DIEZ COSAS QUE ODIO DE TU PENE.


Si los hombres fueran materia de estudio, entre la ciencia de entenderlos y la trigonometría de multiplicarme sobre ellos para sumar sonrisas de placer a su colección y calcular la distancia correcta a la que debo mantener mi X de su Y para después dosificar mi presencia en sus mentes para no atosigarlos, estaría completa y escandalosamente reprobada. Nunca fui la mejor alumna en la escuela, siempre he antepuesto la práctica a la teoría, lo que me ha llevado a cometer el mismo error demasiadas veces, mas entonces me pregunto si amar es un error, Jesús amó a la humanidad y murió por nosotros, eso solía decir el sacerdote de la iglesia en la que me escondía cuando me escapa de la clase de matemáticas, entonces por qué yo habré de quejarme por el poco amor que los hombres me dan, sería egoísta de mi parte, es sólo que el amor es casi tan básico para mí como lo es el aire que respiro o el agua que purifica mis pensamientos. Hablando de pensamientos, sigo pensando en Julián y sus nuevos tatuajes todo el tiempo… ¡No! No peleamos ni terminamos nuestra relación, él está de viaje, es un gran modelo y yo, su mujer no soy requerida ni indispensable para la gente que lo rodea, se lo llevaron a Cancún para una pasarela y viajarán después a otros lugares, me hubiera encantado que Julián me pidiera que yo lo acompañase, habríamos podido pagar el boleto del vuelo y el hospedaje en un buen hotel mas él quiere distancia supongo y tal vez es lo mejor que necesitamos ahora que nuestra relación se está tornando seria. Estoy sedentariamente acostumbrada a relaciones tan esporádicas que muchas veces imagino el mismo rostro en diferentes cuerpos para no ver la realidad, me acuesto con tantos hombres que al final todos tienen el mismo nombre, profesión y perfume. Con Julián he vivido demasiado en tan poco tiempo, hemos vivido tan de prisa como si algo o alguien fuera a arrebatarnos la vida o la posibilidad de estar juntos en cualquier momento, hemos hecho el amor tantas veces como para llenar el océano pacífico con nuestros orgasmos, hemos peleado como si tuviéramos 30 años de casados, todos los días nos enamoramos de nuevo, renovamos nuestras ganas de amarnos con cada beso y cada abrazo que nos damos, él es el hombre más apasionado y yo la mujer más sumisa –cuando me conviene–, hemos inventado una especie de cielo donde sólo cabemos los dos y nuestros vicios, somos lo que siempre quisimos el uno del otro: Él es el hombre que le dio vida a mi vida y yo soy la mujer que le dio impulso a sus alas y ahora que ha volado, ahora que es libre e independiente no se si me agrada saber que está lejos, que si lo desease no me necesitaría ya nunca, yo sigo igual o peor que cuando lo conocí, al menos vivo con ganas de vivir, sonrío con ganas de hacerlo, él borró las lágrimas invisibles de mis mejillas, llenó los huecos y me reveló entre sus brazos como si fuera una fotografía antigua, he aprendido tanto de mí gracias a él, y aunque mis amigas me dicen que no debo idealizarlo, que no debo nunca de construir mis esperanzas sobre alguien más que no sea yo –¿cómo podría hacerle entender a la gente que hay almas que al momento de su creación fueron partidas a la mitad y al encontrarse es entonces que se complementan? –, él aún significa para mí lo que para un cantante significa su voz, mas nada es perfecto, la perfección no existe, es el castigo que cayó sobre la humanidad por desear ser algo más que pasajeramente humanos; nacemos, crecemos buscando la perfección y morimos sepultados en el fracaso total; él es hermoso, es celoso, es tan mexicano a veces, mexicano de la época de Pancho Villa, no se en qué momento comenzó a odiar mi escote al aire libre, en qué momento se convirtió un acto espantoso hacer el amor afuera, amo que no quiera compartirme con nadie pero es tan injusto a veces, sigue teniendo pesadillas sobre mí y Fabio el modelo brasileño, rememorando nuestras ya tan viejas fiestas, despierta gritando: “¡Quita tu maldita polla de mi mujer!”, entonces ya no me besa hasta que olvida el recuerdo de Fabio y vuelve todo a repetirse; me siento como en terreno virgen con Julián, siento como si caminara sobre minas, no se cuando explotaremos, nunca había pasado tanto tiempo con alguien, sin temor a equivocarme creo que ésta es mi relación más larga, casi dos meses de él y me siento tan satisfecha a punto del hartazgo de su actitud. Julián no es un hombre malo pero hace cosas que lo convierten en un monstruo típico de las cavernas, él puede salir con las modelos, puede besarlas en las sesiones fotográficas, puede tener sexo con ellas –soy mujer, no estúpida, todos los modelos follan entre ellos, son como una raza neo-menonita o gitana, sólo ellos fornican con ellos–, él es completamente libre mas si yo quiero un poco de libertad puede que me encuentre encerrada dentro del yugo de su amor. Por cada mutilación que le propina a mi independencia, me da un beso francés que me hace adicta a él, para ser Sevillano sabe muy bien cómo deben besar los parisinos, su boca podría ser criminal en varios países del medio oriente; él a veces llega oliendo a intimidad ajena, arrastra en su aspecto de culpa la cama de otra, pero lo amo tanto cuando dice que nunca me lastimaría, que soy lo más importante en su vida, la mujer de sus sueños –y también de sus pesadillas–, dice que siempre estará junto a mí, solo que ya no se si está conmigo porque así lo quiere o porque le remuerde la consciencia. Yo cerré mis piernas para el mundo, me he entregado totalmente a él, le regalé mi cuerpo y mi alma, lo hice mi religión, lo venero por dentro y por fuera, sin embargo vuelvo a sentir que naufrago sobre arenas movedizas, me ahogo con él y con su ausencia, quisiera gritarle tantas cosas que tengo reprimidas en el pecho pero cuando sus manos chocan con mis pechos, cuando me deshila y me reinventa, regreso a él como si fuera la primera noche, somos la cura que remedia la infección aunque actuemos como la infección que se expande cual enredadera entre nosotros.

Las mujeres somos aquello  que encerraba la caja de Pandora y Pandora fue mujer entonces es fácil discernir entre lo que nos place y lo que nos molesta aunque sea cierto: Somos la causa de nuestras lágrimas, la fuerza de las rabietas que rompen floreros en nuestra habitación, somos lo que padecemos y el motivo por el cual lo padecemos pero ¿qué padecemos? Parecemos necias pero en realidad lo que nos enferma son los hombres.

Para el género masculino las mujeres somos el fruto de la perdición o el punto perdido que pocas veces saben encontrar, el pretexto para ponerse ebrios o el enemigo de su libertad. Ellos luchan por construir un hogar y ya que está construido, lo abandonan, ellos exigen fidelidad mas nunca sus actos son congruentes con sus peticiones, todo lo que la mujer quiere es reciprocidad. La juventud se nos va derrochada entre arrepentimientos, reproches y rencores, somos una galería de sueños rotos, soy el pabellón de los amantes sin rostro.

El hombre fue el mejor experimento que Dios pudo haber hecho sin embargo dicho experimento no cesa en su afán de ir en contra de sí mismo destrozando el corazón de quien le ama. No me había atrevido siquiera a reconocer que Julián me rompió el corazón cuando llegó una noche acompañado de una modelo colombiana que ‘acababa de arribar a México’, ella no tenía lugar donde hospedarse, entonces él, sin problema alguno la invitó a quedarse en nuestro apartamento, yo esa noche me había puesto un negligé rojo con encajes que había comprado para sorprenderlo mas la sorprendida fui yo; me di cuenta que Julián y Rossana tenían contacto íntimo cuando él pasó junto a ella por el pasillo del baño y la tomó de su cadera y dejó que su mano se moviera hasta su nalga y ella sonrió, lo observé, reviviendo el acre sabor de la traición en mi paladar, todos aquellos hombres que me habían decepcionado estaban recobrando su presencia en la silueta de Julián, entonces entré ala habitación y me desnudé, cuando él entró y se aproximó a la cama y me vio acariciándome preguntó si podía unirse a mi festejo privado pero se fue de espaldas cuando notó que algo se movía entre las sábanas, entonces Rossana sacó su cabeza que se había perdido entre mis piernas…

“Fanya ¿por qué me haces esto?”

“Hacerte ¿qué?... Tú trajiste a la casa a Rossana, tú la metiste en nuestras vidas, tú le permitiste que se ahogara en mi sexo, yo se que ella y tú lo han hecho…”

“Esto no es lo que crees, Rossana y yo…”

“¿Qué? ¿Tu polla cayó accidentalmente dentro de su vagina? Si fue así, déjame felicitarte por tu inocente puntería”

“Ella y yo… Fue solamente sexo, nada relevante”

“Fanya, sabes delicioso…”

“¡Sigue comiéndome Rosy!

“Las voy a dejar solas, ¿vale?”

“No Julián, quédate aquí, tienes que observar cómo tu amiga me hace el amor, ¿amor? Bueno, dejémoslo sólo en sexo, ¡oh cielos! Quiero que sientas lo que he sentido desde que te hiciste modelo, me has hecho testigo de tu metamorfosis, el caballero se volvió sapo, en los cuentos de hadas suele suceder lo contrario por eso mírame, por favor, mírame, yo sigo siendo tuya, me duele que no hayas valorado mi entrega incondicional. Ahora ya sabes, por cada hombre lobo hay una mujer perra…”

“No puedo ver esto… Solo quiero que sepas que no te he traicionado, simplemente he tenido que adaptarme al medio, a la industria que no perdona si no deseas encajar en los moldes que tan cuidadosamente han creado, soy solo un extranjero que pueden aplastar con la facilidad de un parpadeo, nuestra vida cambió, lo se, también puedo ver que me he comportado como un gran gilipollas pero sigues siendo lo más importante que me ha pasado, nunca olvides eso, voy a ver la tv…”

“Fanya, no quiero que tengan problemas por mi culpa…”

“Rossana, ¿en Colombia no les enseñan a usar su lengua cómo debe de ser? ¡Sigue comiéndome!”

Esa noche ninguno de los dos pudimos dormir, pasadas las tres de la mañana Julián le pidió a Rossana que se fuera del apartamento, le dio dinero para que se hospedara en un hotel y para poder pagar el taxi, ya que nos quedamos solos, nos sentimos más solos que nunca, no nos dimos el beso de las buenas noches, no hicimos el amor, no nos miramos a los ojos, era yo de nuevo la compañera de un extraño en mi cama, abrazando el vacío, embriagándome con el silencio. Días después Julián se fue a su viaje para cumplir sus compromisos de modelo, dejándome atrás, con tanto que decirle, tantas lágrimas que llorar, sintiéndome como un estorbo y no como la amante.

He querido desahogarme pero no se cómo hacerlo, ¿le escribo una carta? No, no funciona… ¿Le envío un correo electrónico?... Ni loca, no hay nada más impersonal que eso, qué mejor que decirle lo que pienso frente a él pero si no está lo haré de todos modos… ¿Cómo conecto la cámara de video a la televisión? La tecnología y yo somos como el agua y el aceite mas tenemos que hacer hoy las paces, sólo así él podrá ver mañana todo lo que ahora tengo que confesarle…

“Julián, no te odio porque eres hombre, te odio porque te amo y te amo porque me doblas como un papiro, no te amo porque eres hombre ni te odio porque eres imperfecto, somos lo que somos y eso es lo que tenemos para ofrecer con la humildad que nos hace humanos, la debilidad que nos hace mortales, con la honestidad que nos permite evolucionar.

Hice una lista… Éstas son las diez cosas que odio de tu pene:

1.- El machismo: Tu pene siempre quiere ser el rey en la alcoba, en la casa, en la calle, frente a los demás e incluso adentro de mí; tu pene es un dictador, nepotista, napoleónico, piensa que siempre tiene la razón, cree que siempre tiene el poder, cree que puede apuntar y disparar a quien se le ponga enfrente, ¿pero qué hay de nosotras? Pobre de la mujer que intente ser como tu pene porque será fusilada con la efusividad de su injusta actitud.

2.- La soberbia: Tu pene es tan arrogante, tan soberbio, tan vanaglorioso al pensar que es demasiado bueno para que podamos merecerlo e irónicamente se lo das a quien no se lo merece.

3.- El egoísmo: Tu pene es tan egoísta y ensimismado que cree que por penetrar causa un gran placer, tu pene necesita leer libros de sexo, amar es más que penetrar… ¿Qué a caso tiene complejo de clavo? No seas egoísta. Amar es acompañar. Egoísmo es dar para pedir.

4.- El narcisismo: Si a tu pene le pusieras un espejo enfrente, caería muerto del enamoramiento de su reflejo, lo curioso es que se mira con un solo ojo, serpiente tuerta, no puede ver su realidad, su ponzoña aunque mortal, muchas veces es sobrevalorada.

5.- El tamaño: El pene al igual que su portador, el hombre, no debe medir su valor a través de su tamaño. La medida del miembro no es relevante cuando es grande el corazón, cuando el amor es inmenso y el pene se convierte en un complemento, nada más, sin embargo tú no te preocupas por pequeñeces, conoces las dimensiones de tu hombría y dejas que ello gobierne el universo y nos parta en pedazos.

6.- La insensibilidad: Tu pene es de piedra, no porque esté duro sino porque es insensible, incapaz de sentir más allá de la cabeza, no tiene corazón, no tiene entrañas, sólo tiene instintos, impulsos, su voluntad ciega y endurecida abriéndose paso entre las piernas de quien se preste.

7.- El Alzheimer: ¿Tiene tu pene memoria?  ¿Puede recordar a aquellas las cuales ha explorado de adentro hacia afuera? Si pudiera recordar (lo dudo) ¿por qué razón olvida decir ‘te amo’? ¿Por qué tu pene sólo recuerda lo que le conviene? Números, cifras, logros y preseas… Somos sólo eso para un pene hambriento, olvidadizo y artero.

8.- La anatomía: La anatomía de tu pene es cruel, maquiavélicamente diseñada por dioses que inequívocamente son del género masculino, ellos construyeron el arma perfecta para ejecutarnos, moldeada con la forma de un sueño concebido por nuestras vaginas ilusamente siempre abiertas como las puertas de una hostería.

9.- La lealtad: Tu pene sólo se es fiel a sí mismo y a su filosofía de vivir como un globo, de fiesta en fiesta, inflándose y desinflándose a su antojo, perdiendo de vista lo valioso y olvidando lo que es ser leal: Respetar tu hogar, no la casa en la que moras; mi cuerpo es tu hogar, decóralo, ámalo, adóralo, vívelo.

10.- Yo: Me odio a mí misma por ser una adicta, eres tú, tu pene y toda su gloria el cigarrillo más nocivo que he fumado, me odio por vivir un día a la vez, prendida como sanguijuela de tu miembro, absorbiendo la nicotina de tu cuerpo; me odio por odiar tu pene, me odio por no odiarlo cuando debería de detestarte a ti que lo entrenaste para tenerme como me tienes: Presa, libre, enamorada y sola…

Julián, tú eres un hombre y un hombre es más que su pene, sabes que te amo y lo amo, son mi cetro, mi paraíso, eres mi vida, soy parte de ti; ciertamente tu pene es un faro que me aleja de la oscuridad pero tus sentimientos son lo que nos ilumina en la profundidad del altamar de nuestra cama, no nos dejes naufragar ahora ni nunca… Con ésta lágrima te pido que seas mío para siempre, no dejes que el infierno nos alcance, no dejes que nuestras almas se separen, somos homogéneamente perfectos, concebidos para estar juntos, de tu costilla mi cuerpo fue constituido, de tu mirada bebo la luz que humedecen las huellas de mis pasos, de tu aliento materializo mis ilusiones, de ti dependo, por ti existo. Yo te he sido fiel pese a que pensé alguna vez que la monogamia no era mi punto fuerte, pero mírame ahora, soy un ama de casa aplastada, viva, esperando a su hombre que está de viaje. Me aterra suponer que ya no soy suficiente para ti ahora que la belleza sin defectos te rodea, has visto otro mundo que te otorga a manos llenas lo que pidas cuando sea que lo pidas, ¿es mi mundo suficiente para ti? Atravesamos demasiados obstáculos a destiempo, recorrimos tanta vida en pocos días, corrimos un largo trecho tan prontamente que temo imaginar tus piernas cansadas de saltar por mí y conmigo.

Siempre has sabido quien soy, por eso permaneceré aquí…”


Continuará


Confesiones de una exhibicionista desempleada - 10 Cosas que odio de tu pene

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