamorada, hecha un nudo, mojados de besos y pasión, mientras Julián y yo estábamos en otro planeta, yo contra el barandal de la ventana y él atrás de mí, con su boca explorando mi espalda como un pirata que busca un tesoro, incansable, ardiente, húmedo. Me recosté en el piso y el se acomodó junto a mí, continuamos con los besos hasta el medio día, el teléfono no dejaba de sonar, alguien llamó a la puerta pero lo ignoramos todo; Julián incumplió con sus labores profesionales y yo permanecí con él todo el tiempo, por la tarde salimos al centro a comer tacos, me llevó a ver la exposición de arte de un amigo ex-modelo ahora pintor, compró una de las obras más abstractas llamada “Aún hay esperanza” y dijo: “Cada vez que te veo recuerdo que pese a lo que pueda suceder, las guerras, terremotos, la soledad, el fracaso y el vacío existencial, aún existe la esperanza, porque la esperanza no es desear que algo bello nos ocurra, esperanza es luchar por que la felicidad nos pase y tú eres eso para mí, la dicha en medio de un campo de espinas, eres una yegua con púas, delicada, indomable y te amo porque tu espíritu es libre y sincero consigo mismo, no odio ni un solo centímetro de tu cuerpo, no te subestimo y tampoco te idealizo, aunque odies mi pene, mi pene te ama, ¿sabes por qué? Porque tú eres la primera que lo ha sabido ver más allá de lo que es, todo el mundo ve un trozo de carne pero tú lo ves como un fragmento expuesto de mi alma y lo amas a pesar de sus defectos y equivocaciones. Perdóname por haberte traicionado, no fue mi intención, confundí nuestra libertad con el libertinaje que me rodeaba, estaré eternamente agradecido contigo por encausar mi vida, por incitarme a ser alguien importante, por demostrarme que la belleza proviene de los pequeños detalles, de tu corazón, de tu boca y del aroma de tu piel. Ésta pintura eres tú, somos los dos, quiero ser tu esperanza porque mañana todo podría ser diferente.” No pude evadir las lágrimas, nos abrazamos y salimos de la galería, tomados de la mano, orgullosos de lo que éramos en ese momento, atrapados en un beso a media calle, siendo atacados por el claxon de los automóviles, pudimos hacer el amor justo ahí pero volvimos a la casa para devorarnos sin misericordia sobre la cama que tanto extrañaba nuestro desenfreno.

Después de cenar, Julián se dio una ducha y yo escribía en mi diario, contemplaba una a una las fotos que le había tomado hasta que me interrumpió una llamada, era una de mis mejores amigas, Mónica, estaba en problemas –problemas de cama por supuesto– y suplicó que nos viéramos en un café, pero como ya era tarde le pedí que nos encontráramos en un café cerca de mi apartamento apenas amaneciera. Esa noche Julián y yo dormimos acurrucados, tan profundamente que nos fue difícil despertar. La mañana era tan brillante como su sonrisa y mis caderas. Me vestí y maquillé para salir, él continuaba recostado, le di un beso en los labios y coloqué uno de los lirios en su pecho. En la cafetería ya estaba mi amiga, mordiéndose las uñas, con el maquillaje corrido por su llanto, platicamos por aproximadamente dos horas, la pobre estaba devastada porque su marido le había sido infiel con el jardinero. – ¿Qué tan cliché puede ser eso? – y ella tomó venganza acostándose con el cuñado mas ahora la familia de él quería dejarla en la calle, le aconsejé que buscara a un abogado, que reuniera pruebas de la infidelidad de su esposo y que se mantuviera tranquila. Después de ver el reloj y notar que estaba retrasada para su sesión de masaje rejuvenecedor me llevó en su auto de vuelta a casa, ella más relajada y yo hambrienta de Julián como ya era costumbre.

Cuando entré a la habitación Julián no estaba, el pánico petrificó mis piernas y caí al suelo, arrastrándome de rodillas revisé el ropero y su ropa no estaba, parecía que nunca existió en mi vida, lo busqué en la cocina, en la sala, en el baño y en los pasillos del edificio desesperadamente y con un agujero en la garganta me encontré con los rastros de su ausencia, de nuevo un español me había abandonado, no podía ser más estúpida, más miserable, más yo. Le llamé a varios de sus amigos modelos pero no sabían donde estaba Julián, llamé a su agencia y su agente me dijo que un día antes había renunciado y me pidió que lo convenciera para que recapacitara y regresara a la agencia porque él se había convertido en la joya más preciada que tenían, para ellos era únicamente pérdida monetaria y para mí era la pérdida absoluta de mi vida. Cuando me cansé de repudiarme a mí misma frente al espejo me recosté en la cama y entonces noté un disco compacto dentro de su estuche titulado “Tócame”, lo introduje tan rápido como mi cuerpo me lo permitió en el reproductor y encendí el televisor, luego apareció la imagen de Julián, sentado en la esquina derecha de la cama donde la luz natural permitía apreciar cada uno de sus gestos y la belleza de su rostro. Aterrada por lo que pudiera decir, atragantada con la ira y la tristeza, pues qué más importaban sus palabras si ya me había abandonado, éste era sólo un hombre más que se añadía  la larga lista de aquellos que no pudieron decirme adiós cara a cara. Dejé reproducirse el video y ser avasallada por el mensaje que contenía y que muy en el fondo prefería desconocer su existencia.

“Fanya, amor, vos eres la mujer más maravillosa que llegó a mi vida, coño mujer, no sé ni por dónde comenzar, perdona. Sabes que vi el video que grabaste, primero me dolió mucho saber que odiabas parte de mí pero después recapacité y caí en la cuenta de todo. Yo soy el hombre y tú eres la mujer, no somos la clásica pareja y estoy enorgullecido de todo lo que fuimos, pero, ¿qué seremos mañana? Estoy aburrido de nuestra situación, lo aclaro, no estoy harto de nosotros sino de ser víctimas de las circunstancias y sufrir al separarnos o aunque estemos juntos nos sentimos apartados, desde la primera noche yo supe que tú eres el lugar donde quiero estar, aunque rentemos una casa en Japón, una choza en el Congo o nos adueñemos de los mares, yo quiero estar contigo y necesito saber si tu lugar es a mi lado. Voy a irme a Sevilla, abandoné la fantasía de ser modelo, fue grandioso, fue apasionante pero no es mi mundo, no es lo que más nos conviene. Quiero seguir trabajando por los dos, aunque los géneros hayan evolucionado tanto yo quiero ser el proveedor, quiero que seas la mujer que permanece en casa feliz por mi llegada, quiero que seas mi mujer, quiero que le dediques tu tiempo a lo que más te apasiona, eres una gran fotógrafa, tienes la intuición y el ojo de una artista aunque tal vez aún no lo sabes, ¿te gustaría viajar por Europa retratando los lugares que tantas historias de amor han albergado?  Revisa en el cajón junto al buró de la cama, encontrarás un estuche, ábrelo, ¿te gusta? Es un anillo y con él quiero hacer un pacto, una petición con todo el amor de mi ser. ¿Quieres casarte conmigo? Que bizarra manera de pedirlo, pensarás que estoy demente. En media hora sale mi vuelo hacia Sevilla y me reuniré con mis padres, ellos ya saben mi decisión y anhelan formar parte de nosotros. Revisa ahora bajo tu almohada, ahí está tu boleto que te llevará sin escalas hasta mi ciudad, si ves el horario, partes mañana a primera hora, todo está arreglado, estaré esperándote en el aeropuerto en compañía de uno de mis hermanos, es el más ansioso por conocerte, ¿cómo negarle la oportunidad de ver a la mujer más bella, tierna, maravillosa y sensual del planeta entero? ¿Pensaste que te iba a hacer lo mismo que Ricardo? Nunca mi amor, nunca, sería como suicidarme, renunciar a tu amor es como renunciar a mi aliento. Tuve la intención de abdicar a éste descabellado plan pero no pude, ahora te pido que pienses bien mi petición y que vengas por mí, que me persigas y surques el océano por el amor que sientes, que sea el combustible que mueva tus alas, yo estaré aquí para arrebatarte del viento y hacerte mía en el lugar que me vio nacer. No pierdas el vuelo, empaca lo indispensable, aquí podremos comprar ropa, zapatos y lo que sea que necesites, no te pido que vivas en Sevilla ya que podemos volver a México cuando quieras, celebraremos aquí el año nuevo y si me amas, se que me amas, entonces nos casaremos en la parroquia mas hermosa de ésta ciudad, adorarás la arquitectura, la gente, los colores, los aromas, la comida, la música y el clima. Sentirás que estás en el paraíso, te lo juro. Mira mis ojos, quisiera poder abrazarte en éste justo instante, esto no es una despedida. Mañana nos veremos, no olvides el cambio de horario. ¡Joder tío, que ostia sos! Comienzo a sonar como telegrama, estoy muy nervioso. Por cierto, quería hacerte una lista de las diez cosas que amo de ti pero es imposible hacerlo, ¿sólo conformarme con diez cosas? Amo tu boca, tu piel, tu vagina, tus piernas, tus manos, tus uñas, tus senos, tus pezones, tu ombligo, tus caderas, tus glúteos, tu espalda, tu cuello, el perfume de tu ser y tu suave cabello manchado por el sol, amo tus movimientos, tu voz cuando no quieres hablar y tus gemidos, me hacen correrme de tan solo recordar, amo tu caricia, amo tu intensidad, alguien que no es intenso es porque está muerto, amo tu veneno, tu fogosidad, la vesania de tu cuerpo cuando el éxtasis lo inunda, amo el sabor de tu sexo, la calidez de tu lengua, la profundidad de tu entraña, la pureza de tu personalidad, amo la melancolía que a veces grazna en tu mirada, amo cuando dices que me amas, amo cuando no lo dices pero lo demuestras, amo la rebeldía de tus manos cuando me aprietan y me llenan, amo lo que hiciste por mí, amo lo que fuiste antes de mí, amo lo que eres ahora y quiero amarte hasta que fallezca. Para mí la vida es tan simple como: ‘Te amo, ¿quieres vivir el resto de tu vida conmigo?’, porque tú eres todo lo que siempre soñé, ¿cómo osas preguntar si eres suficiente para mí? A veces siento que no te merezco, eres mucha mujer para cualquier plebeyo, que como yo, aspira a hacerse un rincón en tu pecho para morar junto a tu corazón. Recuerda, eres mi esperanza, dale una mirada a la pintura que adquirimos y vuelve a sentir lo que fuimos entre las paredes de tu casa. El amor nos ha traído hasta donde hoy estamos. Verte llegar será como si el cielo se abriera para mí, sabré entonces que quieres ser mi mujer por todas las de la ley, qué afortunado soy. Te espero entonces con la impaciencia de un niño la noche anterior a la Navidad… Te amo”.

La vida te convierte en puntos suspensivos y en ocasiones sólo eres un fútil crucigrama que se llena con palabras, intenciones, sentimientos y los trazos de la mano de alguien más que te presta sus sentidos para que puedas existir, que te descubre y te descifra, que te ama y te confía su alma. No quiero estar vacía por el resto de mi vida, sólo tengo que saltar el charco y llegar a dónde él está. La espera se terminó, él me quiere como su esposa, nadie me lo había propuesto antes, ser su esposa sería el gran proyecto de mi vida, atar para siempre mi vida a la de otra persona, despertar todos los días con el mismo hombre, serle fiel hasta que las arrugas coman nuestra juventud, acompañarlo en lo próspero y en lo adverso, hacerle el amor en la salud y cuidar de él cuando la enfermedad se haga presente, cocinar para él, vivir por él, morir por los dos.

Tengo en mis manos el anillo de diamante y el boleto que me permitirá tener de vuelta junto a mí a Julián, la ciudad y sus ruidos se congelaron, mi corazón se detuvo y el frío se filtró bajo mi ropa sabiendo que él ya debe haber aterrizado en Sevilla y las horas aquí claudican extrayendo canas de los recuerdos.  

Él lo dijo claramente: “Quiero ser tu esperanza porque mañana todo podría ser diferente”. Ayer solíamos vivir bajo el mismo cielo, mañana podría volar a él, si tuviera alas… Si tuviera alas.


confesiones de una exhibicionista desempleada - Diez cosas que odio de tu pene pt2

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