A UN MES DE UN TRISTE ADIÓS. (ALEXANDER MCQUEEN)
Posted by Fer Irigoyen on Thursday, March 11, 2010 Under: FER IRIGOYEN
Hace un mes, el 11 de Febrero Alexander McQueen decidió mudarse al cielo para ir a vestir a los ángeles con sus creaciones maravillosamente surrealistas.Recuerdo el impacto que sentí en mi estómago cuando me enteré de esa desgracia y de inmediato un dolor en el esternón me invadió y lo tuve conmigo punzándome varios días después.
Ese 11 de Febrero le rendiría homenaje a alguien que por mucho tiempo atrás me demostró que ser diferente es ser bello. Que hacer algo con tu propio sello y estilo es lo que te hace único y es lo que te llevará a hacer historia porque venciste a los dragones en el camino y no vendiste tu alma para acoplarte a los gustos y deseos de nadie.
Aunque Lee no fué fotógrafo, él creó imagenes hermosas con cada una de sus piezas invaluables. Eran pinturas postmodernistas andantes, vivientes. El nunca pensó en circulos, su mente siempre escarbó los cielos buscando por más; siempre busco en la luz la belleza de la oscuridad.
Su muerte fué un gran impacto para mí en lo personal. No fué necesario que fuese mi "íntimo" para que me doliera en el alma su partida. Dios nos dotó de sensibilidad (a unos más que otros) y es así que traspasamos lo físico y nos comunicamos a través de lo espiritual.
A veces llegué a sentir que nos leíamos la mente. De la nada se me ocurría alguna idea para una fotografía y tiempo después veía una idea similar en alguna de sus prendas. Me ocurrió mucho eso con McQueen. Yo sí creo que somos más que éste cuerpo que envejece y se marchita. Somos almas que nos interconectamos y que pensamos lo mismo aunque un océano nos separe.
Su triste fallecimiento y las razones por las cuales él decidió irse (como un valiente triunfador) también me sacudieron y transtornaron.
Dios sabe que lo que más amo en la vida y quién siempre me ha dado esa razón para seguir adelante es mi madre. Entonces cuando supe por qué McQueen decidió dejar éste mundo (por el fallecimiento de su madre Joyce) fué todo como una visión con un sabor a deja vú (que gracias a los cielos aún no lo he experimentado) y sentía su dolor invadirme porque esa ha sido mi preocupación desde que soy niño. Que mi madre muera y me deje solo. Es que hay personas y me incluyo que para nosotros sólo nuestra madre es la fuerza que hace latir el corazón. Vivimos en un mundo cada vez más superficial y en autopolusión constante. Yo no me atrevería a traer una vida a éste mundo dónde es normal matar, robar y herir a los demás. Cuando veo el rostro de mi madre sé que tengo aún razones para vivir.
A veces siento que chantajeo a Dios; que si mi madre muere, yo moriré con ella. Saben; eso es algo que siempre lo he tenido muy claro, y ella es el ser con el que siempre lejos o cerca me he identificado. Realmente soy un pedazo de ella. Suicidarme por su partida lo catalogarían como cobarde pero creo que se necesita no tener cobardía poder hacer lo que McQueen hizo, y no sé si yo sería capaz de hacerlo.
Por esa y muchas razones siento con la muerte de McQueen que nos conocimos en planos superiores a los que estamos acostumbrados. Y su dolor es mi dolor, su arte fué la mía y ahora yo sé que viviré en el nombre de los dos.
No sé que pasará mas adelante, ni si quiera mañana. Puedo planearlo pero el destino y el cielo siempre intenvendrán y harán lo que mejor les parezca, sólo sé que tenemos que abrir nuestro corazón y nuestra mente. No esperemos a que una profecía o una tragedia nos ocurra para cambiar nuestra mente y perspectiva de vida.
A un mes de un triste adiós, y pareciera que fué ayer.
In : FER IRIGOYEN
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