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        <lastBuildDate>Fri, 05 Jun 2026 22:52:47 +0100</lastBuildDate>
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            <title>EL AMOR DE MI VIDA</title>
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            <description>

&lt;p&gt;EL AMOR DE MI VIDA&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;img class=&quot;yui-img&quot; src=&quot;http://s21.postimg.org/z3mrzi9lx/elamordemivida.png&quot;&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;Siempre supe que el amor de mi vida iba a ser ese hombre que
ha de amarme así como soy, de manera absoluta, gramo por gramo, centímetro por
centímetro, poro por poro, adorando mis defectos, idealizando mis sueños e
inspirándome a convertirlos en realidad. Alguien que no desea cambiar nada de
mí.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Ese hombre que al mirarme sonríe, como si yo fuera lo mejor
que le ha pasado en la vida, y que mi humillada figura, mis complejos y mis
temores en sus manos se convierten algo pasajero.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Siempre soñé con conocer a alguien especial y divino, he de
confesar que nunca etiqueto a mis fantasías con géneros sexuales. Puede ser un
hombre, una mujer, un perro, un pato. El amor es amor sin cabida para
diferencias (amor sin fines sexuales), el sexo sin amor es sólo un momento y la
gente como yo busca eternidades, estamos cansados de instantes fugaces.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Después de un tiempo, la diversión, las pocas fiestas a las
que he asistido, las personas que he conocido esporádicamente y las camas en
las que he pasado fragmentos de noches ha dejado de ser importante e incluso
necesario. No estoy convirtiéndome en la tía amargada de la que todos hablan (y
nadie se coge), es sólo que quiero que mi vida deje de ser un camino
deshabitado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Solía soñar con un fuerte abrazo durante un frío atardecer
de noviembre, llenándome de calor cuando la vida me mostró su peor rostro. Soñé
con verme en sus ojos, saberme lleno y complementado en un alma ajena. Soñaba
con una casa blanca a la orilla del mar mientras él y yo yacemos sentados en
sillas mecedoras, contemplando el amanecer, con nuestras mascotas recostadas
cerca de nosotros. &lt;br&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Mientras me hago viejo, he colisionado con la realidad. La
fría, despiadada y eventualmente letal realidad. No existe el príncipe azul y
las princesas solamente esperan especímenes humanos imposiblemente perfectos.
En un mundo donde se mata por placer, no hay lugar para la belleza. Y esa
belleza me ha atormentado. Me pregunto ¿soy bello? Y cuando comienzo a sentirme
bien bajo mi piel y me siento con ánimos para salir y vivir mi vida, decido aceptar
las súplicas de mis amigas y accedo a ir a una cita a ciegas. Me siento en una
incómoda silla de Starbucks. No pido nada porque prefiero esperar al misterioso
(y anhelado) ignoto. Aún no oigo el eco de campanas de boda en mi cabeza pero
me atrevo a tener pequeños sueños de amor con él. Después de media hora, miro
la hora en mi teléfono. Él está retrasado por más de treinta minutos. Sonrío a
una pareja que está en la mesa vecina. Lo último que quiero es que piensen que
me dejaron plantado y sólo espero que ésta persona esté bien y que el motivo
por el cual se ha demorado no sea nada grave. El mesero viene a mí preguntando
si deseo ordenar algo. Muerdo mi labio fuertemente, la incomodidad y la
vergüenza me aprietan las tripas. Sé que estoy ocupando una mesa que podría
servirle a alguien más, alguien que sí fue a la cafetería a consumir y no a
esperar, mierda me siento como un usurpador de mesas en Starbucks. Me levanto
entonces y me dirijo a uno de los empleados y pido resignadamente un
frapuchino, Miro de nuevo la hora y súbitamente una idea aporrea mi cráneo de
manera brutal.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Estoy seguro que la persona a la cual iba a conocer, entró
al establecimiento, me vio y huyó despavorido. Solamente así justifico mi
patética situación. Y sólo así doy cabida a las aves de rapiña para que hagan
de mi agonizante autoestima su carroña predilecta. Miro a mi alrededor, hay
parejas por doquier y siento como si el mundo conspirara en mi contra, como si
cupido se hubiera ensañado conmigo y está por ahí armando parejas, ignorándome
accidentalmente a propósito. En mi estomago explotan la soledad y la
desesperación cansada de existir y de luchar. ¿Cómo mierdas me metí en esto?
¿Qué pasó por mi cabeza cuando decidí aceptar conocer a alguien que no le
interesó conocerme?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Largos minutos han transcurrido. Bebo mi café, me regaño a
mí mismo por no haber traído a cuestas mi laptop y un libro. Quizá así luciría
como un (no lo suficiente) joven empresario trabajando en su computadora, como
alguien a quien le vale madres el universo y no como yo, alguien triste, gris,
patético intentando ocultar la cabeza en el suelo como lo haría una agraviada
avestruz.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me levanto de mi asiento lo más dignamente posible, sonrío a
los rostros borrosos que me observan. Salgo a la avenida y respiro
profundamente. Pretendo que me iré envuelto en mi exhalación y me desvaneceré.
Alguien tan enorme como yo debería de ser tragado por el mar pero el único mar
que veo es el de los autos aglomerados en el tráfico del boulevard.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Camino por tantas calles, escucho música en mis audífonos,
estoy en mi mundo inmerso en mi dolor. ¿Por qué me duele tanto el rechazo de
alguien que no sé si existe? ¿Por qué estoy haciéndome preguntas? Llego al
centro de la ciudad y al dar vuelta en un callejón me encuentro con mi ex en
brazos de su actual pareja. Están mirándose como un par de imbéciles
enamorados, uno le acaricia la palma de la mano al otro. Diablos, él no me ha
visto. Miro alrededor y trato de escapar sigilosamente sin embargo él menciona
mi nombre.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;El mundo se termina de desmoronar.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Hola” digo. Trago saliva, siento mis orejas y mis mejillas
calentarse. El nuevo novio me mira de pies a cabeza. Sé que sabe que sé quién
es él, y sé que él sabe quien soy yo. Sabemos más de lo que deberíamos y no
existe lobotomía que pueda borrar los momentos dolorosamente incómodos así que elegimos
fingir un tipo de amabilidad que huele a guerra.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me acerco a ambos, le extiendo la mano al extraño y nos
saludamos. Miro a mi ex, sonríe y por un instante pienso que está feliz de
verme haciéndome creer que se ha arrepentido de tan absurda decisión. Quizá
después de todo si soy el amor de su vida.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Él me saluda apretujando mi mano con la suya. Después me
abraza y dice “Chingada madre, nos saludamos como si nunca nos hubiéramos
conocido. Dame un abrazo ¿Cómo estás?”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Después de su última palabra soy un montón de células
apiladas añorando el amor, su amor. Los viejos fuegos se encienden en mí
mitigando el frío que sentí en el Starbucks. &lt;br&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Te presento a Diego. Mi presente y quizá mi futuro…” dice
Alejandro buscando los ojos de Diego, generando la sensación de un inminente
estallido de sorpresa y felicidad.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“¿Qué quieres decir?” pregunta Diego.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“¿Quieres casarte conmigo? Ya podemos hacerlo legalmente. Te
amo.”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Los miro darse un abrazo y un beso en la boca,
asquerosamente francés. Asquerosamente no en mis labios. Río con ellos y por
ellos. No estoy complacido ni remotamente entusiasmado por su futuro
matrimonio. De hecho quiero que tiemble en la ciudad y que se abra la acera y
que la tierra se los trague y me lleve con ellos. Quiero morir.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me despido y camino rápidamente. Me pongo los audífonos y
mis gafas oscuras. Presiono mis dientes enfundados en mis labios. Al alejarme
de ellos, lloro. Me dejo ir en un delicioso y desolado llanto. Quiero gritar
pero no tengo fuerzas para hacerlo. Prefiero reservar lo que queda de mi
energía para tomar un taxi y llegar a casa pero no quiero que mi madre y mis
hermanos me vean así. Notarán la hinchazón y el rojo en mis ojos. Harán
preguntas y yo terminaré estallando en rabia y lágrimas. No deseo más drama.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me espero un rato en una plaza, me siento en una banca y
termina de caer la noche sobre y al rededor de mí. Me aferro a las aplicaciones
de mi teléfono para sobrevivir un poco. Instagram, Twitter, Facebook… No hay
alivio pero si le tomo una foto a la gente, a las luces de la ciudad, a la
noche y lo publico con un bonito filtro los demás pensarán que estoy vivo y
feliz. Y aunque soy lo opuesto, miento para descarnar mi melancolía.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;A las diez de la noche llego a mi casa. Todos están en la
habitación de mi madre viendo al nuevo y casi recién llegado integrante de la
familia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me escondo en mi habitación. Enciendo la música y dejo que
el ruido retumbe entre mis paredes. Limpio un poco bajo la cama y me rindo
inmediatamente. Si soy polvo y al polvo volveré ¿para qué limpiarlo ahorita?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Una hora después me llama mi amiga que pactó por mí la
accidentada cita a ciegas (tal vez todas las citas son a ciegas, somos ciegos y
cuando vemos, sólo vemos lo que deseamos). Su voz es temblorosa, sé que quiere
decirme algo pero no se atreve así que tendré que darle una “suave” sugerencia.
¡Habla maldita sea!&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Amigo, estoy con Jorge. Me pide que te haga saber que lamenta
mucho no haber podido llegar al Starbucks.” Dice ella, tan ingenua y tan
enternecedora.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Amiga, sé que estuvo ahí pero me vio. Tú me conoces bien.
Yo puedo tolerar la lactosa pero jamás a los pendejos y sé lo que soy y en qué
estado estoy. Si para sus ojos no soy agradable, es asunto de él, no mío. Me
ahorra sufrimientos futuros.” Digo intentando no atragantarme con el coraje
acumulado en mi garganta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“No es así. Él no pudo llegar…” intenta proferir una cura
vana pero la interrumpo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“No es la primera vez que me pasa, al menos los otros se
acercaron a mí y me rechazaron frente a frente. Éste no tuvo el valor pero
seguro aprenderé algo de éste día. No te preocupes.” Sonrío hipócritamente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“No. Lo que pasa… es que… su padre murió al medio día y
ahorita… de hecho… estoy aquí en la funeraria… con mi novio, él y su familia…”
se rompe en llanto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Mierda. Soy una mierda. Termino intempestivamente la
llamada. Soy lo suficientemente cobarde como para seguir siendo despiadado
cuando sé que ya la cagué. Me siento triste por él, por su padre… Me siento
triste, me recuesto y muy en el fondo me siento aliviado. No me rechazó. No me
dejó ahí esperando eternamente. Suspiro. Pero entonces me no puedo evitar una
pregunta que rebota entre mis neuronas… ¿Por qué te amas tan poco? ¿Por qué te
odias tanto?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Desdoblo toda la ropa en mi armario. La doblo lentamente,
tomo mi tiempo, ocupo mi mente en tareas banales tratando de escapar de mi
consciencia. Cuando estoy un poco más tranquilo me percato de un inmenso espejo
que mi madre (sé que sólo ella podría hacerlo) colocó en una de las paredes de
mi cuarto. Me pongo de pie y me acerco al espejo, miro las orillas, miro todo
lo que refleja excepto mi propio reflejo. Me tengo tanto miedo. Me desconozco
en lo que veo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;En la mañana escribí un Tweet: “Tú eres el amor de tu vida”…&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Carajo. Qué falso, qué hipócrita, qué falaz, qué cretino
soy. Escribo palabras de aliento cuando yo estoy desinflado. Cuando me
aborrezco. No creo en nada de lo que digo. Soy un mitómano emocional. Escribí
semejante estupidez porque estaba emocionado por mi cita. Para la noche,
después de haber sido atropellado por la realidad de las cosas, mis creencias
son diametralmente otras. Me siento desértico, soy un ateo sentimental.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;¿Cómo podría yo ser el amor de mi vida? Nada en mí me
agrada. No me gusto, no me haría el amor jamás ¿o sí? El cinismo y la
desesperanza en mi sistema le han impedido a mis ojos ver claramente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Los días han pasado. No he vuelto a hablar con mi amiga
(estoy evadiéndola hasta ahora exitosamente) y he dejado de escuchar canciones
que hablan de amor. Veo el mundo como algo contaminado y condenado a la
extinción. Amo a mis mascotas y vuelco mis horas y mi corazón en ellos. Antes
de dormir reviso la bandeja de entrada de mi correo electrónico y veo que está
esperando por ser leído un mail de mi amiga. El asunto dice en mayúsculas “CITA
A CIEGAS – LA CONTINUACIÓN?” sonrío de ironía y apago mi teléfono. No puedo
creer que mi amiga quiere continuar con ésta tortura o que Jorge quiere
conocerme. ¿Cómo puedo presentarme ante un desconocido y fingir que soy feliz y
que me siento como pez en el agua en mi propio cuerpo? No me atrae la idea de compartir
mi frustración y amargura. Lo último que necesita una autoestima herida es un
curita que tarde o temprano terminará por desprenderse.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Si voy a curar mis heridas, tengo que hacerlo en crudo, en
carne viva, zurciendo lo herido y limpiando lo dañado.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Ya no me molesta saber que Alejandro, aquel que amé y me amó
tanto, ahora va a casarse con su musculoso nuevo novio. No me molesta haberme
sentido tan irremediablemente solo en la cafetería. No me perturba el espejo en
mi habitación.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Lo miro. Miro mi reflejo. Me miro. Soy como un libro.
Intento pasar a la primera página pero no puedo. Me detengo. Salgo de mi
habitación y me voy a la calle. Le llamo a mi amiga y le pregunto por Jorge.
Dice que él quiere conocerme. Encajono mi vergüenza y le pido que le diga que
estoy en el mismo Starbucks esperando. Que es ahora o nunca (para
desesperaciones extremas, medidas aún más desesperadas).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Después de una hora y dos frapuchinos. Llega Jorge. No lo
conozco pero él ya sabe quién soy o al menos eso cree (eso es lo que pasa
cuando te conviertes en una perra de reality show, aparentemente todo el mundo
piensa que te conoce cuando lo más sardónico y honesto es que tú no te conoces
a ti mismo) y me regala una sonrisa.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me levanto y le doy la mano. Lo abrazo suavemente y nos sentamos.
No decimos nada por un minuto que se asemeja más a un año.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Irigayo… Irigoyi…” intenta pronunciar mi apellido con sus
rosados y carnosos labios. Su bigote me fascina pero saber que no puede
pronunciar mi apellido me molesta.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Irigoyen” digo, exasperado. &lt;br&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Él ya notó que nuestra cita es el equivalente del
hundimiento del Titanic.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Hay mucho ruido aquí. Deberíamos…”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Lo interrumpo y en un suspiro digo/suplico/propongo:
“¿Quieres ir a un hotel?”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“¿Podemos?” pregunta con un asomo de asombro en sus ojos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Siempre.” Respondo, sonrío y me pongo de pie sin poder
ocultar mis ganas… de él.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me siento tan congelado y tan abatido por el tiempo y las
soledades que quiero esto, fornicar y seguir fornicando hasta que su cuerpo no
pueda más.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Llegamos en su auto (yo no tengo y no sé manejar. Soy mi
propio vehículo y me he llevado al barrando muchas veces) y nos hospedamos en
la habitación número 22 de un motel no tan corriente llamado Luxor. Hay jacuzzi
pero no quiero agua en mi cuerpo. Quiero su cuerpo en mi cuerpo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Entro al baño, lavo mis manos y mi cara. Desabrocho mi
pantalón y desamarro las agujeras de mis zapatos. Salgo y lo miro casi desnudo,
en su cama, aún porta sus boxers. Miro su cuerpo. Su cuerpo de gimnasio y sé
que yo no tengo un cuerpo así. Mierda ¿qué estoy haciendo? Cuando me vea
desnudo va a salir corriendo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Sonrío y me recuesto junto a él. Lo beso y él responde al
beso. Siento larvas de mariposa crecer en mi vientre. Hay química. Hay algo.
Ese algo se siente bien.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Apagaré las luces” dice entre gemidos Jorge.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“¿Eres tímido?” Pregunto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Hmmm. Sí. Eso.” Titubea.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Maldita mierda. No quiere ver mi cuerpo desnudo. ¿Cómo voy a
coger con alguien que no puede ni ver mi cuerpo? Pero estoy tan excitado que
sepulto en jadeos mis pensamientos pesimistas (y reales).&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Lo dejo ser, lo dejo hacerme un papiro entre sus manos, me
entrego. Voy y vengo. Lo beso. Muerde mi boca, beso su pecho, muerdo sus
pezones. Gime, grita, nos acercamos al fin y repetimos el ritual por varias
horas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;En la oscuridad del cuarto, mientras oigo el sonido de la
hebilla de su cinturón que delata que se está poniendo los jeans, me siento
como una puta. Una puta gratuita. Una puta que mendiga algo que está lejos de
ser amor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Unos minutos después, salimos del motel.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“¿Quieres beber algo en el centro? ¿Una copa de vino?”
Pregunto.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Estoy cansado y debo trabajar muy temprano mañana.” Dice,
entregado al panorama mientras conduce.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Pero sé leer a las personas entre líneas aunque a veces me
equivoque.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Entiendo…” exclamo.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“¿Quieres que te lleve a tu casa?” Pregunta y sonríe
levemente.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Mierda. ¿Tan malo fue lo que hicimos? Sus gritos de tigre
domado dijeron lo contrario mientras mi boca… Mierda ¿por qué soy tan
pesimista?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Llévame al centro. La noche es larga.” Mi voz es un falso
guerrero, caído en batalla.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Cuando llegamos al centro, desciendo del auto y lo miro a
través de la ventana. Él intenta decir algo pero tartamudea, yo intento
despedirme. Me mira, impasible, taciturno. Mira su reloj dejándome saber que
tiene que irse y cuando pone en marcha su auto, sé que no lo volveré a ver.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Entre tanta gente deambulando me siento como una letra en un
crucigrama, una letra que jamás podrá ser una sílaba.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Aún huelo a él. Quisiera llorar pero no puedo. Yo cavé mi
tumba. Me merezco lo que me pasó por fácil. Sin importar los géneros o
preferencias sexuales, a nadie le gusta lo que se da fácil. A la gente le gusta
esforzarse por conseguir algo y yo fui algo muy parecido a un huracán. Di de mí
todo, sin pensarlo, sin meditar los daños y las consecuencias.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Llego a la media noche a mi casa. Tomo una ducha. Trato de
creer que todo fue un sueño. Un sudoroso y cálido sueño de verano en otoño. &lt;br&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Recibo un mensaje de mi amiga por Whatsapp.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Ya hablé con Jorge. Eres un coscolino :P”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;¿Qué mierda? Y dicen que los caballeros no tienen memoria.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Y ahora que me vio en línea, tengo que responder.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;“Sí. Nos vimos. Nos besamos. Cogimos y para mañana nos
habremos olvidado. Amiga te quiero mucho y amo que intentes emparejarme con
alguien pero quizá por muy triste que suene, soy alguien que no puede tener una
pareja. No soy un uno que sumado con otro se convertirá en un dos. Nací solo y
tal vez así viviré hasta el último día de mi vida. Soy todo lo que tengo. Debo
de dejar de necesitar. Tengo que aprender a amar lo que soy y lo que tengo.”&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;No recibo respuesta en los siguientes cinco minutos y apago
mi teléfono.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Me duermo. Recurro a mi amnesia selectiva. Mañana todo
lucirá como un hueco negro en mi memoria.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Al amanecer, tomo mi desayuno, pongo a mis patos y mis gansos
en su alberca. Limpio sus corrales y me ducho. Voy a mi habitación y seco mis
pies. La luz del sol entra por la ventana. El sol me toca, el sol me toca a la
luz. Mira mi desnudez. El sol no me discrimina.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Entonces me enfrente al espejo. No bajo nunca la mirada. Le
permito a mi cuerpo enredarse en mis miradas. Noto mis defectos descubiertos y
mis anhelos despojados. Soy un ser humano. No soy diferente al resto del mundo
aunque sé que soy distinto en peso, color y personalidad ¿por qué intento ser
alguien que no soy? ¿Por qué me atormento con la belleza que creo no poseer?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Mi corazón late, mis pulmones respiran, mi mente piensa. Esa
es toda la belleza que necesito.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Amor. Me amo aunque siempre pienso lo contrario.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Recuerdo mi frase “Tú eres el amor de tu vida”. ¿Soy el amor
de mi vida? Me he sido infiel, me he herido, me he ignorado, me he mutilado, me
he mentido, me he golpeado ¿Cómo podría ser el amor de mi vida si pareciera que
he vivido para hacerme daño?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Escarbo en mi mente y no puedo negar que amo mi voz, amo mi
forma de cantar, amo mis ideas, amo mis sentimientos, amo mi necedad, amo mi
necesidad, amo mi pasión por la vida y por querer compartir lo que soy con
alguien más. Entonces me doy cuenta de que no estoy buscando un complemento. No
tengo complejo de café negro esperando por su Coffee-Mate. Quiero amar por el
placer de hacerlo, quiero ser amado porque sé que merezco ser amado. No quiero
que me den sin dar algo a cambio. Soy como una balanza y amo el equilibrio del
universo. Mi vida es un torbellino y deseo que alguien más de giros como un
demente conmigo. Quiero amor, busco amor, espero amor, necesito amor.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Tengo treinta años y he conocido el amor. Puedo seguir
esperando por ese amor y morir ajado en la añoranza o darme un poco de ese
sentimiento, incondicionalmente a pesar de mis equivocaciones, mis
indiscreciones y mi escasa moral.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Después de todo, no puedo retractarme de mi subconsciente.
Soy el amor de mi vida. Me amo así tal cual como soy, gramo por gramo, error
por error y pulgada por pulgada. No quiero cambiar nada de mí. Soy perfecto en
mis defectos. Soy feo cuando debo serlo. Soy hermoso aunque no me atreva a apreciarlo. &lt;br&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;Vivo en un mundo hermoso. Un mundo donde aún existe amor y
vida. Vivo en un mundo donde busco al amor de mi vida en habitaciones erradas.
Ese amor está en mi cuarto, en mi pecho, en mis venas. Soy afortunado por haber
descubierto ese amor a tiempo. Soy afortunado por ver, por no ser ciego, nunca
más.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;¿Por qué será que nuestra peor cita a ciegas es con nosotros
mismos?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;



&lt;br&gt;&lt;br&gt;
COMPÁRTEME...
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot; class=&quot;yui-wk-div&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot;&gt;&lt;img class=&quot;yui-img&quot; src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot; height=&quot;50&quot; width=&quot;50&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Sun, 03 Nov 2013 21:22:27 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA: BESTIAS PIADOSAS / MENTIRAS SALVAJES - LA PETITE MORT</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/confesiones-de-una-exhibicionista-desempleada-bestias-piadosas-mentiras-salvajes-la-petite-mort-aug-15-2013-8-21-23-pm-23</link>
            <description>&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;BESTIAS PIADOSAS / MENTIRAS SALVAJES:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;LA PETITE MORT&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Mi nariz sangraba a borbotones, mi cuerpo
yacía tendido en el piso, tambaleándose, desequilibrado, mi mente girando en
círculos deformes de confusión y dolor. Mi labio inferior ardía, lo toqué ligeramente
y manchó de sangre mis dedos, estaba partido. Mi mejilla izquierda estaba
calienta, incluso palpitaba. No sé qué pasó. Miré hacia arriba y Noel me
devolvía la mirada, aterrado, paralizado por alguna extraña e invisible fuerza,
sus manos querían tocarme pero no podía inclinarse, sus pupilas me quemaban, la
rabia se había transformado y diluido en la energía contaminada que nos
rodeaba. Bajé la vista y sobé suavemente mi rostro, tragué saliva, apretujé con
el vientre mis ovarios para no llorar, no podía llorar y manifestar la
desolación pataleando en mi pecho. No iba a regalarle la satisfacción de verme
herida más allá de las magulladuras físicas, los moretones desaparecen pero las
llagas del corazón difícilmente sanan. Tenía que aferrarme como una loca a mi
orgullo. Mi espíritu retenía sus bríos de dignidad y ayudó a mis débiles y
estremecidas piernas a erguirse y desafiar al diablo mismo si osaba golpearme
de nuevo. El diablo fue lo que vi en los ojos de Noel, el mismo demonio
insidioso que incitó la violencia aquella noche afuera del bar Andiamo en
Polanco, Marcos fue la víctima, sus heridas como las mías, derramaban sangre,
decepción y melancolía.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Volvieron a mi mente recuerdos decolorados
del Noel ebrio de felicidad en mi cama la primera vez de los dos, la guitarra
en sus manos arrullándome en vórtices de placer, su cuerpo dentro del mío,
reconstituyendo la integridad de mi sombra sobre la suya, dentro de su boca; su
mirada adulterada con el éxtasis que nuestros poros producían hacía arder la mía.
El Noel en el restaurante, el Noel aventurero con la botella de cerveza, el
Noel en los tacos, el Noel en el escenario detonando la locura de las masas,
explotando en millones de partículas estelares porque a mis ojos, ante mis
sentidos, él fue el equivalente a la Gran Explosión, el estallido que creó la
vida hace miles de millones de años. El humo, el hermoso caos de la
efervescencia que Noel trajo a mi vida, esos tesoros etéreos y sepultados en mi
corazón ahora los soplaba el viento. Ya nada quedaba. La tierra se incendiaba.
El aire era de cristal. Sus ojos eran de alguien extraño, no nos conocíamos.
¿Quiénes éramos? Cerré los ojos deseando poder desaparecer de ahí. Mi héroe
había muerto. El hombre caliente y metálico que salvó a la dolorida mujer hundida
en el abandono ahora se fundía en el calor del odio y la intimidación.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Me aproximé a Noel, procurando serenarlo
con una sonrisa. Podía escuchar las frases de mi madre revolotear en mi cabeza:
“Un hombre que le levanta la mano a su mujer, no es hombre” “Cuando un hombre
le pega a su mujer, el amor que queda, se muere” “Una vez que te pegan, si lo
perdonas, volverán a lastimarte” y sin embargo, sabiendo en mi subconsciente
que ella tenía razón, algo en mí, algo necesitado y oscuramente depravado
dentro de mí quería quedarse con Noel y hacerle el amor. Anhelaba sus manos
deslizándose a través de mi tersa espalda, su lengua aterciopelada bebiendo mi
alma, entre mis piernas, a la oscuridad de nuestros impulsos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Noel dio un paso atrás, evitando mis manos,
como si no quisiera que tocara su mejilla. Relamí mis labios y tomé sus manos.
Besé sus nudillos, besé la mano que había ultrajado mi dignidad de mujer, miré
sus ojos y la bestia embravecida lentamente se tranquilizó y su respiración
jadeante se evaporó en un suspiro. Mi boca buscó la suya y la encontró con
argucia, dando besos con sabor a leña quemada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; No
sé qué es lo que he hecho. Ni si quiera puedo pedirte perdón. –&amp;nbsp; Dijo Noel cabizbajo, impidiéndole al llanto
salir y rebelarse. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; Me
golpeaste. Golpeaste a la mujer que pregonas amar en tus canciones. –&amp;nbsp; Dije secamente, manchando mis labios con
sangre e ironía.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; No
digas eso. No. Es sólo que… mira el maldito diario, publicaron esa foto. ¿Por
qué me hiciste eso? ¿Me odias? ¿Cuánto te pagaron? Si lo que quieres es dinero,
dímelo, yo te daré lo que me pidas. –&amp;nbsp;
Noel tomó entre sus manos el periódico y lo arrugó impetuosamente. Como
si deseara deshacer el escándalo con sus dedos trozando el papel.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; ¡¿Qué
dices?! ¡¿Crees que yo vendí la foto?! ¡Eres un estúpido Noel! ¡Te odio, idiota,
no necesito tu dinero ni tu polla ni nada! –&amp;nbsp;
Grité hirviendo iracundamente. Quería arrancarle el corazón a Noel y
dárselo de comer a los lobos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Está todo ahí. Impreso. ¿Cómo crees que llegaron las fotos ahí? Yo tengo
el teléfono en mi poder. No lo robaron. Sólo tú tienes acceso a el. –&amp;nbsp; Los ojos de Noel se abrieron asustados y
sorprendidos al verme como nunca me había visto. Rabiando y apretando los
labios, reteniendo los golpes.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; Si
tienes tu teléfono revísalo entonces. Entra a tu estúpida aplicación esa, Whatsapp
y comprueba como sucedieron las cosas. Espero que tengas cara y ojos para
mirarme después de que notes que descubrí tus acostones con la maldita groupie.
Creí que teníamos un trato. Si me eres fiel, te seré fiel. Por lo visto quieres
que Marcos regrese a nuestras vidas ¿verdad? Si no te basta con él, entonces
puedo tener a mis espaldas una larga fila de hombres ansiosos de hacerme suya
de maneras que ni tú crees posibles. –&amp;nbsp;&amp;nbsp;
El cinismo y el enojo envenenaban mi lengua con la única ambición de
herirlo. Los ojos de Noel volvieron a encenderse pero su cuerpo mantenía su
distancia del mío.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Revisaré el teléfono ahora mismo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Con movimientos broncos como de toro
enjaulado, Noel sacó de su bolsillo el teléfono. Sus dedos veloces subían y
bajaban en la pantalla, rodando y tecleando hasta llegar a los mensajes que la
groupie y yo intercambiamos la noche anterior. Noel se detuvo
intempestivamente. Sus pupilas absorbían las palabras formuladas, los golpazos literales
que ambas nos dimos y el hachazo mortal que le propiné a Eloísa al enviarle la
foto de Noel haciendo el amor conmigo lo alteraron, me miró pero ésta vez su
mirada no contenía cólera pero mi cuerpo rebosando en furor dejó el lugar. Me
dirigí a la ducha y Noel me siguió pero cerré la puerta bruscamente antes de
que él pudiese traspasar el umbral hacia el baño. Sonreí como chiquilla malosa,
entré a la ducha (cielos, extrañaba tanto mi tina). No me había fijado en los
detalles del bello baño de Noel. Suelo usar los baños para lo que están hechos
esperando que cumplan sus funciones a la perfección. El baño de Noel forrado de
azulejos naranjas y blancos. Un gran espejo horizontal y rectangular reposando
sobre el lavabo delgado, minimalista, de estilo europeo (no conozco Europa pero
he visto baños lujosos en revistas). Decidí explorar el cuarto mientras Noel
suplicaba salpicado de arrepentimiento tras la puerta, pidiendo que le dejase
entrar y hablar. ¿Cómo iba a dejarlo hablar después de que insinuó abiertamente
que yo vendí nuestra intimidad? Eso podría hacerlo gratis y sin necesidad de
periódicos, podríamos hacer el amor en el zócalo si el lo quisiera. Podría
deshacerme del moribundo pudor que me queda para deleite del mundo, de mis
alas, de la libertad que a veces la gente doble-moralista quiere aniquilar.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Frente al lavabo y al espejo, en una pared
donde yacía una repisa para toallas, estaba instalado un reproductor de música
con pantalla y acceso a internet. No tenía conmigo el iPhone que Noel me regaló
y no podía abrir la puerta y pedírselo. Tenía que mantenerme firmemente fuerte
y hacerlo sufrir por ofenderme. Había cruzado la línea. Encendí la pantalla
(del tamaño de una hoja en blanco tamaño carta) y entré directamente a la
página principal de Google. Escribí torpemente el nombre de Noel y comenzaba a
teclear las primeras letras del apellido cuando la sugerencia apareció seguida
de un centenar de opciones conjugando su estado civil, sus canciones, sus
adicciones, su detención y el nuevo escándalo. Abrumada por tanta información,
busqué canciones. Lo que sea que drenara mi mente de la inmundicia que corroía
mis pensamientos llegando a mi imaginación. Los deseos malsanos de querer saber
cada detalle del pasado de Noel invadían mi estómago con apetito letal.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Presioné muchas ligas de sitios de música
hasta que empezó a retumbar en el baño una calmada melodía, con sabor a Rhythm
&amp;amp; Blues del bueno. Después de algunos cuantos tiempos de suave percusión,
la voz exquisita de Avery*Sunshine sonó exquisitamente, llenando el baño y mi
vientre con su sinfonía de letras agudas y cálidas acrobacias vocales, la
canción “Ugly Part of Me” no podía venirme en mejor momento. Éste era mi lado
feo, mi lado falaz, mi lado ruin y vengativo. Mientras seguía ignorando a Noel,
lavé mi cuerpo delicadamente, con una esponja de plástico tallé mis brazos, mi
cuello, mis piernas y entre ellas. Enjaboné mis senos, mi sexo, mi cabello y le
permití al torrente de agua que me llevara consigo así terminara en la
alcantarilla.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Salí de la ducha y tomé una toalla. La
estreché contra mi nariz y olfateé tragando el aroma, la toalla olía a Noel
pese a que estaba limpia y doblada debidamente. Sequé mi cuerpo imaginando que
era la lengua y las manos de mi dios rockero. Al terminar de secar la última
gota que recorría mi cuello e iba cuesta abajo &amp;nbsp;por mi seno derecho, pendiendo de mi pezón, me
encontraba húmeda y fogosa por dentro y más allá. Enrollé la toalla a mi
cabello, mi cuerpo desnudo y límpido moría como Narciso al caer en el embrujo
del enamoramiento de su reflejo. Sacudí mi cabeza volviendo inmediatamente a la
realidad. Mi mente embriagada de orgullo me ordenaba no abrir la puerta. Mi
mano temblaba junto a la perilla, acariciándola. Mi cuerpo desobediente como lo
ha sido toda la vida violó los límites una vez más y no hizo caso de los
mandatos que gritaba mi subconsciente. Voluntariamente respirando la vehemencia
de mi carne abrí la puerta y vi a Noel desnudo excepto por los calzoncillos que
recubrían justo lo que ansiaba apreciar con todos los sentidos. Me miró,
triste, despoblado de emociones peligrosas. Me di la vuelta y entré de nuevo al
baño y el me siguió como si fuera un león domado. Él lucía bestialmente
hermoso, taciturno y reluciente pese a que su aura azul eclipsaba su brillo
vivaz de estrella del firmamento musical.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Abrí el gripo del lavabo y mojé
intencionalmente, con alevosía y perniciosa ventaja mi pecho y mi mano en forma
de cuchara arrojaba agua mojando mi trémulo pubis. Miré a través del espejo a
Noel, posaba expectante atrás de mí. Acercó su anatomía y quitó la toalla de mi
cabeza y permaneciendo atrás, extendió la toalla con su mano y secó mis senos,
apoyándose de la ayuda del espejo descendió hasta llegar a mi pubis. Secó
someramente y dejó caer la toalla al suelo. Besó soberbiamente mi cuello, mis
hombros y mi espalda. Su mano derecha esbozaba figuras sin forma sobre mi
clítoris. Su mano izquierda resbaló acompasadamente por mi espalda baja hasta
amoldarse a mis nalgas. Se inclinó taladrando una vereda de besos por toda mi
espalda hasta que posó su rostro frente a mi trasero. Lamió sobre ellas
mientras sus dedos ejercían presión magistral en mi sexo, eché mi cabeza hacia
atrás, me dejé ir y venir muy despacio sin ganas de dejar de tener ganas, la
insaciable pasión que me agitaba se negaba a ceder.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Abrí los ojos y vi el espejo donde sólo se
reflejaba la mano de Noel zigzagueándome cada vez más profundo. Humedecí mi
garganta tragando un poco de saliva, mecía mi cuerpo al ritmo de la canción que
se repetía una y otra vez. Noel gemía del placer que le causaba saber que me
estaba torturando de gozo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;– Anda… Hiéreme, húrgame, ya sabes con qué…
Ya sabes en dónde…–&amp;nbsp; Murmuré entre
jadeos, perdiendo el control del momento, su boca lamía y succionaba entre mis
nalgas y más adentro, llovía candela líquida en mí, en los lugares correctos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Tus deseos son órdenes, belleza. –&amp;nbsp;
Dijo Noel con una voz grave y ronca, atragantada de orgasmos mutilados.
Se levantó de nuevo y me haló de mi cabello, mordió mi hombro derecho; gimiendo
en mi oído se desabrochó el pantalón atropellando la cremallera con sus dedos.
Se deshizo de sus zapatos, bajó el pantalón y se lo quitó por los pies. Su
cuerpo ávido se oprimió con el mío. Mi espalda sentía el calor de su pecho, su
vientre y su sexo rígido y erigido por la mano de Miguel Ángel, me incliné
hacia adelante y descansé los senos y el torso sobre el lavabo, abrí mis
piernas y comencé a mover mis caderas en círculos. Noel mordió su labio y sin
anticiparlo me penetró enérgicamente, inundó mi entraña con su ímpetu, su
ensimismada y ardiente materia llenando mis espacios, colmando mis alientos,
materializando los sueños, asfixiando los instantes.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Asimilando sus estocadas, respiré profundo,
mis nalgas se acunaron en su pubis, él entraba y salía de mi incandescente
interior con la libertad de las águilas en el cielo, acarició mi espalda y
subió hasta mi cuello.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;&amp;nbsp;
¿Has sentido la petite mort? –&amp;nbsp;
Preguntó Noel, apuñalando el rincón recóndito entre mis piernas,
estrujando con fuerza mi cuello, abrazando con sus largos dedos mi garganta.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;&amp;nbsp;
¿De qué estás hablando? –&amp;nbsp;
Pregunté entre murmullos difíciles.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Te va a encantar mi amor. –&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Sujetando mi garganta, oprimió como si pretendiera exprimir mi alma a
través de mi boca. Me erguí tratando de girar mi cuerpo y quedar frente a él,
intenté forcejear, el aire empezaba a faltarme, su pene pérfido y empecinado
continuaba hincándose dentro de mí, mis ojos se cerraron con voluntad propia,
perdí la fuerza de mis manos y caí de nuevo al lavabo, el vientre y la fuerza
de las piernas de Noel mantenían el resto de mi cuerpo en pie, la música se
enmudecía lentamente y una sensación ardorosa y casi infernal rodó de mi vagina
hasta mi garganta, espasmos por todo mi cuerpo hicieron mi ser convulsionar,
Noel cedió la presión de sus dedos y dejó pasar el aire por mi laringe. Ira y
el orgasmo más salvaje de mi vida mezclados en un mismo sabor en mi lengua y
más hondo, sofocada y transportada al otro lado del placer más infame y divino,
mi mirada borrosa reenfocaba nuestras siluetas unidas, reflejadas en el espejo
empañado, mi carne dolía, mi entraña ardía, mi respiración parecía el batir de
las alas de un colibrí, inhalaba Noel y exhalaba humo. Fue una vivencia
indeciblemente apetitosa, anhelantemente quería regresar ahí, a ese pozo donde
una gran pitón bebía mi aliento, engullía mi vida, me hacía el amor como el
infierno mismo lo haría.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;La muerte pequeña, mi vida en peligro
renaciendo en un solo sorbo, ¿cómo era eso posible? ¿Cómo diablos no había
experimentado eso antes? ¿Qué es lo que he estado haciendo todo éste tiempo?
Sentí como si una dimensión ignota para mis sentidos hubiese abierto sus
puertas para mi ambiciosa sed de sexo y sudor sin lágrimas. Me preguntaba qué
más había en el mundo que esperaba a ser descubierto por mi curiosidad.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Agitada y sin fuerzas, recobré el aliento y
el vigor suficiente para recobrar el equilibrio y caminar a la puerta, absorta
en mi henchido placer, mancillado hasta el éxtasis. Sin decir palabra, arrastré
mi humanidad hasta la habitación y al llegar a la cama, caí a ella,
escondiéndome bajo las sábanas. Minutos después, apareció Noel y se puso de
rodillas junto a la cama, mirándome. Sonrió como el demonio más sexy, acarició
mi cabello. Abrió su armario y sacó ropas. Cerré los ojos, relamiendo mi placer
interno, las turbulencias más oscuras bullían entre mis venas y mis músculos.
Morir al revés. Qué caos tan exquisito.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Desperté de lo que fue una siesta de media
hora. Noel estaba peinándose frente al espejo a un lado de la cama. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
¿Vas a salir? –&amp;nbsp; Pregunté
susurrando, soñolienta y empachada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Sí. Voy a ver a Eloísa. –&amp;nbsp; Volvió
su cabeza hacia mí, midiendo mi reacción. Yo estaba tan cansada que no pude
enredarme en las marañas de celos que solían enredarme cuando imaginaba a Noel
acompañado de la groupie.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Está bien. No tardes.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Voy a solucionar el asunto de la fotografía filtrada. Es un infierno
allá afuera. Hay tres reporteros afuera del departamento. No sé cómo voy a
lidiar con esto. Perdóname por haber dudado de ti. –&amp;nbsp; La voz de Noel tembló, con un pequeño
sollozo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; No
soy una perra traidora y cuando lo fui, te lo confesé. Pude haber mentido y
seguir viviendo aventuras en los brazos del tatuado, pero no quiero nada con
él, todo mi mundo eres tú. Pon en su lugar a esa mujerzuela, no quiero volver a
saber que ella y tú se ven o que tú te vienes en sus tetas, por favor. –&amp;nbsp; Mis ojos aguzados se clavaron en los suyos
como&amp;nbsp; una sutil y afilada amenaza de
mujer.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; No
tardo. Por cierto, aquí te dejo tu iPhone –&amp;nbsp;
Asentó mi teléfono sobre la mesa de noche y salió de la habitación,
respiré profundo por millonésima vez y me entregué a mi sueño de nuevo,
reparando los daños hechos por la muerte a la que me precipitó Noel, sus
estocadas, sus mordidas, su intoxicante y lascivo amor, era yo un desnudo
puñado de miembros unidos a un torso devorado por un huracán de carne, huesos y
bigote aviesos como el mismo ángel caído.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Desperté sacudida por un sueño muy vívido,
el recuerdo fugaz, la petite mort cantando en mí. Sonreí como una tonta para
mis adentros. Sacudí mis pies bajo las sábanas y sentí todos los músculos y
tendones de mi cuerpo bailar. Parecía lejano el momento cuando Noel me había
golpeado. En su lugar, vino a mí el deseo venenoso de escarbar en ese lado
retorcido y siniestro de Noel. Me había invitado a probar algo que había dejado
maravillado a mi paladar. Quería más. Sabía que había más por descubrir. Tan
furtivo, tan indebido, tan ilegal, tan delicioso. Lo quería todo, y todo lo
quería con Noel.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Me levanté de la cama, era la hora de la
comida y mi estómago lo reiteraba, fui al baño letárgicamente, bajé a la sala
de estar casi desnuda si no fuera por las bragas blancas de encaje que coloqué con
la manera que Noel hubiera utilizado para quitármelas, escuchando la música de
mi teléfono con los audífonos puestos, entré a la cocina, encendí la estufa
eléctrica y coloqué una sartén. Rompí tres huevos y les puse queso. Saqué un
paquete de pan de hogaza de la organizada alacena, tomé tres rebanadas. Serví
en un vaso un poco de jugo de arándanos. Había papaya picada en el
refrigerador. Tomé un poco y llevé todos los alimentos a la mesa central en la
sala. Me senté en el suelo, en flor de loto y lentamente me dispuse a degustar
de la comida. Se sentía tan bien la cálida textura del huevo con el queso
derretido en mi paladar. Amo comer y es algo que tristemente no siempre logro
hacer. A veces olvido comer por completo, termino alimentando el cuerpo
irónicamente sin ser nutrida en ambos casos. La comida no me traiciona pero me
falta a causa de escasos recursos y nulos empleos en mi currículo, los hombres
me traicionan a falta de cojones causando nulos estragos en mi culo. Es la verdad,
tal cual como suena, prosaica y sin clase. Tal vez he errado buscando lo que
busco en la clase inadecuada de hombre. Noel era un caso diferente, la
excepción a la regla. No era el hombre perfecto ni el monstruo descarriado. Él
simplemente era eso, la simpleza sublevada, la belleza virtuosa, una
ramificación de la mano creadora de Dios, el creador que hace y construye arte
y música. Noel era el mejor alimento que había consumido en años. Julián,
Ricardo, José Luis… La lista podría continuar, ellos fueron aperitivos que
ocasionaron daños y reflujos emocionales, no me arrepiento de haberlos catado
ya que ellos enseñaron a mi apreciación masculina a discernir las semillas
buenas de las putrefactas o las carentes de promesas de vida, de amor, de algo
que me lleve lejos de la costumbrista torpeza de mi corazón.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align: center; &quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Frente al espejo del lavabo en el baño,
mojé mi cara para enfriar las células de celos, temor y desconfianza que ardían
en mis mejillas, miré la hora en el teléfono, ya era tarde, las 11:22 de la
noche. ¿Dónde diablos estás Noel? Pregunté conociendo la respuesta, evadiéndola
con la asombrosa técnica que usan las gacelas para eludir a los leones en la
sabana. Los pensamientos asediaban mi imaginación fusionándose y recreando
escenas ajenamente impúdicas. La idea resultó ser repugnante y terrible, no
pude tolerarlo. Volví a la alcoba y encendí la televisión y con indiferencia
cambiaba con el control remoto los canales como ojeando un libro sin el apetito
de leer, mis ojos miraban hacia otro lado, uno que no se hallaba dentro del la
habitación. Me detuve en uno donde estaban hablando de Noel. Pude deducirlo por
la foto de su rostro abarcando toda la pantalla. La noticia era las
reminiscencias de la controversia. Dos conductoras femeninas y un hombre
discutían acaloradamente acerca del caso (como si hubieran estado con nosotros
en la cama y supieran la verdad), él defendía a Noel, ellas lo criticaban y
prejuzgaban el “hecho bochornoso” de tener que contratar los servicios de una
prostituta. “¿Eso quiere decir que al rockero no le sobran las mujeres? ¿Tiene
que pagar por sexo el pobre hombre?” instó la mujer conductora, tal vez era la
titular del programa porque los otros dos asintieron como un digno par de
lame-botas. Quise llamar a ese maldito programa y gritarle al mundo la verdad
para que los enredos se deshicieran. Pero tristemente sé que eso lo empeoraría
todo. Soy nociva para Noel, indecente, indiscreta, incriminada, vorazmente
sexual, solamente era esa mujer que su séquito de compañeros y empleados veían
como la plaga de langosta que destruye el maizal, vorazmente, sin
remordimientos, y no lo niego, eso soy pero también me entrego, no pido nada a
cambio, sólo espero recibir exactamente lo que doy, gramo por gramo, beso por
beso. ¿Es eso mucho pedir? Mis aspiraciones mundanas nunca han traspasado el
lindero de las nubes.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Tomé el teléfono y busqué el número de
Noel, lo presioné decidida a marcarle y pelear pero la puerta sonó. Las pisadas
de alguien se hacían más sonoras, fuertes y claras hasta que se detuvieron en
la puerta de la habitación. Abrió Noel la puerta, sus ojos enrojecidos y su
ropa vuelta un sucio caos. Su ebriedad calaba en mi nariz. Casi cayéndose,
llegó a la cama y se sentó, me miró con dolorosa indiferencia. Me levanté de la
cama y me acerqué a la televisión, la apagué y me aproximé a Noel,
arrodillándome, descendiendo al nivel de las alimañas.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
¿Está todo bien? –&amp;nbsp; Murmuré
preguntando tímidamente. Bajé la mirada, entrelacé los dedos de mis manos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Todo está como tiene que estar. –&amp;nbsp;
La voz de Noel conmocionada por el alcohol y las drogas era sólo un
vestigio, un murmullo rasguñado.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; Te
extrañé. No me dejes sola por tantas horas. En mi mente ocurren trágicos
pensamientos. –&amp;nbsp; Las lágrimas gozosas de
fluir al aire libre rodaron por mis coloradas mejillas.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Cállate puta. ¿Quieres sexo? ¿Eso quieres para ser feliz? –&amp;nbsp; Noel me empujó y caí al suelo sorprendida y
asustada. Se puso de pie y caminó al buró, sacó una pequeña bolsa con cocaína
en el interior, afiló una línea del polvo y lo inhaló como si fuese su último
aliento.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; La
petite mort. Eso quiero. Dame eso y deja de jugar al autodestructivo y
atormentado trovador, poeta. Eres lo que callas. Así que no hables o grita.
Mátame. ¡Mátame! –&amp;nbsp; Mi garganta ronca y
rasposa empujaba las palabras con deseo y rabia. Yo podía jugar el juego de
Noel, yo podía ser reina en ese juego. Podía gobernar sus instintos. Podía ser
dictadora ante sus impulsos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Eso te voy a dar entonces, puta. Eres mi puta. –&amp;nbsp; Noel caminó hacia mí, me estrujó entre sus
brazos, rudamente, como si luchara con su subconsciente y quisiera dejarme pero
su cuerpo no obedecía. Besó mi boca, mordió mi cuello, lamió la punta de mi
nariz. Sus pupilas dilatadas eran profundas y dejaban ver las vertientes más
recónditas y oscuras de su alma.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Quiero la muerte, la muerte pequeña, la muerte que quieras darme
mientras que me mantengas viva con un beso y tu amor pero no hay amor en la
boca de alguien que ofende a quien pregona amar. Déjame. ¡Suéltame! ¡Déjame ir!
–&amp;nbsp; Grité forcejeando con Noel, mordí su
brazo, gritó y me tumbó al suelo. Preparaba su pierna para lanzarme patadas
pero me levanté velozmente, tomé mi teléfono, mi diario que yacía dentro del
cajón de la mesa de noche y corrí a la puerta. Noel me miró impasible, melancólico,
su agitada respiración parecía suplicar que me quedara, que no me fuera. Bajé
la mirada, me aferré a mis escasas pertenencias y salí de la habitación
aporreando la puerta. Bajé hasta la sala y di un último respiro al olor dulce y
particular del apartamento. Salí al exterior y cerré la puerta. Rezaba a Dios
por Noel, por mí y mi desamparada existencia. ¿A dónde iba a ir? Caminé hasta
la calle, tristemente deshabitada, había alguien dentro de un auto estacionado
en la acera de enfrente, no podía distinguir quien era, tomó fotos hasta que me
hizo estallar. Crucé hasta donde se encontraba. Antes de que el paparazzi
pudiera cerrar la ventana le arranqué de sus manos la cámara fotográfica y la
arrojé al suelo, rompiéndola al estruendoso impacto contra el asfalto. El
pasmado hombre salió de su auto y lo único que hizo fue gimotear rescatando el
cadáver de la cámara. Corrí como si una la muerte estuviera atrás de mí, me
extravié de mí misma y de mi ubicación. Las lágrimas ensombrecieron mi
panorama. Me detuve en una esquina, intentando recuperar algo de mi aliento.
Abordé un taxi, mordiéndome el labio inferior, reteniendo en mis amígdalas el
dolor.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Lléveme a donde sea, sólo ponga el taxi en marcha. Aléjeme de aquí. –&amp;nbsp; El chofer, un poco incomodado, continuó manejando.
Aparecimos en Reforma y en mi mente yo continuaba sucumbiendo sin saber qué
hacer. ¿A dónde ir? ¿Dónde iba a pasar la noche? Sin casa y sin dinero, la
indigencia era la única elección.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Recordé que en mi diario, en alguna página
estaba garabateado el número de mi amiga Mónica. Ágilmente tomé el diario entre
mis manos y rebusqué entre las hojas. Hallé el número junto a una confesión que
narraba mis aventuras con Julián el sevillano. El taxi se detuvo en un alto del
semáforo. Marqué el número de mi amiga y ella respondió reservadamente. Le pedí
asilo en su casa y feliz accedió a dejarme dormir ahí con ella.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Al llegar a su casa ubicada en la colonia
Del Valle, el taxista me miró mientras yo limpiaba mis ojos irritados por el
llanto, la compasión y la lástima en sus ojos me penetraron hasta el tuétano.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Llegamos señorita.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Yo… no tengo cómo pagarle. Puedo dejarle mi teléfono. No tengo nada
conmigo. No tengo nada en el mundo. No tengo nada ni a nadie. –&amp;nbsp; El llanto reverdeciendo de mi ser regresó
para mojar mi rostro.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; No
se preocupe. Ni modo. No le cobraré. Vaya a descansar. Cuídese mucho. –&amp;nbsp; La voz del señor me recordó a mi padre,
cuando me quería, cuando yo era un ave encerrada tras la jaula opresora, tras
la inocencia y la levedad de una familia ilegítimamente perfecta.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Sonreí sin decir palabra, ahogada de
agradecimiento. Antes de tocar el timbre de la casa de mi amiga, apareció ella
abriendo una puerta pequeña junto a un gran portón de madera con bellos rombos
y figuras labradas en la superficie. Mónica me miró de pies a cabeza, como si
estuviera reconociéndome.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Ésta soy yo… Después de la guerra…–&amp;nbsp;
Susurré sollozando.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Querida, necesitas un poco de sopa caliente. Entra, vamos. Estoy tan
sola como tú. Es un hermoso milagro que me hayas llamado. No tienes idea de
cómo he pensado en ti.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Después de un reconfortante abrazo,
entramos a la casa. Ella me condujo hasta la cocina y calentó en una cacerola
sopa de champiñones. Trozó pan en cuadritos y lo sazonó en una cazuela con
aceite de oliva, perejil, sal, pimienta y ajo. De su refrigerador atiborrado de
comida sacó una botella con jugo de melón. Frío y refrescante. Sirvió en
nuestros vasos. Llevó los tazones de sopa a la pequeña mesa que estaba ubicada
en el centro de su gran cocina blanca con decoraciones elegantes de madera. Me
sentí protegida y aliviada con la caricia sedosa de la sopa recorriendo mi
garganta hasta llegar a mi estómago aplacando la tormenta. Puse un poco del pan
sobre la sopa y seguí cuchareando. Mi amiga me miraba y me decía tanto sin
abrir la boca, con cada agitación de sus pestañas me consolaba y me demostraba
la comprensión que me tenía, sin asomos de lástima o cortedad.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Cuando terminé mi plato, lo tomó y lo llevó
a la estufa, sirvió un poco más y me lo devolvió con aquella sonrisa maternal
que mi madre nunca me dio. Yo seguí devorando la cálida sopa, dejándome
consentir, apartándome de la presencia de Noel zurcida en mis pensamientos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; El
amor nos ha vuelto locas ¿verdad? –&amp;nbsp;
Preguntó Mónica, sonriendo intentando distraerme de lo que me había
arrastrado al abismo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Sí. El amor o la carencia del mismo. Si le damos la frente somos
atrevidas, si le damos la espalda somos putas. Si lo ignoramos somos puritanas,
si lo avasallamos somos pecadoras. El amor. Qué concepto tan misógino. El amor
es sólo una excusa. Ellos la usan como desatornillador de nuestra entrepierna,
nosotras lo usamos como alfombra mágica que nos aplasta en un hipnótico mundo
de fantasías. –&amp;nbsp; La amargura en mi voz
parecía regir los músculos de mis cuerdas vocales.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; Te
comprendo, después de mi divorcio el amor no ha sido mi mejor aleado. Y aunque
parece que vivo muy bien, materialmente así lo es, lo que a mí me importa, que
es lo mismo que a ti, es ahora sólo un hueco que nada ni nadie puede llenar. –&amp;nbsp; Dijo Mónica, acariciando melancólicamente su
pecho con su mano derecha, señalando su corazón, el vacío no saciado, no
cultivado, abandonado.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Deberíamos de ponernos borrachas. –&amp;nbsp;
Dije, envalentonada, aporreando la mano sobre la superficie de la mesa.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; Si
esa fuera la solución, sería dueña de la más grande vinatería, pero el alcohol
es sólo una salida falsa.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; Te
quiero amiga. Siempre has sido una luz para mí. Me hace tan feliz ver que tu
marido traicionero no se salió con la suya. –&amp;nbsp;
Mi sonrisa disipó un poco mi angustia amarga.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; No
tienes una idea de lo que ocurrió. El divorcio, el escándalo, la familia, la
locura. Él se casó con el jardinero y me lo dejó casi todo. Él se fue con su
marido a Miami. Me hace bien que sea feliz. Al menos no me quede en la calle.
Seguí tus consejos eh…–&amp;nbsp; Mónica apretujó
mis manos cariñosamente.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Bostecé.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Ven, te voy a enseñar la habitación donde vas a dormir. Ésta es tu casa,
no lo olvides nunca.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Gracias amiga. Si fueras hombre te haría el amor aquí mismo. –&amp;nbsp; Nos miramos a los ojos y al unísono, lanzamos
una ruidosa carcajada. Nos abrazamos otra vez y caminamos a la sala y subimos
escaleras que nos trasladaban al segundo nivel.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Me dejó en la puerta de mi habitación, nos
despedimos con un abrazo y un beso en la mejilla, entré y dejé mi cuerpo florar
en la apaciguada y transparente atmosfera que yacía contenida entre las
paredes. Entré al pequeño baño de la alcoba, me deshice de las vestimentas que
olían al perfume tóxico de mi rockero, encendí el iPhone y dejé que la música
se reprodujera aleatoriamente. Mi teléfono haciendo gala de su intuitiva inteligencia
dejó sonar en su pequeño altoparlante “Yayo” de Lana del Rey. La nostálgica,
nublada y melodiosa voz de Lana abrió las puertas de mi lamento. Puse el
teléfono sobre mis ropas, en el suelo. Me refugié bajo la tibia ducha, deseando
convertirme en agua, deseando volver con Noel y abrazar su carga de
perversiones, sus vicios, su embriaguez y sus arrebatos injuriosos. Abrí la
cortina que separaba la regadera del pequeño pasillo donde estaba instalado el
inodoro y el lavabo. Un espejo cuadrado con marco de plástico, cubierto por el
vapor líquido esbozaba mi cuerpo del pecho hasta la cabeza. Acaricié la
superficie, dejando el rastro aguado de mi mano, añorando los dedos de Noel ciñendo
la absoluta circunferencia mi cuello, extinguiendo mi respiración, ahogando mi
libertad, cosechando mi pasión.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Salí del baño relajada y mitigada del
pesar. Me coloqué una bata de algodón que pendía de la puerta del baño y me
recosté en la cama, cerré los ojos, acomodé el teléfono sobre mi pecho y me
perdí en la música.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Aprendí de Noel a desahogarme de las penas
y las alegrías con la ayuda de la música, como herramienta para cortarnos las
venas o bálsamo para azuzar la dicha. Mis dedos embelesados comenzaron a
recorrer mi cuerpo, desatando el lazo de la bata, suplía las caricias de Noel
por las mías, llegué a mi pubis y me detuve. Mi libido me había abandonado.
Todo lo que había en mi interior era el apetito que chamuscaba&amp;nbsp; la estampa de mi dios rockero. Toda yo era un
manojo de fotografías errantes que capturaron el instante de la afligida mirada
de Noel cuando me lo dejé.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Un vibrante sonido en mi teléfono
interrumpió la melodía de Lana del Rey. Encendí la pantalla y revisé las
notificaciones. Recuerdos de la noche en el hospital regresaron, sonreí con
ironía. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Mi espíritu se salió por mis ojos cuando
descubrí mensajes de Noel a través de Whatsapp.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;N.O.E.L.:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Prometiste no dejarme NUNCA, amor. ¿Dónde estás? ¡¡¡TE EXTRAÑO!!! Mensaje
enviado a la 01:57 a.m.&lt;br&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;
Te llevaste todo. No tengo alma, no tengo vida, no tengo inspiración, la
música me ha desamparado. Perdona mis pedanterías. Perdona mis malos tratos.
Perdona los insultos. Estoy perdido. TE NECESITO. Pero no te necesito sólo para
estar acompañado. Te convertiste en mi vida. En mi luna, en mi todo. Necesito
tu cuerpo, deseo hacerle el amor a tu alma. Soy un perro, un sucio perro,
desgraciado. No merezco el aliento, no merezco este corazón palpitante. Mensaje
enviado a la 01:59 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Por los gusanos que han de devorarme, saber
que Noel estaba del otro lado de la pantalla del teléfono, en su habitación
(con suerte) escribiendo hermosas palabras, palabras hechas y pensadas para mí,
con su amor y remordimiento, hincharon mi corazón. Me senté conmocionada y
feliz en la cama, puse una almohada entre mis piernas y me dispuse a construir
en mi mente la mejor de las respuestas, no quería tenerlo desesperado, ansiando
una respuesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Los dedos entorpecidos por la anticipación
fallaban al transcribir mis pensamientos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;FANYA:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Hola Noel. No tengo palabras para expresar lo grato que es leerte. Saber
que estás pensando en mí. Espero que los efectos de la cocaína y lo que sea que
hayas bebido ya haya dejado de surtir efecto en tu cuerpo. Te estás haciendo
daño. Te amo demasiado y me estoy muriendo lentamente sólo de ver cómo
destruyes tu persona, tu legado, tu alma y tu vida. No quiero pedirte que lo
dejes ni que te rehabilites. Creo que esa es una decisión que tú debes tomar si
quieres ser mejor en todos los aspectos de tu vida. Y mira quien lo dice, una
mujer adulta de más de 25 años desempleada, sin casa, pervertida y
ninfomaníaca. Sé que no soy la más apta para dar consejos, de hecho, no quiero
aconsejarte, esto es sólo mi amor expresándose, no quiero amarte tres metros
bajo tierra. No quiero hacerle el amor al viento. Necesito tu aliento. TU
ALIENTO. :( Mensaje enviado a las 02:03 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Aventé la respuesta, fruncí los labios y
cerré los ojos como si estuviese esperando una bofetada. Mi corazón latía como
grillo en el monte, mis manos sudaban. Nunca antes me sentí así frente a un
teléfono. Era indiferente a la tecnología y sus estragos, alienando a la gente,
haciendo huecos donde no los hay. Ésta vez algo tan impersonal como un teléfono
móvil me acercaba al hombre dueño de mi vida entera.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Su respuesta repicó en el teléfono. La
exaltación era incontrolable.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;N.O.E.L.:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
¡MI VIDA! Pensé que no ibas a responderme. Perdóname. No me cansaré de
pedirte perdón. Estoy llorando como un imbécil. Soy un imbécil. Y tienes toda
la razón, estoy destruyéndome y desmoronándome pero lo último que necesito es
que me dejes. Quiero limpiarme de toda droga. Tengo miedo mi amor, ya no sólo
consumo coca, también estoy inyectándome heroína. No quiero hacerme adicto. Ese
es el final. No quiero que tú te drogues. Ese es un mundo en el que no quiero
que entres. TE LO PROHIBO. Te amo demasiado y me odiaría si te infectara de mis
vicios. Eso es mío y voy a deshacerme de ello. Por favor regresa. ¿Dónde estás?
Puedo ir por ti si lo deseas. No te duermas por favor. Mi carrera es un caos.
No sé qué debo hacer. Mensaje enviado a las 02:07 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Pobre hombre, hermoso, casi divino, oscuro
y atormentado. Él era como un ave al borde del barranco, necesitaba un impulso para
que se atreviera a abrir las alas y emprender el vuelo por su cuenta, sin la
estorbosa necesidad de los integrantes de Zion. Si mi rockero quería cambiar y
dejar sus adicciones atrás, tenía que cerciorarme que él iba a hacer a un lado
también a esas personas que nunca me quisieron y que me miraron como si yo
fuese la gran ramera de Babilonia. Ese pensamiento trajo de vuelta a la
desagradable groupie. Mi cerebro se volvió negro como la sombra de la noche enredada
en el cabello de Noel, mordí mis uñas, urdiendo la telaraña, cimentando la
mentira, piadosa mentira. Soy una bestia salvaje.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;No debería… No debería. ¡¡¡Mierda!!! No
debí ¿o sí?&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;FANYA:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Mi amor. Me duele saberte perdido. No tienes por qué sentirte así. Eres
un hombre tan talentoso. Pocos como tú hay en el mundo. Después de John Lennon,
tú mi amor. Tú Noel. Quiero decirte algo pero tengo miedo de tu reacción. No
quiero que cometas una atrocidad, no deseo que regreses a la cárcel. Como sea… Mensaje
enviado a las 02:10 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;La pronta respuesta de Noel golpeó mi
teléfono. Estremecida, leí.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;N.O.E.L.:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
¿De qué estás hablando amor? ¿Qué es lo que me quieres decir? Habla. Mensaje
enviado a las 02:08 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Y relamiendo mis labios, venenosamente,
respondí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;FANYA:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Tengo miedo de tu reacción :( Mensaje enviado a las 02:08 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;br&gt;Se manifestó prestamente. Pude incluso
saborear sus gestos, sus miradas y sus iracundos &amp;nbsp;y exasperados movimientos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;N.O.E.L.:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;¡YA! Déjate de juegos. Habla.
No te preocupes, no voy a reaccionar mal, lo prometo. Pero si no me dices
entonces sí me harás enojar. Por favor dime. Mensaje enviado a las 02:08 a.m.&lt;/b&gt;&lt;br&gt;&lt;/i&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Mi lengua pérfida, yo transformada en una
serpiente de cascabel, escribí sin dudarlo. No iba a dejar piedra sobre piedra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;br&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;FANYA:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Está bien. Te lo confesaré todo. Pero recuerda que prometiste no
enloquecer. En Puebla Chava quiso abusar de mí, sexualmente. Tú estabas con
Rebeca, no te lo recrimino, ese ya es tema resuelto, pero… esto… no me había
atrevido a revelarlo por miedo. Te conozco y sé de qué eres capaz. Te amo por
eso pero no quiero que le hagas daño a ese idiota abusivo. Por eso corrí a los
brazos de Marcos, sólo por eso. Tú no estabas y me sentía tan desprotegida,
olvidada. Chava propaga su bravuconería diciendo que le perteneces y que sin
él, tú y el resto de Zion serían sólo un puñado de tontos sobre el escenario,
sin éxito. Sabes, él estaba ebrio, y yo le pregunté por ti, su groupie se metió
en la habitación que ambos compartían, en el hotel y fue entonces que ocurrió
el intento de violación. Logré patear sus cojones y salir corriendo. Si quieres
vengarte, si te atreves, hazlo inteligentemente, no caigas en riñas que hagan
peor la controversia y el escándalo. Además, todos te han dado la espalda a
causa de la fotografía filtrada de los dos haciendo el amor. Tengo la solución.
Mensaje enviado a las 02:12 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;br&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;La exaltación aleteaba en mi caja torácica.
Noel se tomó algunos minutos. Largos minutos en responder. Tuve miedo, escenas
de Noel golpeando a Chava hasta la muerte invadieron mi cabeza. Yo sólo quería
la libertad absoluta de Noel, no quería un crimen, no anhelaba un desastre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;N.O.E.L.:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Quiero matarlo. Hijo de perra. Atreverse a tocar a mi mujer con sus
inmundas manos. ¡Quiero matarlo! Mensaje enviado a las 02:17 a.m. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;br&gt;Tenía que domar al toro, afilar sus cuernos
pero usarlos a mi favor, a nuestro favor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;FANYA:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
Amor, prometiste no hacer una tontería. No vayas a donde Chava y lo
mates. No lo merece, estoy segura que ni recuerda lo sucedido. Pero léeme bien.
LEEME. TENGO LA REVANCHA PERFECTA. Si eso es a lo que aspiras. Mensaje enviado
a las 02:19 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;En esos momentos yo era un científico
desquiciado y Noel se había convertido en un ratón de laboratorio. Mi mente
maquiavélica experimentaba en él, esperando ver surgir la reacción perfecta,
ideal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;N.O.E.L.:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
¿Qué quieres hacer? ¿Cuál es la revancha? Mensaje enviado a las 02:20
a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;br&gt;La estocada final.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;FANYA: &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;
En Zion, el del talento eres tú. Deberías de abandonar la agrupación y
ser solista. Cantar en solitario, seguir componiendo tu música. Tu estilo es
único y maravilloso. El mundo merece escucharte y sentirte en plenitud a ti.
Honestamente Chava y los otros desmerecen tu majestuosidad. Yo sé que puedes
lograr llegar a la luna. Atrévete a ser libre. Es ahora o nunca. Mensaje
enviado a las 02:22 a.m.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Esperé minutos hasta que se volvieron dos
horas. A las cuatro y media de la mañana supuse que Noel ya no iba a responder.
No volvió a estar en línea en la aplicación. No pude conciliar el sueño. La
preocupación y la inquietud picaban en mi piel. Urticaria nerviosa por mi cuero
cabelludo y mis brazos me hacían pagar por mis mentiras. Pero si sólo fue una
mentira piadosa, pensé, intentando achicar mi alevosa, felona y artera actitud.
¿Qué estará haciendo Noel? Temí por su integridad, temí por la vida de Chava,
él siempre fue un perro sin categoría pero no merecía morir por una mentira.
Todo lo que yo quería era darle ese empujón a Noel. En mi coloquial y ordinaria
existencia, Noel era magia pura, él era lo más magnífico que me había pasado.
Yo sabía que si inspiraba a Noel, mi hombre se convertiría en un dios. Yo
siempre he sido un laberinto, un callejón sin salida para quien me camina sin
embargo con Noel esa noche, me sentí como una luz, pequeña y centelleante pero
era luz, apartándolo de las tinieblas. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;A las diez de la mañana y sin haber podido
dormir, volví a ponerme mis ropas, peiné mi cabello con una cola de caballo mal
hecha, escondí mis ojeras tras una capa de maquillaje y bajé para encontrarme
con Mónica. Desayunamos, platicamos poniéndonos al día. Sus días siendo una
inversionista en una empresa que se dedica a vender bienes raíces y su escasa
vida sexual necesitaban y merecían unas vacaciones. Le propuse ir a un bar y
atragantarnos de testosterona pero su timidez no se lo permitía. Ella tuvo que
irse a su oficina, dejándome presa del ocio en su mansión. Caminé por la casa,
admirando con todos los sentidos la arquitectura y los acabados de las paredes,
las obras de arte, los muebles, las flores, el jardín, el vestíbulo y los
grandes floreros junto a la puerta. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Aburrida y fatigada de husmear, subí a la
comodidad de mi habitación, es decir, su habitación, en fin; me recosté
paladeando la suavidad de la almohada y los edredones. Noel volvió a mi mente y
ésta, magnéticamente lo atrajo a mí. Mi teléfono comenzó a sonar, era él,
llamando. Tragué saliva dificultosamente, mi corazón subió a mi garganta y se
desplomó enterrándose en mis tripas. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
¿Bueno? –&amp;nbsp; Pregunté retraídamente,
sintiéndome poca cosa, criminal y asediada por la inquisición.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
Amor, ya resolví el problema. –&amp;nbsp;
Dijo Noel, aliviando mi hambre de él y encendiendo la alarma en mi
subconsciente.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp;
¿Qué problema?&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;–&amp;nbsp; Lo
que pasó con Chava. Ya hablé con mi representante y con dos ejecutivos de la
disquera. Soy hombre libre, ya no soy nada para Zion y Zion ya no es nada para
mí. Armaré la maqueta de mi primera producción como solista. Me sobran las
canciones, me sobran las propuestas. Gracias mi amor. Gracias por abrirme los
ojos. Me siento renovado. Me siento vivo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Oír la voz de Noel, incluso cuando sólo
hablaba, era como deleitarme con una hermosa canción. Me regocijé profundamente
al saber que Noel era libre y que la mentirilla piadosa no se había desfigurado
en una desgracia redundante. La bestia podía entonces regresar a su guarida y
descansar.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align: center; &quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Noel acariciaba mi espalda con una pluma,
perforando mi entraña con su sensual saña armado de su daga poderosa, enterrada
hondamente, vulnerando mis habilidades de autocontrol, lascivamente besó mis
hombros y rodeó con sus largos y lozanos dedos mi cuello victimado por mis
anhelos perniciosos. Estrujaba como una pitón lo haría. El aliento se esfumaba
de entre mis labios, el mundo se volvió un caótico y retumbante orgasmo,
ennegrecido por la poca vida que palpitaba en mis arterias.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;De pie, contra la pared, dos cuerpos
arrancados de sus ropas, unidos, uno amortajando deliciosamente al otro, en el
vigésimo piso de un lujoso hotel en Las Vegas. Él, embriagado de ginebra; yo
estremecida en otro espacio, en otra vida, en otro universo, mi cuerpo
disminuido a la expiración de su jadeo, una hebra de subsistencia quemaba mis
sienes. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Dos horas más tarde Noel mataría de placer
a su público con la música que componían sus venas pero a mí, a ésta indiscreta
criatura, ya la había llevado al paraíso, ya me había mostrado el otro lado de
la luna y la bestia finalmente había sido emancipada. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Nunca una mentira tuvo tan sublimes
consecuencias. El hombre, la mujer, la serpiente, la manzana, el edén, el
castigo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;El público ensordecía el recinto, Noel
subió al escenario con su guitarra en mano, una corista lo acompañaba. Me senté
en una butaca directamente frente a él, su mirada ensanchó la mía. Rodeados por
más de dos mil personas, el lugar sólo era habitado por él y yo, nuestros
secretos compartidos, nuestras tragedias, nuestros placeres, nuestras
ambiciones.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Mi vida cantando, mi vida amando, mi vida
viviendo la petite mort, sus palabras y el futuro que todos conocen pero fingen
ignorar. Somos mediocres profetas.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Convenientes profecías interpretadas a
manos llenas, egoístamente.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;Somos ominosos profetas y la música,
inevitablemente sigue pulsando.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://sites.google.com/a/fernandoirigoyen.com/cdn/blogimages/08%20BESTIAS%20PIADOSAS.png&quot; alt=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA - BESTIAS PIADOSAS / MENTIRAS SALVAJES: LA PETITE MORT-&quot; title=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA - BESTIAS PIADOSAS / MENTIRAS SALVAJES: LA PETITE MORT&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot; style=&quot;font-family: yui-tmp;&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Thu, 15 Aug 2013 20:31:48 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA: EL DIA ANTES DE LA GUERRA</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/confesiones-de-una-exhibicionista-desempleada-el-dia-antes-de-la-guerra</link>
            <description>&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 35px;&quot;&gt;EL DÍA
ANTES DE LA GUERRA&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Desperté
en una habitación blanca, la luz blanquecina y cálida que entraba desde la
ventana a través de las blancas persianas me obligó a cerrar los ojos. Tenía
jaqueca y un mareo que me golpeaba como si fuera yo una débil bolsa de plástico
dentro de un remolino. Después de un rato y tras palpar en mi lengua y mi
garganta un sabor amargo, pasé mi lengua sobre mis labios y los sentí secos y
escamosos. El silencio me circundaba y atravesaba mi solitaria humanidad,
echada en una cama dura, fría y extraña ajena a mi malestar. Traté de sentarme
pero el dolor en mi cerebro me hizo gritar. Me recosté en posición fetal
consolando mi cabeza, dándole un suave masaje a mis sienes, repitiéndome en voz baja que el
malestar iba a desaparecer pronto. Sentí un pinchazo en el dorso de mi mano,
abrí suavemente los ojos y miré una aguja clavada ahí en mi mano. Un catéter que
era seguido por un largo y delgado tubo de plástico hasta un pedestal metálico,
cargando una bolsa que contenía suero. Con mi otra mano toqué mi nariz y me
quité de las fosas nasales los tubos que me brindaban oxígeno. Abrí grandemente
los ojos, asustada, intentando reconocer en qué lugar me encontraba, miré mi
cuerpo cubierto por una bata blanca abierta en la parte trasera. Lo último que
recordaba era mi nariz y mis ojos sobre aquella diabólica línea blanca. Me
sentía como una indocumentada, violé la frontera y ahora mi cuerpo era castigado
por mis transgresiones. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Miré al
suelo y vi a un hombre recostado sobre su flanco derecho, utilizando sus manos
empalmadas como una almohada. Cuando pude enfocar la vista, aclarando las
neblinas del desconcierto, descubrí a Noel, durmiendo, sacudiendo levemente sus
pies. Mi dios rockero, ni estando sobre el frío suelo de un hospital dejaba de
lucir listo para matar y derretir corazones. Traía puestos unos jeans negros,
una camisa negra y una chaqueta roja, botas de militar que sobrepasaban sus
tobillos, su barba y su bigote habían crecido un poco, su cabello despeinado
como testigo del olvido después del caos y sus bellos y misteriosos ojos
cerrados, soñando, lejos del desastre pero descansando junto al cuerpo del
delito. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Su bello
rostro lucía apacible, envuelto en un delicioso sueño que no me atrevía a
interrumpir. El remordimiento comenzó a taladrar mis entrañas. ¿Por qué le
había hecho esto a Noel? ¿Por qué había inhalado la cocaína? ¿Por qué puse en
peligro mi vida, mi relación con Noel, nuestro amor, el futuro, nuestros
alientos? ¿Qué fue lo que pasó por mi mente? Todo lo que quería era echarme en
el piso junto a Noel y abrazarlo por detrás, besar su nuca, su cuello, deslizar
mis manos hasta llegar a su pecho y sentir los latidos de su corazón. Quería
amarlo en silencio y sin despertarlo, quería hacerle el amor sin quitarle las
ropas, quería entregarle mi arrepentimiento y llorar hasta que el vacío dentro
de mí se llenara de alivio. Sé que nadie es perfecto y quise estúpidamente ser
perfecta en el retorcido y oscuro universo de Noel donde Eloísa es perfecta
para él y sus vicios. Quise ser mejor que lo peor cayendo bajo hasta tocar
fondo pero ¿en realidad había yo tocado fondo? ¿Cómo puedes saber cuando has
tocado fondo? Dicen que tocas el abismo puro e impío cuando no hay nada más en
tu vida que te pueda tirar más bajo de lo que has caído. Lo había perdido todo.
Mi austeramente amueblado apartamento, mi salud y tal vez hasta mi dios
rockero. Pero algo lo mantenía junto a mí, cuidándome. Tal vez pasó su
madrugada en vigilia, custodiándome, protegiéndome de los peligros,
protegiéndome de mí misma. No sé si sabía qué es lo que había sucedido conmigo
en su habitación. Tal vez mi subconsciente quiso llamar su atención, mostrarle
lo volátil que puedo ser, lo poco permanente en éste mundo que siempre he sido.
&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Quería
gritar pero no podía, mi garganta dolía y la jaqueca aumentaba su palpitante
intensidad dentro de mi cráneo. Comencé entonces evadiendo mi inmovilidad a
mirar el techo del cuarto, sumergiendo lentamente mis pensamientos en mi
pasado, mi presente y mi futuro. El lado más imparcial, maduro y decente de mi
mente me cuestionaba, cuestionaba mi vida, mis pervertidas costumbres y hasta
mi amor por Noel. ¿Realmente lo amas? Preguntaba mi mente. Reacomodé mi cuerpo
y bajé la vista para encontrar a Noel, lo absorbí taciturnamente, lo consumí
sin percibirlo, notarlo o sentirlo. Mi corazón se infló como globo en fiesta de
niños y estalló sollozando. Sí. Lo amo, respondí en pleno uso de mis
sentimientos y la sangre aún caliente corriendo a través de mis venas. Lo amo
porque me salvó del desastre, lo amo porque he aprendido mucho a su lado. Lo
amo porque no me ha dejado, lo amo porque es honesto ante sus defectos, lo amo
porque es auténtico, lo amo porque me ama como pocos se han atrevido a amarme.
Los hombres me han hecho sentir siempre un trapo de una sola puesta y yo lo he
permitido por temor a pedir más y ser desechada con crueldad. Aprecio la
sutileza de aquellos al momento de abandonar la cama, vestir sus sudorosos
cuerpos y abandonar la alcoba sin promesa de volver. Sé que nunca volverán. No
necesito que lo hagan. No necesito que vuelvan después de darme esa mirada que
le dan a los trofeos al colocarlos en un estante.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Amo a
Noel más allá de su físico, más allá de su música causante de su fama y su
dinero. Lo amo porque me hace el amor. No me folla aunque me ha herido en el
acto, me ama, me explora, me limpia y me enturbia con el espesor de su alma al
mismo tiempo. Me coloca entre sus brazos y me contempla como si yo fuera el
último atardecer frente a sus pupilas. Él es rojo y yo soy verde. Estoy
consciente de que somos colorismo absoluto y abstracto. Yo me decoloro en su
ausencia y Noel se desdibuja en mi cuerpo. Soy suya aunque el mundo no quiera,
aunque Eloísa aborrezca la idea, aunque su representante y los integrantes de
Zion no estén de acuerdo. El mundo es nuestra alcoba, sus manos son mi
vestimenta preferida. He muerto mil veces con él y si me dejara tal vez moriría
la última y nadie asistiría a mi funeral.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Dicen que
conoces a los amigos en la prisión y en el hospital, en los tiempos
turbulentos, cuando la miseria te acorrala y la deshonra te mancha. Ahí afloran
los amigos, si los tienes aparecerán y si no, estarás ahí, solitaria en una
cama. No tengo amigas de todos los días, las pocas amigas que tengo íntimas o
no, están lejos de mí aunque vivamos bajo el mismo cielo. Ellas tienen sus
vidas y sus secretos y como yo he evitado darles cabida en mi intimidad, ellas
han devuelto el gélido detalle con su ausencia cuando más las necesitaba.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Una
enfermera entró a la habitación, me dio una sonrisa afable y revisó mi presión
arterial. El dolor en mi brazo producido por la tensión de la tira elástica
apretujando mi brazo mientras la enfermera la inflaba era mínima comparada con
el dolor que achicaba mi corazón. Mi patético estado era la consecuencia de
haber inhalado ese tósigo polvoroso pero aún no había enfrentado los verdaderos
efectos secundarios y los daños hechos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;– Su
novio ha estado cuidando de usted como un halcón. Me da ternura verlo ahí
dormido en el suelo. Debe estar abatido. –&amp;nbsp;
Dijo la enfermera mientras dejaba fluir el suero a través del tubo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;– ¿Cuántas
horas he dormido? –&amp;nbsp; Pregunté dando un
leve bostezo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;– ¿Horas?
Si lo contamos con horas, ha dormido 96 horas aproximadamente. –&amp;nbsp; Dijo la enfermera fríamente, abrí mi boca
sorprendida y asustada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;– ¿Tanto
tiempo? Pero si sentí como si hubiese dormido una larga siesta.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;– Una
siesta de cuatro días. Su novio la trajo inconsciente y llorando, suplicando
por ayuda. Rompió la puerta de la entrada a Urgencias y la trajo cobijada entre
sus brazos. Inmediatamente uno de los médicos que estaba de guardia aquella
noche pidió una camilla y la llevaron a revisión. El pobre hombre apenas podía
explicar qué había sucedido. Era un manojo de sollozos interrumpidos por sus
movimientos erráticos y las patadas que le daba a las sillas y a la pared. Lo
obligaron a tranquilizarse. Horas más tarde habló con el médico que le atendía
a usted y le dijo lo que ya se sabía. Los altos índices de cocaína y alcohol en
su sangre la indujeron a un coma. Aquí le hemos drenado la sangre con suero y
medicamentos. Hemos visto mejoría hasta en las pulsaciones de su corazón pero
no había despertado, creo que era cuestión de tiempo. – Mientras la enfermera
explicaba los penosos acontecimientos, lágrimas prófugas dejaron mis ojos y
rodaron hasta mi barbilla.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; No lo puedo creer. – Dije contrariada
escondiendo mi rostro tras las palmas de mis manos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Éste pobre hombre no ha dormido casi nada. No
ha comido, ha llamado a muchas personas por teléfono pero nadie ha venido.
Realmente él la ama, es bueno tener a alguien que cuide de uno y que nos quiera
cuando estamos mal o enfermos. Es un alivio verlo dormir y descansar un poco.
Creo que ambos necesitarán fuerzas. –&amp;nbsp; El
tono de voz de la enfermera se endureció un poco.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; ¿Por qué dice eso? ¿Qué es lo que va a pasar?&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Tienen que hablar seriamente con el doctor
Morales. Él les dará las mejores opciones para que puedan rehabilitarse. Un par
de buenas personas no merecen sufrir bajo el yugo de las drogas. No es bueno y
no es correcto.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; No soy adicta. –&amp;nbsp; Refuté molesta y levantando una ceja.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Eso no lo dice el motivo por el cual está
usted aquí. La negación no es la solución. –&amp;nbsp;
Dijo la enfermera con voz tranquilizadora, encendiéndome como una
colilla de cigarro a la gasolina.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Fuera de aquí. ¡Fuera! Lo último que necesito
es a una desconocida diciéndome qué hacer y cómo vivir mi vida. –&amp;nbsp; La enfermera apenada y cabizbaja salió a toda
prisa de la habitación, mis gritos despertaron a Noel. Abrió sus ojos y sonrió
como un niño el día de Navidad. Al verme se puso de pie y acercó su rostro al
mío. Colocó su mano en mi mejilla y besó dulcemente mi boca. Noté sus negras y
profundas ojeras, su delgadez más insinuada que nunca y la desolación en sus
ojos. No sé si yo era el reflejo o esa melancolía ardía en él consumiéndolo
desde adentro.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Pensé que te iba a perder. Juraste que nunca
me ibas a dejar Fanya. –&amp;nbsp; Murmuró Noel
con la voz entrecortada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Mi intención no era dejarte. Mi intención era
ser perfecta para ti. –&amp;nbsp; Dije
tímidamente, queriendo ocultarme de las consecuencias de mi necedad.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; ¿Perfecta para mí? Mujer pero si tú naciste
perfecta. Eres perfecta, inmerecidamente perfecta para mí y para el sol. –&amp;nbsp; Noel rozó suavemente mi barbilla y mi mentón
con sus nudillos, observándome, extinguiendo lo que quedaba de mí con ese par
de ojos marrones.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Es sólo que… Eloísa… tú estabas con ella… yo
llamé… Dios mío ayúdame. Me sentí pequeña, aplastada, olvidada, hecha a un
lado. Hemos pasado por muchas cosas y sin embargo siempre vuelves a ella. He
llegado a pensar que tu verdadera adicción es ella y sólo comparten caramelos
pulverizados y la cama. –&amp;nbsp; Como una niña
herida, comencé a llorar.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Ella no es nada para mí. ¿Entonces por eso
inhalaste? ¿Por ella? ¿Por qué hiciste eso? –&amp;nbsp;
Su voz se tornó seca y regañona. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Aquella noche, después de que bebí el vodka,
me quedé dormida y al despertar noté que no estabas. Te busqué por toda la
casa. Quise dejarte en paz y tranquilo pero un ardiente vacío me estaba
estrangulando así que tomé el teléfono y quise contactarte pero en cambio
contestó la groupie, me insultó y me dijo que te dejara en paz, dijo que le
pertenecías y que yo iba a pagar muy caro si algo te ocurría, según ella yo
estoy haciéndote daño, que tu vida es un caos desde que estoy a tu lado. ¿Es
cierto eso? ¿He destruido tu vida? ¿Soy el motivo por el cual consumes? Sé
honesto conmigo Noel ¿Soy nociva para ti? &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Los ojos
de Noel se entrecerraron, apretó su quijada reprimiendo la furia. Caminó hasta
la ventana bufando, tratando de respirar profundo y enfriar sus reacciones.
Limpié mis lágrimas y quise ponerme de pie pero mi cuerpo temblaba, mi carne
ardía en fiebre, estaba sedienta y mareada. Volví a recostarme, mis manos se
estremecían incontrolablemente, apenas puse mi cabeza sobre la almohada quedé
involuntariamente fuera de combate.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;El mundo
que conocía se sacudía con vehemencia, estaba yo de pie en medio de un inmenso
lago rodeado por montañas bañadas de la luz naranja y violeta del crepúsculo,
mis pies no se hundían en el agua, por alguna razón mi cuerpo desnudo flotaba.
Miré alrededor y clamé el nombre de Noel. El viento me devolvía el eco de mi
propia voz, desgarrada y sonora. Los cuervos que revoloteaban sobre de mí
empezaron a volar a mi alrededor, una nube negra, girando sobre mi eje revestía
mi piel de plumas negras. Miré abajo a la reflexión de mi cuerpo sobre el agua
y me vi vestida de negro, con el cabello lacio y humedecido peinado hacia
atrás. Mis brazos y mis muñecas sangraban. Acerqué mis brazos a mis ojos para
ver mejor las heridas. Eran cortaduras rectas y concisas. ¿Me habían cortado
los cuervos con sus garras y sus picos o me había herido yo con algún cuchillo?
La sangre seguía fluyendo de mis adentros. Una fuerza ajena a mí empezó a tomar
control de mis miembros y moviendo indeliberadamente mis piernas llegué a la
orilla del lago, hundiendo mis pies en la tierra mojada manchando de lodo mis
tobillos, en algún lugar, escondida de mi amedrentada vista, Billie Holiday
cantaba con su desgarrada voz de satén y nostalgia. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;El sol
estaba casi muerto, su cadáver yacía centelleando sus delgadas y últimas luces
tras la montaña más alta a la cual yo le daba la espalda. Caminé hasta llegar a
un bosque ¿Dónde estoy? Pregunté con la ansiedad que batía sus alas en mis
adentros. ¿Dónde estás Noel? ¿Por qué no te puedo ver? ¿He muerto?&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;No fui la
hija predilecta ni la prodigiosa de buenos modales con reconocimientos y
diplomas colgando de la pared. No tengo una fortuna en mi cuenta bancaria ni
tengo la sensibilidad de los poetas. Soy una inútil mujerzuela, esas fueron las
últimas palabras que me dijo mi madre. No la he vuelto a ver y estoy segura que
ella no quiere volver a verme. Todo lo que tengo es a Noel pero ¿Dónde está
Noel? Todo lo que veía era un cúmulo de arboles inmensos que cubrían el cielo
ante mis ojos, sus ramas y sus hojas revestían la oscuridad. Y ahí yacía yo,
sentada, abrazando mi cuerpo, cubriendo mis rodillas con mis brazos, cerré los
ojos para intentar perderme de esa soledad que quemaba. ¿Por qué estoy aquí?
Supuse que estaba en el limbo, pellizqué mi mano para cerciorarme de seguir con
vida. &lt;i&gt;Ouch&lt;/i&gt; ¡Maldita sea! Dolió. Sí,
seguía viva, pero si estoy en el limbo y aún no he muerto, debo evitar a toda
costa la luz. La noche ya ha caído sobre mí así que no veré la luz, no miraré
la luz ni caminaré hacia ella aunque sea luz artificial, repetía en mi mente
como un íntimo rezo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Quería
ver a Noel aparecer, Noel con sus enigmáticos ojos marrones que me deslíen con
sólo un parpadeo y anhelaba ser mecida en el aleteo de sus pestañas. Quería
encontrar de nuevo mi sombra en sus pupilas, mi lugar más amado en el planeta,
quería quitarme la ropa delicadamente para el disfrute de sus sentidos, perderme
en sus brazos, oler su pecho y descender con mi curiosa nariz hasta el sur de
su ombligo, besar su vello púbico e inhalar el perfume de su piel, exhalar mi
alma en un último suspiro y filtrarme hasta su sangre y aferrarme a sus
arterias. No negaré que Noel tiene una incisiva adicción a la cocaína entonces
yo quiero ser su droga, quiero ser el peligro en su vida, quiero matarlo de placer
y llevarlo al cielo ceñido en el más dulce de los orgasmos. Quiero ser la
gloria que corone sus triunfos y la sima que ennegrezca su existencia y
mantenerlo a salvo de las aves de rapiña, cuidarlo y amarlo hasta que el amor
se acabe.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Noel es
el hombre entre los hombres, abierto a su lado oscuro y entregado al arte. Él
es una canción, un momento que perdura y se torna permanente en el aleteo de
las alas de una mariposa. Su prístina virtud que eclipsa los silencios y los
transforma en melodiosas sonrisas, púrpuras y grisáceas. Amo ver sus manos
fundiéndose en las cuerdas de su guitarra, leal compañera de guerra. Amé
siempre la translúcida apariencia de su espíritu cuando la música nace y el
resto del mundo atiborrado de mortales desaparece.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Abrí mis
ojos y el bosque se había empequeñecido, mi vestido negro se desvanecía en el
viento, como un puñado de plumas siendo sopladas hasta lo recóndito del
horizonte, segundos después me hallé desnuda y extraviada. Mi hambre de Noel se
había disparado a alturas insospechadas, quisiera ser un pájaro, pensé y cerré
mis ojos, entrelacé los dedos de mis manos y apretujé fuertemente, alejándome
de lo malsano de mi existencia.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Perdí la
noción del tiempo. Abrí mis ojos y volví a estrellar la difusa mirada en el
techo blanco del cuarto. Tres enfermeras y un médico me rodeaban. Tragué
saliva, mi garganta dolía, se sentía como si estuviera desgarrada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Bienvenida al mundo una vez más – revisó entre
sus manos unas hojas dentro de una carpeta blanca, un hombre delgado y alto,
vestido de una bata blanca abierta, portaba un pantalón gris oscuro y una
camisa blanca – señorita Fanya, usted es una mujer afortunada. Soy el doctor
Rodolfo Morales y estoy encantado de ver que ha reaccionado. –&amp;nbsp; El doctor sonrió sincero y las enfermeras
retiraron un tubo de mi garganta e introdujeron un líquido amarillento al
catéter del suero con una jeringa.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Yo… estaba perdida… el bosque… –&amp;nbsp; Noel volvió como ave fénix a mi mente
renaciendo de entre las cenizas de mis pensamientos y recuerdos –&amp;nbsp; ¿Dónde está Noel? ¿Dónde está Noel? –&amp;nbsp; Mi voz rasgada y ronca brotaba de mi ser
suplicante.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Él tuvo que irse, apenas la estabilizamos y
su corazón volvió a latir de manera normal se retiró pero nos indicó que
volverá en la noche.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; ¿Qué fue lo que me sucedió? –&amp;nbsp; ¿Qué diablos le había sucedido a mi corazón?&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Tuvo una crisis convulsiva y signos riesgosos
de hipertensión de su flujo sanguíneo. Todo como consecuencia de la sobredosis
de cocaína que ingirió. Pensamos que la íbamos a perder. Le repito, usted es
una mujer afortunada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; ¿Me morí? –&amp;nbsp;
Mi cuerpo yacía sobre aquella cama de hospital pero mi mente había
dejado el edificio.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; No pero estuvo a punto de ello. Debemos
hablar sobre una posible y necesaria rehabilitación. No creo que usted resista
otra sobredosis. Su vida corre riesgo si no toma seriamente cartas en el asunto
y cuida su salud.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Doctor, yo no soy adicta y no me mire con
ojos de padre regañón, no estoy en negación, me drogué por mi novio, es decir,
él no me obligó ni me lo pidió pero él sí es adicto y quiero que me ayude a
ayudarle, quiero rescatarle de ese infierno que lo está acabando. Yo quise ser
“ideal” para él y en mi inexperiencia mire – señalé con mis manos mi pecho
extendiendo un camino hasta mis pies –&amp;nbsp;
soy un caos al punto de la extinción.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Le daré de alta mañana. Cuando su novio
regrese, hablaremos de éste tema entonces. –&amp;nbsp;
El doctor y las enfermeras abandonaron el cuarto. Miré el reloj redondo
que pendía sobre el marco de la puerta. Eran las cinco y media de la tarde. Me
sentía exhausta y hambrienta y a falta de pan opté por cerrar los ojos y volver
al bosque decidida a encontrar a Noel.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;La
enfermera a la cual había echado de la habitación me despertó con suaves
movimientos, era la hora de la cena y me llevó gelatina, sopa caliente de apio,
papas y zanahorias trozadas en pequeñas rodajas, un poco de jugo de arándano y
una rebanada de pan integral. Le sonreí apenada, diciéndole sin palabras que
estaba arrepentida por mi ofuscada reacción ante imaginarme en rehabilitación.
No, ¿yo en rehabilitación? Jamás. No soy adicta. Tal vez soy adicta a Noel y si
he de rehabilitarme de él entonces despójenme de mis órganos y dénselos a quien
los necesite porque no quiero la vida sin Noel, rehabilitarme de Noel es el día
después del apocalipsis. Noel me completa y me incinera con su beso. El
principio de la locura y el final de mi insignificancia. Con él soy alguien,
con él lo puedo todo, a su lado soy hermosa, nunca invisible, siempre amada,
siempre deseada. Con Noel soy arte, arcilla maleable entre sus largos dedos
sedientos de mis instintos. Con él mis labios siempre son rojos, mi alma
reverdece, el universo se marchita en su inevitablemente innecesaria existencia
cuando estamos juntos.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Para las
diez de la noche y sin Noel a la vista opté por levantarme y ser escoltada al
baño por una enfermera. Sentí una brisa fría acariciar mis nalgas, no amarré mi
bata y dejé que la desnudez de mi cuerpo en el esplendor de su lado posterior luciera
expuesta a los ojos del hombre como ofrenda indiscreta y ominosamente
apetecible.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;De vuelta
a la habitación, encontré a Noel sentado en la cama, revisando impasible algo
en su teléfono.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Hola trovador ¿Dónde te habías metido? –&amp;nbsp; Pregunté tímidamente, relamiendo mi labio
inferior. Cerré la puerta del cuarto. Noel me miró, dilatando sus pupilas,
asentó su teléfono en una mesita ubicada en el lado derecho de la cama y se
puso de pie.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; He muerto y renacido ésta tarde contigo. Si
te mueres yo…–&amp;nbsp; Dijo Noel tocado por las
lágrimas acumuladas en su entraña. Caminé hacia él y dejé caer la bata al
suelo. Las palabras se volvieron aliento mudo entre sus labios.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; No podemos morir. ¿Qué no sabes que la hierba
mala nunca muere? –&amp;nbsp; Mis pezones se
endurecieron y se irguieron implorando ser lamidos, mordidos y besados por la
boca de Noel. La ventana estaba abierta y el aire frío que entraba erizó mi
piel. Me abracé frotando mis antebrazos, calentándome un poco por fuera. Por
dentro la lava incandescente bullía a punto de hacerme estallar en erupción.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; No podemos. Estamos en un hospital. –&amp;nbsp; Noel caminó hasta estar a medio centímetro de
mí. Pecho a pecho, miré hacia arriba buscando ese rincón deliciosamente cálido
y familiar en su mirada donde todo es perfecto y divino. Coloqué mis manos
dentro de su chaqueta, sentí el calor de su cuerpo por sobre su camisa.
Desabotoné los primeros botones y descubrí uno de sus pezones. Lo besé y
humedecí con mi lengua serpenteando y bebiendo sus tenues gemidos enjaulados
tras sus dientes.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Déjate ir. Déjame amarte. &amp;nbsp;Nunca es relevante dónde estamos. Todo lo que
importa es lo que hacemos para que ese lugar se convierta en un recuerdo
inolvidable.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Tomé la
mano derecha de Noel y la llevé hasta mi sexo, al sentir las vibrantes caricias
de su dedo índice y medio en medio y alrededor de mi clítoris, arqueé mi
espalda y eché mi cabeza hacia atrás, regalándole mi cuello a sus ávidos y
afilados dientes. Abrí un poco mis piernas para permitirle a sus dedos
deslizarse dentro de mí con maestría. Su saliva cayó en mi cuello, su boca
abierta sustentada sobre mi hombro, su dulce boca, gimiente y dadora de alas y
libertad; mis manos se arremolinaron alrededor del largo y duro miembro de Noel,
acariciando la punta y resbalando hasta el pubis, le di un tirón a sus
testículos, él mordió mi hombro y pidió más. Sacó sus dedos de mi sexo y miré
sus ojos dándole visiones de lo que iba a hacer con mi boca al descender de sus
labios, besando su barba crecida y su manzana de adán, su pecho, inclinándome
hasta llegar a la zona donde las batallas del cielo se llevan a cabo. Se
deshizo de su chaqueta y se arrancó la camisa como si estuviera envuelto en
llamas, desabrochó su cinturón y apretujé sus muñecas deteniendo sus
movimientos. Con mis dientes bajé lentamente su cremallera liberando al
instante su pene, aguerrido y ávido.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Introduje
la cabeza pausadamente, saboreando sus reacciones llenas de éxtasis y locura
contenida, acicalé la bella, rosada y brillante circunferencia con mi lengua de
gato, mi lengua poseedora de siete vidas y una noche a la luz del infinito. Con
toda la intención de sorprenderlo y llevarlo al filo del precipicio, introduje
de golpe y de una sola engullida el miembro hasta topar con el fondo de mi
garganta, un aullido de lobo agonizante fue desarraigado de sus entrañas, la
reacción despertó sus caderas con una danza que llevaba su ser desde adentro
hacia afuera de mi boca, adelante y atrás, despacio y duro. Plantó sus manos
sobre mi cabeza, haciendo nudos en mi cabello.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Percibí
un delicado sabor salino que provenía desde el fondo de sus deseos descubiertos
y explotados. Me puse de pie, dejando besos en su pubis, su abdomen, sus
pezones y su nariz, dejándolo a medio morir, preparado para lincharme. Tomé su
mano y la coloqué sobre mi corazón. Al sentir mis latidos sus pupilas
prendieron fuego sobre mi ser, sonrió al sentirme viva, suya. Porque soy de él,
le pertenezco, cada centímetro de mi perfecta y pecaminosa humanidad es suya
para que haga lo que quiera, soy pécora, indiscreta y oscura como la noche. Noel
me vuelve una salvaje, me enajena, me condena a su carne, me arroja a las
fauces de la locura. No puedo disimular lo dichosa que soy cuando soy lo que
amo ser a su lado. Sus manos me entienden como si ellas me hubieran creado. Era
cuestión de tiempo para que me convirtiera en un apéndice más de Noel, un
adicto trozo vivaz y femenino que se aferra como sanguijuela a su anatomía sin
ganas de dejarlo ir y si se va, me escondo en sus suelas, me lleva y me
regresa. El blanco en el negro, el limón en la miel, el gorrión en el cielo. Su
piel me abrasa, las yemas de sus dedos me despliegan, como las páginas de un
libro leído impetuosamente. Cuando estoy con él soy más, nunca he sido más,
siempre he sido lo que han querido, me he camuflado de fantasías ajenas, sin
remordimientos, pero nunca había llegado al fondo de mi alma hasta que su boca
se abrió la primera noche de los dos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;i style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Mujer, tú eres algo
más.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Y fui
más, lo que nos produjo más placer, lo que nos llevó al mismo infierno. Más
porque con él, menos no existe. El ahora en una promesa que consiente
travesuras de un mañana placentero. Oh, soy una salvaje, como carne roja, en
brama y latiente. Soy una bestial criatura, indómita, sedienta de la luna y sus
remanentes en los ojos de mi dios rockero. Aún con sus ojos cerrados, la luz de
su iris me traspasa. Me crían como a un recién nacido.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Aventé a
Noel a la cama, su pantalón yacía colgando en sus rodillas, lo bajé hasta que
llegó a los tobillos. La anticipación desesperada ardía en mis manos. Tomé el
teléfono de Noel y me subí a la cama, sentándome bruscamente sobre la pelvis de
Noel. La boca de Noel se abrió y después la frunció, entrecerró los ojos ahogados
en el placer, agité mi cadera, pintarrajeando círculos con ella. Una idea surcó
mi mente. Encendí el teléfono y estaba bloqueado, le pedí a Noel que lo
solucionara, le di el teléfono y después de unos movimientos rápidos con su
dedo índice sobre la pantalla me lo devolvió, presioné afanosamente el ícono de
la cámara, activé el flash y bajé el teléfono enfocando la lente entre su sexo
fundido en el mío, la humedad y la fruición ondeaban en la efervescencia de
nuestros cuerpos. Tomé muchas fotos, de su boca en la mía, de su mano en mi
busto, su sexo errante en las profundidades del mío, mi sudor sobre su pecho,
el dedo gordo de mi pie en su boca, mis labios rojos, la pasión, el albo e
inmaculado final entre mis glúteos cauterizando las heridas que los médicos no
pueden curar, en un audaz giro, Noel quedó sobre mí, comiendo mi sexo como si
fuera el fruto de la guanábana, me aferré a las sábanas, contrayendo las
entrañas, seguí inmortalizando en imágenes el frenesí que nos consumía. A
horcajadas, invertí nuestras perspectivas, subsistiendo apenas, envuelta en
movimientos de mi cadera atrabancada, sobre el sumiso cuerpo de mi rockero.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Caí
recostada encima de él. Alguien tocaba la puerta, alguien mencionaba mi nombre,
sin importarme nada excepto mi hombre, me quedé ahí sin moverme, queriendo
tener poderes mágicos para congelar el tiempo y que los dos pudiéramos
permanecer ahí mezclados uno cubriendo al otro, frenando los intentos de
intrusos que quieren rompernos y hacernos pedazos. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;La
serenidad de Noel después de follar es como un rezo de los ángeles transformado
en hombre. Me calma y me colma con fe y vida. Puedo entretejer mis dedos en su
cabello, jugar con mi nariz en su bigote, arrastrar mis labios a través de su
cuello, sentir sus manos en mi espalda que me ciñen con la intención más pura
de robarme el aliento. Todo él es mío, su fama y sus escándalos, la
controversia de sus arrebatos y los estragos de sus desenfrenos me conciernen.
Soy dueña de ambos, soy esclava fiel de sus designios. Soy de acero cuando
tengo que defenderlo, soy de papel cuando estoy en sus manos, soy una escueta pintura
inconclusa en exhibición en el museo de sus miradas. No quiero moverme, no
quería irme pero las horas pasan y hay tareas que finiquitar. Me eché a un lado
de la cama y Noel se puso de pie, tembleque y sudoroso, subió sus pantalones y
la cremallera, deshaciendo lo que hice momentos atrás. Se puso su camisa y
sonrió nervioso, casi apenado de haber hecho el amor en un hospital (como si
fueran noticias nuevas o hechos insólitos), salió del cuarto con dirección al
baño y me quedé desnuda en la cama, con la puerta abierta, siendo el tiro al
blanco de los ojos de los doctores y enfermeros que pasaban por el pasillo
donde se hallaba mi cuarto, gozaba por dentro, me ensanchaba como una pitón que
traga a sus presas, engullendo la curiosidad de aquellos, el voyeur y sus
sinónimos andantes.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Un sonido
extraño proveniente del iPhone de Noel llamó mi atención. Presioné el botón
para encender la pantalla y deslicé mi dedo en ella para desbloquearlo.
Aparecieron números del uno al cero, pidiéndome una contraseña, cuatro números.
¡Carajo! ¿Cuál será la clave que me de acceso a la intimidad de Noel? Pensé
sonriendo al darme cuenta que nunca necesité claves para llegar a la verdadera
intimidad de Noel y erigir castillos en ella. Mi mente hecha números se
enredaba y se desenredaba, imaginando furtivamente combinaciones. ¡Su fecha de
nacimiento! Gritaron mis neuronas, emocionadas. Seguramente es su fecha de
nacimiento. Pero ¿Cuál es su año de nacimiento? Me percaté de lo poco que sé de
Noel pese a que conozco su vida de pies a cabeza, con ropa y sin ella, en la
crisis y en la enfermedad hasta que la rehabilitación nos separe. Sacudí mi
cabeza ahuyentando los pensamientos de rehabilitación y electroshocks hiriendo
mi húmedo, atado e indefenso cuerpo. Recordé que fui empujada a la tecnología y
que también poseo un iPhone pero ¿dónde diablos estaba en esos momentos que lo
necesitaba? Busqué vertiginosamente en la chaqueta de cuero rojo sin hallar
nada. Hice pucheros. Sumergí mi mente en un viaje vuelta atrás, revisando los
archiveros empolvados de memorias casi olvidadas en mi mente hasta llegar a una
plática breve y romántica que tuvimos una noche cuando hicimos el amor y lo
dejé explorar en “la puerta trasera”.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Eres tan hermosa. Te amo, no quiero salirme
de ti. –&amp;nbsp; Dijo Noel, riendo como niño
juguetón, halagando con suaves pellizcos mis pezones. Aún estaba adentro,
horadando aquel callejón entre mis piernas.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Lo que acabamos de hacer es penado con la
horca en el Medio Oriente. –&amp;nbsp; Murmuré
agitada, extasiada. Besé la frente de Noel y me sonrió como si hubiese sido su
primera vez en la cama con una mujer.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Yo tengo alma de anciano y tú tienes sabor de
adolescente, fresca, dulce, lozana, prohibida. Lolita, eres lolita, me
hechizas, me atrapas. El próximo año tendré cuarenta y tú ¿cuántos? ¿14? ¿16?
Estoy embelesado con tu silueta. Sin ella, mis impulsos no tendrían forma.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Yo estoy embelesada por tu manera de
hablarme. Caballero, creí que los hombres que se dirigen así a una mujer se
habían extinguido ya. Eres celestial ¿lo sabías? Vivía penando como pordiosera
pidiéndole a los cielos alguien como tú, y cómo es la vida de extraña, llegaste
tú, a mi vida. Tú, el molde de todos mis sueños. –&amp;nbsp; Me aproximé a su boca, usando mis dedos, rocé
la orilla de sus labios.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Quiero tatuarme en ti. Quiero ser el único tatuaje
sobre tu cuerpo. – Dijo Noel, tomando mis nalgas entre sus grandes manos,
apretujándolas como si fueran fresas floreciendo en una noche de verano.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; Olvida mi cuerpo, tú ya estás tatuado en mi
corazón. –&amp;nbsp; Besé su frente y lo abracé.
Ambos suspiramos hondamente vaciando nuestros pulmones de oxígeno. – No
ambiciono mucho en ésta vida, no quiero estar en tu cuerpo como esa frase
grabada en tu costado derecho &lt;i&gt;“fuck drink
sing”&lt;/i&gt; ya que sólo quiero vivir para inspirarte a cantar, incitarte a que
bebas mi sexo y que me folles hasta que el hartazgo te posea. Es eso lo que
deseo, en ti, para mí. – Rocé su espalda con mis uñas, sentí su piel erizarse
reaccionando a mi tacto, percibí su sonrisa mientras yo, con los ojos cerrados
viajaba envolviendo a Noel en un transcendental abrazo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Entonces
si tiene 39 años y cumple 40 el próximo año nació en 1973. Mi mente
vergonzosamente carente de conocimientos matemáticos sacaba cuentas haciendo
uso de mis dedos como niño de primaria. Al tener el número exacto atrapado entre
mis ocurrentes ideas, lo tecleé ansiosamente en el teléfono, deseando acertar y
no tener que atormentarme con más números y sus combinaciones. Al presionar el
botón “OK” la pantalla del menú de inicio se expandió dándome infinitas
opciones. Busqué en las notificaciones y vi cuatro mensajes escritos y enviados
sucesivamente uno a uno con un minuto de distancia en su aplicación llamada &lt;i&gt;Whatsapp&lt;/i&gt;. La obsesión del remitente era
tangible a mil leguas.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;b style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Jauregui’sQueenBee:&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;Cariño,
aún tengo tu sabor en mi lengua. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las
10:30 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 8pt; line-height: 115%;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;Noel, regresa. Tengo una sorpresita ;). &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las 10:31 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 8pt; line-height: 115%;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;¿Qué prefieres? ¿Gata
o conejita? Estoy que no me la creo, gracias por haber amado&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; mi tatuaje, tu nombre en mi culo. Soy
tuya. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las 10:32 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 8pt; line-height: 115%;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¡&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;Contesta! ¿Dónde
estás? Estás con ella ¿verdad? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las
10:33 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;¿Puedes
imaginar mi rostro? La sangre hirviente subió hasta mis mejillas y mi frente.
Esa abejita reina de Jáuregui no era otra más que Eloísa y su trasero tatuado.
Unas nauseas profundas invadieron mi garganta, arcadas involuntarias en todo mi
cuerpo me poseyeron. Quería matarla en ese instante, hacerle a esa perra lo que
Noel le hizo a Marcos. Quería venganza, quería destruirle la noche. La maldita
ramera escribió esos mensajes mientras Noel y yo hacíamos el amor. Me pregunté
si a caso Noel venía de hacer el amor con ella. No me atrevía a confrontarlo.
Lo perdoné en mis adentros, lo llevé más allá del límite de su capacidad de
tolerancia, justifiqué que tomara a su groupie como una válvula de escape pero
era mi turno de responder el golpe a puño cerrado, utilizando la manera casual
que las mujeres prefieren para matar el ego y el amor propio de quien estorba
en su camino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;b style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;N.O.E.L.:&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;Maldita
zorra, no te basta con tener el trasero rojo e hinchado por culpa de un tatuaje
del nombre de MI HOMBRE. ¿Quieres más? Deja a Noel en paz. Sí, estúpida, él
está conmigo. Soy Fanya, tu peor y más cierta pesadilla. No importa si dejó su
sabor en tu lengua. Él dejó su alma en mi vagina. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las 11:41 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 18px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;En menos
de un minuto el mensaje fue leído y respondido. Tragué saliva, glotona de
guerra. El teléfono vibraba imparable y el tono que notificaba hacía un ruido
delator. Lo escondí entre mis manos, bajo la almohada. Tenía miedo de que Noel
volviera del baño. Deseaba que el doctor Morales lo hubiese entretenido con sus
consejos de médico conciliador con la salud. El sonido cesó. Saqué de nuevo el
teléfono y encendí la pantalla, volví a desbloquearlo y entré a la aplicación
para leer los mensajes.&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;b style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;b style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Jauregui’sQueenBee:&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;Desgraciada.
Quita tus manos de Noel. Él es mío. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las
11:41 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ¿Crees que me has ganado? &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las 11:42 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; No eres nada. No eres nadie. &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las 11:42 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Para que lo sepas. Hoy él y yo cogimos
como nunca y terminó en mi boca, terminó en mi trasero, terminó en mis tetas,
terminó en mis manos. Si sabes de números, deducirás entonces cuantas veces
cogimos mientras tú te morías. Puta.&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt; &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 8pt; line-height: 115%;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las&lt;/span&gt;
11:43 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Hija del
infierno, ella y su aberrante existencia clamaban guerra y muerte. Soy buena
haciendo el amor pero soy la mejor dando batalla. No doy tregua hasta que tengo
la cabeza de mi contrincante en mis manos como insignia de victoria. Tenía que
devolver ese golpe bajo y fulminarla. Si me volvía a responder iba a dejar el
hospital y buscarla hasta el último rincón de la ciudad y terminar con mis
garras afiladas lo que ella inicio con su lengua venenosa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;b style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;N.O.E.L.:&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;i&gt;Jajajaja
¿yo muriéndome? Será de placer ramera barata. Mira con tus horribles ojos cómo
Noel me está matando y por último porque no mereces el privilegio de mis
palabras escritas para tu asquerosa cara, a Noel no le interesa lo que estás
diciendo. Es más, te daré un vistazo de lo que estamos haciendo para tu placer
y para que nos dejes en paz… &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;J&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp; &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Mensaje enviado a las 11:45 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;(Imagen) &lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 14px;&quot;&gt;Imagen enviada a las
11:46 p.m.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Justo
como mis tripas lo rogaban, Eloísa no respondió y no volvió a conectarse a la
aplicación. Sonreí por dentro y por fuera, con la boca, con las manos
aplaudiendo como dos locas comadres en horario de su telenovela favorita,
sonreí con la argucia de mi sexo y era el sexo que ahora había aniquilado a mi
molesta y ruin rival. Le envié una de las fotografías que capturé de Noel
haciéndome el amor. Me fui al espacio sideral de júbilo ominoso y volví
deleitada imaginándome el sabor negro y amargo que habrá palpado al ver la
fotografía. Seguramente la borró en un arrebato de rabia, seguramente arrojó el
teléfono al suelo y lo rompió a pisotones. Nada me importaba. No borré los
mensajes. Noel tenía que descubrir que yo sabía lo que había hecho con la
groupie y que toda acción tiene una reacción y a veces la reacción puede ser
devastadora e ineludible. Busqué entre su biblioteca musical y hallé una
canción de Iyeoka: &lt;i&gt;“Simply Falling” &lt;/i&gt;retocé
mi cuerpo entre su desnudez, recién follada, recién vengada, simplemente recién
vuelta a la vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;A la
mañana siguiente a las nueve en punto fui dada de alta y después de pagar la
cuenta del hospital y de tener la breve e “imposible de esquivar” charla con el
doctor Morales llegamos al apartamento de Noel. Se sentía tan bien estar en
casa aunque no fuera la mía. Recuperé esa sensación que comía mi cuerpo desde
mis pies hasta las puntas de mi cabello cuando volvía a mi apartamento en La
Roma después de un mal día, sintiendo el consuelo y la comprensión casi
maternal del calor, el color, el aroma y la arquitectura del hogar. Desayunamos
y nos besamos dulcemente junto al refrigerador. Me oprimía contra la pared de
la cocina. Su lengua sabia y genuinamente perversa doblegó mi voluntad y
debilitó la fuerza en mis rodillas. Supliqué que me tomara en el suelo, ahí
mismo. Sentí el vigor de su erección colisionar contra mi vientre. Yo estaba
húmeda más allá de donde se supone debo mojarme de delectación. Lo quería en mi
centro, lo quería en mis entrañas siempre necesitadas de amor y fuego. Alguien
le llamaba en su teléfono, interrumpiendo nuestro impetuoso encuentro de bocas,
dedos, pechos y espíritus. Sacó el teléfono del bolsillo lateral derecho de su
chaqueta y contestó la fastidiosa llamada.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; ¿Qué? ¡Repite eso que estás diciendo! –Noel
gritó, caminando de un lado hacia el otro, pasando irritadamente su mano en su
cabello – ¿Dónde dices que lo viste? Me tengo que ir. Voy a tener que ir a
comprarlo. Gracias por llamar. Adiós. – Finalizó la llamada, tragó hondo y me
miró de una forma indecible. No sé si era desprecio, odio, ira, pasión
envilecida o su yo interno estallando en sus ojos. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Caminó
hasta la puerta y salió aporreándola violentamente. Me asusté y grité su nombre
pero no volvió. No sabía que ocurría, desconocía qué es lo que había sucedido.
Todo aconteció en un segundo. Tenía que esperar y enterarme entonces. Para
matar el tiempo y los retortijones en mi estómago, fui a la cocina y preparé
tres quesadillas, serví un poco de jugo de naranja en mi vaso y me senté en el
piso, en flor de loto, comiendo por inercia, con la mente tras Noel, el alma en
el purgatorio y mi corazón en algún sitio donde no debería de estar y los ojos
en blanco.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;La puerta
sonó de nuevo. Me puse de pie rápidamente y vi a Noel con un periódico en sus
manos. Se trataba de uno de los diarios más amarillistas y asquerosos que
pueden llegar a ser publicados. No les inmuta publicar cadáveres ensangrentados
expuestos en primera plana o chismes no corroborados y mentiras engrandecidas
que arruinan carreras de figuras del espectáculo.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;–&amp;nbsp; ¿Qué fue lo que hiciste Fanya? –&amp;nbsp; Preguntó Noel, perdido entre las páginas. Dio
tres pasos hacia mí y arrojó el periódico a mi rostro. Me asusté y di un salto
hacia atrás. Lo miré con los ojos bien abiertos, incrédula de su grosera
reacción. Al levantar el periódico del suelo, leí las grandes letras amarillas
impresas en la primera plana, en la portada de ese desperdicio de papel repleto
de basura para los ojos que saben leer.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;b style=&quot;font-size: 40px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 40px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 40px;&quot;&gt;“&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 40px;&quot;&gt;ESCÁNDALO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 40px;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 40px;&quot;&gt;: SE FILTRA
LA FOTO DE NOEL JÁUREGUI TENIENDO SEXO CON UNA PROSTITUTA”&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;¿Qué
diablos? La saliva abandonó mi pescuezo. Devoré con los ojos, boquiabierta la repugnante
página. Pavorosamente miré a Noel, me encontré de nuevo con el diablo que hirió
brutalmente a Marcos. ¿Cómo pudo ocurrir esto? ¿Yo, una prostituta? ¿Qué coños
significa esto? ¿Soy una prostituta? ¡Sólo eso me faltaba! Culpo a mi
rePUTAción, me antecede y me salpica. Pero con mi rockero soy todo menos eso,
una desdeñada ramera. Soy su mujer, una mujer dueña de su cuerpo y gobernando
soberanamente sobre su sexo, mi sexo, el sexo que Noel tantas veces ha adorado.
Él sobó su puño derecho acunado en la palma de su mano izquierda, mi corazón
dejó de latir una vez más. Abrí el periódico y en la tercera página abarcándolo
todo, estaba la foto que le envié a Eloísa sin censura, en blanco y negro, los
dos, unidos en un momento que quedó para la posteridad, hiriéndonos,
humillándonos. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;Ahora lo
entiendo todo, pensé, sin poder prevenir el león furibundo que lanzó un
zarpazo. &lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;El mundo
se desmoronó en las tinieblas.&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;CONTINUARÁ.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;


&lt;span style=&quot;font-size: 34px;&quot;&gt;&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://sites.google.com/a/fernandoirigoyen.com/cdn/blogimages/07%20EL-DIA-ANTES-DE-LA-GUERRA.png&quot; alt=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -EL DÍA ANTES DE LA GUERRA-&quot; title=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -EL DÍA ANTES DE LA GUERRA-&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;/span&gt;&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot; style=&quot;font-family: yui-tmp;&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Thu, 08 Aug 2013 21:53:30 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA: LOS ECOS DEL CAOS</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/confesiones-de-una-exhibicionista-desempleada-los-ecos-del-caos</link>
            <description>&lt;p class=&quot;MsoNoSpacing&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
mso-fareast-font-family:Batang;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;LOS ECOS DEL CAOS&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 75px;&quot;&gt;E&lt;/span&gt;l suicidio es voluntario, pensé mientras la levedad
de mi cuerpo explotaba en frágiles fragmentos que se movían lentamente
dibujando la agonía de mi alma y la sobriedad de mi confusión. Mi corazón y
daba tumbos, magullado y mi garganta quemaba, lacerada por el caos que nos
devoraba haciendo ruidos arrancados del infierno; yo era un indefenso pretexto
para crear destrucción y sus consecuencias. Nunca antes tuve frente a frente mi
final y era el principio del abismo. ¿Cómo tocar fondo cuando caes maniatado,
amordazado, con los ojos incapaces de percibir la realidad y con los pies
adictos a tropezar con la misma piedra? ¿Cómo despertar de una pesadilla si no
estás dormida?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel se había transformado ante mi perpleja mirada y
el enigmático matiz que recubre su ser se había vuelto en una nube negra que
presagiaba tormenta y desolación. Mientras mi dios del rock manejaba
sumergiéndose en sus pensamientos, yo me enredé en las calles oscuras y las
luces de los otros autos y los faroles, deseando que todo fuese un sueño,
mordiéndome el labio inferior arrepentida de haber confesado mi sensual pecado.
Se que en mi subconsciente y en la enredadera que tengo por mente jamás me
arrepentiría de hacer el amor con Marcos. Mi pasado no incendiaría mi presente
y el futuro siempre podría volver a repetirse.&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:
ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Llegamos a un pequeño club de moda en la cosmopolita
calle Mazaryk llamado Andiamo, un bar moderno, de diseño agudo y vanguardista.
Sólo los ricos y famosos tienen el privilegio de entrar. Descendimos del auto
Noel y yo, instantes después llegaron Chava y su amante en turno la modelo
rubia piernas-largas llamada Florencia.&amp;nbsp;
La gente permanecía absorta en sus pláticas y sus momentos, algunos
esperaban que se les concediera el honor de disfrutar del ansiado interior del
bar, llegaban grupos de personas casi ebrias y parejas se besaban en la
acera;&amp;nbsp; yo sucumbía sumida en los miedos
más inconcebibles, mordiéndome las uñas. La adrenalina ardía en los poros de mi
cuerpo. Al entrar al bar, mis ojos buscaban incansablemente como un par de
policías a Marcos. Examinaba de arriba hacia abajo el lugar con mi mirada de
rayos x. La música poseía los cuerpos de aquellos alrededor de nosotros, la voz
hechizante de Kimbra mezclada con vodka era la locura. Noel y Chava llegaron a
la barra y saludaron al encargado del bar, la modelo piernas-largas y yo los
seguíamos como perros falderos. El encargado nos sirvió un trago de tequila a
los cuatro y señaló con su dedo en dirección a donde Marcos estaba con un grupo
de amigos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Ahí estaba Marcos, enredado entre las luces violetas y
azules del bar, el humo y su sonrisa disparada al verme. Sus ojos me robaron el
aliento, su sensual manera de vestir había aniquilado los latidos en mi
corazón. Su exquisito cuerpo esculpido por las manos del Creador, era la obra
de arte maestra ofrendada a la belleza. Sus brazos y hombros esculpidos eran
recubiertos por una ceñida camisa a cuadros negra, tenía desabotonados cuatro
botones dejándome ver el vello en su pecho y un nuevo tatuaje, una golondrina
en pleno vuelo, haciendo nido en mis pupilas extasiadas. Sus caderas y sus
fuertes piernas estaban revestidas por unos pantalones negros rasgados en la
pierna derecha llegando a la ingle, entre las luces que parpadeaban podía ver
su ropa interior. Sabía que iba a morir esa noche. Él, yo y cualquiera que
estuviera cerca de nosotros, iba a morir pero no iba a hacerlo sin antes
llevarme en la memoria el más bello de los recuerdos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel frotó su puño derecho en la palma de su mano
izquierda, relamiendo su labio, preparándose para pelear. Dio un trago sin
tapujos ni reparos a su tequila. Aclaró su garganta y como un león caminando
lentamente estudiando a su presa se acercó cautelosamente a Marcos. El miedo en
mis piernas acuchillaba y no me permitía avanzar. Al estar frente a Marcos, lo
saludé, era inevitable. Mi mirada manchada por la culpa me delataba. Cabizbaja
y ansiosa acomodé una hebra de cabello tras mi oreja. Marcos abrazó a Noel y
después hincó sus ojos en mí, sin darle importancia a la presencia Noel o que
nuestros movimientos fuesen a revelar nuestros pecados compartidos, me rodeo
entre sus brazos fuertemente, feliz y sin querer dejarme ir, como si al
soltarme fuese yo a convertirme en una estatua de sal. Noel dilató sus pupilas,
embriagándolas de odio y una siniestra paciencia. Marcos se dirigió a Chava y a
la modelo y los saludó afectivamente. Llamó al camarero y pidió para todos una
ronda de margaritas. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:
115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Marcos parecía ser un extravagante y hermoso carnaval
brasileño, efervescente y cautivante. Su voz y su acento sonaban como un vieja
canción de bossa nova y cada movimiento era ejecutado con la sensual gracia de
la verdadera masculinidad, ensanchando mis ganas y empapando mis furtivos
deseos.&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Hermano ¿Cómo estás? Me da mucho gusto volver a
verte. – Dijo Marcos, con una sonrisa sincera coloreando su boca. Mi mirada
vagaba adicta y mareada sobre el pecho de Marcos. Esa golondrina venía a mí
haciendo espirales, arrastrándome en un ensueño de sudor Carioca, vellos,
tatuajes, músculos y figuras entintadas con pasión.&amp;nbsp; Su bigote y barba aún más largos eran el
génesis de la vida y el placer. Marcos era en forma feroz y definitiva, el
árbol del bien y del mal.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Hola brother. Me dijo Chava que estabas aquí. Vas a
tatuarlo ¿No es así? –La mirada de Noel mientras hablaba se oscurecía. Sus ojos
parecían ser un cielo eclipsado haciendo destellar un lado de Noel que era
ignoto para mí. Olía a pólvora.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Sí. Así es. Ya nuestro querido Chava se animó. No se
puede ser un chico malo sin tatuaje. ¿O sí? – Bromeaba Marcos haciendo reír a
la modelo. Pobre ilusa. No sabía que estaba en la futura escena de un crimen y
se da el lujo de reír y lucir relajada y sexy.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Quiero una tarántula por debajo de mi ombligo. –Dijo
Chava. La modelo lo abrazó y besó su cuello. Llegó el camarero con nuestras
bebidas. Yo tomé velozmente mi copa. Bebí hasta atragantarme. Cautivando con
mis torpes movimientos las verdosas centellas en los ojos de Marcos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Y tú bella mujer… ¿Qué me cuentas? ¿Cómo has estado?
– Preguntó el sublime brasileño, incendiándome con su acento portugués. Tuve
que bajar la mirada ante la energía posesiva de Noel.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Bien. He estado bien. He acompañado a Noel durante su
gira. Ha sido una experiencia inimaginablemente maravillosa. – Respondí. Noel
me tomó entre sus brazos. Su lenguaje corporal gritaba y alardeaba que yo era
su propiedad.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Brother, vamos a mi apartamento, ahí seguimos la
fiesta y si Chava quiere ahí puedes hacerle su tatuaje. – La mirada diabólica e
intoxicada de Noel ocultaba algo. Un plan siniestro y malévolo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Excelente idea. Pagaré la cuenta y nos vamos. –
Marcos se dirigió a la barra, sacó de su bolsillo trasero su cartera y le
entregó al encargado del bar un par de billetes. Mis ojos pasmados ante tanta
belleza sólo podían devorar el vaho que dejaba la presencia de ese bello
espécimen brasileño, tatuado, poseedor de una anatomía hecha para matar,
diseñada para hipnotizar. El hombre perfecto y casi prohibido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;–Está hecho un
cuero…– Dijo la modelo piernas-largas que al igual que yo estábamos pegadas
visualmente a Marcos quien ya se aproximaba a nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Ya lo sé. Calla o tendrás problemas. –Murmuré siendo
inaudible para el mundo pues la música del bar seguía estridentemente
ensordecedora. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Marcos se unió a nosotros y salimos del bar. En la
acera Chava y Noel esperaban por sus autos, la gente caminada entre nosotros,
nos daban golpes con sus hombros orillándonos al asfalto. Noel encendió un
cigarro de marihuana y quizá por el aire frío de esa noche, su ebriedad era
brutal. Marcos hablaba con alguien por teléfono. La modelo piernas-largas
estaba prensada en los labios de Chava y yo junto a ellos, dentro de una
multitud de extraños me sentía sola, desamparada y vacía. No pertenecía a
ellos. Algunas personas reconocieron a Noel y lo saludaron. Él muy de mala gana
accedió a tomarse fotos con ellos. La muchedumbre tumultuosa y enardecida nos
rodeó. De entre ellos surgió Eloísa, quien fuera la abeja reina de las groupies
de Zion, ataviada con unos pantalones vaqueros rotos y despintados, su torso
sólo era recubierto por un sostén negro y una chaqueta de cuero negro. Maldita,
lucía apetecible y salvaje. Pero más que envidia por su vestuario, los celos
corroyeron mis entrañas cuando la vi abrazar a Noel con esa vieja familiaridad
y le dio un largo beso. Noel quiso esquivarla pero se entregó al beso y lo hizo
recíproco. Saqué de mi bolso el teléfono y vi la hora. Eran ya las dos de la
mañana. El tiempo se me escapaba de las manos ante la inminente guerra. Olía a
peligro en el aire y la impotencia no me dejaba mover mis músculos y huir. En
el fondo, mi subconsciente y yo sabíamos que era la culpable de cualquier cosa
que pudiera suceder.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:
115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel y Eloísa hablaban y reían. Ambos compartían una
botella de cerveza y el cigarro, miré alrededor sintiéndome más sola. Su
actitud carecía de amor, era venganza, todo lo que sentía de él hacia mí eran
punzadas de su ego herido. Marcos se distrajo hablando con algunas personas,
tal vez eran amigos. Me preguntaba cuánto más podrían tardar las personas
encargadas del estacionamiento para que nos devolvieran el auto. Quería irme y
todos se movían como en cámara lenta. De repente sentí a Marcos detrás de mí,
levemente frotó su nariz en mi cabello, respirando hondo, llevándome a sus
pulmones, apresándome. Quería diluirme en su aliento y desaparecer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Que noche tan loca, mujer. Te he extrañado. – Murmuró
Marcos mirando de soslayo a Noel. Tragué saliva, lastimando mi garganta a su
paso.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:
ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Yo también pero quiero decirte algo. Noel ya sabe…–
No pude terminar mi frase, anticipándole lo que Noel tenía en mente. Ni yo
sabía qué es lo que Noel quería hacerle a Marcos pero su mirada amenazante y
filosa nos interrumpió. Noel empujó violentamente a Eloísa haciéndola caer
junto a un auto. Caminó hacia nosotros, enmudeciéndome, congelando mis
sentidos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Brother. Creo que tengo que aclararte algunas cosas.
Por si en tu pinche país de mierda se acostumbra, aquí en México no te metes
con la mujer de tu hermano. Yo soy como tu hermano ¿cierto? – Dijo Noel
empujando desafiantemente a Marcos. Yo bajé la mirada, apreté mis puños y cerré
los ojos. Disociándome de la realidad infructuosamente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No entiendo de qué hablas Noel. Yo te respeto y
respeto a Fanya. – Marcos se conservaba tranquilo, prudentemente elocuente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Fanya es mi putita. Sólo mía. Sólo yo me la puedo
coger. – Noel escupió despectivamente esas palabras, me haló contra él
bruscamente, bebió de la cerveza y quiso besarme pero su aliento alcohólico era
intolerable. Volví la cara negándole mi boca.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Hermano, tranquilízate, no la trates así. – Refutó
Marcos quien tomó una postura de desafío o defensa. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Jodido maricón, tú no me vas a venir a decir qué
hacer. – Noel se abalanzó sobre Marcos como si fuera un cañón, dándole golpes
en su rostro con el puño cerrado. La gente comenzó a gritar y a correr. Noel
rompió la botella en la cabeza de Marcos. La desastrosa escena fue empeorada
cuando Chava haciéndose paso entre las despavoridas personas comenzó a patear
en la espalda y en las piernas a Marcos, haciéndolo caer de rodillas. Noel
continuó golpeándolo en el ensangrentado rostro. Quise socorrer al hermoso y
herido brasileño pero Noel me aventó a la calle llamándome puta, humillándome,
hiriendo mi interior como había herido la cara de Marcos. No hay necesidad de
golpes para herir a una mujer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Reacomodé una de mis zapatillas, llorando y suplicando
a Chava y a Noel que dejaran en paz a Marcos cuando de la nada los flashazos de
las cámaras y los paparazis estaban sobre el enfurecido Noel. Foto tras foto,
entre el caos y el desconcierto. No se quien dio aviso a los medios pero llegaron
incluso reporteros a la zona de guerra. Los rostros de las personas fueron
coloreados por colores rojos y azules intermitentemente. Al volver mi cabeza vi
a la derecha de la calle que tres patrullas de policías se avecinaban como
relámpagos en una tormenta. El aullido de las sirenas y los gritos de las
mujeres casi hicieron a mi corazón agonizar. Cuando Noel y Chava vieron a los
policías corrieron en dirección contraria. Yo arranqué mis pies del suelo y
corrí junto a Marcos. Lo abracé y besé su lastimada y sangrante nariz. Lo ayudé
a ponerse de pie y nos difuminados entre las personas. Nos escondimos tras una
enorme camioneta mientras observé a través del vidrio a un policía que tenía a
Noel contra la patrulla, intentaba esposarlo pero Noel forcejeaba. Los
reporteros y los fotógrafos tomaban fotos luciendo como aves de rapiña sobre un
animal putrefacto. Noel lanzaba palabras al aire diciendo que era inocente, que
no sabían quién era, que se iban todos a arrepentir. Su rostro mojado por el
sudor y sus ojos perdidos entre la intoxicación etílica y por la cocaína no
intentaron buscarme entre la multitud asustada. Los policías introdujeron a
empujones a Chava y Noel en la parte trasera de la patrulla. Los policías se
subieron también y haciendo a un lado a los confundidos testigos, a los
molestos transeúntes y a los hambrientos reporteros, se marcharon lentamente
hasta que desaparecieron de Mazaryk. Lo último que quería era volver a pisar la
cárcel o al menos los separos. Lloré al ver a Noel irse dentro de esa jaula de
castigo como si fuera un perro rabioso que había mordido a alguien. En cierto
modo eso era y temía el peor de los castigos para él. Tomé un respiro profundo,
descansando un poco y miré a Marcos quien sangraba y parecía ausente. Caminé,
entre sollozos y latidos entre cruzados&amp;nbsp;
a la zona cero, recogí mi bolso entre los vidrios y astillas de la
botella, la sangre y las colillas de cigarro se habían mezclado. Los paparazis
me tomaron fotos y me persiguieron hasta el escondite donde yacía Marcos. Los
insulté, a uno de ellos le arrojé su cámara a media calle y Marcos y yo
corrimos como pudimos hasta que nos perdimos en algún callejón. Llamé por
teléfono a un amigo de Marcos. Media hora después se estacionó junto a
nosotros, nos subimos a su auto y fuimos a una casa ubicada en Coyoacán donde
Marcos se hospedaba cuando estaba en la ciudad de México. La casa era de un
primo suyo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute1&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute0&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Marcos estaba sentado en una hermosa y rústica silla
de caoba junto a un enorme ventanal que abarcaba toda una pared y nos daba la
vista de un verde y florido jardín iluminado por pequeñas luces blancas y
anaranjadas. Se había quitado su camisa manchada de sangre dejando desnudo su
torso. Cerró los ojos mientras yo limpiaba con un trapo humedecido con agua
oxigenada y con algodón empapado en alcohol. El amigo de Marcos había ido a
alguna farmacia por artículos de primeros auxilios, vendajes, y líquidos
antisépticos y se fue encomendando a Marcos en mis manos, yo le dije que
cuidaría de él como lo más preciado en mi vida. En la gran casa decorada de
manera pintoresca solo estábamos Marcos y yo, en completo silencio, su
respiración entrecortada por el dolor en sus heridas me enternecía. Su labio
inferior roto me hizo derramar lágrimas. Lo miré a sus ojos y me sumergí en
ellos con la elegancia de un clavadista olímpico. Me arrodillé cuidadosamente y
limpié su barbilla entre la larga y soberbia mata de vellos de la barba
brasileña que me tenía loca y apenadamente desconsolada llorando por ver a ese
buen hombre lesionado cuyo único crimen era haberme hecho el amor como pocos y
un tatuaje de camaleón que palpitaba cada vez que lo descubría viéndome,
fundiéndome.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Encendí inciensos y velas que hallé en un cajón de la
vitrina en el área del comedor. Me quité las zapatillas y friccioné mis
doloridos talones. Volví a Marcos y me puse de rodillas de nuevo, acurruqué mi
cabeza en su vientre, sollocé y él puso sus manos cálidas sobre mi cabello.
Tomó mi rostro delicadamente y me hizo mirar sus ojos. Sonrió levemente,
quejándose por el dolor de las heridas en su adónico rostro. La contusión en su
cabeza había cesado de sangrar, ahora la hemorragia era emocional, mutua. Él
había perdido a un amigo y yo tenía a mi hombre en los separos de alguna
delegación, siendo escudriñado, fichado, humillado y escupido en el nombre, la
reputación y su orgullo. Sé lo que se siente estar tras las rejas. Los
calosfríos recorrían mi piel de tan solo volver a la celda entre recuerdos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Esfumé las neblinas en mi mente, contemplando
anonadada la belleza celestial de Marcos que aunque parecía soldado herido y
atravesado por los golpes aún su apetecible cuerpo destellaba la lozanía que
ponderan los brasileños. Levanté un poco mi cabeza y estiré mi cuello como
cisne en una danza delicada hasta tener frente a mi boca aquella golondrina con
las alas abiertas capturada en la piel de su pecho. Tracé un camino de besos
hasta llegar a su pectoral derecho. Lamí su pezón y lo mordí con los labios,
enredándolo en mi lengua dócilmente. Tomé su mano izquierda y entrelacé sus
dedos en los míos, oprimiéndolos fuertemente. Su agitación se volvió aguda
gradualmente al paso de mi boca por su abdomen hasta aterrizar sobre su
erección. Me detuve desconcertándolo. Lo miré enternecidamente y me levanté un
poco para abandonar al vuelo un beso en su frente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Cuando pienso en ti, viene una canción a mi mente…–
Dije acariciando su cabello.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Oh sí? ¿Puedo saber qué canción es? Seguramente es
una samba. – Dijo Marcos entre risas&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt; controladas para no retentar las heridas ya curadas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Quiero que la escuches. La tengo en mi teléfono.
¿Dónde lo puedo conectar?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Ahí en la vitrina donde tomaste las velas, abre el
vidrio y están las bocinas y la conexión auxiliar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Caminé hasta la vitrina, miré hacia atrás y mis ojos
se estrellaron en los de Marcos que misterioso y silente esperaba por mí.
Conecté el teléfono y busqué la canción. Presioné el botón de reproducir y dejé
que la música llenara la casa y rebotara en las paredes para introducirse en
nuestros sentidos hasta llegar al alma. Regresé a Marcos, dando giros
pretendiendo ser una bailarina de ballet. Él soltó leves risas y aún sentado,
miró arriba encontrándome, puso sus manos en mi cintura, abrazándome y
abarcándome completa. Soy un papiro entre sus dedos. Su toque para mi es el equivalente
a la combustión espontánea. Arde y quema donde posa sus dedos, ese ardor
delicioso de vida y de placer borboteando hasta llevarme a la locura, donde el
razonamiento no funciona, donde los sentidos me traicionan, donde el sexo se
prodiga y todo lo roba, donde él es absoluto y yo lo complemento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Que hermosa canción mujer. ¿Cómo se llama? – Preguntó
Marcos exprimiendo mis alientos, imponiendo dulcemente sus manos en mi cintura,
dibujando círculos con sus pulgares en mi vientre.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;EN-US&quot; style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:
Batang&quot;&gt;–Se llama “All The Wild Horses” de Ray Lamontagne. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:
Batang;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Es que… Desde el momento que te conocí… para mí
fuiste como un corcel marcado por la vida y esos tatuajes son como pequeñas
leyendas que revelan algo que tal vez no pudiste decir con palabras. Eres un
caballo salvaje, tu libertad fue como un río que me arrastró cuando me ahogaba
de dolor y frustración aquella noche… la noche del camaleón. – Mientras mi boca
dejaba libres las palabras, mis manos estrujaron contra mi pecho la cabeza de
Marcos. Sé que mis latidos aturdirían su oído, mi corazón era un loco caballo
galopando hasta el fin del cielo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Nadie nunca me había dicho tan bellas palabras. –
Dijo Marcos, susurrando cada palabra al ritmo del estremecimiento de su piel
junto a la mía. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Nadie nunca había hecho un tatuaje en mi cuerpo y al
mismo tiempo cambiando mi vida hacia otra dirección.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Marcos desabrochó el botón de mis pantalones vaqueros
amarillos y deslizó sus dedos clandestinos hasta dentro de mis bragas
descubriendo mi pubis como si fuera una flor exótica en medio de la selva.
Traté de mantenerme firme y de pie en la realidad pero el éxtasis me incitó a
flotar y desfallecer en la convulsión de un orgasmo. Acompañada de la melodía
de los violines de la canción de Ray, me convertí en un caballo, junto a Marcos
nada podía herirnos, circundados de un paraíso lleno de promesas. Caí rendida
sobre los hombros de Marcos. Me sostuvo y me sentó en sus piernas. Recobré
paulatinamente mi lánguida respiración. Me clavé como dardo en sus ojos, esos
ojos eran mi lugar favorito en el mundo, un lugar al cual no podía pertenecer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Cómo es que un hombre tan hermoso como tú aún está
soltero? – Pregunté y besé sus labios. Marcos fue envuelto por un silencio
delator. Un silencio que revelaba más de lo que cualquier respuesta podría
decir. Bajó la mirada queriendo escapar de mí.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Yo… En realidad estoy casado. – Respondió Marcos
tosiendo, impregnado de zozobra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Oh… Casado…– Las palabras y la idea en mi mente de
saber a Marcos casado rompió mi ya roto corazón. Los trozos ahora eran polvo y
mi dignidad femenina había sido acribillada impunemente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Ella está en Rio de Janeiro. Nunca ha venido a México
y hace tres años que no la he visto. Pero tú me encantas. Tú me fascinas.
Siento cosas por ti. Cuando te vi en el bar en Polanco, fue como celebrar la
independencia y quemarme en sus fuegos artificiales.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Sabes algo hermoso, por más que quiera quedarme, por
más que quiera quererte y por más que anhele sentirte Noel está en mi corazón
con todo y sus rajaduras y penumbras. – Un nudo en mi garganta impedía mi
llanto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:
ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Es porque soy casado?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No. Ojos que no ven, corazón que no siente. Dicen…
pero debo volver con Noel y ayudarlo a salir. Abogar por él. Defenderlo aunque
sea indefendible.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Debes o quieres?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Debo volver y quiero abrazarlo y cuidar de él. Noel
es un niño asustado y dañado en el cuerpo de un hombre. Estoy enamorada de él
aunque hoy me haya insultado. Creo que me lo merezco, al fin de cuentas, le
resté un amigo y le he causado una enorme humillación. Sé que ésta noche será
la causa de muchos escándalos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No voy a detenerte, si quieres irte…– Marcos me
liberó de sus manos y me alejé rápidamente evitando arrepentirme, intentando
recuperar el equilibrio. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Eres un corcel y ésta noche no me apetece jugar con
tu encadenada libertad. Y aunque tu toque divino me funde y me deja como oro
líquido sobre las llamas, no puedo, simplemente no puedo traspasar la intimidad
contigo ésta noche. – Volví a él como abeja a la flor, fiel y sedienta, besé
por última vez sus labios, miré aquella golondrina en su pecho. Cerré los ojos
y apreté los dientes, derramando una lágrima y digiriendo la desolación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Me coloqué las zapatillas, arreglé mi cabello y esperé
en la puerta un taxi que había pedido minutos antes por teléfono. Dentro del
taxi, llamé al asistente personal de Noel quien ya estaba en la delegación con
un abogado tratando de sacar a Noel. Lo llevaron al “Torito”, un lugar donde
llevan a ebrios y otros tipos de almas en pena.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Ya dentro de las frías y austeras instalaciones del
Torito, esperé sentada en la silla de la oficina de un agente, con Marcos
sacudiendo mi cabeza y Noel latiendo en mi corazón. Debía sacudir los demonios
de mi mente, debía exorcizar el primoroso recuerdo de Marcos tatuado en mi
humanidad. Hablé unos minutos con el furioso representante de Noel. Le expliqué
lo que había sucedido, maquillando los hechos para hacer más afable la reacción
de Noel y justificar los golpes y el caos. Al final de la noche, Noel fue el
héroe que me salvó de ser abusada por un ebrio brasileño tatuador.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;A las nueve de la mañana después de firmar varios
papeles y pagar una multa de cinco mil pesos, dejaron salir a Noel. Lo esperé
al final del pasillo junto a la puerta de salida. Cuando me vio, quiso
esconderse en sí mismo, avergonzado y fermentado en su resaca. Caminé a él y lo
abracé fuertemente, imploré perdón en su oído, murmurándole palabras de
aliento. Le dije que era mi héroe y que juntos íbamos a salir adelante. Ambos
sabíamos claramente que las cosas se iban a poner feas y amargamente lluviosas.
Y justo mientras caminábamos tomados de la mano hacia la puerta de salida, los
fotógrafos y dos reporteros esperaban afuera como hienas y se lanzaron sobre
nosotros con preguntas, cegándonos con los flashazos y haciendo trizas nuestra
delgada tranquilidad. El asistente personal obligó a los camarógrafos a
alejarse y respondió sus preguntas cordialmente con lenguaje encriptado de
político, usando eufemismos ante la notoria mierda que Noel y yo éramos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;En el camino rumbo a su departamento el silencio se
había zurcido en nuestras bocas. Su mano aún estaba entre la mía, sentía su
calor e inconscientemente ambos trabajábamos a jordanas forzadas para derribar
los muros que se habían erigido entre nosotros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute3&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute3&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute4&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Después de dormir una siesta reparadora de cuatro
horas en la cama de Noel, abrí los ojos y lo vi sentado en la orilla de la
cama, absorto en la televisión encendida, con el control remoto en una mano y
una botella de vodka en la otra. Esperaba algo impacientemente, su cuerpo se
movía con terca ansiedad. Hasta que apareció la imagen de una conductora&amp;nbsp; pálida y gris dando la anticipada noticia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;“&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute5&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;En la madrugada del día de hoy a las dos y media de la
mañana en Polanco, en la calle Mazaryk fuera del bar Andiamo fue detenido Noel
Jáuregui, líder y vocalista de la banda de rock mexicano Zion. Los motivos de
su detención fueron una riña con otro sujeto cuya identidad permanece como
desconocida. El estado de ebriedad evidente del artista aunado al consumo de
cocaína y otros estupefacientes fueron los posibles detonantes de los sucesos.
Su abogado reveló en una conferencia de prensa ésta mañana que después de haber
pagado una multa de un poco más de cinco mil pesos fue puesto en libertad. Las
razones de la pelea fuera del bar están siendo reservadas herméticamente aunque
fuentes cercanas han contado a los medios que la trifulca podo haber iniciado
cuando un extranjero proveniente de Brasil intentó abusar de la novia de Noel
Jáuregui. El cantante y un miembro de la banda llamado Salvador Ochoa fueron
remitidos al Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social
popularmente conocido como El Torito. Los policías que hicieron la detención
supusieron en un principio que los alcoholizados agresores habían descendido de
un auto y después de no haber pasado la prueba del alcoholímetro fueron
esposados y puestos a disposición de los agentes encargados de darle
seguimiento al caso. En las imágenes podemos ver a Noel oponiéndose al arresto,
insultando y amenazando a los medios y a los uniformados. Su estatus de
estrella en el mundo de la música no le da derecho a éste hombre ni a nadie de
irrespetar a las personas que protegen a la ciudadanía ni mucho menos hacer
desmanes y destrozos en la vía pública. Éste es un tema que discutiremos en la
noche. ¿Cuál es el límite entre una ‘estrella’ y un simple mortal? ¿Por qué las
autoridades son tan permisivas con las personas que gozan de fama y fortuna? No
se vayan. Después del corte, el debate.”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute1&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;El rostro abatido de Noel, ennegrecido por las malas
noticias y la crueldad de la conductora del programa noticioso, burbujeaba de
frustración y rabia. Se levantó y caminó alrededor de la cama en un vaivén de
locos. Sonó su teléfono celular y contestó dándome la espalda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Si, dime. ¿Quién les dijo eso? ¿Es oficial? Con un
carajo. Pues diles que chinguen a su madre. No necesito nada de ellos. –
Gritando entre insultos arrojó el teléfono a la pared. Yo tenía curiosidad de
saber qué le habían dicho que lo había llevado a la frontera de la psicopatía
pero tenía miedo. Escalofriante y trémulo miedo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Qué pasa Noel?&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel caminó hasta mí. Yo me senté en la cama mirando a
la puerta preparada para huir. Noel se arrodilló y golpeó su cabeza con el
puño, llorando irasciblemente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–El mayor de los patrocinadores de nuestra gira ha
retirado su apoyo. Están molestos conmigo, inclusive Chava está furioso. Me
están dando la espalda. ¿Qué voy a hacer? – Tomé su cabeza entre mis manos y
froté suavemente sus sienes para intentar serenarlo. Besé su frente y mojé mis
labios con sus lágrimas. Diligentemente le quité de su mano la botella de vodka
a medio terminar y la asenté sobre la mesa de&amp;nbsp;
noche,&amp;nbsp; me deslicé de la cama al
suelo lentamente y envolví su cuerpo con mis piernas. Frente a frente,
respirando de su aliento, arribamos a un lugar taciturno pero sosegado y lejano
de la tormenta. Coloqué mis manos alrededor de su cuello y regalé la mejor de
mis sonrisas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No importa que digan de ti en la televisión. Por eso
yo no tenía televisión en mi apartamento ¿recuerdas? Odio los chismes y las
patrañas que dicen. Calumnian a quien se les place y no reciben su castigo. Esa
mujer incongruente exige una pena más severa para ti sin saber qué ocurrió
pero&amp;nbsp; ¿a ella quien le da su merecido por
difamar tu nombre?&amp;nbsp; Tú simplemente
hiciste lo correcto. Yo cometí la indiscreción de acostarme con tu amigo. El
error me pertenece y yo soy quien debería de ser castigada y juzgada a nivel
nacional en el noticiero.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Nada de lo que digas o de lo que yo haga cambiará lo
que pasó pero quiero pedirte perdón. No hay palabras que puedan expresar lo
sucio y desgraciadamente asqueroso que soy y como me siento. Me amas y te amo y
anoche no honré lo que somos…– Noel dijo, mordiendo su estremecido labio
inferior, derramando una pequeña lágrima.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:
36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Te amo. Si mi amor no es suficiente para salvarnos
entonces nada podrá hacerlo y terminaré dándote la razón. Estamos perdidos. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¡Cállate! ¡Cállate! – Gritó Noel golpeado con sus
puños su cabeza, desesperado, hecho trizas, confundido como un niño extraviado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¡Pues si tú te vas abajo yo me hundo contigo! –
Desgarré desde lo más profundo esas palabras de dolor y derramé en mi boca y
más adentro el vodka, amargo, ardiente, seco y cruel vodka. Los ojos de Noel se
abrieron, asustado, me sacudió por los hombros, haciéndome reaccionar,
devolviéndome a la realidad de la cual quería escapar. Todo lo que tenía era
Noel, con gira o sin ella. Noel era mi hogar, Noel era mi amor, Noel era mi
vida, mi despertar, mi placer y mi melancolía. Noel se había convertido en mi
respiración, alcoholizada y enmarañada respiración. Noel lo era todo y sin ello
me quedaba nada en las manos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Ya amor. Ya mujer. Detente. – Noel me abrazó,
arrebató la botella casi vacía de mi mano y la arrojó a la pared rompiéndose en
diminutos pedazos. Yo era esa botella. Vacía, hecha trizas, hueca y sin
salvación. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Yo te amo…– Todo lo que recuerdo fue el calor de su
cuerpo circundarme. Caí en un recóndito sueño, oscuro, solitario.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Cuando desperté, presa de una implacable migraña, con
la garganta seca ya había amanecido de nuevo. Me levanté procurando no caer, el
malestar estaba matándome. No volveré a tomar vodka directo de la botella. Es
veneno transparente que te aleja del dolor pero te somete al infierno. Busqué a
Noel por todo el departamento. Decidí llamarle por el teléfono. Después de
varios timbrazos contestó una mujer, la voz ronca y engreída pertenecía sólo a
una persona, Eloísa. Intenté hablar pero una acre tristeza enmudeció mi voz,
presioné el botón de finalizar la llamada y volví a la cama, sepulté mi cuerpo
bajo las sábanas y los cobertores convirtiéndolos en mi capullo. Pensé que si
dormía una eternidad, despertaría siendo una mariposa libre y reinventada. Un
voraz agujero en mi pecho comenzó a expandirse. Volví a llamar a Noel y una vez
más respondió Eloísa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:
115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Groupie, ponme en la línea a Noel. Necesito hablar con
él. – Mi voz era cortante y mordaz. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Déjalo en paz. Noel está dormido. No sé qué es lo que
le estás haciendo pero desde que llegaste a su vida, está más jodido que nunca.
Puedes hacerme a mí lo que quieras pero a él déjalo tranquilo o lo pagarás muy
caro. – Eloísa amenazó murmurando. Tal vez no quería despertar a Noel. Cada
palabra fue como una navaja clavada en mis manos y mi pecho, sé que en el fondo
tenía razón. Yo soy nociva, inevitablemente nociva y sin fijarme en los daños,
había acorralado a Noel al abismo que ha infectado mi vida desde que tengo
memoria.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Voy a decirte esto una sola vez. Noel es mío, maldita
ramera. Tu tiempo ya expiró. Ya no eres la abeja reina, ya no eres su amante.
Eres basura. Regalada basura. Él podrá ir y drogarse contigo pero siempre
volverá a mí porque nadie le hace sentir lo que yo…– Terminé la llamada,
amargada y paralizada sin darle a la malgastada groupie la oportunidad de
escupir su réplica. Dejé caer el teléfono al suelo. Salí de mi refugio entre
los cobertores y busqué imparable en los cajones de la cómoda y los burós de
Noel hasta hallar dentro de un calcetín una bolsita con polvo blanco.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Tenía dos opciones. Seguir siendo quien era y perder
eventualmente a Noel en los brazos de Eloísa quien todo le daba y todo le permitía
compartiendo su libertinaje y sus vicios o competir contra ello y superarlo.
¿Qué tan mala puede ser la cocaína? Está estigmatizada. Pensé, buscando alguna
excusa o razón que mitigara la pena e hiciera benévola la droga. Imité el
ritual de Noel, bosquejé una línea fina del polvo sobre la lisa y brillante
superficie de la cómoda.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:
115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;No soy buena para nadie ni para nada. Todo lo que sé
hacer es ser mujer y hacer el amor como nadie. Soy consciente de que soy un
fruto jugoso y codiciado, no tengo un peso a mi nombre y mis talentos se
reducen a usar la boca como una ventosa letal y mi sexo como el ancla que te
arranca de tus sentidos terrenales y te ata a un edén de oníricas visiones y
texturas. Mi corazón es una pesada carga, un puñado de ajados sentimientos y
reverdecidas esperanzas. No tengo el coeficiente intelectual de los genios que
crean la salvación de la humanidad, no tengo la codicia de los ricos ni la
amargura de los pobres, no soy inocente pero puedo jugar a serlo, puedo ser el
aire o ser la más leal caricia que nunca te abandona, puedo ser agua y bullir
en tus venas o ser ajenjo francés y embelesarte la razón. Soy mi reputación y
es todo lo que resta de mí tras el paso de la catástrofe. Mi reputación arañada
y recién follada, eternamente. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;La única manera de permanecer junto a Noel y hacerlo
adicto a mí era descender a la tiniebla de su universo y encontrarlo ahí,
aferrándome, volviéndonos uno solo dentro de una imperfecta burbuja llena de
orgullosos espíritus, agonizantes. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Un extraño frío se filtró dentro de mis poros, me
incliné un poco haciendo mi cabello hacia atrás con mi mano. Noel volvió a mi
mente, vagando como un perdido león, la mirada en blanco, sus labios secos y
sus arranques desenfrenados, violentos y peligrosos para él y su mundo, nuestro
mundo. Miré fijamente la línea como si ésta fuera la frontera que divide dos
naciones, al cruzar ésta línea la vid iba a ser diferente. Iba a consumir ese
polvo que tenía preso a Noel, me preguntaba si yo quería ser prisionera de él y
junto a su costado. ¿Lo merece? ¿Lo merezco? Éste será mi último aliento,
pensé. Pase lo que pase, tengo que respirar purgando los demonios o prendiendo
fuego a los ángeles. Tenía que respirar. Tenía que respirar. Por Dios, tenía
que respirar…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span class=&quot;CharAttribute3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-fareast-font-family:Batang;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Dime... ¿Qué hubieras hecho tú? &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;ParaAttribute2&quot; style=&quot;line-height:115%&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class=&quot;MsoNoSpacing&quot;&gt;

























































































































































































&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;
line-height:115%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;






&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://dl.dropboxusercontent.com/u/31380293/fanyaimages/losecosdelcaos_.png&quot; alt=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -LOS ECOS DEL CAOS-&quot; title=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -LOS ECOS DEL CAOS-&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 26 Jul 2013 22:15:40 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA: ALMAS SIN MATERIA</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/confesiones-de-una-exhibicionista-desempleada-almas-sin-materia</link>
            <description>&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;ALMAS SIN MATERIA&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Estaba en un cuarto oscuro, la luz
tenue y casi desahuciada de las velas dibujaba la silueta de un hombre que se
aproximaba a mí con mirada de pantera pero la oscuridad me impedía descubrir su
identidad. Yo estaba maniatada y con los pies en llamas, parecía que era parte
de un ritual ancestral satánico o de sexo. A lo lejos escuchaba la canción que
una vieja tornamesa tocaba. Esa canción la conozco muy bien “Amy Amy Amy” de
Amy Winehouse; hace años me solía ducharme con leche de cabra y esa canción era
la banda sonora. Me hacía sentir inmortal y poderosa pero ahí, tumbada en esa
cama sin poder moverme, sólo disfrazaba mis gritos de miedo y placer fundidos
en mi garganta. El hombre se postró sobre mí y dejó ver su rostro, era Marcos.
Me tomó entre sus fuertes y tatuados brazos y sacó de mis pulmones hasta el
último hilo de aliento. Mis ojos se cerraban pero mi cuerpo aún ardía, sentía
pinchazos por todo mi cuerpo y al recobrar el sentido vi a Marcos tatuando
impíamente flamas sobre mi piel, súbitamente los tatuajes comenzaron a volverse
reales y el fuego me cubría absolutamente, quemándome, sin poder defenderme,
yacía rendida, agitada, despierta, viva pero presa de un infierno profundo,
íntimo y secreto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Dos semanas después de Marcos y su tatuaje
de camaleón abandonado en mi carne, he estado teniendo pesadillas, tangibles y
punzantes. Cada vez que despierto me aferro a Noel que aunque duerme intoxicado
por las drogas y el alcohol, está ahí y es real, me hace sentir bien, me hace
sentir segura, me hace sentir y eso es suficiente para mi existencia de papel.
He tenido que disociar mi mente, he tenido que descarnar mi alma, he tenido que
reinventar la materia. Cuando más desprevenida estoy, el recuerdo de Marcos
haciéndome el amor, oprimiéndome entre sus brazos, regresa y me golpea, me deja
mareada, dando tumbos entre las ganas de más y el remordimiento. Estoy segura
que soy una dinamita con la mecha encendida a punto de explotar. Noel no lo ha
hecho más fácil. Un día es un caballero extraído de los cuentos de hadas más
dulces y coloridos y al día siguiente es un demonio, un monstruo oscuro, es la
Caja de Pandora y yo soy una chiquilla curiosa que bate las manos mientras es
arrastrada hasta el abismo, con las rodillas cubiertas de raspones con una
sonrisa clavada en la boca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Hemos estado inmersos en la gira, en
la carretera, en la música y las luces, cada quien con sus pensamientos y yo
tratando de huir de los míos. Noel y yo hacemos el amor con frecuencia, casi
diario, su boca es insaciable y mi cuerpo nunca se cansa, soy atleta de alto
rendimiento cuando se trata de sexo, sábanas y miel. Sin embargo no he vuelto a
tener un orgasmo, me lo impido, le he prohibido a mi mente perderse en la
fruición de los besos y las caricias de Noel para no alejarme de mi sentido de
alerta y no gritar el nombre de Marcos mientras el rockero me posee. Tengo que
fingir y odio hacerlo, es como usar zapatos que odias o rodearte de personas
que te incomodan; sigo siendo el mismo camaleón de siempre pero ahora me
camuflo en la mentira y los gusanos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Debo ser presa de mis actos, los
puros y los malsanos, seguramente en otra vida fui un asesino y en ésta, vine a
pagar mi necedad con mi necesidad de seguir siendo el error más acertado.
Siempre olvido ponerle azúcar al café y olvido usar blanqueador con mi ropa
interior. Olvido no hacerme heridas en el alma, olvido los límites, olvido los
amaneceres. Mi cuerpo nació sin fronteras, mi espíritu nació hambriento. He de
ser hija de aborígenes salvajes y mis padres católicos me adoptaron. Sólo así
concibo la idea de ser como soy sin morir a causa de mi propio veneno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Antier yo estaba recostada en la
cama, cansada después de un concierto de Zion en Querétaro, sola en la
habitación del hotel, mi subconsciente sabía que Noel estaba en algún bar o en
la cama con alguna admiradora, embriagándose y atiborrando sus venas de
cocaína. Miré por horas las estrellas desde la ventana, miré la hora en el
teléfono celular que Noel me había regalado y ya eran casi las tres de la
mañana. En Sevilla, Julián tenía la certeza de que el sol estaba sobre él
sintiendo su calor pero yo desfallecía en la fría penumbra y el abandono.
Quería salir y fornicar con el primero que viera pero aún seguía huyendo de
aquel fantasma llamado Marcos, simplemente no podía repetirme a mí misma aunque
eso me costara la vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel llegó al hotel, ojeroso,
desaliñado, evaporando de sus poros todo el alcohol que había ingerido y se
escabulló hasta llegar a la ducha. Lo seguí y me metí con él, bajo el fuerte
torrente de la regadera; el agua tibia limpiaba nuestros cuerpos, yo lo
abrazaba por su espalda, mis manos sentían sus latidos, percibí sus sollozos
con las yemas de mis dedos y mientras el agua seguía fluyendo yo me coloqué
frente a él, besando sus lágrimas y su cabello mojado, estrujándolo fuertemente
contra mí, susurrando palabras de aliento y amor en su oído. Nada parecía
calmarlo, lloraba como un niño lastimado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Vamos afuera amor. Secaré tu
cuerpo. Todo estará bien. – Le di la mano y el la tomó fuertemente. Salimos juntos
de la regadera escurriendo las penas y los miedos por el suelo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Yo… Yo…– Noel trataba de unir las
palabras en una frase pero el llanto atascado en su garganta no se lo permitía.
Sus ojos marrones estaban enrojecidos y nublados por un dolor ignoto para mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Puedo saber qué ocurre? – Senté a
Noel en la cama y con una toalla, tiernamente comencé a secar sus brazos, sus
piernas, su espalda. Me puse de rodillas y lo miré fijamente, acariciando sus
rodillas. Le sonreí y besé sus pies.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Estoy muerto. Estoy muerto. ¿Cómo
puedes amar un muerto? – Grandes y redondas lágrimas brotaron de sus ojos que
evadían mi mirada, su cuerpo quería escapar de mi toque cálido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Te amo porque me haces sentir viva.
Te amo porque eres un ser humano extraordinario. Te amo porque se me pega
la…–Interrumpió mis palabras poniendo su mano sobre mi boca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No tienes que insultar nena. No
tienes que ser como yo. Me odio porque sé que te estoy haciendo daño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Es verdad y no te mentiré, me haces
daño dejándome aquí sola en el hotel mientras tú tienes sexo con otras. ¿Por
qué te es tan fácil ser infiel? –Pregunté, sin evitarle el paso a los recuerdos
de Marcos que volvieron en ese momento para atormentarme. Sacudí mi cabeza como
si tuviera abejas en el cabello. Me puse de pie y empecé a llorar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Debes alejarte de mí. No soy bueno
para ti. Ya te lo había dicho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Yo tampoco soy buena. He cometido
muchos errores. – Mi corazón parecía haber dejado mi pecho y ahora latía en mis
sienes. La adrenalina cosquilleaba en mi lengua.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Tú eres hermosa, tú eres algo más y
no te merezco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¡Ya cállate Noel! Deja de
idealizarme. También fui infiel. No soy un ángel. – Con un grito aterrado las
palabras brotaron desde mis entrañas. Mi respiración me asfixiaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Qué dices? – Los ojos de Noel se
llenaron de rabia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–En Puebla, cuando te fuiste con
Rebeca, la periodista. Chava me dijo. Yo… Mira mi brazo ¿ves éste tatuaje? No
es de henna, es de verdad y lo hizo Marcos. Yo estaba despechada, quería
morirme, quería suicidarme pero me di cuenta que hay más maneras de sobrevivir
que de fallecer. Fui a casa de Marcos y después de tatuarme, me hizo el amor. –
Lloré, ocultando la cara de vergüenza. Él bufaba de coraje y ahora yo evadía
sus ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Por qué no me lo habías dicho? –
Su voz trataba de disfrazar la rabia pero sus ojos lo delataban. Parecía toro y
yo era un estúpido torero indefenso vestido de rojo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No existe el momento adecuado para
aparecer y decir: Hola cariño, me acosté con uno de tus mejores amigos. – Traté
que la ironía fuera mi escudo defensor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No sé que decir. Lo voy a matar. –
Su voz se tornó oscura y maligna.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No es su culpa. No es mi culpa. No
es tu culpa. Fueros las circunstancias las que te llevaron a la cama de Rebeca
y yo terminé en los brazos de Marcos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Eso fue entonces? ¿Venganza?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Si eso te satisface entonces así
tómalo. Sí. Fue venganza. Ruin venganza. Sudorosa venganza. – Mis ojos se
incrustaron en los suyos, desafiantes, cobardemente desafiantes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Entonces estamos a mano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No Noel. Tú has estado teniendo
sexo con incontables mujeres en todos los lugares donde has tenido tus
conciertos. Soy una perra egoísta y no quiero compartirte. Te quiero para mí y
lo quiero todo. No te quiero convertido en sobras ni que después te sientas
culpable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Esto es diferente. Lo que hago es
convivir con las admiradoras que han mantenido a flote y en la cima a Zion.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No. Infidelidad es infidelidad.
Llevar a alguien ajeno a la cama es infidelidad. ¿Te crees embajador de las
nobles causas? – Su mirada se rindió y cayó al piso. Triunfante y regodeada me
acerqué a él y tomé su rostro por su barbilla obligándolo a verme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Tienes razón nena. Sólo respóndeme
una cosa y tiraremos ésta plática a la basura. ¿Marcos te hizo el amor mejor
que yo? – Sus ojos aguzados por la perversa curiosidad me envolvieron.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No hice el amor con Marcos. Me
cogió y lo cogí. Así de vulgar y escueto fue. Lo bello de esa noche es mi
tatuaje. Tú y yo sabemos que amo los camaleones y soy como ellos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Te gustó como te cogió?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Por qué diablos quieres
torturarte con esas preguntas? Tendría que ser un cadáver para que no me
gustara el sexo con Marcos. Por el amor de quien más amas. Marcos es brasileño,
es un semental, es hermoso. Amé sentir su cuerpo dentro del mío, pero a quien
amo es a ti. – Sus preguntas insulsas me estresaron. La urticaria ardía en mi
cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Te gusta como te hago el amor?
¿Te gusta más como te lo hacía Julián?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Sabes algo Noel. Me da asco ésta
charla porque nada de lo que diga te hará sentir mejor aunque te esté diciendo
la verdad. Graba éste momento en tu cerebro, regístralo para que no vuelvas a
acostarte con otra mientras seamos pareja. Te dejo solo. Descansa. Voy a
desayunar. – Hastiada de su atosigamiento y de su postura de mártir, me vestí
rápidamente con lo primero que encontré en la maleta y bajé a desayunar al
restaurante del hotel con mi cabello húmedo pero con el cuerpo más liviano.
Había dejado una enorme carga atrás. Vi a Chava solo en la mesa, comiendo
huevos revueltos, pan tostado y jugo de naranja. Tomé frutas picadas del buffet
y un poco de yogur. Volví a su mesa y tomé un asiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Buenos días Fanya.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Buenos días Chava. ¿Cómo les fue
anoche en su orgía? – Los ojos de Chava se hicieron grandes, sorprendidos,
incomodados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Ya sabes. Sexo, drogas y &lt;i&gt;rock and roll&lt;/i&gt;…–Su boca dibujó una
sonrisa sarcástica y burlona.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Lo sé. Ustedes los músicos no
podrían ser más cliché que un turista japonés tomando fotos a todo lo que ve. –
Le devolví la sonrisa sarcástica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Deberías irte preparando. Tú y Noel
no van a durar mucho juntos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No me retes Chava. Si me lo
propongo seré la &lt;i&gt;Yoko Ono&lt;/i&gt; de Zion.
Ustedes sin la voz de Noel son nada. – Pinché con el tenedor unos trozos de
manzana bañados en yogur y los llevé a mi boca, mirándolo fijamente,
envalentonada, decidida a hacerlos pedazos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Serías capaz?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Tanto o más capaz que tú, tratando
de sembrar cizaña entre Noel y yo. – Chava se levantó de la mesa, molesto,
aporreando la silla y se fue. Sonreí como si hubiera ganado una guerra. Guerra
que inminentemente iba a iniciar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:
115%;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;A las seis de la tarde y con el sol
del atardecer entrando a la habitación, trataba de dormir un poco pero la luz
quemaba mis párpados. Abrí los ojos y vi a Noel de pie junto a la ventana, a
contraluz, casi desnudo si no fuera por la toalla que tenía amarrada en su
cadera, su cuerpo estaba de nuevo húmedo. Tenía algo en sus manos pero la luz
cegaba mis pupilas, no distinguía qué era entre las sombras, sólo percibía la
energía que aleteaba entre los dos que secaba mi garganta y aguijoneaba entre
mis piernas. Ese momento se parecía mucho a mis pesadillas. Mi corazón se saltó
un latido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Qué haces Noel? – Pregunté
tragando hondo, asustada pero sin temer a mi rockero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No te muevas de la cama. Quédate
ahí. – Dijo Noel, caminando lentamente en mi dirección. Su mirada era de
pantera. La pesadilla era cada vez más real.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No me moveré, lo prometo pero dime…
¿Qué es lo que estás haciendo? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No quiero que me olvides ni quiero
que nadie sea mejor que yo. – Relamió sus labios y acarició con su dedo índice
mis labios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Qué es eso que llevas en tu mano?
–Miré hacia el objeto que presionaba entre sus largos dedos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Un micrófono. Vamos a cantar. –
Noel develó el micrófono entre su mano y sonrió maquiavélicamente. Introdujo su
mano en mis senos y atrapó mis pezones, halándolos suavemente. Cubierto de
movimientos sensuales y masculinos se deshizo de la toalla que apenas vestía su
anatomía y se posicionó encima de mi trémula humanidad e introdujo su dedo
pulgar. Lo mordí y gimió complacido. Arrancó mis ropas, rasgó mi respiración.
Me quitó el sostén y las bragas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Desnuda bajo él y su voluntad,
rendida a su merced. Abrí mis piernas para facilitarle su exploración oral. Su
rostro, su boca, su aliento y su mirada se deslieron en mí, provocándome
espasmos de gozo y lascivia. Mi cuerpo se retorcía, sus manos apretujaban mis
muslos. Su boca subió hasta mi ombligo y metió dos dedos en mi vagina
empapándose de mi hirviente humedad. Suspiró sonriente, relamió su labio
superior y rozó con la cabeza del micrófono mis piernas hasta llegar a mi clítoris
que llameaba deleitado. Sin avisarme empotró el micrófono enteramente muy por
dentro de mí, grité. Dolor y pasión ardían en mis lastimadas paredes vaginales.
Noel siguió torturándome con el micrófono, introduciéndolo hasta el fondo y
sacándolo por completo. Traté de encontrarlo con la mirada pero no vi al hombre
sensible que una madrugada me invitó a comer tacos, vi a una bestia en brama, a
un esclavo de su ego y sus instintos que sentía excitación al infringirme
dolor. Mis lágrimas huyeron de mis ojos como convictos. Él dejó el micrófono
incrustado y subió hasta recostarse sobre mí, rostro contra rostro, su boca
besó delicadamente la mía. Sus ojos eran una manada de hienas tragándome hasta
dejar sólo polvo como huella de mi presencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel se levantó de la cama y caminó
hasta el buró que estaba cerca de la puerta de entrada y de uno de los
bolsillos de su pantalón que yacía en el suelo sacó una pequeña bolsa con
cocaína adentro. Diseñó una fina línea y aspiró hambriento y voraz. Dos o tres
minutos después volvió a hacer lo mismo, tomó su guitarra y volvió a la cama.
Yo estaba adolorida, con mis entrañas lastimadas. Había sangre en las sábanas.
Saqué lentamente el micrófono y lo arrojé con fuerza a la ventana con la
intención de romperla sin éxito. Molesta, sintiéndome sucia y ultrajada tomé
una larga ducha. Lloré hasta que sentí el agua de mi cuerpo agotarse, levemente
lavé entre mis piernas. El dolor era molesto pero me enrabiaba más recordar a
Noel convertido en otra cosa muy distinta al hombre que había conocido y del
cual me había enamorado. Al salir del baño vi de espaldas a Noel. Caminé hasta
llegar a él y me senté cuidadosamente junto a su costado. Él lloraba otra vez,
abrazando su guitarra, con restos de cocaína en sus fosas nasales. Quise consolarlo
pero mi enojo me lo impidió. Abrí mi valija y me coloqué bragas y una blusa de
tirantes. Me escondí bajo las pesadas sábanas rogando a los cielos que el sueño
me dejara inconsciente. Me perturbaba que un lado de mí, quizás del más
depravado se deleitó al sentir el micrófono desgarrarme y llegar hasta el tope
de mi vientre. Mi mente trataba de justificar los actos arrebatados de Noel.
Tal vez quiso sorprenderte, pensé. Quizá pretendió repetir lo de la botella de
cerveza. Los pretextos revoloteaban en mi mente pero sabía infaliblemente que
Noel me hirió con el micrófono con insidia y ventaja sobre mí. Quería
desquitarse. Su orgullo estaba hecho pedazos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Mañana volveremos al D.F. – Exclamó
un Noel desganado y con la mirada perdida. Salí de las sábanas y me senté de
nuevo junto a él. Su mirada carente de vida me perturbaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Está bien. ¿Puedo saber por qué?
Aún no acaba la gira.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Sólo será una pausa. Ya hace tiempo
había sido invitado por Carla Morrison para cantar con ella tres canciones.
Ella es una mujer extremadamente talentosa y bella. Te gustará nena. Lo sé. –
Sus ojos me encontraron y al sentirlo de vuelta, emocionada y conmovida lo
abracé.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Sé quien es pero nunca he podido ir
a uno de sus conciertos. Que alegría poder conocerla en persona. – Tomé su rostro
entre sus manos y sembré un largo y fogoso beso en su boca. En realidad no
estaba feliz de conocer a Carla. La dicha me invadía porque Noel había
reaccionado y me había mirado. Verlo ser barrido y azotado por los efectos de
las drogas me lleva consigo y me deja despedazada… También.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Te escribí una canción Fanya.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Lo dices en serio? ¿Cómo se
llama? ¿Podrías cantarla para mí? – Pregunté entre gritos, extasiada de
regocijo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Se llama “Almas Sin Materia”… – Sus
dedos en pleno uso de sus facultades musicales comenzaron a rasgar las cuerdas
haciendo música con cada movimiento. Una melodía triste, desgarradoramente
triste y amarga brotaba de entre las cuerdas y sus uñas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;“Fuimos más de lo que debíamos ser&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Vivimos más de lo que podíamos vivir&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Abandonados en el tiempo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Lejos de la vista de Dios&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Me diste tus mejores momentos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Te di un poco de amor a través de mi voz&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Pero pronto nos quemamos como pedazos de carbón&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Fuiste aire entre mis manos y nunca pude tenerte&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;En realidad siempre fui mío y tú volviste al horizonte.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Somos almas sin materia que coincidimos una noche&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;¿Qué tengo de especial? ¿Qué es lo que te vuelve
inolvidable?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Somos almas sin materia entretejidas en ésta canción&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;¿Podrás olvidarme si muero?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Somos almas sin materia que laten en un corazón&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;¿Podrás entender algún día que eres todo lo que
quiero?”&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Las ganas de llorar nos derribaron.
Noel golpeaba su cabeza con sus manos y yo traté de frenarlo, llorando a
borbotones, lo reprimí entre mi pecho y mis brazos. Nuestros llantos cantaban
al mismo tiempo. Sus ojos parecían incendiarse de melancolía y sufrimiento.
Dejó caer la guitarra al suelo y me aferré a él llevándolo conmigo a la cama.
Caímos juntos y nos acurrucamos. Sentía como si fuésemos de vidrio y nos
habíamos roto pero al abrazarlo y sentir su calor y sus manos temblar en mi
espalda, lo sentía vivo y me revivía. No estábamos del todo perdidos. Yo estaba
segura de amarlo y él me miraba ahí recostado frente a mí, vulnerable,
desquebrajado, expuesto y hecho trizas, sus ojos llenos de amor y algo más etéreo
llegaban hasta mi pecho latiendo por mi corazón. Me tomé una o dos horas, perdí
la cuenta de los minutos, acariciando su cabello, besando su frente, dándole
amor sin matices sexuales. Para distraerlo y alejarlo de esa nube negra que
merodeaba alrededor de su cabeza, comencé a cantar una de sus canciones, sin
temor a asustarlo con mis desafinaciones y mis chillidos. Abrió los ojos y
sonrió con ellos, su respiración se relajó y los sollozos cesaron. Continué
cantando, escarbé en mi memoria evitando cantar canciones tristes, mis manos
mariposeaban en el pecho de Noel y yo absorbía el aroma de su piel. Mi mayor
deseo en ese instante era que el mundo desapareciera con todas sus penumbras y
pesares y que Noel y yo fuéramos libres de nosotros mismos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Cuéntame amor ¿Cómo te diste cuenta
que eres cantante? – Besé suavemente su barbilla y la punta de su nariz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Yo quería ser escritor. Amo la
literatura y escribir sigue siendo una de mis pasiones más cautivadoras. A
veces, cuando comienzo a escribir, me encierro en mí mismo, en la oscuridad, no
salgo por días. Es una metamorfosis. Soy una oruga y al final de la última
palabra me he convertido en una polilla, luego, me dirijo a la luz y muero.
Todo sigue su curso. – Su voz enronquecida se limpiaba con cada palabra que
decía, emocionado de compartir lo que ama con la chica que ama.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Yo también amo leer y escribir pero
no creo ser buena escritora. No dejo nada a la imaginación. Ya leíste mi
diario. –Reímos juntos como niños traviesos recordando alguna fechoría ya hecha.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Serías una gran escritora mujer.
También serías una buena cantante. Tienes un toque especial en tu voz. Tu
instrumento es diferente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No bromees. No juegues conmigo. –
Reí sonrojada. ¿A caso éste dios del rock acababa de decir que yo podría ser
cantante? ¿Sería eso posible?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No es broma. Sabes, yo tenía una
voz muy fea cuando cantaba o al menos eso me decían mis amigos. Siempre he sido
mi propio maestro. Mi criterio y albedrío autodidactas no me permitieron nunca
tomar clases de canto. En cambio, tomé una pequeña grabadora y grababa mi voz
cantando canciones de Los Beatles o los Rolling Stones. Fui corrigiéndome con
el paso del tiempo y hoy soy lo que soy y hago lo que hago gracias a mí mismo.
No soy el mejor oído oyendo críticas de mi trabajo. Yo soy mi peor crítico. Si
algo que hago no me satisface, lo destruyo y vuelvo a hacerlo hasta que el
resultado sea eso que cosquillea en mi mente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Te admiro tanto Noel. – Me
arrodillé en la cama, Noel se acomodó boca arriba y nos miramos fijamente, como
si una multitud nos rodeara y estuviéramos reconociéndonos después de un largo
tiempo de estar separados. Estaba en un hotel en la ciudad de Querétaro, lejos
de cualquier cosa que pudiéramos llamar casa pero justo en esa cama, en ese
momento, la atmosfera cargada de esperanza y calor nos hizo sentir como dos
exploradores que estuvieron extraviados por mucho tiempo y volvieron a casa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Pero tú no eras mi admiradora. No
sabías quien era yo. – Acomodó sus manos tras su cabeza levantándola un poco,
sus ojos clavados en mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No. No soy una groupie ni la
fanática número uno pero… Dos de tus canciones marcaron mi vida, forman parte
de mi historia. Por eso cuando te acompañé al Vive Latino y descubrí que tú
eras el cantante de esos himnos de mi existencia, lloré como una estúpida.
Ojalá hubieras podido verme. Era como si el destino tuviera ya trazados sus
planes y estaba dándome una vista de ello. – Mis dedos acariciaban
lánguidamente los vellos bajo su ombligo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Perdóname por la canción que te
escribí. No es una canción feliz. – Sus ojos volvieron a mancharse de
melancolía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Amo esa canción. Es una canción de
amor y el amor duele. Amarte me lastima pero esa herida que se hecho en mí no
me mata, me impulsa, me incita a seguir respirando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Somos almas sin materia, con tus dedos
entre los míos… Por toda la eternidad. – Sus labios dibujaron una grácil
sonrisa y continuamos contemplándonos. Haciendo el amor sin usar nuestros
sexos. Sus pupilas me penetraban y mis córneas se expandían para darle paso a
todo su ser, a su espíritu que ya había hecho nido dentro del mío.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;En un abrir y cerrar de ojos
arribamos a la Ciudad de México. Mi cuerpo dolorido y mi cabeza girando no me
dieron ánimos de nada excepto dormir. Instintivamente le pedí a Noel que me
llevara a La Roma, desinflándome decepcionada al instante, ya no vivo en aquel
departamento que tantas veces me vio morir y renacer. Noel le pidió a su
asistente personal que nos llevara a su departamento en La Condesa. El tráfico
nos hizo demorar, dándonos tiempo para permanecer en silencio. Las miradas
excavadoras de Noel perpetuaban la exploración de mi persona. Sus ojos marrones
y sus cejas afiladas enmarcaban las puertas del cielo. Yo deseaba ser un ángel
para ser merecedora de poder entrar allí y morar hasta el fin de los tiempos.
¿Cómo esos ojos llenos de misterio pueden albergar un océano de melancolía?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Al llegar al departamento de Noel,
entré velozmente como si el piso caliente quemara mis pies. Fui directamente a
su cocina para beber un poco de agua. Caminé a la sala de estar. El aroma de
abandono y humedad estaba impregnado en cada mueble. Me senté en el sofá y tomé
una de las revistas que yacían cubiertas de polvo sobre la mesa negra de centro
que hacía juego con la sala y el resto de la decoración. La oscuridad interna
de Noel salpicaba incluso la vestimenta de su casa. Me preguntaba qué creó y
qué alimentaba esa tristeza que lo destruía lenta y eventualmente. Mi
curiosidad hambrienta quería inspeccionar hasta el último rincón del
departamento pero mi subconsciente prefería darle esa inspección a las
canciones y el arte que Noel creaba. Ellas guardaban la respuesta de mis
preguntas ¿Qué o quien ha hecho sufrir a Noel? Por ahora sé que una tal Paola
le rompió el corazón. Escuchando su selección musical en mi teléfono, advertí
que Noel se ha enamorado muchas veces, algunos amores son fugaces y otros duran
uno o dos producciones musicales. Entonces ¿Qué era yo para Noel? ¿Dos o tres
canciones que serían añadidas a su repertorio? El miedo entumeció mi cabeza. No
quería seguir revelando los misterios tras las canciones escritas por el
rockero que hoy me amaba pero ¿Y mañana? ¿Me amará mañana?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel sacudió los pensamientos que
atacaban mi mente como avispas furibundas regalándome una rosa blanca. Se
inclinó y me dio un beso lento y exquisito en la boca. Ese beso disipó
cualquier duda. Sin importar el mañana que como tal no existe, hoy él estaba
conmigo y yo vivía mi primera noche en su departamento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Cuando la noche cayó, después de una
ducha tibia. Nos fuimos a la cama. Mientras secaba con la toalla mi cabello
Noel inhaló dos líneas de cocaína y gritó de euforia como si la vida hubiera
vuelto a sus venas. Cada vez que se drogaba yo me drogaba con él, solamente
verlo desfigurarse entre los tenebrosos efectos, me intoxicaba, me sentía
desarmada, pequeña. Yo era sólo un punto y Noel era un garabato, ambos
coexistiendo en la misma página. Las líneas mal trazadas de su persona invadían
y suprimían lo que yo era, si es que seguía siendo algo. Era un vicio doloroso
verlo morir aunque la muerte no lo tocara. Quería arrancarle sus alas, quería
abofetearlo para traerlo a la realidad pero mi realidad no era distinta a la
suya. El aspiraba un polvo blanco que brindaba calma y placer a sus latidos
destrozados por la tristeza y yo respiraba y absorbía con la misma alevosía
adictiva a ese hombre. Somos un círculo que gira sobre su propio eje alrededor
de la imperiosa desolación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Su cuerpo predicando tristeza con
cada movimiento, luchaba para salir a la superficie como si se estuviera
hundiendo en medio del mar. Se recostó y besó mis piernas. Arrojé la toalla
lejos y una fiebre invistió mi humanidad, excitada y deseosa, me arrojé encima
de Noel y jalé su cabello, clavé mis uñas en su pecho. Relamí mis labios y
cerré los ojos. Me entregué a mi lujuria y mi vehemencia. Quería morir en la
explosión de mi orgasmo. Marcos y el miedo de mencionar su nombre se habían
desvanecido. Era absolutamente de nuevo de Noel y de su miembro. Seguí besando
como si de besos viviera el hombre, él besaba y mordía mis pezones, estando yo
sobre su vientre podía tener el control del universo. Enterró dos dedos dentro
de mi sexo y los movía circularmente. Grité, delirando, sudando y cayendo al
borde de mi mordaz goce. De repente Noel me empujó a un lado, con delicadeza
pero dejando interrumpida mi sonrisa complacida y mi entrepierna mojada. Se
puso de pie y fue al baño. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Algunos minutos después, estaba
desconcertada y atragantada con la confusión cuando emergió del baño Noel,
cubriendo su miembro con sus dos manos. Pensé que había sufrido una fractura o
que tenía una infección venérea. Su mandíbula desencajada y su ceño fruncido me
permitían leer que algo andaba mal. Rápidamente dibujó dos líneas de cocaína y
las aspiró. Buscó en su mesa de noche y sacó un cigarro de marihuana, dándome
la espalda, esquivando mis miradas preguntonas. Lo encendió y se sentó junto a
mis pies. Me miró impasible. Algo lo corroía por dentro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Qué ocurre Noel? ¿Lastimé tu
pene? – Pregunté preocupada, sentada en flor de loto sobre la cama, desnuda.
Las ganas de hacer el amor se habían ido dejando dolores musculares en mi
vientre y más arriba de mi ombligo. No se me pondrán “las bolas azules” pero
indudablemente mis pezones se tornarán morados de la dolorosa frustración.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Nunca me había pasado esto…– Levantó
sus manos dejando al aire su miembro, flácido, dormido, ignorante de lo que
ocurría. Su voz temblaba. Sus gestos serios y su frente plegada por las dudas
quemaban el oxígeno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–A mí tampoco me había ocurrido y
mira que he estado con varios ancianos. – Traté de que mi tono divertido
rompiera el momento ahogado de incomodidad y molestia pero Noel se levantó de
la cama, me miró con ráfagas de rencor en sus ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Esto no es un juego.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Noel, tampoco las drogas son un
juego y no te ayudarán si quieres que tu leoncito vuelta a rugir. – La furia de
Noel lo lanzó sobre mí, apretujando mi rostro bajo mis mejillas con fuerza,
lastimándome, amenazándome violentamente contra la cama. Gritó como si tuviera
un ser extraño dentro de su cuerpo, rompió la televisión y los adornos que
adornaban su habitación sobre los burós y la cómoda. Regresó a mí, con ganas de
golpearme, exhalando rabia de entre los poros. Cerré los ojos y escondí mi
cabeza entre mis brazos. Noel salió del cuarto rompiendo todo lo que había a su
paso. Tuve miedo de ser lastimada pero temía más que Noel fuese a cometer un
arrebato que pusiera en riesgo su vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Bajé las escaleras y lo seguí hasta
llegar a la sala de estar. Me insultó y gritó que me fuera a la cama a dormir.
Quería estar solo. Insólitamente sentí pudor y vergüenza de estar desnuda
frente a alguien más. Cubrí con mi brazo izquierdo mis senos y con mi mano
derecha el pubis. Me di la vuelta y volví a la habitación. Cerré la puerta y
rompí en llanto. Me sentí como un globo lleno de agua que fue pinchado por una
aguja. Quería morirme de deshidratación esa noche. No amanecer. No quería irme
pero tampoco quería regresar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;A la tarde siguiente, la noche
anterior parecía haber quedado sepultada en el olvido. Los ensayos del
concierto de Carla Morrison en El Plaza Condesa tenían a todo el mundo ocupado.
La voz de Noel estaba áspera y su garganta se había lastimado por los gritos y
el alcohol que bebió durante la madrugada. Noel pactó con la producción que no
iba a cantar pero que estaría presente y que si se sentía mejor entonces
subiría al escenario. Yo quería verlo cantar junto a Carla pero lo que más
quería era que estuviese bien y recuperado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Tomamos una ducha juntos en el baño
del camerino. Recogí mi cabello en una coleta de caballo. Puse un poco de rubor
en mis mejillas y brillo en mis labios. Al salir del baño mis ojos encontraron
a Noel tumbado como ropa sucia sobre el sofá, fumando, meditabundo, vagando
entre tormentas. Me coloqué mis tacones y me senté precavidamente junto a él.
Tomé su mano y me miró por un corto instante. Puso sus ojos en su cigarrillo.
La ceniza caía sobre la alfombra. El vestía todo de negro. Parecía un ángel de
la oscuridad, melancólico y arrastrado por el abatimiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Saqué de mi bolso un pequeño espejo
para revisar el brillo en mi boca. Noel se levantó de su asiento y se dirigió a
un pasillo que estaba a mis espaldas. Lo seguí con la mirada clandestinamente a
través del reflejo que me regalaba el espejo. Iluminada su cara por un gran
candelabro que ponderaba el techo, su rostro lucía cansado, más delgado. Sus
pómulos emergían como montañas y sus ojeras nublaban su misteriosa mirada que
esa noche parecía ser un cordero al que le habían succionado la vida. Noel sacó
de su bolsillo un trozo de papel doblado. Lo extendió sobre la superficie
brillosa y dorada de una mesa rectangular que sostenía un florero y una charola
con frutas, botanas y botellas de agua y refrescos. Inhaló tres o cuatro veces
el polvo blanco. Cerró los ojos y dio dos golpes en la pared con su puño.
Asustada me levanté y fui con él. Lo abracé. Presioné su frente con la mía y
distinguí un poco de cocaína espolvoreando su bigote.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Si lo que quieres es morirte…
Llévame contigo. Por favor. Si lo que quieres es desaparecer entonces
desaparece acompañado. Acarréame en tus zapatos. – Derramé algunas lágrimas que
se rompieron en mis labios. Los humedecí con ellas y lamí la cocaína que
reposaba en su bigote. Noel me hizo a un lado con su mano; un toque gélido e
impersonal y salió del pasillo. Se acercó a la puerta del camerino y tomó la
perilla en su mano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Te amo Fanya. Nunca podría hacerte
daño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Es que no ves que si te haces
daño, me haces daño a mí? Somos la causa y el efecto. Dime si detono tu
tristeza para cambiar. Perdona mis errores. Te amo. – La desesperación mojaba
mis cuerdas vocales. Mis manos temblaban. Noel lucía impávido, silente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–No me conoces aún mujer. Tú eres…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–… Yo soy tuya Noel. Deseo pudieras
ver cuan agradecida amanezco por el enorme sacrificio que haces al decirme que
me amas y demostrármelo con un beso. No nacimos con la vida escrita. La hacemos
todos los días. No necesito saber tu vida para llegar a conocerte. No te
conocía hace meses pero hoy te siento mío y amo descubrirte. Eres un enigma que
se abre y se cierra ante mis ojos. Conozco de ti lo suficiente para querer
quedarme. Si te vas es porque quieres y no me quieres a tu lado. Eso le
facilitaría a mi sentido común encontrar la puerta de salida y marcharme para
siempre de tu vida. – Mi voz se quebró. El nudo en mi garganta dolía. Noel
frotaba su cabello con sus manos como señal de exasperación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Odio que me veas como estoy
ahorita. Es sólo una fase. Lo juro. No soy siempre así. – Tocaron la puerta y
rápidamente Noel abrió. Su asistente personal le informaba que el concierto iba
a iniciar y que tenía ya que hacer acto de presencia. Sus ojos me abrazaron
cálidamente y salió. El productor del concierto y otras personas encargadas de
las luces y la creación del concierto caminaban tras Noel y Carla. Ella llevaba
su guitarra vestida muy a la mexicana con su estilo propio y particular.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Salí por mi cuenta del camerino,
sola y caminé hasta la parte trasera del escenario. Los gritos del público
enardecían en el lugar. Mis ojos buscaban ávidamente a Noel hasta que
tropezaron con él. Lo habían situado en un lugar hecho para gente importante.
Abajo del escenario pero cerca, creado para invitados especiales. Luché contra
la muchedumbre para hacerme paso hasta llegar a Noel. Las luces se iluminaron y
los colores azules dibujaron la presencia de Carla en el escenario. El vitoreo
y los aplausos eran ensordecedores, la emoción golpeaba en mi pecho. Tragué
saliva incrédula de presenciar en vivo la voz divina de Carla. Las hermosas
canciones brotaban de su garganta como un manantial de melodías que erizaban mi
piel y enloquecían a todos los presentes. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Muchas gracias público maravilloso
por venir ésta noche y llenar El Plaza. Ahora quiero cantarles una canción que
no es de mi autoría pero amo cantarla. Ésta es mi versión. Esto es para
ustedes… “Estás Que Te Pelas”… Con amor. – Las ovaciones y los alaridos del
público llenaron el lugar derramándolo de éxtasis. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Mientras Carla cantaba las primeras
palabras y notas de la canción, algunas admiradoras de Noel subieron a donde
nos encontrábamos. Su asistente y algunos amigos lo asediaron y lo rodearon
empujándome tres escalones abajo con el resto del público. La masa de gente se
mecía de un lado a otro como en un suave vaivén de olas, empujándome lejos y
más lejos de Noel. Me hundía entre las personas y perdía el equilibrio. De
repente me encontré demasiado apartada de Noel sin embargo sus ojos y los míos
se hallaron en el mismo punto. Del escenario fue disparada una nube de humo que
pronto imposibilitaba vernos. Una admiradora se sentó sobre las piernas de
Noel. Los gritos me envolvían, el humo se tejía en mis pestañas y cuando la
vista se limpió Noel estaba besando el cuello de aquella chiquilla. ¿Qué edad
tienen sus admiradoras? ¿Doce años? Sé que son mayores de edad pero se pavonean
alrededor de Noel como niñas ingenuas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel me miró fijamente, sus ojos
eran ilegibles. Mordió la oreja de la admiradora. Frunció el ceño y salí del
lugar llorando, deshabitada y lacerada. Olvidé el concierto y la voz que
hipnotizó al mundo esa noche. Quise meter aire en mis pulmones. Me senté en la
acera, la calle era sutilmente transitada por autos o personas. Me quité los
tacones, dejé a mis pies estirarse libremente, descansando el cuerpo con el
corazón desconsolado. Sentí una presencia junto a mí pero lo ignoré por seguir
llorando, ensimismada y abatida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Hermosa, no llores. Anda. Vamos al
concierto. – Miré hacia arriba y vi Noel dándome la mano invitándome a ponerme
de pie. Asombrada limpié de mi rostro las lágrimas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;– ¿Por qué disfrutas hacerme llorar?
– Al escuchar mi pregunta, su rostro fue sacudido por el asombro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Vamos. Acompáñame. Carla va a
cantar ahorita “Hasta La Piel” y te dedicaré esa canción. Su voz es lo
suficientemente celestial como para llevarnos a un cielo. Sólo tú y yo. –
Sonrió tiernamente, sus ojos suplicaban mi perdón. Volví a ponerme mis
zapatillas y tomé su mano. Me puse de pie y entramos abrazados al Plaza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;El concierto continuó embelesándonos
a todos. La noche pese a las tragedias sucedidas y las lágrimas derramadas,
transcurrió suave como terciopelo, yo en los brazos de Noel, moviéndonos al son
de los ecos de la satinada voz de Carla. Ciertamente su música nos llevó al
cielo. No quería volver ni mucho menos despertar. Quería seguir sintiendo ese
calor, ese aroma a cigarro y melancolía. Era embriagante. Adictivo. Fugaz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;
mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Nos despertamos en la tarde,
encerrados en una burbuja en medio de la ciudad más grande del Mundo. El sonido
de su celular insistente seguía repicando, el lo ignoraba. Puse una almohada
sobre mi cabeza, haciendo casi inaudible el ruido pero ya había sido
despertada. Bebí en la madrugada algunos tragos de tequila. Apremiaba ir al
baño o más accidentes iban a ocurrir. El teléfono de Noel cesó y yo puse en el
mío “Disfruto”, canción de Carla Morrison. La canté entre susurros con mi mano
en su pecho y mi boca siendo atraída por la suya como un imán. Abrió los ojos y
me bañó dulcemente con una sonrisa que hinchó mi corazón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Para la noche cenábamos en aquel
puesto de tacos donde cenamos por primera vez la noche que nos conocimos. Las
bromas entre el taquero y Noel nos tenían a todos muertos de risa. Chava llamó
al teléfono de Noel y un rato después llegó con una mujer joven. Relumbraba como
una modelo. Alta (Más alta que Chava), rubia, considerablemente delgada. Su
piel era tersa y hermosa. Sus labios rosas, sus ojos azules. Estoy segura que
era una modelo. Lo confirmó el hecho de que dijo que su dieta no le permitía
consumir carbohidratos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;El aire olía a pólvora. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Hermano, te estuve llamando toda la
tarde. Quiero que vengas a una fiesta en Polanco. Vino Marcos. Le llamé porque
quiero que me haga un nuevo tatuaje. El lugar será un &lt;i&gt;cagadero&lt;/i&gt;. – Dijo Chava entre carcajadas. Me ahogué con el refresco
que bebía. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Claro &lt;i&gt;brother&lt;/i&gt;. Vamos. ¿Vienes Fanya? – Preguntó Noel secamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Sí. Quiero ir. – Exclamé en voz
baja, tímidamente, temblando por dentro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;La mirada de Noel se tornó negra. Vi
al diablo centellear en sus pupilas, sonriendo malévolamente. La fuerza en mis
piernas me dejó, haciéndome caer de rodillas en la acera. Noel me observaba
como león agazapado acechando su presa, el caballero de buenos modales en él
brillaba por su ausencia. Mi boca tenía un sabor acre. La modelo y Chava se
subieron a su auto y tocaban fastidiosamente el claxon apresurándonos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;Noel se acercó a mí, oliendo a &lt;i&gt;Hugo Boss&lt;/i&gt; mesclado con maldad y sonrió.
Encendió un cigarrillo y mi mente se hundió en las tinieblas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;











































































































































































































































































































&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span style=&quot;font-size:36.0pt;line-height:115%;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;CONTINUARÁ…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://dl.dropboxusercontent.com/u/31380293/fanyaimages/ALMASSINMATERIA.png&quot; alt=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -ALMAS SIN MATERIA-&quot; title=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -ALMAS SIN MATERIA-&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 26 Jul 2013 21:24:40 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA: LA CASA DE TUS BESOS Y EL CAMALEON</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/confesiones-de-una-exhibicionista-desempleada-la-casa-de-tus-besos-y-el-camaleon</link>
            <description>&lt;p&gt;&lt;span&gt;LA CASA DE TUS BESOS Y EL
CAMALEÓN.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Mi mente y mi cuerpo fueron
desclavados del profundo sueño en el que me encontraba flotando. La culpable
era una canción que Noel dejó tocando en el reproductor. “I’ll Be Your Baby
Tonight” de la afligida y vivaz voz de Bob Dylan. Sacudí mi cabello para
despertarme por completo y al abrir los ojos y ser llenadas mis pupilas por la
luz que salpicaba el sol a través de mi ventana con las cortinas entreabiertas,
descubrí una rosa roja y una pequeña nota de papel cartulina con las orillas
quemadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;“Cierra tus ojos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Cierra la puerta&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Ya no tienes por qué estar
preocupada&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Porque seré tu amante ésta
noche…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Soy tuyo para toda la vida”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Como una adolescente
delirante abracé la rosa y la presioné contra mi pecho, tomé la nota y le di un
beso. Comencé a bailar al ritmo de Dylan sobre mi cama; esa vieja amiga
habitada por una loca enamorada semidesnuda, sostén a medio abrochar y bragas
blancas que ardían de emoción, esa torpe enamorada de un ángel caído. Exiliada
en los brazos de un poeta, enredada y comprimida entre las cuerdas de una
guitarra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Caminé bailando por toda la
casa. Noté a primera vista que Noel no se encontraba. Fui a la cocina e
inmediatamente percibí que algo lucía diferente. Abrí la alacena y el
refrigerador y todo había sido llenado con cereales, sopas instantáneas, carne,
legumbres, guisantes, yogur, leche, pan, galletas de avena y nuez, frutas,
verduras y dos &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;six pack &lt;/i&gt;de cerveza XX
Lager. Sonreí como una estúpida embobada y enternecida al ver mi cocina
rechoncha de alimentos y amor. Me serví un poco de cereal con leche para
estrenar lo que Noel había comprado y me fui a la sala saboreando el dulzor de
las crujientes hojuelas. Llegué al reproductor de música mientras la melodía se
desvanecía al sonido de una armónica condenada a amar. Me senté en el sillón,
mojada de pensamientos y recuerdos; aún sentía los pinchazos de Noel en mis
entrañas, sentía el escozor que dejó su barba alrededor de mis labios, los
pequeños mordiscos que esparció sobre mis senos; me dolía el cuello por dormir
toda la noche acurrucada, entretejida entre su deliciosa y espigada anatomía.
No lo sentí irse. Tuvo tiempo para ir a comprar y volver y para escribirme esa
hermosa nota, dejarme esa flor en la cama y dejar la música para que fuera ella
quien me diera la bienvenida a la vida en esa bella mañana. Pensé: “Ese hombre
sí que sabe ser romántico, vulnerable, sensible y al mismo tiempo masculino”.
Volví a tocar la misma canción y vino a mi mente la mañana después de la
debacle del concierto, las groupies, la abeja reina de gran trasero y tatuaje
de libélula en el brazo, la litografía marcada por mi boca y la canción de
Nancy Sinatra. En esa ocasión Noel tomó la letra de “Bang Bang” por mis
pensamientos, pidió perdón por haberme herido y lo salvé de su atormentada
existencia, salvándome a mí misma del infierno en el que comenzaba a hundirme.
Creo que Noel y yo encontramos una nueva manera de comunicarnos la cual nos
facilita decir cosas que a veces no sabíamos cómo decir y esos sentimientos que
a veces no podíamos interpretar. La música era el nuevo lenguaje entre los dos,
para entendimiento íntimo y personal. Él es músico, artista y yo me adentraba
poco a poco, cada vez más en el mundo donde los cantantes que el mundo
idolatran se muestran como son, crudos y sin editar gracias a que ahora tenía
una invisible pero poderosa credencial de &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;“All
Access”&lt;/i&gt; por ser la flagrante novia de ese tortuoso ser de bellos labios y
ojos melancólicos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Después de una tibia ducha y
de vestir mi cuerpo con una minifalda vaporosa de suave seda, una blusa de
tirantes con estampado de flores y un par de tenis Converse, hice un par de
coletas en mi cabello, maquillé mi rostro tenuemente con colores rosas y
perfumé mi cuello y mus muñecas. Me miré al espejo y mis ojos chocaron con la
Lolita que quería ver en mí. Misión cumplida, pensé y volví a la cocina para
engullir una manzana. Mi pequeño almuerzo fue interrumpido por un par de
toquidos fuertes y bruscos en la puerta. Fui a la entrada sabiendo que no era
Noel ya que el tenía llaves del departamento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Quién es? – Pregunté
tímidamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Soy el arrendador señorita
Fanya. Ábrame. Me urge solucionar el adeudo que tiene conmigo por ésta
propiedad. – Dijo Don Antonio, el dueño del departamento donde he vivido los
últimos tres años. Después de Julián y el poco dinero que me dejó, tras dejar
de tomarle fotos y por continuar desempleada, había dejado de pagar la renta.
Dejé de intimar con mi “patrocinador” por serle fiel al Sevillano, dejando de
recibir la remuneración económica por las sesiones de masaje, el sexo oral y
otras perversiones, ahora arrastraba una deuda de seis meses, quizá más tiempo.
Era mucho dinero. Temía ser desalojada. Abrí la puerta y entró el casero
rudamente acompañado de dos guardaespaldas, matones. Qué se yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;– ¿Qué le pasa? No puede
entrar así. Mientras yo viva en éste departamento, éste lugar me pertenece. No
soy una mujer indefensa. – Grité furiosa. Don Antonio recorrió la sala de estar
viendo de arriba hacia abajo, inspeccionando el estado del departamento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Ésta es mi propiedad y
mientras no pague señorita, nada de aquí le pertenece. – Replicó arrogantemente
mientras sus matones revisaban en la habitación y el baño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;– ¿Qué va a hacer? ¿Me va a
embargar? No tengo nada valioso pero si eso ayuda a que se largue de aquí,
llévese lo que quiera. –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–No. Definitivamente no voy
a embargarle. Sería una pérdida de recursos y de tiempo. Tiene veinticuatro
horas para finiquitar su adeudo o vendré con una orden de desalojo y la pondré
con sus escasas cosas en la calle. – Escupía Don Antonio esas palabras,
mirándome como si viera un insecto, barriendo con sus ojos las paredes carentes
de cuadros u obras de arte, la sala que sólo contenía un mísero y desgastado
sillón, la pequeña vitrina donde tenia mi reproductor de música. Soy una mujer
que ama a través de la materia mas nunca he sido materialista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Haga lo que quiera. ¡Fuera
de aquí! ¡Largo rufianes! – Grité empujando hacia fuera de la puerta a los dos
matones, Don Antonio me miró amenazantemente y aporré la puerta con violencia
para después romper en llanto e incertidumbre. No quiero abandonar éste
departamento, no quiero dejar mi casa, no quiero dejar mis recuerdos, pensaba.
Mi mente era devorada por todos los momentos buenos y malos que he vivido en mi
casa, pese a que la miseria económica es evidente, siempre llamé hogar y sentí
el calor del mismo entre las paredes del apartamento del cual al próximo canto
del gallo iba a ser desterrada. Viví la vida que pocos se atreven a vivir en mi
hogar. Mi departamento en el onceavo piso en la colonia Roma. Cerca de todo y
de todos y aunque no soy la más sociable, en mi habitación, bajo mis sábanas la
sociedad se reinventaba, la historia se reescribía. Lo iba a perder todo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-tab-count:
1&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;A las ocho de la noche Noel
no había vuelto, tenía los ojos enrojecidos e hinchados a causa del
incontrolable llanto. Me sentía despojada, miserable, impotente. No temía a la
ausencia de Noel pero lo necesitaba demasiado. Mi insultaba por dentro por no
tener un teléfono móvil para llamarle o localizarle para implorarle que
volviera y me ayudara. Preparé te, abrí la caja de galletas y merendé sola a la
luz de una tenue y agonizante vela, sentada en flor de loto sobre el lugar
diseñado para un comedor que a causa de mi presupuesto, no existía en mi
departamento. Me corregía a mí misma. No es mí departamento. No es mío aunque
more en el, no es mío.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Volví a la cama. Ya acechaba
el olor de la media noche y mi corazón comenzaba a dar tumbos de miedo y unas
inescudriñables náuseas abarcaban mi estómago. No me atrevía a pensar en la
posibilidad. ¿Y si Noel me abandonó? Busqué la nota y la flor, sentí un poco de
alivio al leer las palabras. Es mío, todo mío, repetían mis entrañas sin poder
saciar el vacío que me consumía. De repente el ruido de las llaves y su voz
llenó el departamento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Mujer, amor… ¿Dónde estás?
Te tengo una sorpresa. – Exclamó Noel empachado de felicidad. Me levanté de la
cama y fui a donde él estaba junto al reproductor de música mientras buscaba
insistentemente una canción hasta que la melodía nos envolvió. “Hey Jude” de
Los Beatles. Esa canción describía mi desesperada tristeza. ¿Cómo podía oler
Noel mis estados de ánimo? ¿Tendrá un sexto sentido del cual no me ha hablado?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Hola…– Dije casi
murmurando, sin poder ocultar que había estado llorando. Los gestos de Noel,
frunciendo el ceño delataron su preocupación. Me abrazó fuertemente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;– ¿Qué pasa bellísima? ¿Por
qué lloras? –Susurraba, acariciando y oliendo mi cabello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Vino el dueño del
departamento y si mañana en la tarde no le pago, va a desalojarme. – Al momento
de decir la palabra “desalojar” las lágrimas volvieron a fugarse de mis ojos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Sabes. Manda todo a la
chingada. Manda a ese cabrón a la verga y tú te vienes conmigo. No necesitas
ésta mierda. –Dijo Noel con su voz embravecida sin llegar al enojo. Su mirada
enmarcada por sus hermosas y pobladas cejas y pestañas escondía una sorpresa,
una sonrisa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;– ¿Qué es lo que ocultas? –Pregunté
sonriendo. Noel me estrujó y comenzó a bailar conmigo ese hermoso clásico de
Los Beatles. Rozando lentamente su pubis contra el mío.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Nos movieron una fecha.
Mañana nos vamos de gira. Cantaremos en veinte ciudades. Estaremos al menos de
tres a cuatro meses fuera de la ciudad de México aunque podemos volver siempre
que queramos. – Confesó sonriendo de oreja a oreja, con su mirada de cachorro,
irresistible. No pude negarme. El viaje de su gira no podía venir en mejor
momento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Pero cuando vuelva… ¿Dónde
voy a vivir? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Hermosa, eso no tienes ni
qué preguntarlo. Vamos a vivir juntos, en mi departamento. Ya lo conociste. ¿Te
gustó? –Dijo Noel besando mi frente. Terminó “Hey Jude” y comenzó a
reproducirse “Love Song For A Vampire” de la inconfundible Annie Lennox. Sonreí
recordando cuántas veces he llamado “vampiro” a Noel en mi mente tras cada
sensual y letal mordida que dejaba en mi cuello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Amé tu departamento. Parece
un pequeño museo de arte abstracto, como tú. Lo amo. Te amo. Vampiro. – Lo besé
en los labios, sobre su bigote y deshizo las coletas de mi cabello. Besó mi
cuello, lo mordió delicadamente, besó &lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;mi
hombro, siguió bajando con su boca hambrienta de mi piel hasta llegar a mis
senos, me despojó de mi blusa, sentí su erección hacerse presente, pinchando mi
vientre. Humedeció mis pezones con su saliva, los lamió circularmente matándome
del antojo y la excitación. Lo quería adentro de mí. Lo quería ya pero me dejé
arrastrar en su suave ritmo, como si estuviéramos bailando al compás de la
canción de Lennox. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;– ¿Soy un vampiro para ti? –
Preguntó Noel, jadeando, succionando mi barbilla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Eres mi vampiro. Quítame la
vida. Bébeme. – Supliqué, bajándome las bragas sin pedir permiso a su mirada,
temblando, con la piel erizada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Me llevó a la cama, echando
en ella mi trémulo y caliente cuerpo. Me quitó los tenis Converse sonriendo
como si pensara “¿Qué voy a hacer con ésta mujer?” y bajó su boca hasta mis
pies, lamió dedo por dedo, mordió mi talón y frotó la planta de mis pies con su
lengua, haciendo lenta la tortura, mi vagina húmeda e hirviente lo reclamaba.
Arrulló mis tobillos y mis pantorrillas entre sus manos y sus largos y delgados
dedos, como los dedos de Adrian Brody en “El Pianista”, sus dedos
indisputablemente eran de pianista y sabían en dónde tocarme. Su nariz olfateó
de mis pies hasta mis rodillas, se acomodó sobre mí, arrodillado, yo apenas si
podía yacer recostada, el placer me retorcía. Su boca brillante, reluciente
besó mi pubis, dejando besos arriba hasta mi ombligo y más abajo en el perineo
usando la lengua como espada ahuyentando miedos, fantasmas y memorias. Olvidé
el mundo fuera de nosotros, fuera de la alcoba, fuera de su cuerpo, fuera del
mío. Su aliento humeaba en mi interior hasta perforar mis venas. Tomó mi cadera
entre sus grandes manos, esas manos que me siembran y me cosechan, me abren, me
destruyen, me recrean. Me jaló hacia él, dejándome sentada a la orilla de la
cama, miró mis ojos con esa mirada de que el final ha llegado y aunque el
“nosotros” claramente no había terminado, iba a terminar una etapa de mi vida,
mi vida en ese departamento, mis recuerdos aunados con todos los que forman
parte de ellos se desvanecerían, yo iba a dejar la vida atrás para renacer. Su
mirada me leía esperanzada, lo miré como si él fuera la última gota de agua en
el desierto porque indudablemente él curó mi sed de vida y placer. Besé su
cabello hasta emborracharme, abrí mis piernas y tomé su mano, introduje al
mismo tiempo su dedo índice y el mío muy dentro de mí pausadamente. Se puso de
pie y me tomó de la cintura arrojándome a la cama, quedando boca arriba, me
hizo sentir como una hoja de papel, ligera, vacía pero lista para ser inundada
de poesía, música y amor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Tu cuerpo es mi casa. Es
todo el hogar que necesito… Hmmm… Aaahg. – Dijo un gimiente Noel, con la
respiración entrecortada, introduciendo entre mis piernas todo su esplendor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Soy tu casa. Sí… Ay amor.
Soy tuya. Soy tu… Así… Así… Más fuerte. Rómpeme. Hazme pedazos y llévame en tus
zapatos. – Grité, clamando, a punto de estallar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Despacio mujer. Con calma.
Tu boca es mi vida; quiero vivir eternamente en ella. – La velocidad de su
cadera fue aumentada gradualmente obedeciendo mis ruegos. Contemplé su rostro
perdido en algún rincón donde el placer y el sexo es la Divina Comedia. Sentí
un líquido caliente recorrerme y llegar hasta mi pecho, dejó caer su cuerpo
sobre el mío, fatigado y sonriente, con la mirada trinando, colocó su cabeza en
mi senos, exactamente sobre mi corazón sintiéndose ese momento como un
interminable y gozoso &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;dejá vú.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Abrí
los ojos a las nueve de la mañana, busqué hambrienta a Noel quien aún seguía
entregado a los brazos de Morfeo. Mi cerebro fue agitado impetuosamente al
recordar que esa era la última vez que iba a despertar en mi alcoba, esa
alcoba. Tomé una ducha y me vestí con unos jeans rotos, una blusa holgada con
pequeños orificios, con una frase estampada al frente “We were born free”.
Nacimos libres. Nací libre, sin casa ni pertenencias. Con esa filosofía fue
menos doloroso empacar los libros perdidos y los discos que tenía ocultos,
olvidados bajo ropas sucias. Pedí al portero del departamento cajas y bolsas.
En ellas introduje fotos, mi diario, secretos, risas desgastadas, besos
arrebatados, sexos taladrados, abrazos obsesivos, manos aguerridas, almas
regaladas. Tomé el iPhone de Noel y me puse los audífonos para escuchar música sólo
para mí, para no entorpecer su sueño. Con Noel aprendí que la música es un
lubricante emocional que hace menos ásperas las penas y más espesas las dichas.
Después de presionar el botón “Reproducir” una guitarra con un leve eco comenzó
a retumbar en mis oídos, una melancólica sucesión de notas seguida de una voz
femenina, delicada, dulce, sangrando dolor y esperanza. “Bleeder” de Emiliana
Torrini. Lánguidamente más obligada que complacida terminé de empacar mis pocas
ropas y mis demasiadas ganas de sobrevivir. Noel despertó, me regaló una
sonrisa, estiró su hermoso cuerpo, dio un largo bostezo y se levantó, se
dirigió a mí para darme un beso y se escapó de prisa al baño. La música prolongaba
su existencia en mi cabeza. Asomé mi mirada a la ventana por última vez.
Escribí una nota despectiva al dueño del departamento. Fui a la sala de estar,
repetí la misma desgraciada canción, le di tiempo a Noel para que se vistiera.
Me diluí en la música y cuando volví atrás mi cabeza vi a Noel en la cocina
preparando el desayuno. Me sirvió una deliciosa ensalada de frutas bañada en
yogur y él comió cereal. Le devolví a Noel su iPhone.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Tienes
un excelente gusto musical. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Creo
que tengo mejor gusto respecto a las mujeres. – Dijo guiñando un ojo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Yo
prefiero mil veces la música que las mujeres. – Dije riendo, olvidando el dolor
que me acuchillaba por dejar inminentemente el departamento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Yo
te prefiero a ti. – Aún con cereal en su boca, me dio un beso con la punta de
sus labios y seguimos desayunando. Un rato después bajó todas las cajas y
bolsas hasta su auto en el estacionamiento del edificio. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Ahí
estaba yo. Dejando la que había sido mi incondicional casa. Sé que las paredes
sabían que me iba forzada por las situaciones y la escasez de dinero en mi
bolso. Saben que siempre llevaré en mis neuronas y en mis células gratitud por
todo lo que hicieron por mí. Dejé la nota para Don Antonio en el suelo junto a
la puerta, salí, suspiré hondamente y cerré con llave. Vi al portero a dos
puertas de mi departamento, llevaba periódicos en sus manos; le pedí que cuando
viera al casero le entregara el llavero y un profundo agradecimiento de mi
parte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Bajé
hasta el estacionamiento, me encontré con Noel encendiendo el auto, abordé el
lado del copiloto y nos miramos sin decir palabra. Sonrió y puso en marcha “la
nave”. No miré hacia atrás para no desmoronarme. Ya me sentía desquebrajada
pero no quería romper la frágil calma que imperaba en el interior del automóvil
con mi llanto. Al llegar a su departamento, descendió y llevó adentro todas mis
pertenencias. Sintiéndome hueca e insatisfecha introduje mi friolento cuerpo
hasta su sala de estar. Me senté, aún sin mencionar nada. Vi a Noel hablando
por teléfono, riendo emocionado y volvió a mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Ya estas lista amor? Ya vienen por nosotros. Mañana en la noche tocamos en
Puebla. Ahorita vienen por nosotros. – Sonreía Noel como niño, destellando
emoción.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Sí.
Estoy lista para irme contigo a donde sea que me lleves. – Correspondí a su
emoción con una sonrisa pequeña pero sincera. Puse de nuevo mi bolso en mi
antebrazo y salí con Noel cuando escuchamos el chillido de un claxon. Una
camioneta Van gris manejada por Federico, el personal manager de Noel y los
integrantes del grupo Zion. Noel lo saludó efusivamente y abrió la puerta lateral,
me metí y él tras de mí. Cerró la puerta y emprendimos el viaje. Nos dirigíamos
rumbo a Puebla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Quién es Paola? –Pregunté repentinamente, rompiendo el silencio que ya había
erigido muros. Noel me miró alterado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Perdón? No sé. ¿A qué te refieres? – Masculló las palabras frunciendo el ceño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Una
de tus canciones se llama Paola. Sentí tu alma mientras la cantabas.
Enfatizaste tus emociones con cada palabra. ¿Quién fue Paola en tu vida? ¿Sigue
existiendo Paola en tu vida? – Pregunté levantando la ceja, desafiante, altiva
pero con un tono de “quiero divertirme” escondido en mi voz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Oh.
De esa Paola hablas. – Respondió aliviado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Pues cuántas Paolas hay en tu vida? – Pregunté reincorporándome en mi asiento,
mirándolo fijamente. Exigiendo la verdad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Sólo
esa Paola pero no sabía de qué hablabas hasta que mencionaste la canción. Paola
es un fantasma. Paola es para mí lo que para ti es Julián. – Respondió
dejándome boquiabierta y con urticaria en mi cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–
¿Cómo sabes de la existencia de Julián? – Pregunté abiertamente molesta,
sorprendida, invadida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Leí
tu diario. No pude evitarlo. Fue reconfortante saber más de ti. Te miro y
quiero traspasarte pero eres enigmática, eres indescifrable, eres cósmica, eres
aguamarina. Paola fue un gran amor, uno lo suficientemente inmenso como para
consumirse a la velocidad de una estrella fugaz. La amé y le escribí hace años
esa canción pero ahora sólo forma parte de mi antología, tú eres parte de mi
presente. ¿Sigue existiendo Julián en tu vida? – Preguntó Noel corroído por la
curiosidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Julián
es para mí lo que entonces Paola es para ti. Un fantasma, un gran amor, igual
de inmenso, igual de fugaz. Nos empachamos del mundo y nos olvidamos de la
realidad, ésta nos golpeó devolviéndonos inesperadamente las consecuencias de
viejos actos. Él se quedó en Sevilla para convertirse en padre y yo estoy aquí,
después de él todo lo que veo, todo lo que respiro, todo lo que vivo eres tú. ¿Puede
Dios castigarme por desearte tanto? – Tomé sus manos entre las mías. – Nunca me
imaginé viviendo mi &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;ahora&lt;/i&gt;, bajo mi
carne y mucho menos con alguien como tú. – Dije derramando miel de amor por los
ojos, viendo su boca convertirse en una sonrisa alada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Amé
de ti desde un principio que no sabías quien era yo y me aceptaste con todo y
mis defectos y adicciones. – Dijo, besando los nudillos de mis manos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Sigo
sin saber todo de ti, pero todo lo que he visto y sentido de ti, desde el
primer momento hasta éste aliento que nos llevamos a los pulmones, te amo como
una condenada a muerte ama la idea del cielo esperándole abierto de brazos.
Estoy feliz de empezar una nueva vida y que sea a tu lado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Te
he visto cambiar de color. Eres un camaleón, bellísima. Eres un camaleón. Mis
ojos agradecen a la oscuridad porque tú luz me guía hasta mi destino, me has
hecho encontrarme conmigo mismo. – Sopló en mi boca y me besó suavemente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;El
viaje no duró mucho, quizás se sintió corto el trayecto en la carretera debido
a nuestra íntima, profunda y reveladora plática. Llegamos a Puebla y nos
registramos en el hotel donde pasaríamos la noche. Subimos a la habitación
visiblemente excitados. En el elevador, junto a una pareja de adultos mayores,
tomé el pene de Noel en mis manos, frotando sobre sus jeans, haciéndolo crecer
y engordar más y más de pasión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Podría
cogerte en éste elevador ahora mismo pero no quiero escándalos hoy. No hoy. –
Murmuró Noel en mi oído. Los señores en el elevador nos miraban como miembros
de la santísima Inquisición. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Ya
estamos a un piso de nuestra habitación. Tengo la boca cansada de hablar. Dios
me dio esta boca para hacer más cosas. – Murmuré también a su oído, mordiendo
el lóbulo de su oreja, humedeciendo de exaltación su cuello. Siempre se siente
tan bien hacer lo incorrecto en los lugares perfectos para ello. Es siempre una
tentación. Soy un ratón y quiero mi queso aunque éste se encuentre reposando en
el centro de una trampa mortal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Apenas
entramos a la habitación 422 del hotel Holiday Inn saltamos a la cama como dos
fieras en celo, lascivas, devorándonos sin misericordia del uno por el otro.
Mordimos, lamimos, tragamos, besamos, succionamos, inhalamos, acariciamos,
rasgamos, abrazamos, arañamos, cantamos; amamos, con las cortinas abiertas y
los corazones rebosados. Su sonrisa retorcida era el ápice de su cuerpo abatido
por el explosivo orgasmo que inoculó muy por dentro de mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Nunca
me cansaré de hacerte el amor…– Dijo Noel, recostado, desnudo, sudoroso,
suspirando, llenando de vigor los rincones de su cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Ni
yo me voy a cansar de que me hagas el amor. Pero voy a tener que aplicarme con
mis ejercicios de Kegel. Si no hago eso, me vas a dejar más aflojada y estirada
que el resorte de mis viejas bragas. – Dije riendo, poniendo mi cadera desnuda
encima de la de Noel, montándolo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Eres
insaciable amor. – Dijo Noel. Colocó sus manos en mis senos, acariciándolos,
succionándolos con los dedos como si éstos fueran sus labios y dientes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Eres
irresistible, tormento mío. – Susurré, haciendo mi cabeza hacia atrás, poniendo
la vista en el techo, después lo vi todo en blanco, mi cadera tomó control del
mundo en ese instante, levantando de nuevo al soldado caído, reiniciando la
guerra, prolongando las agonías que nos reverdecen el alma. Pendiendo de
nuestros cuerpos entrelazados en la oscuridad, sus estocadas y mis uñas
clavadas en su pecho no necesitaban de subtítulos o interpretes, su piel con mi
piel, eran entendimiento total. Idiomas diferentes, inventados por su boca y
hablados el sexo, los latidos y el alma. La música nos envolvió, sin
preguntarme de donde provenía la canción, “Chained” de The XX seducía mis
instintos, volviéndome feroz, haciendo de Noel ceniza, escondiéndonos bajo las
famélicas sábanas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Eres
magia, bellísima, eres luz. Brillas…– Susurró Noel enfatizando cada palabra con
una estocada hasta el fondo de mi vientre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Será que algún día la vida se cansará de nosotros? Yo me veo contigo hasta el
último aliento del sol. – Trepada sobre Noel, jalé su cabello bruscamente para
hacerlo sentarse. Puso su cabeza entre mis senos, ahogando su aliento en mis
pezones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Creo
que hemos traspasado las fronteras de la vida y hemos vencido a la muerte. –
Murmuró. Después su cuerpo empezó a convulsionar de gozo, explotando juntos en
un colorido orgasmo, incandescente, indomable.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Después
de la prueba de sonido en el auditorio donde cantarían en la noche, Zion, Noel,
algunas groupies, miembros del staff y yo comimos en el restaurante del hotel.
Entre bocado y bocado Noel y yo nos entregábamos el alma a besos y sonrisas.
Chava nos miraba con recelo y quizá lacerado por un tono más elevado de
envidia. Cuando coincidían nuestras miradas, lo veía fijamente, retándolo,
midiéndolo, sometiéndolo, burlándome de él, haciéndolo desearme. Mi
subconsciente quería despedazarlo por la manera en que me introdujo al mundo de
las groupies y las costumbres de carretera. Había disfrutado hacerme pasar un
mal rato, ahora era mi turno de levemente ofrecerle lo que nunca iba a poder
tener en su cama.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Después
de pedir la cuenta, Noel y yo caminamos tomados de la mano al vestíbulo y ahí
le esperaba un viejo amigo. Vestido de jeans rotos y playera sport negra. Es
alto, ojos verdes, barba y bigotes largos y poblados, un piercing en la ceja,
labios carnosos, cabello rizado castaño oscuro, sus musculosos brazos tatuados
hasta el último centímetro de piel. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Marcos,
te presento a la chica más hermosa en el manto estelar: Fanya. – Nos introdujo
Noel. Marcos y yo nos dimos la mano sonriendo cordialmente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Encantada…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Hola
Fanya. Noel me ha hablado de ti… Mucho. – Expresó Marcos, sonriendo traviesamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Amor,
Marcos es un viejo amigo, es tatuador, el mejor que conozco. Como verás en sus
brazos, él no hace garabatos ridículos. Él crea obras de arte en tu piel. –
Agregó Noel, abrazándome por detrás, marcando su territorio. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Ay
Dios Mío… Hombres igual a perros sin correa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Subimos
los tres a la habitación. Mientras Noel tomaba una ducha y se arreglaba para el
concierto, yo me senté en la cama, en el lado derecho y Marcos caminó hasta la
gran ventana contemplando la vista y el horizonte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Desde hace cuánto tiempo haces tatuajes? – Pregunté en un intento de romper el
hielo. De saber más… De él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Ya
son diez años los que llevo tatuando profesionalmente pero desde los quince
hago tatuajes. Aprendí el arte del tatuaje desde muy pequeño, en Brasil. –Dijo
Marcos flexionando sus bíceps, mostrando sus tatuajes. Su hombría. Mordí
inconscientemente mi labio inferior, mis pupilas se dilataron.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Es
que para que a un hombre le luzcan los tatuajes debe de tener un cuerpo como el
tuyo…– Caminé hacia él, quedamos frente a frente. Su manzana de Adán delató un
trago hondo y lento. – ¿Puedo?... – Acaricié lentamente sus bíceps, sus
tatuajes, el cráneo que tenía en el hombro derecho deslizando mis dedos
siguiendo el cuerpo escamoso de una serpiente que daba vuelta por todo su brazo
hasta llegar a la muñeca, respiré su perfume; mezcla de sudor, cigarros y
colonia de Hugo Boss.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Tienes tatuajes? – Preguntó Marcos un poco agitado. Caminé de nuevo a la cama
sentada ahora del lado izquierdo frente a él, con las piernas entreabiertas,
como su boca un poco atropellada por la sorpresa. Me sentía como en la escena
de la película Basic Instincts cuando Sharon Stone abre las piernas y muestra
su vagina carente de pantaletas a los policías para distraerlos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Me
he hecho varios tatuajes, pero todos han sido falsos. Alguna vez me tatuaron
una geisha en la espalda, pero era de henna. Fue doloroso. Muero por hacerme un
tatuaje, quiero que tenga un gran significado pero muero de miedo ante el
dolor. – Acaricié mi brazo izquierdo delicadamente, relamí mis labios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–El
dolor es parte del tatuaje. Cuando estés segura de que quieres tatuarte y qué
es lo que quieres dibujar en tu cuerpo de por vida, el dolor será lo de menos,
hasta lo vas a disfrutar. – Dijo Marcos, también relamiéndose los labios,
mirándome, queriéndome desnudarme con la mirada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Ya
lo decidí. Tú me tatuarás. ¿Vives aquí en Puebla o en la Ciudad de México? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Radico
aquí en Puebla pero viajo con frecuencia al D.F. porque doy talleres, tatúo
modelos, cantantes, actores. He tatuado a muchas personas del medio artístico. –
Me miró sonriendo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¡Uy! Entonces no vas a querer tatuarme. No soy artista ni actriz, mucho menos
modelo. – Dije haciendo delgada mi voz, como de niña, abriendo lentamente mis
piernas, dejándole ver las puertas del paraíso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Yo
encantado de tatuarte. Tú dime cuándo y yo pongo el resto. – Mordió su labio
inferior. De repente no sabía si estábamos hablando de tatuajes o de otra cosa.
Había una energía tóxica y vibrante entre los dos. Cerré mis piernas abruptamente
interrumpiéndoles la exploración a sus pupilas. Me puse de pie y camine hasta
el baño, antes de entrar le sonreí a Marcos y cerré la puerta. Necesitaba
urgentemente una ducha con agua fría. Sentía que si me sentaba en los hielos
árticos era capaz de derretirlos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&lt;br&gt;&amp;gt;Las
horas pasaron rápidamente y fundidos en el torbellino minutos antes del
concierto, besé los labios de Noel y estrujé fuertemente su mano
transfiriéndole los mejores deseos y buena energía. Un poco culpable por mis
vespertinos pensamientos impúdicos me senté en la primera fila, ocupando butaca
junto a Marcos y algunos miembros de la prensa, fotógrafos y camarógrafos que
cubrían el evento esa noche. Noel subió al escenario con el resto de los chicos
de Zion e hipnotizaron durante hora y media al sediento público. Los aplausos
incesantes no se hicieron esperar. &lt;br&gt;

&lt;/span&lt;br&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Después
de la última canción Noel bajó rápidamente del escenario y se escabulló en el
camerino. Fui tras él. La puerta del baño estaba asegurada. Toqué fuertemente
llamando su nombre pero no abrió. Esperé casi media hora, punzando el piso con
mi afilado tacón, molesta, impaciente hasta que emergió del cuarto con los ojos
rojos, un poco rasgados, eufórico, insultando más de lo normal y con pulso de
maraquero. Era innegable que estaba siendo poseído por los efectos de la
cocaína. Un poco frustrada pero enamorada, lo abracé.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Amor,
todo va a estar bien…– Susurré suavemente en su oído.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Sé
que todo está bien mi vida. – Dijo y me dio un beso corto en los labios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Volveremos al hotel? – Pregunté haciéndome rulos en el cabello, flirteando,
sonriendo sugerentemente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Te
van a llevar al hotel a ti amor. Yo te alcanzo en un rato. Iré a ver con mis
hermanos de Zion un asunto pendiente y mañana nos vamos a Cuernavaca al medio
día. – Contestó rápida y tajantemente haciéndome fruncir el ceño, disgustada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Está
bien pero no demores mucho. Te quiero en mí. – Dije mordiéndome el labio,
frotando su pene inerte bajo sus pantalones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;De
vuelta al hotel, subimos a la habitación Marcos, Noel y yo. Noel se cambió las
ropas, fumando un cigarro de marihuana se despidió de mí y de Marcos y abordó
el elevador. Estando fuera de la habitación, en el pasillo, Marcos me dejó en
una hoja de papel rotulada con el logotipo del hotel su correo electrónico, su
nombre de usuario en &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;Facebook&lt;/i&gt; y su
teléfono. Le dije que cuando decidiera el momento indicado para que me tatuara
le llamaría para hacer una cita. Se marchó sin ganas de irse, deseoso y
queriendo decir mucho sin atreverse a abrir la boca y escupir las palabras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Después
de haber sido masticada pero no deglutida por el deseo, el insomnio se apoderó
de mi ser. Era la una de la mañana y oí ruidos y risas en el pasillo. Me asomé
y vi a Chava ebrio y drogado zigzagueando con su groupie también ebria y
drogada, dirigiéndose a su habitación, tropezándose con sus risas, sus
jugueteos y su estado de ebriedad perceptible a una milla de distancia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Chava,
¿sabes donde está Noel? – Pregunté rascando mi mano izquierda invadida por la
ansiedad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Se
fue con Rebeca. – Dijo balbuceando, riendo, besando en la boca a la groupie.
Apenas podían permanecer de pie los miserables.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Quién es Rebeca? ¿A dónde se fueron? –Pregunté al borde del abismo de la ira. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Una
vieja amiga. Ya sabes. Una periodista. Nos vemos mañana Fanya. Buenas noches. –
Se marchó Chava llevando a cuestas a su groupie, riéndose pero sabía que ésta
vez no estaba burlándose de mí. El exceso de alcohol era la causa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Furiosa
entré a la habitación, queriendo gritar, romper la ventana, incendiar la
habitación. Me metí al baño, mojé con agua fría del lavabo mi cara, respiré
profundamente hasta que me tranquilicé un poco. Me sentía dejada de lado,
abusada, burlada, usada. Yo no soy amante de la venganza pero tampoco pongo la
otra mejilla. Despechada y herida llamé a Marcos, prometiéndome a mí misma que
no iba a pasar nada con él. Lo único de Marcos que iba a penetrar mi carne era
su aguja, sólo eso, repetía una y otra vez en mi cabeza mientras el taxi se
aproximaba a su casa. Ya estando en su casa, lo primero que vi fueron sus grandes
ojos verdes anegados de luz y deleite de verme. Las paredes moradas con
pinturas de serpientes y arañas colgando a la luz de las velas hacían de su
casa las fauces afiladas de un lobo embravecido. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Pensé
que tardarías meses en decidirte a hacerte el tatuaje. – Dijo Marcos estirando
sus fuertes y divinos brazos hacia atrás, inflándose como pavorreal, derramando
su masculinidad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Ya
ves. Soy un camaleón y cambio rápidamente. – Relamí mis labios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Espero
que no cambies de opinión a medio tatuaje. No me gusta dejar trabajos
inconclusos, dejarlo a medias. – Dijo Marcos aproximándose a mí, tomando mi
brazo entre sus manos. Mi respiración aumentó su ritmo, mi corazón comenzó a
latir como las patas de los caballos en el hipódromo en plena carrera. – ¿Dónde
vas a querer que clave mi aguja? – Su mirada se hacía cínicamente lujuriosa,
expandiéndose como la noche, queriendo devorarme de un solo trago.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;–Justo
aquí, en el brazo izquierdo… Quiero que me tatúes un camaleón. Es mi esencia y
es justo lo que nunca quiero olvidar de mí. – Dije sacudiendo la cabeza,
echando fuera la cara de Noel y su fuga con “Rebeca la periodista”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Pues
manos a la obra. – Exclamó emocionado Marcos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Fue
apasionante ver a ese hombre conquistado por las formas, los colores y los
trazos permanentes en su piel, envuelto en su ritual, esterilizando utensilios,
encendiendo más velas, poniendo música de fondo, haciéndome flotar en la
hipnótica atmósfera que había creado ante mis ojos. Su hechizo se estiraba y me
constreñía como una pitón a sus presas. “I Put a Spell On You” empezó a hacer
eco entre mis huesos y mis venas. La desgarrada y febril voz de Sreamin’ Jay
Hawkins sacudía mis entrañas. Me embriagué de blues, alaridos enardecidos y los
brazos, los ojos y la barba de Marcos quien ya tenía listo el lugar donde me
haría mi primer tatuaje, una marca permanente en mi cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Lista? – Preguntó Marcos con su pistola tatuadora en mano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Nací
lista…– Respondí, relamiendo mis labios. Cerré los ojos, resignada a sentir el
dolor físico, esperando que pudiera disipar la tormenta de dolor que sentía
batirse en mi pecho. No pienses en Noel ahorita. No pienses en él. Ahorita ha
de estar “empiernado” en la cama de esa estúpida Rebeca. Sentí la sangre en mi
cuerpo bullir. Sentí el primer pinchazo y eché mi imaginación fuera de su
jaula, libre como halcón y voló, lejos y alto, voló. Volamos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Marcos
daba los últimos retoques al hermoso, verde y fiero camaleón en mi brazo, el
sudor escurría de su frente, la luz blanca sobre nosotros dibujaba mejor sus
pómulos y la bella estructura ósea de su rostro. Saboreando cada centímetro de
su cuerpo, queriendo ejecutar “La Ley del Cojón”, la ley del talión o como se
llame. Quería revancha y la quería justo en ese instante cuando la aguja
trazaba la última línea, los últimos puntos, empapando mi vagina. El dolor del
tatuaje es como tener a tres sementales en ti sin querer parar. Creo. Dicen…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Terminado.
Que bello trabajo hicimos…– Suspiró Marcos viendo su obra de arte culminada en
mi piel enrojecida y un poco hinchada. –Ahorita te anotaré todas las
instrucciones y reglas a seguir para que no se te infecte el tatuaje y se cure
rápido tu piel. Por lo pronto no comas carne de cerdo ni…– Interrumpí sus
palabras poniendo mi dedo índice en su boca. Quería su atención. Quería poner
las cartas sobre la mesa. Declararle la guerra. Recibir la más gloriosa tortura
de placer entre sus fuertes brazos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Vuelve
a poner esa canción. – Ordené finamente mientras veía la exquisita anatomía de
Marcos dirigirse a la conexión de su iPod. Reprodujo la misma canción y cuando
dio vuelta atrás para volver a mí, su quijada inferior rodó hasta el suelo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–
¿Qué? ¿Por qué estás desnuda? – Sus ojos y su boca no coordinaban las ideas,
estaba sucumbiendo ante el éxtasis.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Quiero
que me tatúes todo el cuerpo pero quiero que uses tu otra aguja…– Miré
fogosamente en dirección a su pene.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Encantado
de tatuarte…– Dijo Marcos, lujurioso, en brama, duro y listo para atacar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Me
envolvió en sus brazos, él por detrás de mí, quitó mi blusa, bajó mi pantalón y
quedé en bragas (No usé sostén esa noche). Sentía sus duros pectorales en mi
espalda hundirse, su mano rozó delicadamente mi brazo aún rojo y dolorido por
el tatuaje. Su respiración era brusca, fuerte y sonora. Los largos vellos de su
barba y su bigote frotaron mis hombros, mi cuello y fue bajando esa sexy mata
de pelo hasta mi espalda baja, con sus dientes arrancó mis bragas, lamió mi piel, cosquilleando entre mis nalgas mientras sus
manos subían en otra dirección tratando alcanzar mis senos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Me
hechizaste…– Murmuré jadeando casi sin poder permanecer de pie.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;–Fue
un hechizo en ambas direcciones. – Agitado y endurecido, Marcos me tomó entre
sus brazos, se sentó sobre la cama y me dejó caer violentamente sobre su enorme
miembro. Ambos gritamos, dolor y placer desleídos en la misma sensación. Me
llenó por completo, no había espacio para dudas en mi vagina. Sus golpes fueron
brutales, sus alfilerazos marcaron las paredes de mi interior indeleblemente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Acabamos al mismo tiempo. No podíamos más. Y
aunque los movimientos de su ser ya habían cesado, los sentía aún borbotear muy
adentro. Él llegó profundo, tan profundo como el punto&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;más oscuro del océano. Después descubrí que
era prácticamente Brasileño, relamí mis labios, enaltecida, ufana y orgullosa
por haber devorado esa impactante deidad tatuada. Moriré teniendo esa
ineludible debilidad por los &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;Brasileiros&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;A
las cinco de la mañana, mi brazo seguía doliendo, mi cuerpo entero seguía
palpitando, zumbando, ardiendo y volvió Noel a mi cabeza y con él regresó
también la cordura y la resaca quemaba en mi garganta. El hechizo se había
terminado, Marcos estaba durmiendo, reposando en su cama de sábanas rojas, con
su brazo derecho sobre sus ojos, semidesnudo, agotado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Antes
de darme cuenta estaba de vuelta en el hotel, en la habitación y tropecé con la
cama, todo estaba oscuro. Noel estaba ya de vuelta, dormido, hediendo a alcohol
y otras sustancias. Lo abracé sin despertarlo. Acurruqué mi cabeza entre sus
brazos tomando su pecho como almohada. Traté de conciliar el sueño pero los
vestigios de Marcos y su hechizo volvían a mi cabeza. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;El
camaleón palpitaba en mi brazo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Mi
camaleón interno estaba en llamas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;¿De
qué color seré mañana? Me pregunté.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Por
ahora sólo quiero camuflarme entre la oscuridad, en la piel de Noel y las
sábanas. No quiero pensar mañana. Sólo quiero cerrar los ojos y abandonar el
mundo por un rato aunque lleve en el cuerpo un tatuaje que solo los ojos de
Marcos y los míos podrán ver. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Mi
espíritu había dejado la habitación… De algún modo el hechizo seguía surtiendo
su maligno efecto. Los camaleones como la energía, se transforman, cambian pero
nunca mueren.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Mordí
mi labio inferior y “I Put a Spell On You” volvió a resonar una vez más,
etéreamente, sin que nadie nos pudiera ver ni escuchar. Invisibles para el ojo
humano.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;Ya
ves cómo nos ha hecho la vida… Unas veces amamos la paz y en otras ocasiones
suplicamos la guerra y seguimos mudando la piel sin que el pudor nos pueda
parar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span&gt;CONTINUARÁ…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;text-align:justify;tab-stops:115.5pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://sites.google.com/a/fernandoirigoyen.com/cdn/blogimages/LACASADETUSBESOS-COLLAGE-FRAME-990.png&quot; alt=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -LA CASA DE TUS BESOS Y EL CAMALEÓN-&quot; title=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -LA CASA DE TUS BESOS Y EL CAMALEÓN-&quot;&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Thu, 11 Jul 2013 23:34:17 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>THE 13 MOST BEAUTIFUL MEN PT.6 COMING SOON</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/the-13-most-beautiful-men-pt-6-coming-soon</link>
            <description>&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://sites.google.com/a/fernandoirigoyen.com/cdn/blogimages/TMBMCollage1.jpg&quot; alt=&quot;THE 13 MOST BEAUTIFUL MEN PT.6 COMING SOON&quot; title=&quot;THE 13 MOST BEAUTIFUL MEN PT.6 COMING SOON&quot;&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;I'm back after living so many amazing things that I can't even put into words. I kinda forgot to update my blog but I'm here and I'm ready to keep posting only beautiful things. Thank you for visiting me and reading me. This is your house.
&lt;br&gt;&lt;br&gt;
I will post soon SOON soon THE LIST. The 13 most beautiful men part 6. Thank God beauty still prevails. If you want to know the names of those men who will be featured in my breathtaking list just keep in touch and don't hesitate to send me your feedback.
&lt;br&gt;&lt;br&gt;
Much love.&lt;/p&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 05 Jul 2013 04:46:09 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA: GROUPIES, GRUPOS, UNA LITOGRAFIA Y ALGO MAS...</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/confesiones-de-una-exhibicionista-desempleada-groupies-grupos-una-litografia-y-algo-mas-</link>
            <description>&lt;p&gt;&lt;span&gt;GROUPIES, GRUPOS, UNA LITOGRAFÍA Y ALGO MÁS.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:
ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cayó una lluvia cruel que inundó hasta mis pensamientos más olvidados.
Yo soy amante de los cielos nublados, de las tazas de té caliente, galletas de
vainilla y nuez y las ventanas empañadas creando la perfecta humedad que cala
hasta la intimidad. La ciudad parecía haber sido tragada por el agua pero
afortunadamente yo vivía más cerca del cielo que del piso y aunque los
torrentes de lluvia seguían cayendo sobre nuestras cabezas, el mundo que nos
rodeaba permanecía girando, muriendo, renaciendo, transformándose como la
energía misma. Y la energía de Noel me perseguía, me succionaba, me redimía y
me condenaba. Me resultó fácil volver a mis viejas costumbres pero fue aún más
fácil y placentero renovar esos vicios en los brazos de ese hombre delgado,
barbudo, de cabello negro, ondulado, ojos misteriosos, melancólicos; esos ojos
que intentaban esconder cicatrices de heridas que la vida y quienes la viven le
ocasionaron. Noel es tímido aunque en público aparenta ser un rey que gobierna
sobre sí mismo y en aquellos que le admiran o le dirigen la palabra, es
evidente y tangible su poderosa y avasalladora personalidad pero cuando estamos
solos veo matices de su alma que no logro encontrar cuando estamos fuera de la alcoba.
Él ha sufrido mucho, no me consta pero lo huelo en sus poros, su sudor es
morado, su sangre es dulce, su alma es huidiza y se mezcla con la mía de cuando
en cuando. A veces lo acurruco entre mis brazos como si fuera un indefenso y
tierno recién nacido y acaricio su cabeza, pasan las horas y le entrego mis
sentimientos en estado puro, sin diluir con miedos o disimulos. Después de
varias semanas a su lado es ineludible percatarme de que estoy enamorada de él
hasta el tuétano y que su voz cuando habla me desnuda y cuando canta me arranca
de mi cuerpo, la profundidad de sus palabras me sumerge en un arcoíris eterno;
tal vez son las drogas disueltas en el alcohol que pone en mi boca y me obliga
a tragar a besos y mordidas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Lo descubrí ingiriendo drogas una madrugada, me desperté y sentí la cama
vacía, sedienta y mordí mis uñas de miedo, caminé por todos lados en el
departamento como hámster encerrado en una pecera hasta que abrí la puerta del
baño y lo vi sentado en el inodoro, vestido de su desnudez, inhalando una fina
línea de cocaína que había colocado sobre su mano hecha un puño, tenía sus ojos
casi en blanco, su mirada extraviada, estaba hundido en su ritual de
autodestrucción y aunque sabía que lo estaba observando no puso sus ojos en
mí ni se detuvo, impasiblemente inhalaba como si el mañana no existiera. Regresé a la cama invadida de preguntas respondidas y de dudas
que rebotaban dentro de mi cráneo. Me preguntaba por qué se drogaba y en el
fondo sabía que eso era parte de su encanto, era una consecuencia por ser un alma
atormentada y justo eso, con sus largos dedos y sus ojos enigmáticos era la
mezcla que me volvía una loca rendida, arrodillada y enamorada de él. Quise
salir a la calle huyendo de ese turbio secreto que se había revelado ante mis
pupilas en negación instantes atrás pero un recuerdo fresco recién concebido
apenas la madrugada anterior sacudió mi cabeza como terremoto de 10° en la
escala de Richter.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Yacíamos acostados ya como una de nuestras costumbres favoritas,
acabábamos de hacer el amor y él dejó la cama para ir en busca de su guitarra,
todo estaba oscuro, cuando volvió a la alcoba, abrió la ventana para que
entrara aire fresco y movió las cortinas. Se coló un hilo delgado de luz de
luna sobre la cama y Noel se sentó junto a mí, yo me senté en flor de loto,
acarició con su pulgar mi barbilla, sonrió como un ángel ebrio de nostalgia y
sus dedos emprendieron con ancestral sabiduría su alevosa y embelesada labor de
emborracharme de romance y arte, rozando las cuerdas de la guitarra, creando
portales a otras dimensiones, desflorando mi espíritu y reverdeciendo mis ojos,
ocasionando que de ellos brotaran lágrimas de dicha, ésta vez no por dolor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No llores hermosa– Dijo Noel mientras interrumpía su música para
limpiar de las lágrimas de mis mejillas tiernamente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No lloro por dolor y en todo caso esto no es llanto, es mi emoción
haciendo de mis ojos sus válvulas de escape. Es sólo que no puedo hallar las
palabras para decirte lo que me haces sentir y para describirte los lugares a
donde tu música me lleva– Seguí sollozando hasta que Noel me besó y suavemente
succionó mi labio inferior.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No me dejes por favor, nunca, me convierto en un monstruo no sólo
cuando hay luna llena sino todas las noches y todos los días. Soy un monstruo y
tú eres, mujer, tú eres algo más, ¿cómo puedo llenarme la boca y el corazón
afirmando que alguien tan divina como tú quiere estar con alguien como yo? –
Murmuraba Noel con un nudo en la garganta, apenas rasgando las cuerdas de su
leal guitarra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Te amo– Solté las palabras sin pensarlo como toros embravecidos, saltándome
varios latidos y sin poder respirar, lo miré fijamente casi predispuesta a
decirle adiós pensando que ese dios del rock iba a dejarme porque luce como un
hombre de mil amantes y cero compromisos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–También te amo Fanya, también te amo. Perdóname por no habértelo dicho
antes– Exclamó con preocupación Noel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Creí que tu manera de decirme que me amas es con esas incontables
canciones que me cantas, improvisando versos poéticos. Me haces sentir única y
especial– Sonreí y tomé su rostro con mis manos, aproximé mi boca a la suya sin
besarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Tú eres única y especial. Eres mía. Amo tus eternamente labios rojos. –
La voz de Noel comenzaba a mojarse de excitación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Soy tuya con todo y mis labios rojos hasta que los dioses se harten de
la música y de los mares. – Acariciaba con cada palabra sus oídos hambrientos
de amor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Hasta que Los Cielos se harten de nosotros…– Dijo Noel, después me besó
y me hizo el amor. Ésta vez, se introdujo en mí despacio, delicada y
dulcemente, perfumando la habitación y mis intimas esquinas con la fragancia de
su cuerpo humedecido de sudor; enredó sus dedos entre los míos y los estrujaba
cada vez que sentía que iba a acabar, respiraba profundo unos instantes y
continuaba sus lentos y cadenciosos movimientos, garabateando círculos en mi
interior con su pene, excavándome, socavándome, reinventándome… Simplemente me
hizo el amor con su sexo. Usó su cuerpo para hacerme sentir amada. Esa noche
olvidé todo, era amada, era amada y bebí su peligrosa miel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;De repente ahí estaba, hecha nudos, revuelta y abrumada sobre la cama
con el llanto atorado en la garganta como un hueso de pescado pinchándome,
hiriéndome. Me preguntaba si Noel me dijo que me amaba bajo la hipnosis de la
cocaína o si sus palabras nacieron de su corazón como de sus tripas nacen sus
gemidos cuando le muerdo los testículos. Quería escapar pero le dije que nunca
lo dejaría y es que tampoco quería dejarlo pero ¿en realidad quería tener una
relación con un músico drogadicto? Comencé a revisar los pros y los contras
mentalmente sin ignorar mis vicios, uno de ellos que compartí con él y se dejó
llevar llenando mis entrañas de cerveza en un oscuro parque en La Condesa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Noel llevó su cuerpo a la habitación y se arrojó a la cama como si fuera
un río y quisiera que ésta lo arrastrara y le quitara la vida, luciendo
cansado, vencido, hastiado de respirar, sin decir palabras, acomodó su cabeza
en la almohada y se acostó de su lado derecho, mirándome intensamente, sus ojos
se volvieron oscuros, como dos cuervos queriendo picarme y arrancar trozos de
mí. Lo miré de vuelta, sin decirle nada tampoco, sin reprocharle su adicción
pero no pude evitar preguntarle:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Me dijiste que me amas por que realmente me amas o acababas de
inhalar cocaína? Todo éste tiempo has estado drogándote en mi departamento
¿verdad? – El tono de mi voz era áspero y seco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Mi droga eres tú. La cocaína es… Soy un monstruo, te lo dije. ¿Ahora
vas a dejarme? – Preguntó Noel, dilatando sus pupilas, mirándome como lo haría
un gatito hambriento en una noche fría.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No lo haré. Lo sabes. Te amo. ¿Cuánto tiempo llevamos juntos? Ya un mes
y medio o ¿cuánto? – Pregunté conservando ese tono desafiante en mi voz, Noel
me regaló una sonrisa y puso una canción en su iPhone de Jeff Buckley “Lover,
You Should’ve Come Over” y mientras la canción iba avanzando, los melancólicos
acordes y la desgarradora voz del cantante me empujaron encima de Noel. Lo
abracé fuertemente, mordí su oreja, besé su frente y lloré sobre su hombro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Me odio. Te estoy haciendo llorar– Dijo Noel intentando pegarse en la
cabeza pero lo detuve con fuerzas que ignoraba que tenía. Lo monté sin apetito
sexual, queriendo someterlo hasta que logré tranquilizarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No hagas esto. – Supliqué desesperada mientras que Noel aún debajo de mí,
atado con mis manos respiraba violentamente, parecía un animal rabioso,
queriendo explotar, morder o matar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Los días transcurrieron con un poco más de calma pero yo no podía
olvidar lo sucedido esa noche, gradualmente ese semidios del rock, ese hombre
casi perfecto se había ido desmoronando en migajas ante mis ojos y el resto de
mis sentidos. Nunca lo idealicé, siempre estuve consiente de que él al igual
que yo éramos dos almas retorcidas que se reconocieron al momento de verse. La
vida funciona de una manera extraña. Quizá él y yo provenimos del mismo limbo y
aquí en la Tierra, encarnados, era cuestión de tiempo para que nos
encontráramos y nos fundiéramos en un beso, en una misma piel. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Acompañé a Noel a sus ensayos, ahí conocí al resto de los integrantes de
“Zion” y volví a ver a Chava quien me miró de nuevo lascivamente, sus
intenciones eran más notorias y decidí torturarlo al enseñarle a través de
vestimentas diminutas lo que nunca iba a tener. En uno de los ensayos cuando
Noel platicaba con su representante, Chava caminó hacia mí con una cerveza en
sus manos y me ofreció beber un poco, me negué y dijo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Me gustaría hacerte muchas cosas con la botella…– Sonrió lasciva y
asquerosamente. Le propiné una bofetada llamando la atención de todos y sobretodo de
Noel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¡¿Qué pasa?! – Preguntó Noel alzando el volumen de su voz, se abalanzó
sobre Chava y le dio dos puñetazos en la boca y el pómulo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¡Déjalo Noel! No vale la pena. – Me retiré del ensayo y aunque Noel
quería irse conmigo le sugerí que debía quedarse y ensayar pues estaba a la
vuelta de la esquina su primer gran concierto después de un año sin cantar a
grandes cantidades de público. Noel volvió al grupo y yo salí de la habitación.
Me fui al jardín de la casa en la que nos encontrábamos, propiedad del
baterista de la banda. No podía impedirle a mi mente advertir que Noel le había
contado a Chava y al resto del grupo lo que habíamos hecho con la botella de
cerveza. Palpé un dejo de decepción en mi paladar. Permanecí ahí sentada en el
césped una o dos horas hasta que Noel fue a buscarme, se inclinó y dibujó una
línea de besos de mi hombro hasta la punta de mi nariz. Yo fruncí el ceño y me
negaba a mirarlo, lo evadía y el notó que estaba molesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Sigues molesta con Chava? Discúlpalo, así es él. – Dijo Noel con una
voz amable y regulada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Ni al caso. No estoy pensando en Chava. Él no es nada para mí aunque
sea un cretino. Estoy furiosa contigo porque le platicaste a tu grupito de
amigos lo que hicimos en La Condesa con la botella de cerveza. De haber querido que lo supieran, lo habaríamos hecho delante de ellos.– Refunfuñé
apretando los dientes, reprimiendo las ganas de jalar sus cabellos o clavarle
las uñas en los testículos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Hiciste una rima. Condesa, cerveza. Eres buena con las rimas, mujer…–
Noel quiso bromear, riendo nerviosamente, intentando quizá hacerme reír. Me
puse de pie, sacudí con las manos mi trasero limpiando así de cualquier basura
o tierra mis jeans y lo miré impasiblemente, aminorando su indiscreción. Comprendiéndolo,
tal vez para él, el exhibicionismo era algo descabellado, prohibido, intenso y quiso
compartir su hazaña con sus amigos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Está bien. Te perdono. Espero que no le cuentes a tus amigos lo que te
haré ésta noche. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Qué me harás? – Preguntó relamiéndose los labios con sus ojos bañados
de antojo y lujuria.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Voy a mojar tu pene en vinagre y lo dejaré reposando una hora. Después
podré ponerle a los &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;hot dogs&lt;/i&gt; un
chilito en escabeche. – Solté una carcajada, dejando a Noel con la boca abierta
pero con sus ojos sonrientes, alegres, brillantes. Después de todo, si me lo
propusiera, haría añicos a Chava, pobre hombre, nunca estaría listo para
alguien como yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:
ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:
ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me metí al baño del camerino para poner un poco de brillo en mis labios,
salí y vi a Noel tratando de abrocharse unos pantalones negros, rasgados,
demasiado ceñidos a su cadera y sus piernas. Lo ayudé. Noté su nerviosismo, era
ya el día del gran concierto y después del &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;soundcheck
&lt;/i&gt;todos eran un caos organizado pero a simple vista pude percibir que era ya
un hábito. La locura, la emoción, el hambre de hacer música, la anticipación y
la resaca de la borrachera de la que todos fueron parte la noche anterior. Sé
que hay muchas cosas que yo aún desconocía de Noel y del grupo Zion, de sus
amigos fuera del escenario y despojados de sus vestuarios de “irresistibles
rockeros”, sin sus poses ni sus chaquetas con cadenas y estoperoles. Noel tenía
que irse pero antes lo besé, mordí sus dos labios, le susurré al oído que todo
sería un enorme éxito porque él era un artista, él era arte. Acomodé sus
grandes anteojos que perfeccionaban su atuendo irresistible y oscuro. Se fue
envolviéndose en una turbe de músicos, instrumentos, gente, luces y bramidos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Después de ver correr a personas del staff, yendo y viniendo como si el
suelo estuviera caliente y quemara las plantas de sus pies, buscando a los
músicos y a Noel para indicarles que debían ya subir al escenario. El público
gritaba ya “Zion” sin parar haciendo inaudibles mis propios latidos. Caminé
cuidando de no caer a causa de mis tacones de aguja y me posicioné en una
esquina, al lado derecho del escenario, en un punto donde podía ver a Noel
subir y tomar el micrófono entre sus manos, arrollado por la conmoción.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Muy buenas noches Vive Latino. Estamos muy contentos de estar aquí.
Muchas gracias. – Dijo Noel felizmente aturdido. Los músicos comenzaron a tocar
la primera melodía, el público aullaba de alegría y las luces en el escenario
palpitaban al ritmo de la batería, retumbando en mis ojos y en los erizados
vellos de mis brazos. Estaba aplastada de orgullo y de placer al ver a Noel
transformarse, su cuerpo era atravesado por las luces, parecía un cristo cantor
con chaqueta negra y un pasado tormentoso. Sus canciones narraban amores perdidos
y corazones destrozados pero aún vivos que guardaban la esperanza de amar o de
volver a ver a su amada. Mientras que yo, en la comodidad de la oscuridad y el
anonimato a un costado del escenario, frente a miles de almas cantando al
unísono lo contemplaba, enamorándome, mordiéndome los labios inconscientemente,
refundiéndome más en mis sentimientos por Noel. Fue en ese momento que me di
cuenta de lo grandioso que era Noel y cuan amado era por sus seguidores y cuan
grande era mi amor por él e imaginándome que lo seguiría hasta la cumbre más
alta de rodillas y con una corona de espinas en mi cabeza. Noel no era un
hombre sobre el escenario, ciertamente era un monstruo y devoraba toda y cada
una de las almas que estaban rendidas ante él sin dejar sombra; su voz subía y
bajaba, matizaba y centelleaba causando que mi corazón quisiera salirse de mi
cuerpo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Una cantante invitada terminó la primera canción, después se desvaneció
la música y se apagaron las luces. Sentí mis tripas hacerse moños; el público
gritaba ante la antelación y el anhelo, entonces comenzó a sonar una nueva
canción, una melodía familiar. Ya la había escuchado antes, de hecho es parte
del &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;soundtrack &lt;/i&gt;de una de mis
películas favoritas…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;&quot;Al diablo con el
silencio&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Quiero hablarle a tus ojos&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Quiero decirles que todo el
tiempo&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Estoy pensando en ti&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Eres el eco de la noche&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;i&gt;&lt;span&gt;Eres
el fuego en el mar…&quot;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Al terminar la canción rocé
con las puntas de mis dedos mis senos, mis pezones estaban duros, hinchados.
Acababa de enterarme que ese hombre que amo y que me ama canta una de las
canciones que escucho en mis peores momentos y que me ha ayudado a salir
adelante. El destino está demente, juega con nosotros, me sentí como ratón de
laboratorio y el destino era un científico loco, las circunstancias eran tenazas
frías, los momentos eran navajas que abrían mi pecho y mi vientre exponiendo
mis órganos, mi corazón y mi aliento al aire. Algo o alguien hizo parte de mi
vida a Noel antes de si quiera pensar en conocerlo. Nunca me interesó saber
quien era el que cantaba esa canción que tanto amo, por algún extraño motivo la
melodía y l&lt;span style=&quot;mso-tab-count:1&quot;&gt; &lt;/span&gt;as letras eran suficientes
remedios para mí y mi masacrada existencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Quería tocarme, quería poner
en libertad ese orgasmo que en mis entrañas relinchaba y reparaba bestialmente
como caballo indómito, amarrado. Quería hacerle el amor a Noel sobre el
escenario y mostrarle a todos cuanto lo amaba y lo admiraba sin embargo, estaba
embelesada, hipnotizada, tras cada canción hasta que cantó una canción titulada
con el nombre de una mujer “Paola” y los celos me devoraron como leones
hambrientos… ¿Quién es esa mujer? ¿La seguirá viendo? Maldita sea, ninguna
canción que ha compuesto en mi honor lleva mi nombre. Hice pucheros y los celos
me atragantaron y se convirtieron en ridículas y enormes lágrimas que escaparon
de mis ojos. Necesitaba una explicación. Quería gritarle, insultarle a la cara
pero de pronto llegó a mi la calma al recordar que tanto su pasado como el mío
era un árbol con enormes ramas, testigos y saqueadores de frutos. Seguí saboreando
la música y su voz, riéndome por dentro, avergonzada de mi pequeña rabieta de
celos. Carajo, sentí muchos celos. Fue como si un autobús me golpeara y me
pasara encima, dejándome machacada pero viva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Comenzó a cantar la artista
invitada quien también fungía como corista y aunque su voz es hermosa y
angelical, volví al camerino, chocando con los cuerpos de tantos que en &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;backstage &lt;/i&gt;que eran los encargados de que
el escenario destellara y sonara a la perfección como lo estaba haciendo. Al
entrar a la pequeña calma que el tocador me brindaba, abrí una botella de agua
y la bebí sin parar, a mis oídos llegaba la voz de la chica, maquillé de nuevo
mi rostro que parecía una pintura de Pollock gracias a las lágrimas con sabor a
celos y frustración que lloré. Peiné mis largos cabellos rubios, volví a
untarle brillo a mi boca, apreté los labios y salí a la pequeña sala de estar
para descansar un poco, estaba sofocada, incómoda, sentía que la minifalda y la
pequeña blusa de tirantes me robaban el aire hasta que oí el eco de la voz de
Noel llamando a un invitado especial. Yo pensé que era la chica sin embargo
mencionó el nombre de su amigo, aquel que le regaló la caja negra que contenía
los puros de menta especial. Volví lo más rápido que mis piernas nerviosas me
lo permitieron hasta el punto donde estaba, observando a Noel haciendo dueto
con el otro gran artista, ninguno era más, ambos al mismo nivel, ambos
grandiosos, ambos invencibles. Al terminar la canción el público pedía otra
canción mas las luces se apagaron, el público reposaba expectante ante la que
iba a ser la siguiente canción. Sonó una nota del teclado, todo en penumbras,
Noel comenzó a cantar acapella, el público enardecido abrazó con lamentos de
deleite a mi hombre y a mí, que enamorada como un caballito de mar, moriría por
él si así lo quisiera.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;El concierto duró casi dos
horas. El público gritaba ante la despedida de Noel quien fue el primero en
bajar del escenario, le siguieron los otros integrantes del grupo, di unos
pasos para abrazar a Noel pero otras personas lo arrastraron entre abrazos y
felicitaciones, alejándolo de mí, alguien le dio una botella de agua y le
avisaban que iba a haber una fiesta en casa del “Pato” y que iban a ir las &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;groupies&lt;/i&gt; y amigos. El grupo de personas
súbitamente quitó de mi vista a Noel, no podía verlo o al menos tantos cuerpos
no me lo permitían, hasta que dos manos cubrieron mis ojos, alguien estaba
atrás de mí y preguntó:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Sabes quien soy? – Su voz
era familiarmente conocida, misteriosa, con aroma a cama, alcohol, menta y
hogar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Eres mi vida. – Dije,
dándome la vuelta y viendo el rostro de Noel, bañado en sudor y júbilo. Lo besé
hasta que me dolieron los labios. Tomó mi mano y me llevó hasta el auto de uno
de sus amigos, lejos de la locura y del escenario, abrí la puerta trasera del
lado derecho y me subí, después subió Noel y un amigo. En el lado del copiloto
se subió Chava y un hombre que no había visto hasta ese momento era el chofer
que nos iba a llevar al lugar donde iba a “seguirse la fiesta”. En el camino,
mientras los otros hablaban casi gritando, eufóricos, yo tenía prensado a Noel
entre mis senos y mis labios maniáticos y paranoicos. Mis manos descendían poco
a poco bajos sus ropas, en su pecho, llegué al ombligo, sentía los gemidos
airosos de Noel en mi cuello cuando fuimos interrumpidos por el amigo
informándonos que habíamos llegado a la casa de Pato. Todos descendieron a
prisa pero Noel me esperó y me dio la mano para salir del auto grácil y
femeninamente. Sus ojos ponderaban orgullo al verme y ese orgullo o admiración
era totalmente recíproco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;La casa por fuera tenía una
fachada lúgubre mas adentro los lujos y las obras de arte hacían de esa choza
un pequeño museo apetecible a la vista. La sala de estar era tan minimalista,
los muebles y la decoración enmarcaba en mis pupilas un juego de ajedrez color
negro, blanco y rojo. Recorrí con la vista el lugar, ignorando a los presentes.
Ya había mucha gente dentro esperando a Noel y llegaron mas personas. Sentí un
apretujón en mi brazo derecho, pensé que era Noel pero cuando volví la cabeza
vi a Chava haciendo un puchero y batiendo a los lados una aceituna con un
palillo clavado en ella, como si fuera una bandera blanca pidiendo paz. Le
sonreí y mordí de su palillo la aceituna. Él sonrió de nuevo libidinosamente
pero ésta vez sabiendo que existía un límite que no podía violar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Ya conociste a la abeja
reina? – Preguntó Chava que observaba conmigo a Noel quien quedaba a tres
metros de nosotros, rodeado de muchachas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No. ¿Quién es esa? –
Pregunté sin poder disimular mi enojo… &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;CELOS&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Es esa morena de gran culo,
la del tatuaje de libélula en el brazo y cabello negro que está frente a él, la
parlanchina que lo tiene muerto de risa. – &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Y esa tipa qué es o a qué
se dedica? ¿Es periodista? – La rabia en mi boca comenzaba a espumear
vehementemente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Conoces el termino
“Groupie”? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No. – Respondí cortante,
tajante como navaja recién afilada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Verás…Una groupie es… No sé
como decirlo, ese tipo de cosas sólo se disfrutan con el cuerpo, nunca se le
pone etiquetas ni explicaciones. –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¡Con un carajo Salvador,
si vas a decirme qué es una maldita groupie dímelo y deja de titubear! – Grité
furiosamente. Un gesto de susto delató a Chava que se puso serio.
Afortunadamente el volumen de la música en el lugar repentinamente se había
elevado, impidiéndole a los oídos de Noel oír mi grito.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No te enojes. Una groupie
es como una esposa en las giras. Ellas vienen con nosotros en el autobús de la
banda y son como esposas de ruta, amantes del camino. Lavan nuestras ropas, nos
cocinan cuando tenemos flojera de salir. Nos las cogemos sin compromiso. Bueno…
Viéndolo las cosas con franqueza, sí hay compromiso. Ellas son leales a
nosotros y nosotros debemos ser leales a ellas. Ellas crean su propio clan y
reglas. Todo es inofensivo y todas son mayores de edad. Son legales jajaja.
Como ves, la abeja reina, la culona, es la groupie de Noel, el líder de la
banda. Ella da órdenes a las otras, organiza todo, incluso nos ayudan a veces
cuando damos pequeños conciertos. No como el de hoy, pero son útiles. Son
buenas. – Confesaba Chava sin parecer hartarse de sus memorias y actos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Desde hace cuánto tiempo
hacen eso con éstas tipas? – Mi saliva tenía un sabor acre, mis manos estaban
hechas puños preparados para abatir a esa. La del tatuaje de libélula en el
brazo derecho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Desde que comenzó la banda.
Ya hace casi diez años. Ellas han estado con nosotros desde nuestros inicios
cuando éramos nada. Ellas creyeron en nosotros antes que cualquier disquera o
empresario. –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Cómo se llama ella? La
abeja reina– Mascullé con asco las palabras esperando la contestación de Chava
pero uno de los integrantes del grupo se lo llevó a jalones y carcajadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Era ella. Estaba
inequívocamente convencida que la abeja reina era Paola. Es a ella a quien él
“iba a amar para siempre”. Cursi, estúpido, mentiroso, arrogante… Hermoso.
Quería odiarlo pero algo en mí lo impedía. Mi corazón era sólo flores, brisa
marina y música de guitarras cuando pensaba en Noel. No podía verter oscuridad
en el. Estaba totalmente jodida. Discapacitada para aborrecerlo y escupirle a
la cara. Yo quería ser su todo, ser su esposa de ruta, lavar sus ropas y sus
calzoncillos manchados de… Placer. Quería ir con él, zurcida a su regazo,
visitando ciudades, conociendo nuevos públicos, diferentes cielos y seguir
aprendiendo de la majestuosidad de su alma artística y sensible pero ahí estaba
esa mujer, de enorme trasero, pechos insignificantes, ropas baratas, con
horrible labial en sus labios mas nada de lo que mi pudiera pensar mi mente
roída por los celos iba a borrar todos esos años que había estado comiéndose a
mi hombre. Puedo sonar egoísta pero para mí el ahora es lo que importa y ahora
yo estaba en su vida y él en la mía y no permitiría a una desquiciada y
malacostumbrada fanática seguir jugando con el sexo de Noel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Hola… ¿Los interrumpo? –
Pregunté sarcásticamente. La abeja reina me dio esa mirada con complejo de
escoba que barrió mi persona de pies a cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Nena, te presento a Eloísa.
Eloísa, ella es Fanya. – Dijo Noel, dejando boquiabierta a… ¡¡¡ELOÍSA!!! (Soy
una celosa chusca y grotesca. La abeja reina no es Paola. Respiré con gran
alivio pero luego mi subconsciente preguntó: ¿Entonces?… ¿Quién diablos es
Paola?).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Hola Fanya. He estado
escuchando mucho de ti. – Me dio la mano, con una sonrisa retorcida, intoxicada
de hipocresía y celos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Trágate eso, perra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Hola linda. – Respondí ante
su saludo con niveles altos de falsedad en mi sangre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Noel, entonces… ¿Vienes
conmigo para darte la litografía que te hice? Está en mi cajuela. – Preguntó la
abeja reina dándome la espalda, aproximándose levemente a mi Noel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Claro, vamos. Espérame aquí
nena. Ahorita regreso. No tardo. – Guiñó Noel su ojo izquierdo, me dio esa
sonrisa sensualmente matadora y se fue siguiendo el camino que trazaba la tosca
anatomía de la abeja reina entre las personas que bebían y fumaban como si el
amanecer fuese a convertirse en el apocalipsis. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me quedé ahí, dejada, en medio
de un grupo de borrachos, el aire olía a marihuana y las otras “abejitas”
estaban con sus amos, besándolos sin pudor. Mi emancipada moral no me permite
asustarme de ver escenas de suave sexo ocurriendo a un metro de distancia de mi
humanidad pero los celos que me convertían en una inminente fiera no me dejaban
en paz. Me picaba la espalda. Rasqué mis manos, mis brazos y mi cuello pero esa
urticaria no parecía ceder. Después de algunos demasiado largos minutos, salí hasta
la calle donde estaban todos los autos estacionados pero no había rastro de
Noel ni la abeja reina. Maldita abeja reina. No quiero saber donde tiene la
entrada a su panal. Esperé casi diez minutos (sí, los conté) en la acera,
esperando ver algún movimiento de cuerpos entre la calle oscura, los arboles y
los autos pero era sólo yo y mi colérico cuerpo quienes estábamos fuera.
Regresé a la casa y me tropecé con una orgía de alcohol, drogas, cuerpos
desnudos, piernas arriba, humo y mi desesperación. Caminé entre los grupos de
cuerpos entrenzados buscando a Noel, miraba de soslayo entre la barahúnda
tratando de reconocer a Noel mas no había huella de él ahí, con ellos. Subí unas
escaleras que llevaban a un segundo piso y abría paso a tres puertas. Abrí las
primeras dos, una era el baño, otra era un pequeño estudio de grabación y me
restaba la otra puerta. Mi mano temblaba al acercarse más y más a la manija.
Quería abrir pero el pavor de encontrarme con lo irremediablemente obvio
entorpecía mis movimientos. Tragué hondamente y giré la perilla de la puerta.
Mi mente trabaja a marchas forzadas pensando siempre lo peor para evitarme
sorpresas desagradables, dando casi todo por hecho aunque no haya precisamente
sucedido. Ahí estaba Noel, ahí estaba la abeja reina, mamando de su pene la
miel, ahí estaba la litografía de su rostro entrecortado, en blanco y negro,
hecho a base de carboncillo y cinismo sobre el buró, junto a una pequeña bolsa
que contenía lo que a gritos revelaba ser cocaína. Noel quiso levantarse de la
cama al verme pero la ávida boca de la abeja reina no se lo permitió
provocándole lo que aparentaba ser un segundo orgasmo. No sé. Lo miré con
tristeza, lágrimas horadaban mis ojos y bajé las escaleras con el escaso
equilibrio que me quedaba. Oí su voz aullar mi nombre pero lo dejé ahí con su
abeja, envueltos en su flor. Salí hasta la lóbrega calle y vomité. Limpié mis
lágrimas fingiendo una fortaleza feminista que nunca he poseído y caminé
desgastando las suelas de mis zapatillas hasta llegar a una calle un poco más
iluminada y transitada. Abordé un taxi y sin darme cuenta estaba ya en el
departamento. En el baño, llorando, desnuda. Llené la tina con agua. Tomé una
tibia y larga ducha. Salí de ahí renovada y limpia sin esos olores de orgía que
se impregnaron hasta en mi cabello. Fui a mi habitación, abrí la ventana
dejando entrar una ráfaga de aire puro que acarició con amor maternal todo mi
cuerpo que solo estaba cubierto por unas cómodas bragas blancas de algodón y
una playera sport. Mi cabello aún húmedo se secó rápidamente con ese aire que
me mecía y entumecía el llanto que no había podido desenterrar de mi interior,
sabiendo que Noel no regresaría para hallarme a mí una vez más con mi cabeza
entre los tobillos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Al toque del amanecer mi
cama no lucía tan vacía ni se mofaba tanto de mí. Me levanté aún soñolienta,
preparé un té, puse en mi pequeño reproductor de música “Bang Bang”, una de mis
canciones predilectas de Nancy Sinatra incitándome a convertirme en una
pistolera para ir a buscar a Noel y a su abejita y dispararles hasta que los
casquillos llegaran a mis rodillas. La melancólica voz de Nancy fundida con esa
guitarra entumecida de dolor, tronaban entre mis paredes, muy adentro de mi
pecho, sintiendo un enorme agujero en el vientre, como si una bala hubiese
perforado mi carne. Mi alma moría, mi orgullo sufría una letal hemorragia y
dieron tres toquidos a la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Quién es? –Pregunté sin
abrir mientras alguien afuera tosió de nervios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Mujer. Soy un pendejo pero
algunos me llaman Noel. – Exclamó en un susurro ahogado de arrepentimiento
Noel. Me atraganté con mi saliva demostrándole mi asombro. Era inesperado
tenerlo ahí afuera. Pensé que la abeja reina me lo había ganado y que se
quedaría con él. Abrí la puerta, mordiendo mi labio, aguantándome el llanto, lo
vi ahí de pie como un sobreviviente de guerra, con su guitarra y su litografía
en manos, lo dejé pasar y quiso abrazarme pero lo evadí con la maestría de un
torero, haciéndome a un lado. La canción de Nancy se repitió y en mis adentros
pensé que eso delataría mi estado depresivo y necesitado mas no me importó.
Noel prestó oídos a la canción y me miró como si la canción le dijera todo lo
que yo no podía decirle.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Perdóname por haberte
disparado. Te amo. Perdóname. – Intentó ponerse de rodillas, con sus pupilas
dilatadas y su cabello reinado por el desastre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No seas ridículo. No
necesito que te pongas de rodillas ante mí. Necesito que me respetes y me des
en tu vida el lugar que merezco. Quiero ser tu costilla derecha, quiero ser la
única abeja reina, quiero ser la única que tenga acceso a tu sexo, quiero ser
la única que bese tu boca y que robe tu aliento. – Grité con sarcasmo, ironía y
rabia. Mezcolanza mortífera que lo doblegó y aunque su cuerpo se mantuvo de
pie, su corazón, su dignidad y su alma cayeron subyugados ante mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Te amo. Eres la única. Lo
juro. – Dijo sollozando Noel, como un niño herido. Le di la mano y lo llevé a
la habitación. Le pedí que durmiera y obediente se recostó, cerró los ojos y de
su garganta comenzaron a gorgorear estruendosos ronquidos. Cerré la puerta y
volví a la sala, donde en el único sillón que poseo dejó asentada la litografía
que encuadraba el rostro de Noel trazado casi a escala real. La olí y aún pude
percibir el aroma a marihuana, whisky y desenfreno. Saqué de mi bolso el labial
rojo que me obsequió una de mis amigas. Manché con ciega pero exacta destreza
mis labios, de nuevo rojos y bravucones… “Eternamente labios rojos”. &lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;Tatué un beso cerca de los labios de Noel, en
la litografía, como leona en celo, marcando mi territorio. Puede que la abeja
reina haya dibujado el rostro de Noel pero era mi boca la única que podía
besarlo. Quizás la abeja reina rigió sobre Noel y las demás abejitas durante varios
años, antes de mí, pero ahora yo estaba ahí, al mando, con la manzana de la
discordia descansando en mis aposentos, arrepentido y eximido al mismo tiempo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;No tengo alas pero sí tengo
aguijón y en éste juego el camaleón siempre prevalecerá por sobre la libélula…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:146.25pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;CONTINUARÁ…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p style=&quot;tab-stops:146.25pt&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:11.0pt;line-height:115%;font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:12.0pt;mso-bidi-font-size:
11.0pt;line-height:115%;font-family:&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,&amp;quot;serif&amp;quot;;mso-ansi-language:
ES-MX&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://sites.google.com/a/fernandoirigoyen.com/cdn/blogimages/Noel_Fanya_lips_by_GracefulAssasin.jpg&quot; alt=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -GROUPIES, GRUPOS, UNA LITOGRAFÍA Y ALGO MAS...-&quot; title=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -GROUPIES, GRUPOS, UNA LITOGRAFÍA Y ALGO MÁS...-&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot; class=&quot;yui-img&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 05 Jul 2013 02:07:22 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA: XXX LAGER</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/confesiones-de-una-exhibicionista-desempleada-xxx-lager</link>
            <description>&lt;p&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:30.0pt;line-height:115%&quot;&gt;XXX LAGER (TRES EQUIS)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;



&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Ves? No pasó nada. Te toqué y no me quemaste…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Cariño, esto es sólo el comienzo…– Le dije a Noel, húmeda, agitada,
conmociona, después de haber sufrido un terremoto por dentro de mi vientre. Sus
manos seguían ávidas de mis senos; las yemas de sus dedos dibujaban círculos en
mis pezones, volviendo a endurecerlos y a ponerlos colorados a causa de
pellizcos súbitos y letales para mi cansancio. Lo invité a levantarse y a que
me siguiera a la cama pero él quería seguir ahí tumbado sobre la alfombra, creo
que le tenía miedo a la cama o a lo que ella significaba para mí, tal vez sus
ojos son como los de los gatos y pueden ver fantasmas entonces ahí veía flotar
y enredarse entre las sábanas a todos aquellos, a los “Sin Nombre”, a los
descarnados de mí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Más allá del amanecer y del calor que irradia el sol de medio día, Noel
llamó a uno de sus mejores amigos y le pidió que le llevara su guitarra
acústica y los puros de menta especial que le había regalado Enrique Bunbury al
departamento donde habíamos estado teniendo sexo durante las últimas horas;
para mí son incontables. Pasó un rato más, era ya la tarde, quizá las cuatro o
cinco y la luz del sol calentaba su espalda desnuda y yo estaba sentada en flor
de loto en la cama, quitándome el esmalte de las uñas mientras el me miraba sin
decir nada; las paredes blancas rebotaban la luz en su mirada, dejando sus ojos
marrones en un tono de miel derritiéndose en mis rincones, los cuales ya
conocía a la perfección. Usaba sus manos como almohadas, apoyando el lado
izquierdo de su enigmático rostro, la sábana cubría de su espalda baja hasta
sus pies, sonreía al ver mi ritual de “la verdadera cara de la belleza” ya que
terminé de quitarme el rímel, el rubor y el poco lápiz labial que quedaba en mi
boca, ahora podía verme tal y como soy sin máscaras ni mascarillas que
disimulan las imperfecciones. Suspiró hondo, clavó su mirada en mi cuerpo y
comenzó a cantar con su voz enronquecida “Feel” de Robbie Williams. Sonreí con
los ojos agrandados por la agitación de mi corazón bajo mis caja torácica; ese
loco músculo con complejo de saltamontes que me aporrea y me hace bullir cuando
el placer entra por mis sentidos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me levanté para ir a la cocina por un poco de agua, últimamente he
estado padeciendo sed de “cruda”… No sé si es la resaca de la ausencia de
Julián o por la falta de testosterona diluida en mis venas. Mi dieta es
básicamente de frutas, verduras y carne humana, viva, caliente, dura, excitada,
masculina y muy en mis adentros. Volví a la habitación y Noel se había quedado
dormido, no quise despertarlo y tampoco quise cambiarme de ropa, o mejor dicho
vestirme un poco más decentemente pues sólo mi sostén púrpura y mis bragas
negras cubrían mi recién alimentada anatomía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Alguien tocó a la puerta, abrí y era el amigo de Noel con su guitarra y
una caja negra de cuero en su mano, lo invité a pasar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Hola, soy Chava, el amigo de Noel, aquí tengo lo que me pidió– Asentó
la guitarra sobre la alfombra y me dio la caja negra del tamaño de una caja de
zapatos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Soy Fanya y Noel está dormido, no quise despertarlo, prefiero dejarlo
descansar y que recupere sus fuerzas– No pude evitar soltar una sonrisita
coqueta y Chava sonrió también.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Me alegra que Noel esté bien y a salvo, pronto nos iremos de gira y
aunque deberíamos de estar ensayando en éstos momentos, mejor que se
retroalimente y encuentre a su nueva musa– Dijo Chava mirándome fijamente a los
ojos, no puedo decir si su mirada era una advertencia o simplemente me
agradecía por haber tratado bien a Noel anoche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Ustedes cantan juntos? – Pregunté cerrando la puerta y sugiriéndole
con mi mano a Chava que me siguiera a la cocina. Abrí el refrigerador y le di
una cerveza, la abrió con sus dientes y abrió la mía de la misma manera. No soy
ebria de profesión pero cerveza y una manzana era todo lo que contenía mi
refrigerador en ese momento. Reitero, soy mi departamento y no podemos negarlo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–En realidad, somos una banda, Noel es el vocalista, yo soy el bajista y
nos ha ido muy bien, no puedo quejarme. Que rica cerveza– Dio un sorbo a la
cerveza y seguía dándome esa mirada que empezaba a incomodarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Entonces él no es solista, o sea, son una banda de rock…– Pregunté con
interés, entrecruzando los brazos para cubrir con ellos un poco mis senos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Así es. Nos llamamos Zion pero no tocamos rock como tal, creo que nos
catalogan como alternativos pero nosotros sólo amamos la música–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt; –Zion… Que buen nombre. – Salí de la cocina y Chava me siguió, sentía
sus ojos violándome, era una mirada excavadora, descarada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Aunque no lo parezca, Noel es un poeta, él escribe todas las letras de
las canciones–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Pero claro que parece un poeta, un artista, un genio loco, fue lo
primero que pensé cuando lo vi por primera vez. – Sonreí petulantemente, un
poco molesta que su propio amigo y colega menospreciara los talentos de Noel.
Sin volver atrás la cabeza lo sentí, su presencia, su aura inflada de su ego me
pinchaba como alfileres a los globos y sentía que me iba en el aire.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Carnal, ¿cómo estás? Gracias por traer mis encargos– Dijo Noel abrazando
efusivamente a Chava, Noel estaba dándome la espalda y la mirada de Chava
estaba embarrada toda en mí así que los dejé solos y fui a la habitación para
reciclar los jeans que había usado anoche y cualquier trapo que cubriera el
resto de mi cuerpo y como oí la voz de Noel que me llamaba, apresurada me puse
el chaleco rojo de Noel y volví con ellos. Noel quien sólo llevaba puestos sus
calzoncillos blancos con franjas negras a los lados de su cadera, se sorprendió
al verme portando su chaleco entre abierto, mis jeans ceñidos y desgastados y
mi sostén.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Amigo, tienes que irte ahora, dile a todos que el próximo domingo nos
reunimos…– Noel se dirigió a la puerta, muy sutilmente echando del departamento
a Chava.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Está bien, pero tenemos que vernos, estamos atrasados en ensayos y ya
viene el “Vive Latino” y…– Noel interrumpió el discurso con sabor a regaño de
Chava diciendo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Carnal, sé todo lo que viene y sé todo lo que tenemos que hacer pero
estamos bien, no te preocupes, ahora ve a disfrutar tu domingo. Nos vemos.
Adiós– Cerró la puerta y dio un giro veloz mirándome, parecía un demonio de
Tasmania hambriento y lascivo. –Sabes qué es lo que te haré mujer… ¿Verdad? –
Dijo caminando lentamente en mi dirección. Yo relamí mis labios y comencé a dar
pequeños pasos atrás poniendo cara de inocente, como si no supiera lo que iba a
pasarnos apenas nos tocáramos de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Me vas a pegar por usar tu chaleco? – Pregunté, haciendo mi voz de
niña exploradora, inocente, era una lolita, haciendo con mis dedos rulos en mi
cabello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Voy a hacer más que eso– Dijo Noel y con la velocidad del aleteo de las
alas del colibrí ya lo tenía frente a mí, tan cerca, empujándome violentamente
a la pared, acorralándome en una esquina, sus manos me tomaron fuertemente por
las muñecas dejándome convenientemente inmóvil, su boca comenzó a prodigar
besos por mi boca, mi cuello, mordiendo los lóbulos de mis orejas, besó mi
nariz y siguió besando mi boca, humedeció con su lengua mi labio superior y
después el inferior, abría y cerraba los ojos, gemía y yo sin pedir permiso
logré zafar mi mano derecha y froté suavemente, muy despacio su pecho,
dibujando enredaderas imaginarias en su abdomen hasta llegar a su ombligo,
haciéndolo gemir, empezó a respirar más profundamente, a jadear salpicándome de
saliva en el cuello y seguí descendiendo como exploradora bajo la superficie de
la tierra, explorando un volcán a punto de hacer erupción hasta que llegué a su
miembro que podía sentirse en todo su esplendor y su rudeza bajo la ropa
interior, lo acariciaba, con la ternura y el esmero que usan los gatos para
acicalarse. Noel había perdido un poco la concentración, dejó de besarme y
apoyó en mi hombro izquierdo su rostro por el lado derecho jadeando, gimiendo,
yo ronroneaba, en ese momento era una gata y estaba viviendo mi vida número
mil, me sentía tan viva, imparable como avión cruzando los cielos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Su celular timbró cinco veces pero ambos lo ignoramos, yo continuaba
frotando su duro miembro por sobre su calzoncillo, él me besó salvajemente,
mordiendo mi labio inferior al grado de rajarlo levemente, quizás exclamé algún
sonido de dolor pero a ambos nos excitó más el sabor a sangre. Noel
definitivamente era un vampiro y yo… No sé que es lo que era pero me sentía
fuera de mi piel y entré a la suya. Metí mi mano en su calzoncillo tomando
entre mis dedos su pene listo para clavarse en mí y aunque podía ponerme de
rodillas y dejar que me castigara con su fuerza y su lujuria, mordí su cuello,
busqué su mirada que estaba perdida en algún lugar en el limbo del placer y lo
reté sin decir palabras, acariciando su glande intermitentemente. Saqué mi mano
y lamí uno por uno mis dedos humedeciéndolos y volví a introducirme en su
instrumento rozando con las yemas de mis dedos las orillas de su glande
henchido, acaricié su pubis, sus vellos, acaricié sus testículos y
deliberadamente les di un tirón provocando un sonoro gemido que provenía desde
sus profundidades.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¡Me vengo! ¡Me vengo! – Gritó Noel, pasando bruscamente su mano
derecha por su cabello, con los ojos cerrados, sobre mí, de pie ambos, apoyados
en la pared.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Aún no, por favor. Ahorita regreso, no dejes que se duerma– Señalé con
los ojos su duro instrumento y con dificultad logre desensamblar mi cuerpo del
suyo, corrí a la habitación y tomé del cajón de mi pequeña mesita de noche (que
carece de una pata) una pomada de alcanfor y menta, no la clásica sino una
naturista pero con los mismos efectos curativos ante un resfriado. Unté mis
dedos abundantemente en la pomada y tiré la latita sobre la cama, volví con
Noel esperando que su erección no se hubiese desvanecido y me encontré con un
Noel aún muy &lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight:normal&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:
normal&quot;&gt;firme,&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; bañado en sudor, respirando con dificultad y recargado
en la pared, con su brazo derecho doblado tras su cabeza, al verme sonrió
placenteramente. Amo su sonrisa, tiene una forma peculiar como si fuera alas de
golondrina. Cuando sonríe, su sensual y descuidado bigote&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;pareciera rizarse, sus dientes un poco
amarillentos (por fumar y tomar café, supongo ya que su aliento es fresco) completan
el hermoso panorama que me regala su boca cuando sonríe. &lt;b style=&quot;mso-bidi-font-weight:
normal&quot;&gt;&lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Me acerqué a Noel, caminando como felina acechando a la presa, dispuesta
a comer. Besé su frente, besé su bíceps, besé y mordí delicadamente su codo,
inhalé el perfume que despedía su axila, mordí sus pezones y lo besé “de
piquito”. Él seguía gimiendo, parecía que agonizaba y lo sorprendí guiando a
mis dedos clandestinamente en su fuga hasta llegar dentro de su ropa interior.
Tomé firmemente su pene e inicié mi misión de ungirlo. Inmediatamente Noel
reaccionó ante la fresca, fría y cálida sensación que causaba el ungüento.
Gemía fuertemente y tragaba aire apretando los dientes como si hubiera comido
un chile habanero pero no estaba enchilado, estaba extasiado de sentir el frío
y el calor unidos en la punta de su instrumento de arte y guerra. Seguí
frotando de arriba hacía abajo, rápido y despacio, acariciando la
circunferencia de la cabeza; Noel me tomó entre sus brazos y mordió mi barbilla,
quejándose de placer, mojándome a mí misma con el placer que sentía al sentirlo
muriendo de gozo. Era inminente…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¡Ahora sí!... ¡Me vengo! ¡Me vengo! – Mordió mi cuello con fuerza de
león y cesaron sus gemidos, dejándolo trémulo, goteando de sudor, tratando de
meter aire en sus pulmones, su pecho se expandía y se comprimía. Me miró con
sus ojos grandes, marrones, sus pupilas estaban dilatadas. Besó mis labios y me
pidió que limpiara mi mano en su calzoncillo pero yo me sentía una diosa, una
reina; sentía como si el mundo estuviera bajo mis pies, tenía a Noel bajo mis
pies y en mi estado salvaje y con mis pezones inflamados de sangre caliente
saqué mi mano cuidadosamente e introduje mi dedo índice a mi boca lamiéndolo
desde la base hasta la uña. Sin quitarle los ojos de encima hice lo mismo con
los demás dedos, palpando su semen, dejando un gesto de sorpresa grata en su
rostro misterioso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– Mujer tú eres algo más–&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;Dijo
Noel, suspirando, tambaleándose, me abrazó fuertemente, y deslizó sus manos a
mi cintura, sus largos dedos me cubrían completamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– Tú sabes delicioso, sabes a miel, sabes a gloria– Relamí mis labios
saboreándome el dulzor de su esencia. Yo aún no había llegado a mi final
entonces tomé de la mano a Noel y lo llevé a la cama. Lo empujé y cayó boca
arriba, acomodó sus brazos tras su cabeza y yo me quité las bragas y se las
arrojé a la cara, Noel las mordió y me sonrió tan vorazmente sexy acelerando
mis latidos, volviendo a humedecer ahí en lo recóndito de mi entrepierna y más
allá. Lo monté, con los tacones y el sostén puestos, desnuda del ombligo hasta
los tobillos y busqué la latita del ungüento y les unté a mis dedos de esa
crema blanquecina con aroma a alcanfor, respiré profundamente el aroma, cerré
los ojos y deslicé mi mano hasta abajo, rocé mi clítoris con los dedos y lo
manché con el ungüento y gemí desde las tripas; ardía deliciosamente, era frío
y caliente, como si untaras hielo y vertieras cera caliente. Moví mis dedos
circularmente hasta que metí dos dentro de mi vagina, comencé a mover mi
cadera, serpenteando. Abrí los ojos y contemplé a Noel, complacido e inflado de
orgullo y excitación. Continué tocándome hasta que saqué mis dedos de mí y
llevé mi mano a su boca, el chupó y succionó mis dedos mientras sus ojos
derramaban placer y dicha. Volví a colocar mi mano muy adentro de mi, entre mis
piernas sentía al infierno batirse y sucumbir hasta que no pude aguantar más y
morí atropellada por un exquisito orgasmo. Caí sobre su pecho abierto y
desnudo, sentí en mis sienes latir su corazón como tambora en carnaval. Nos
quedamos ahí minutos, horas o quizá días. No sé. Habíamos sido derribamos por
nuestro propio placer y no nos arrepentíamos de ello. El mundo seguía girando
pero cierta y absolutamente Noel y yo éramos un par de almas diferentes después
de haber compartido, fundido y bebido de nuestros cuerpos. Mi cuerpo ya no era
tan mío y su cuerpo con todo y sus mieles era mío, nadie podía quitármelo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:30.0pt;line-height:115%;font-family:Riesling;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:30.0pt;line-height:115%;font-family:Riesling;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;*****&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p align=&quot;center&quot; style=&quot;text-align:center&quot;&gt;&lt;span lang=&quot;ES-MX&quot; style=&quot;font-size:30.0pt;line-height:115%;font-family:Riesling;mso-bidi-font-family:
&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;mso-ansi-language:ES-MX&quot;&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;A las once de la noche de ese mismo día fuimos a La Condesa a cenar.
Moríamos de hambre y Noel me llevó al restaurante de uno de sus amigos. No
sabía si era nuestra primera cita si es que así podía atreverme a llamar
nuestra salida o si la primera cita fue la noche anterior cuando nos conocimos
y después cenamos tacos a las 4:30 de la madrugada. Al entrar al lugar la gente
nos miraba, las mujeres se regalaban completas con sus gestos y movimientos
corporales y a mí me acribillaban con la mirada, los hombres miraban mis
piernas y uno que otro extraviaba su mirada en “el paquete” de Noel. Antes de
ir al restaurante, fuimos a su departamento. Era lujoso, era un caos, era
simplemente Noel en todas partes y en todas las paredes. Yo me sentí intimidada
ante el hecho de que estaba en la casa de Noel y aunque me pidió que lo
siguiera hasta su alcoba yo preferí quedarme en la sala de estar, me senté en
el suave y esponjoso sillón que consentía mis adoloridos músculos de tanto sexo
y acomodé mi humanidad, cruzando mis piernas todo lo que mi ceñida minifalda de
seda gris oscura me permitía. Me puse una blusa negra de encajes en el pecho
sin sostén y una chaqueta de cuero gris. Saber que iba a salir con una estrella
de la música me impulsaba a mejorar mi manera de vestir, al menos para no ser
humillada por cualquier fashionista que quisiera arrebatarme a Noel. Miraba mis
uñas que una hora antes había barnizado de color negro cuando apareció Noel,
vestido como un semidios del rock. Se vistió con una camisa negra, unos pantalones
color vino oscuro y un saco del mismo color, zapatos puntiagudos y brillantes
como de charol sin ser de charol precisamente. El pantalón enmarcaba su delgada
y larga silueta. Noel no es indispensablemente el hombre más musculoso, no
tiene el cuerpo de Julián pero su abdomen está trabajado, sus brazos y piernas
son masculinas preseas que destellan su anatomía perfecta, con sus músculos
mostrándose a simple vista, antojándome pasarle la lengua como si fuera una
paleta de fresa con relleno cremoso. Me puse de pie, gracias a los stilettos
que recubrían mis empeines y mis tobillos con un bello encaje negro sin llegar
a mi pantorrilla, elegantes y de veinte centímetros que decidí (gracias a Dios)
ponerme, tenía casi la misma estatura de Noel, éste se acercó a mí, oliendo
levemente a cigarro con colonia cítrica y marina; realmente no sé, su sola
presencia me disparaba como cohete a la luna haciéndome olvidar mis sentidos.
Noel me haló hacía él ciñendo mi cuerpo al suyo fuerte y violentamente. Jadeé,
él apretó mis nalgas que gracias a la falda se veían tan hermosas y bien
paraditas como las de Venus de Milo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Ya en el restaurante él ordenó vino y yo pedí un mousse de chocolate con
chispas de chocolate amargo y menta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Mujer, ¿no se supone que el postre se come al final? –Preguntó Noel
extrañado, sonriendo, frotando su dedo pulgar sobre su barba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Hombre, ¿no te has dado cuenta que yo todo lo como de abajo hacia
arriba? Prefiero comenzar por lo dulce y después llegar al plato fuerte…–
Respondí a Noel, guiñando con un ojo, flirteando y él me devolvió la sonrisa,
apretujó mi mano con la suya, suspirando y reincorporándose ya que el mesero se
acercaba con una botella de… ¿Cerveza?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Disculpará señor pero nos hemos quedado sin vinos. No hay ni tintos ni
blancos, lo único que tenemos es tequila, coñac y whisky pero nadie consume eso
en la cena, al menos que usted me lo pida yo se lo traigo. Federico le manda
esto…– Explicaba el mesero mientras sonreía, Noel también sonrió, ambos
conscientes de la pequeña broma de Federico, el amigo de Noel y dueño del
lugar,&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;mientras el mesero colocaba en la
mesa dos botellas de cerveza XX Lager. Las botellas verdes brillaban con la
tenue luz del restaurante; las gotas que delataban que estaban frías se
derramaban hasta caer en la mesa. El mesero tomó nota de lo que queríamos para
cenar. Noel ordenó salmón ahumado acompañado de una ensalada de pepinos, tres
tipos de lechuga, tomates, cebolla y pimientos aderezada con aceite de oliva.
Yo ordené sopa de queso y pollo asado al estilo yucateco. No entendí que había
pedido para cenar mas sólo quería comer algo diferente, algo que pudiera
superar el sabor que Noel había dejado en mis papilas gustativas. Temía nunca
poder quitarme su dulce sabor de la lengua y el paladar. El mesero se fue y
Noel tomó mi mano izquierda y con su largo dedo índice acarició dibujando
pequeñas aves volando, líneas, espirales. Mi piel se erizó, una ráfaga de calor
se introducía entre mis piernas hasta llegar a mis entrañas. Miré a la gente
que ahí se encontraba cenando, al mismo tiempo nos veían. Me poseyó la idea de
hacerle el amor a Noel sobre la mesa en frente de todos, mis pezones se
irguieron y las fuerzas en mis rodillas parecían derretirse junto con el vaho
líquido de las cervezas frías.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Caray, yo que quería cenar contigo en un lugar elegante bebiendo mi vino
favorito y nos traen cerveza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No te preocupes por ese tonto detalle Noel. Además, quiero confesarte
que ésta es mi cerveza favorita. Es todo lo que tengo en mi refrigerador– Tomé
un sorbo de mi cerveza, lamí la punta de la botella insinuando mis ganas,
incomodando los ojos fisgones y entrometidos que nos lapidaban.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿En serio es tu cerveza favorita? Entonces no todo ha salido tan mal. –
Dijo Noel respirando un poco aliviado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Nada junto a ti podría salir mal. Además no tienes nada que
demostrarme. Estar junto a ti es una experiencia de locos. Mira a la gente,
todos te conocen y darían su vida por poder venir y pedirte un autógrafo. Ellas
se preguntan qué es lo que estás haciendo conmigo y otros nos prejuzgan. Yo soy
una mosca que se estrelló en el parabrisas de tu lujoso auto. Me siento como en
el cielo, en el salón de la fama del rock, me siento como si fuera Pamela
Courson y tú fueras la reencarnación de Jim Morrison. Mis mejillas están
calientes y mi corazón irriga sangre desde que te conocí. O sea, apenas ayer a
ésta hora estaba muerta en vida y un poco más tarde Jaime me llevó hasta donde
tú estabas fumando tu cigarro. Siento como si ya hubiera pasado media vida, tal
vez es el efecto que causa no salir de la cama y perder la noción del tiempo.
Me siento viva contigo. – Las palabras parecían brotar de mí como si fuera un
ojo de agua, un geiser cuyo torrente de palabras sinceras y amablemente cálidas
dibujaban una enternecedora sonrisa en el rostro de Noel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Yo me siento vivo a tu lado. Quiero que seas mi musa– Replicó Noel,
tomando mi mano izquierda y llevándose mi dedo meñique a su boca. Miré
rápidamente alrededor y algunas mujeres se indignaron, abrieron su boca
sorprendidas y una golpeó la mesa con la servilleta. Sonreí por dentro y clavé
mis pupilas en las suyas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Te juro que nunca imaginé que alguien que luce como tú luces podría
decir lo que tú dices…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Mujer, tú eres algo más, tú no ves las apariencias, tú ves más allá…–
Besó mis dedos, besó mi mano y la puso entre&lt;span style=&quot;mso-spacerun:yes&quot;&gt;&amp;nbsp;
&lt;/span&gt;sus dos manos aprisionándola. Yo quería ser mi mano y estar encerrada
entre el calor de las suyas. Quería morir en él, moría por vivir para él.
Soñaba con alguien como él.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Las apariencias son ropas que nos quitamos cuando cae la noche y contigo
me es tan fácil ser honesta y es tan cómodo ser quien soy. Ves mis defectos
como virtudes. – Dije presionando los senos entre mis brazos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Quién dijo que tenías defectos? – Noel levantó la voz en modo de
broma, fingiendo un repentino enojo, aporreó su puño en la mesa, haciendo que
los comensales entrometidos nos miraran con más insistencia que antes. Tomé la
iniciativa y me levanté de mi silla, aprovechando la libertaad que me brindaba
que un amigo de Noel era el dueño del restaurante, empujé con mis nalgas un
poco la mesa, dejando al descubierto las piernas de Noel, levanté un poco mi
falda casi llegando a mi ropa interior y me senté sobre ese sexy y atormentado
rockero con cejas afiladas y ojos meditabundos. El mesero no había vuelto con
la cena y yo estaba famélica. Quería carne; algún día mi estómago será
vegetariano pero mi vagina siempre será carnívora… Hasta el último día de mi
vida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Qué haces? – Preguntó Noel, un poco intimidado, mirando a las
personas más próximas a nosotros. Colocó sus manos en mi cintura y me abrazó
por completo con sus dedos, me reacomodó sobre su pelvis y sentí su miembro
despertarse, volverse fuerte, crecía bajo su pantalón color vino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Tengo hambre. Hay algo que debes saber de mí… Es uno de mis “defectos” –
Dije bajando el volumen de mi voz, respirando agitadamente, acerqué mis labios
a su oído derecho. Sin dejar de ver a una mujer que tenía frente a mí, ella me
miraba con cara de que quería vomitar sobre mi cabello, yo sonreí ufana y
vanagloriada, moviendo muy despacio mi cadera sobre su erección.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Oh… Mujer… Hmmmm. ¿Qué es eso que me quieres decir? – Noel comenzaba a
gemir pero era imperceptible, sólo yo podía oír sus sonidos de placer. Cuando
Noel está excitado no gime con la garganta. Él gime como yo. Lo hacemos desde
las entrañas, desgarradoramente desde las entrañas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Me gusta tener sexo en público. En otras palabras. Soy exhibicionista.
Me gusta que me miren mientras poseo y soy poseída. Me derrite que los ojos del
mundo me vistan cuando mi cuerpo está insaciablemente desnudo. –Mordí como
ratón la orilla de su oreja y alejé mi cara poniéndola frente a la suya,
tratando de leer su respuesta, anticipando su reacción y sus palabras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– Wow… ¿Es ese tu defecto? – Preguntó Noel sin un rastro de sorpresa o
incomodidad en su rostro. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Te parece poco? – Mordí mi labio inferior y quise ponerlo a prueba,
demostrarle lo que una exhibicionista es capaz de hacer y chupé mi dedo índice
y lo deslicé como si fuera una pitón hasta llegar a su pubis y al mío; mi
diminuta tanga de encaje negro estaba mojada y su erección ya había humedecido
su pantalón. Introduje mi dedo en mi vagina que estaba lista para recibir la
estocada de Noel. Saqué mi dedo y lo enterré en la boca de Noel. – ¿A qué sabe?
– Pregunté, con la respiración entrecortada. La gente nos miraba casi hastiada,
furibunda. Los hombres estaban complacidos. Eran ellas las que estaban al borde
del colapso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Mujer… Yo…– Noel apenas podía articular palabras, se estaba dejando
llevar por el placer y yo estaba sorprendida que no le importaba que estábamos
casi al centro de todas las mesas rodeados de personas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Tómame Noel. Tómame aquí. Métemelo todo aquí, en la mesa, aquí. –
Supliqué en voz baja, anhelando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Tengo una mejor idea. – Noel me puso de pie con sus dedos rodeando por
completo mi cintura, acomodé mi falda y mi cabello, mordí mi labio a causa de
la emoción y Noel tomó las dos botellas de cerveza. Sacó de su cartera un
billete de doscientos pesos y lo colocó sobre la mesa. Me tomó de la mano y
como alma que llevaba el diablo a lo más incandescente del infierno, me llevó
fuera del restaurante, caminamos dos o tres cuadras hasta llegar a un callejón.
Pensé que me iba a hacer el amor ahí pero algo no le satisfizo del lugar y
seguimos caminando. Mi vagina estaba más hambrienta que mi estómago. Noel aún
ponderaba su erección y sólo en ese momento me arrepentí de haberme puesto los
stilettos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Llegamos a un parque, estaba oscuro, a lo lejos las luces de los faroles
iluminaban entre los árboles y dejaba ver una pequeña fuente. Noel desabrochó su
pantalón y bajó suavemente el cierre. Se aproximó a mí pero movió su cabeza a
los lados, diciendo no. Mordió su labio inferior y sonrió maquiavélicamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¡Métemelo! – Supliqué fuerte y roncamente. Mi garganta estaba seca.
Creo que toda el agua que mi cuerpo posee se encontraba allá abajo lubricando
al sur de mi ombligo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Te dije que tenía una mejor idea. Levántate la falda. Quítate la tanga.– El tono de su voz se había tornado mandón, como de dictador pero era tan
sensual. Agitó una de las botellas de cerveza a la altura de su pene, como si
se estuviera masturbando y después de que me quité la tanga, tenía enrollada la
falda en mi cintura con el alma expuesta entre mis piernas. Me senté en una
banca, fría, congelaba mis nalgas pero apenas si podía mitigar el hervor de mis
entrañas. Noel se puso de rodillas y mordió mi muslo. Sonrió y sumergió su
rostro entre mis piernas. Su lengua parecía un delfín nadando entre mi clítoris
y mi labia. Introdujo su lengua en mi vagina provocando mi aullido, inaudible para
el mundo, sólo él y yo podíamos escuchar nuestros sonidos de placer. Perdí las
fuerzas de mis cuatro miembros. Sus dientes mordieron mi clítoris y besó mi
ingle y siguió bajando hasta llegar a mi muslo y mi rodilla. Me había dejado a
medias, Noel abrió un poco más mis piernas y volvió a agitar la botella. La
espuma de la cerveza quería escapar de la botella, parecía que iba a explotar,
entonces repentinamente introdujo media botella en mi vagina. Grité y ésta vez
estoy segura de que el mundo sí pudo oírme. Pude sentir el frío líquido,
burbujeante, espumoso, suave, recorriendo las paredes de lo más profundo de mi
cuerpo, como las olas del mar que se aporrean en los riscos y en la arena y
espumea a su paso llevándoselo todo de vuelta al mar. La cerveza lo agitaba
todo en mí, efervescente, Noel introdujo un poco más la botella y después la
sacó lentamente, en forma circular haciendo énfasis con la boca de la botella
en el clítoris, midiendo con sus ojos y su sexto sentido de león mi excitación
y mi locura. Ya estando fuera la botella me hizo chupar la punta y me fascinó
el sabor. Sabía a mí y a cerveza XX Lager. Agridulce. Amargo. Orgasmo
reprimido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Noel bebió de mi interior la cerveza que salía y goteaba. Mi voz se hizo
ronca y grité:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–¡¡¡No pares!!! &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No lo haré nena– Murmuró Noel, libando como abeja en flor, la miel
burbujeante que brotaba de mi cuerpo entregado y rendido en la banca fría de un
parque oscuro en La Condesa. Algunas personas pasaron caminando cerca de
nosotros pero no nos importó. El mundo no existía. Tal vez Noel era un
exhibicionista de closet, puede que estuviera experimentando algo nuevo y en su
afán de complacerme quizás se volvió loco conmigo arrastrándome al infierno que
después de ésta noche es seguro que tiene ya instaladas las jaulas para
nosotros, y sabes… No me arrepiento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Pasó una media hora y con mi tanga en su lugar y mi falda cubriendo lo
que debía cubrir, con su pantalón abrochado y su cierre arriba, ambos
despeinados y con la frente húmeda de sudor caminamos de vuelta al restaurante.
Tomados de la mano, era una emoción extracorporal que me raptó mientras mi
cuerpo seguía caminando junto a Noel. No podía creer lo que había sucedido.
Acababa de sentir cosas que nunca había sentido. Solía pensar que lo había
vivido casi todo y en el casi caí en la cuenta que resta un universo que no he
explorado y Noel me lo está ofreciendo, invitándome a su nave a aterrizar en
planetas inexplorados. Somos dos astronautas de la piel. Somos dos locos con
hambre, lo sé.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Cenamos, sin poder contener esa sonrisa postcoital en nuestros necios
rostros. Besó mi mano, me levanté dejando a medio comer mi pollo, besé su
frente y fui al tocador. Tardé unos minutos, tratando de crear una atmósfera de
anticipación y una renovada excitación mas cuando volví Noel estaba rodeado por
cuatro chicas emocionadas y sin dar crédito que tenían frente a ellas a su
ídolo Noel el vocalista del grupo Zion. Que bobas, pensé. No son celos lo que
sentí sin embargo había percibido algo muy parecido. Ellas causaron un corto
circuito en mi vientre. Deje que se fueran llevándose un beso en su mejilla y
un autógrafo en servilletas para poder acercarme de nuevo a nuestra mesa.
Terminé de cenar. Bebí de mi cerveza y tragué despacio el burbujeante líquido.
Noel sonrió malévolamente, recordando lo que me había hecho y froté su pierna
con mi pie. Pidió la cuenta, después de pagar salimos y ya los paparazis nos
esperaban afuera del restaurante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;¡¡¡Carajo!!! ¿Y si alguno de ellos nos fotografió en el parque? Un miedo
casi paralizó mis piernas pero después vino a mi cabeza una idea loca… Una
idea, nada más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Noel esquivó con maestría a los paparazis y ya su auto esperaba en la
calle, estacionado. Los flashazos me cegaron como la luz de los autos ciega a
los gatos antes de arrollarlos. Me subí al automóvil en el lado del copiloto
viéndolo todo en blanco. Noel se subió rápidamente, introdujo la llave y
encendió el motor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Más vale que te acostumbres a esta mierda, mujer, si queremos seguir
saliendo…– Sonrió tiernamente y como si fuera un sexy corredor de autos puso en
marcha “su nave” a toda velocidad rechinando los neumáticos en el asfalto y nos
alejamos del barullo. Noel se imaginaba saliendo conmigo, mañana y con suerte
el día después y así hasta que el calendario se quedara sin hojas. No quería
precipitarme, no quería derramar el vaso antes de llenarlo. La ciudad de noche
y sus luces de colores que se desvanecían en su piel, su mano se recostó en mi
pierna, ésta vez puse mi mano encima y le di un apretón de bienvenida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;De vuelta al departamento, agradecida de su modesto pero muy caluroso cobijo
muy conocedor de mi persona, me quité los stilettos, descansé los pies
descalzos en la alfombra, me quité la chaqueta y la falda y las arrojé junto a
la puerta del baño. Me quedé sólo con la tanga de encaje negro y con la blusa
de encaje negro también, combinando sus diseños y colores con la silueta de mi
cuerpo. Después de todo, aunque bajé de peso, mis nalgas siguen en su lugar,
bien puestas, dispuestas para dar batalla a cualquier atrevido guerrero.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Volví mi cabeza atrás, estando en la puerta de la habitación y no vi a
Noel. Camine un poco afuera para entonces encontrarlo en la cocina. Tenía en su
mano otra botella de cerveza XX Lager casi congelada. Sonrió como un ángel
caído, feliz de haber hallado su paraíso. Miró mi cuerpo de arriba hacia abajo,
sus pupilas se dilataron, dilatando mi ser de adentro hacia afuera. Sus manos
varoniles agitaron vigorosamente la botella al nivel de su miembro que ya
estaba erecto, levantado como el asta de una bandera, rebatiendo mi aliento, mi
corazón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Corrí a la habitación gritando emocionada como doncella en peligro y
Noel me siguió riendo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Las burbujas cubrieron la noche, me inundaron hasta lo más secreto.
Demencia mojada, ligeramente amarga. ¿Quién lo hubiera dicho? Hoy soy el cáliz
de un dios del rock, bebiendo mi cerveza favorita, derramando fuego,
borbotando el infinito. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://sites.google.com/a/fernandoirigoyen.com/cdn/blogimages/XXXLager.png&quot; alt=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -XXX LAGER-&quot; title=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -XXX LAGER-&quot;&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 28 Jun 2013 03:39:09 +0100</pubDate>
        </item>
        <item>
            <title>CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA: BESAME MUCHO</title>
            <link>https://fersoulirigoyen.yolasite.com/the-blog/confesiones-de-una-exhibicionista-desempleada-besame-mucho</link>
            <description>&lt;p&gt;&lt;span&gt;BESAME MUCHO&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Han pasado ya
varios meses, quizá un año y medio; en realidad he perdido la cuenta. Sólo
recuerdo haber vuelto como muerta después de mi debacle Sevillana. Tarde casi
quince días de salir de la cama, bajé considerablemente de peso y no lo noté
hasta que vino a visitarme mi amiga Mónica y me dio esa mirada que le das a los
cadáveres cuando están reposando sus últimos momentos en el féretro antes de
ser enterrados. Platicamos como si hubieran pasado años sin vernos y los años
que viví en sólo unos cuantos meses en compañía de Julián parecían volver para
perseguirme pero sin verme, parecían querer cazarme sin encontrarme. No quería
vivir pero tampoco quería morir, no quería respirar pero sentía que me ahogaba
si no olía la almohada que Julián solía poner bajo su cabeza, me moría si no
absorbía con hambre y desenfreno el sudor dulce y perfumado de mi Sevillano que
cayó en las sábanas y se secó dejando la esencia y la huella de la presencia de
ese hombre que había desaparecido como yo estaba haciéndolo un día a la vez.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Salí un sábado
sin ganas de querer hacerlo, sin ganas de volver al departamento que antes
solía ser mío y ahora parecía expulsarme, sus paredes me escupían y yo ya no
podía resistir más. Tenía ojeras de mapache y mis pómulos eran más pronunciados
que los senos de Sabrina Sabrok; es decir, estaba realmente flaca, mis piernas
y mis nalgas habían reducido un poco; yo nunca me he preocupado por mi figura
ni me roba el sueño engordar o hacer ejercicio para evitarlo ya que el sexo es
suficiente ejercicio para mantener mi silueta en forma pero sin sexo y sin
ganas de comer y con ausencia de felicidad era un esqueleto con una sombra de
necesidad de supervivencia en sus venas, en mis venas sedientas de sangre
caliente&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Fui a un antro
de la colonia Polanco y después un poco entrada la media noche terminé en casa
de un ingeniero de audio en la Condesa, ya había bebido todo lo que humanamente
podía beberse y sin embargo estaba aún de pie y en mis cinco sentidos. Conocí a
varios famosos y estrellas del medio artístico, algunos me miraban como a un
bicho raro y otros querían descaradamente llevarme a la cama y aunque moría por
sentir el peso del cuerpo de un hombre de verdad, no cedí y mientras la gente
iba y venía y la música hacía casi imposible escuchar lo que todos se gritaban al
oído, yo me senté en un loveseat de negro terciopelo, con un Martini en mi
mano, mirando a todo y a nada al mismo tiempo, ausente de mi cuerpo, carente de
nada y añorando un poco mi pasado como si mi ahora me estorbara y aunque me
encontraba en una hermosa pequeña mansión muy moderna y elegantemente decorada relacionándome
con gente agradable y bonita pero vacía, tan vacía como mi departamento y la
ciudad después de Julián.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;Eran las tres de
la mañana y ya estaba a punto de irme cuando Jaime –el ingeniero de audio– me
pidió acompañarlo a la terraza, yo un tanto desganada lo seguí por la vereda haciéndome
paso entre la gente que bailaba y lucía tóxicamente feliz hasta que estaba ya
afuera, en lo que parecía ser un bello y pequeño jardín, Jaime acariciando la
cabeza de su perro doberman junto a un hombre de aspecto misterioso; alto,
delgado, con nariz casi aguileña, su cabello ondulado, negro, largos dedos…
Largos dedos, vestido de gris y negro, con un chaleco rojo, con barba y bigotes
de más de tres días un poco desaliñados. Honestamente pensé que era un artista
pseudointelectualoidemente petulante y presumido. Su rostro me era familiar, sé
que lo había visto en alguna revista –sé que en la televisión no ya que no
tengo televisión en mi departamento–, es guapo, con un cierto roce enigmático
en su estructura ósea haciendo de él alguien realmente apetecible aunque mi
líbido parecía haberme abandonado también.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Noel te
presento a Fanya; es ésta dulzura de quien te he estado hablando– Dijo Jaime
invitando con su mano a Noel quien aventó al césped lo que quedaba de su
cigarro y se aproximó a mí con su ego inflando su aura, estiró su mano y yo le
di la mía… Acarició la palma de mi mano con su largo dedo índice y me miró
fijamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Eres más bella
de lo éste rufián me había dicho. Soy Noel…– Interrumpí las palabras de Noel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Quisiera
quedarme pero tengo mucho sueño; creo que mi apariencia puede revelarles más de
lo que yo podría decir con palabrerías. No he estado bien y aunque no es de tu
incumbencia, creo que no soy la mejor influencia o compañía ésta noche– Dije
dando un paso hacia atrás buscando la puerta de salida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Puedo
llevarte a tu casa? – Preguntó Noel deteniéndome de mi lenta huida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Voy a ser
honesta contigo… Acabo de terminar una relación… Bueno… En realidad ya han
pasado dos o tres meses, y estoy devastada por dentro y por fuera y se ve que
pese a tu apariencia de hombre devorador de mujeres y aunque eres consciente de
que eres irresistible, no quiero tener sexo contigo ni con nadie hoy. Hoy salí
pensando que iba a ser diferente o que algo me haría sentir diferente… Algunos
tipos que están allá adentro en la fiesta ya abiertamente me pidieron ir a la
cama y sé que es así la vida nocturna, o sea, yo soy la vida nocturna pero ésta
noche tengo sueño, estoy apagada. No existo– Inevitablemente sentí una lágrima
caer de mi ojo derecho, Jaime lucía demasiado incómodo, se despidió de Noel y
de mí y volvió a su fiesta provocando que Noel se acercara a mí un poco más y
aunque el bullicio y el ruido parecían reinar en la casa de Jaime, la voz de
Noel hizo que el mundo quedara en silencio por un instante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No sé cómo me
ves o qué percibes en mí pero parece que ya has hecho tu juicio de mi persona y
pocas posibilidades hay para poder cambiar lo que piensas de mí. No me conoces
ni te conozco, sólo pedí llevarte a tu casa, sabes que la ciudad es la boca de
un lobo lleno de hambre y sólo para aclarar las nubes de tu mente, no quiero
tener sexo contigo, al menos no hoy, no así y no ahora, no con tus ojos
invadidos de melancolía y tus manos temblando…– Sus palabras me hicieron sentir
cómoda, cálida y segura por primera vez en mucho tiempo –en el tiempo en que
Julián no ha estado, ni él ni su exquisito y divino cuerpo– y le regalé una
débil sonrisa. Noel articula perfectamente las palabras, habla como un artista,
luce como un artista, es intelectual, se nota que es un hombre de mundo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Disculpa mi
rudeza, has de pensar que soy una loca amargada y es que tal vez
inconscientemente quiero desquitarme de los hombres… Y sin embargo todo lo que
me pasa es mi culpa–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Si tienes que
irte déjame llevarte, doy lo que sea por que me lleves lejos de ésta fiesta
repleta de faroles–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Jajaja, juro
que pensé que eso eras… Un alto y brillante farol–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Caray, ¿eso
pensaste de mí?... Creo que tienes razón… Soy un farol jajaja–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Creo que eres
más que eso, mira, me has hecho reír después de muchas noches en las que pensé
que iba a morir de dolor–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Quién fue el
idiota que te hizo sentir así? – Su rostro se transformó en el rostro de
alguien serio, enojado y tomó mi mano, acariciando con su largo dedo índice la
palma de mi mano izquierda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–La historia es
larga, la historia es sólo historia, la historia está hecha de personajes que
dejaron de existir y aunque sus huellas prevalecen, en mí, su huella se irá
desvaneciendo, sólo el fuego podría borrar de mi piel sus caricias y sus besos.
Dios, soy una cursi incorregible…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Quién te ha
dicho que yo no soy cursi? En las canciones que compongo, en las letras que
escribo muchas veces dejo más de mí de lo que debería, soy un tonto vulnerable
ante lo que más amo, y eso es la música…– Sus ojos se encendieron con esa
pasión que sólo los locos o los genios tienen por el arte que crean.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No me
equivoqué. Pensé que eras un artista y no fallé. Aunque he de confesarte que te
imaginé más arrogante de lo que eres…– Sonreí y por dentro no podía darle
crédito a ese bienestar que sentía correr por debajo de mi carne.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Mujer, no soy
arrogante. Bien, quizá nadie me lo había dicho así tan de frente–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Quizá esa
apariencia oscura, misteriosa y apetecible que tienes es sólo una armadura que
te protege de mujeres como yo… Yo no soy buena…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Y yo no soy un
santo–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No quiero que
quieras meterte en problemas; eso soy… Problemas, lágrimas, dolores de cabeza,
ambas, soy abundancia y no tengo nada que ofrecerte. – Sus ojos parecían
desearme más mientras yo seguía diciéndole lo nociva que podría ser si me
tocaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Si te toco…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Si me tocas,
Noel, te voy a quemar–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Quién te ha
dicho que no soy amante del fuego, que no quiero quemarme? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Nadie… Ya me
tengo que ir–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Yo te llevo y
no acepto un NO por respuesta– Hice un puchero y luego le sonreí asintiendo con
mi cabeza, fingiendo resignación. Entramos juntos de nuevo a la casa mientras
que todos los presentes lucían un poco ebrios pero felices en sus cuerpos y con
sus vidas, bailando, besándose, fumando, bebiendo, platicando o al menos el
intento pues el volumen de la música estremecía hasta las paredes y la neblina
de los cigarros ya fumados impedía tener una buena vista. Tropecé con los pies
de alguien y casi caigo pero Noel me haló de un brazo impidiendo que mi cuerpo
cayera hasta el piso. Ya de pie y bien incorporada, acomodé con mis manos mi
cabello y le agradecí dándole un beso en su mejilla, el vello de su barba me
hizo cosquillas y me hizo soltar una risita entonces él también se rio. Caminamos
hasta afuera de la casa y en la acera de enfrente estaba estacionado su auto;
no sé de marcas pero era un auto moderno, casi nuevo, plateado con tapicería de
cuero negro. Olía a bosque, olía verde… Creo que olía a marihuana sin embargo
decidí ignorar mi sentido del olfato y mientras Noel manejaba yo estaba
taciturna y con la cabeza apoyada hacia atrás en el respaldo, con la mirada perdida
en el parabrisas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Y a qué te
dedicas mujer? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–A tratar de no
morir– Volvió su rostro hacia mí y me miró con extrañeza mezclada con ternura. –Perdona,
creo que soné demasiado dramática. Me refiero a que no tengo oficio ni
beneficio. Algunas personas dirían que soy una puta, otras personas dirían que
soy una socióloga…Yo simplemente sé que sobrevivo con el ímpetu de una hoja en
la acera arrastrada por el viento–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Caray, que
estilo de vida tan delicioso. Se me antoja ser tú– Sonrió y puso su mano en mi
pierna. Yo lo miré a los ojos y después bajé la mirada, me moví un poco
reacomodándome en el asiento, sugiriéndole que quitara su mano, que me dejara
en paz. –Te hizo mucho daño ¿verdad? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Perdón? ¿A
qué te refieres? – Le pregunté con asombro sin quitarle la vista de encima,
después me distrajeron sus manos con sus largos dedos manipulando el volante;
me imaginé siendo el volante, siendo acariciada por sus manos y sin darme
cuenta suspiré.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Caray, suspiraste…
¿Te hice suspirar? – Preguntó lanzando una sonrisa cautivante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Y decías que no
eres arrogante Noel. No, suspiré por sueño, por hambre, por todo. – Sonreí de
vuelta, dándome cuenta que Noel no era nada de lo que originalmente había
pensando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Tienes
hambre? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Un poco–
Contesté con timidez. Cerca de la avenida en la que estábamos a las cuatro de
la mañana nos estacionamos junto a un puesto de tacos y sorprendida me quedé de
ver la sencillez de Noel quien bajó para pedir dos órdenes de tacos, sonriéndole
al taquero y platicando de futbol y otras cosas. Yo me quedé en el auto
reflexionando y viendo que Noel no era absolutamente nada de lo que había
pensado cuando lo vi ahí en el jardín de la casa de Jaime, fumando, luciendo
como un enigma de Da Vinci. No sé por qué pensé que éste hombre era prepotente
y pedante. Por un momento olvidé mi pasado con todo lo que ello contenía y
jalaba a cuestas. Olvidé mi pasado para estar flotando en el presente. Estaba
en el auto de un artista aunque yo no sabía ciertamente quien era en el mundo de
la música, él parecía ser el remedio inmediato a mis penas y mi patética
existencia. Julián y sus fuertes brazos, su abrasadora sonrisa y su acento
Sevillano desaparecían permitiéndome respirar con mayor facilidad. Es que
pretextos sobran para aferrarme al recuerdo de mi Sevillano pero solo podría
decir que él es el hombre que ha tocado puntos que no sabía que existían en mí;
tal vez él los inventó, sus manos me deshojaban como el otoño deshoja los
árboles, me dejaba desnuda, pero no sólo de ropas a mi cuerpo, su toque
desnudaba mi alma, me hacía sentir que por primera vez estaba en el lugar y en
el momento correctos con la persona que Dios hizo para mí. No sólo hacía el
amor con él… Creábamos amor. Todo él era amor y yo me sentía como un ser hecho
de amor. Julián me curó del dolor que dejó Ricardo el poeta, Julián me curó de
las tristezas que ya habían hecho mella en mí, Julián me exorcizó y todos los
fantasmas de aquellos viejos amantes habían desaparecido de mi cama, de mi
cuerpo y de mi mente. Mi Sevillano me hacía sentir viva, quería vivir con él
hasta que mi rubio cabello se hubiese convertido en canas y mi tersa piel se
volviera un pergamino de arrugas. Me sentía tan ufana, me asomaba por el balón
de mi ventana y veía a las personas pasar queriendo gritarles que en mi cama
yacía el hombre más bello del mundo. Pensé que ya había hallado mi final feliz.
A su lado la pobreza se podía mitigar con besos y la locura se podía aumentar
con sus abrazos. Con él me convertí en la mujer que siempre quise ser pero que
pensé que era imposible. Me sentía como pez en el agua en mi cuerpo, nunca tuve
tanta confianza en mí misma y en un hombre como la que sentí con él pese a que
tuvimos nuestras peleas y diferencias a causa de los excesos y las fiestas de
carne que hicimos en nuestro departamento…Mi… Nuestro… Bueno, el departamento
donde vivimos. Yo aún paso mis días ahí. Debo un mes de renta y no me preocupa
deshacerme de esa deuda. Es sólo dinero… Es tan vulgar y…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Caray mujer,
¿qué pasa por tu mente? Tienes una pequeña guerra en tu cabeza. Toma… Te pedí
seis tacos al pastor y una quesadilla. Como no sé cual es tu sabor de refresco
favorito, te traje la clásica coca cola de botellita de vidrio– Noel comenzó a
comer y yo le agradecí con una sonrisa…No comí. Devoré los tacos haciendo que
Noel abriera la boca y exclamando un &lt;i style=&quot;mso-bidi-font-style:normal&quot;&gt;WOW &lt;/i&gt;y
reímos. Apenas volvió se disiparon de mi cabeza las sombras y los espíritus de
Julián.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Tienes novia–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Por qué esa
pregunta? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No es una
pregunta– Sonreí sin poder disimular un coqueteo con mi hombro izquierdo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No tengo novia,
he tenido varias citas. Ya sabes. Salgo mucho, hablan de mí mucho en las
revistas, he salido con dos actrices y a veces en las fiestas me presentan
modelos y así, la noche a veces llega a su fin dos o tres noches después– Noel
encendió su auto y lo puso en marcha.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Oh… Ahora
entiendo, jajaja. Jaime pensó que yo era modelo y decidió que debías conocerme
para hacer que tu noche durada tres días. –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No… Es evidente
que tú no eres modelo… Tú luces como algo más…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Algo más? – Bebí
del popote en la botella, de manera sensual, fálicamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Sí… Eres algo
más – &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Voy a ser
honesta contigo porque eres bueno y yo soy mala pero soy aun más mala
mentirosa. No sé quién eres. Sí. Tu rostro es familiar. Sé que perteneces al
glamour de las fiestas con alfombras rojas y las botellas caras de champaña y
las luces y las cámaras y todos quieren saber de ti porque eres famoso pero yo
no sé quien eres. Sé que eres músico porque ahorita me lo dijiste… Yo… – Noel
detuvo bruscamente el auto haciendo rechinar los neumáticos en el asfalto,
luciendo serio, frunciendo el seño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Bájate de mi
auto…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Cómo? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Bájate… No dejo que alguien que no sabe quien soy se suba a mi nave– Yo
estaba atónita hasta que me percaté que su boca comenzaba a dibujar una sonrisa
y soltó una carajada haciéndome reír. Le di un golpe en su brazo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Eres un cruel. Malvado. Me asustaste, jajaja. Pensé que hablabas en
serio–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Jamás en la vida pero se de varios amigos y colegas que cuando sus egos
son heridos tienen éstas reacciones un poco exageradas–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Noel, tú eres diferente… Tú eres algo más– No pude evitar perderme en
sus ojos que también se estaban ahogando en mí. Ambos en silencio, él apenas si
podía mantener el auto en línea recta, yo con mi corazón saltando como niña
exploradora que ha vendido ya todas sus galletas y chocolates. Quizás yo era
para Noel un monumento en ruinas y puede que el se piense como un restaurador,
un arqueólogo con instinto de cirujano del corazón. Para mí Noel era un
misterio y al mismo tiempo un libro, una canción compuesta por Jimmy Hendrix,
es irreverente, es la forma que desafió el molde. Sus largos dedos parecían ser
ávidos exploradores. Su nariz imperfeta parecía haber sido cincelada por algún
artista de la época de Miguel Ángel, un artista rebelde, un artista que no
seguía normas, que las creaba, como Noel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;Llegamos a mi departamento que lucía tan deprimido, vaciado y silente
como yo. Yo estaba agitada por haber subido las escaleras. Fui a la cocina por
un poco de agua y Noel se sentó en la alfombra, en flor de loto, cuando volví
con dos vasos de agua él estaba muy pensativo, como si algo lo perturbara,
después me miró y estiró su brazo para tomar el vaso y bebió un poco. Miró la
alfombra y desde ahí la cama, miró el techo y las paredes de mi departamento.
Se veía tan inquieto. Abría su boca queriendo expulsar todas esas preguntas que
se formulaban en su lengua pero algo lo detenía. Yo me senté en flor de loto también,
frente a él, lo miré, quizá un tanto maternamente, es que me dio ternura verlo
así, de lucir como un rockero rompecorazones a un niño vulnerable con muchas
dudas. Tomé su mano y le regalé la mejor de mis sonrisas, una sonrisa sincera y
feliz de existir. Sentí cómo en mis venas algo comenzaba a hervir. Era una
sensación lejana, un recuerdo vago que comenzaba a volver a mi ser.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No quiero tener sexo– Le dije provocándole inmediatamente una
carcajada. Funcionó mi broma ya que quería distraerlo de su estado vulnerable y
autista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Yo no quiero hacer nada que tú no quieras hacer. Sabes, estoy en tu
nido. Es cálido aunque no hay muebles ni decoración–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Mi departamento es como yo…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Mujer, tú eres algo más…–&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Qué podría ser yo que no tengo nada para un artista famoso que lo
tiene todo? – Noel se acercó a mí poniendo su rostro tan cerca del mío al punto
que las puntas de nuestras narices se tocaban.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Uno: No lo tengo todo. Dos: No soy tan famoso ni me interesa serlo.
Tres: Tienes un universo para dar, mujer. Por ti podría crear un disco
completo, en honor a tus ojos esmeralda. – Sonreí oprimiendo su frente con la
mía, inhalando su aliento, acariciando su cabello, froté sus labios suavemente
con los míos y me moví un poco hacia atrás. El fantasma de Julián volvió como
relámpago y golpeó mi pecho robándome la respiración por un momento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Ocurre algo? – Noel preguntó con un atisbo de susto
en su rostro.&lt;span style=&quot;mso-tab-count:1&quot;&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Tengo tanto miedo. Miedo de ti, miedo de mí, miedo de
mi departamento, miedo de mi cama, miedo de la noche, miedo del amanecer, miedo
de la ciudad, miedo de las mujeres y miedo de los hombres. Tengo miedo de tener
miedo porque estoy paralizada y me da pavor avanzar y darme cuenta que en el
horizonte sólo resta un abismo para mí. – Comencé a llorar desconsoladamente,
quería detener mi propio llanto pero no podía, entones Noel me abrazó y
acariciando mi cabeza delicadamente, besó mi frente y nos recostamos, me
acurrucó en su brazo y su pecho, mientras me miraba yo lloraba pero le sostenía
la mirada, creo que algo en mí quería asustarlo para que se fuera de una buena
vez y ya no quisiera volver. Ese algo en mí cree que ya no hay hombres buenos
sobre la faz de la Tierra. Noel comenzó a tararear una melodía y resoplaba su
aliento en mi cabello hasta que poco a poco todas esas lágrimas y desesperación
reprimidas y que salieron a borbotones cesaron. Su voz sonaba tan sensual y tan
cautivante. Era una melodía que no había escuchado antes. Él tomó mi mano y la
llevó a sus labios. Besó cada uno de mis dedos&lt;span style=&quot;mso-tab-count:1&quot;&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;y
seguía haciendo resonar esa dulce melodía entre sus labios. Estar junto a Noel,
estar junto a un hombre era algo que no había hecho en las últimas semanas. Ha
pasado mucho tiempo, abandoné mi sed de testosterona, abandoné mi instinto de
intimidad por hibernar como serpiente en el invierno. Su cuerpo era caliente,
hervía y humeaba, comenzó el sudor a mojar su frente entonces besé su frente
humedeciendo de su sudor mi boca, Noel me miró enternecido, entregado a la
profundidad de mis pupilas y limpió con su largo dedo índice mis labios. Volví
a besar su frente y le dije: –No me limpies de ti– Entones me abrazó fuerte, casi
asfixiándome, noté que él realmente no era el típico cantante famoso que
después de la borrachera se lleva a cualquiera a la cama, la folla y le paga el
taxi. Noel lucía meditabundo, distante y sin embargo ahí conmigo, revoloteando
de una emoción que no puedo describir. Comprendí que el me veía como algo que
yo no veo en mí, no después de Julián. Y Julián lucía tan lejos como lejos
puede estar del Distrito Federal la bella y colorida ciudad de Sevilla. Noel
siguió creando con su voz esa melodía, comenzó a tornarse un poco oscura,
melancólica enredándose entre los vellos de mi cuerpo, erizándome los poros.
Era como si su melodía fuera parte de mí. Como si yo fuera la letra de esa
música. Sentía como si las notas que sus cuerdas vocales creaban fueran parte
de mi cuerpo. Comencé a sentirme caliente, pero no caliente de excitación sino
ese calor que te provoca sentir estar junto a una fogata en medio de una noche
fría ya que tu cuerpo regula su temperatura correcta. Desabotoné el primer
botón de mi camisa dejando a la vista de sus ojos marrones mi escote y mi
sostén color púrpura. Sin embargo sus ojos estaban aún clavados en los míos. Él
seguía cantando y yo sentía que flotaba y me movía fuera de mi cuerpo en la
melodía, mi piel era la letra y aunque no me había besado en la boca ni en mi
espalda ni en mis pechos ni en mi vientre, sentía que él me cantaba a mí, su
música era yo, yo era su letra y rimaba en sus ojos, en su lengua, en el brillo
de su frente que delataba que su cuerpo también hervía. –Estoy perdida– Le dije
haciendo un lado la mirada, viendo a la nada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Entonces ya somos dos perdidos. ¿Tienes una brújula? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–No. No tengo brújula ni mapas. Sólo tengo las líneas
de las palmas de mis manos– Abrí mi mano izquierda y con su largo dedo índice
comenzó a acariciar de arriba hacia abajo, dibujando suavemente círculos,
flores, figuras que hacían desfigurarme de placer y emoción bajo mis ropas
húmedas de gozo y sudor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Cuál es tu canción favorita? –&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Es un clásico… Bésame Mucho de Consuelito Velázquez–
Sonreí apenada y el tomó mi rostro por la barbilla y besó la punta de mi nariz.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Qué romántica…– Dijo con un tono de su voz enronquecida
que me hizo languidecer, anticipando el placer que me consumía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;– ¿Y tú? ¿Cuál es tu canción favorita? – Noel es un
dios del rock Mexicano o al menos así luce, así que esperaba cualquier tipo de
respuesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Digamos que ésta noche “Bésame Mucho” también podría
convertirse en mi canción predilecta. – Aún recostados, frente a frente, en
medio de mi sala de estar, vacía, silente y con las paredes que derramaban
excitación, comencé a desabotonarme los botones restantes de la camisa, relamí
mis labios, y desabotoné su chaleco. Noel me quitó la camisa dejándome expuesta
con el torso casi desnudo, con ese sostén púrpura y brillante de seda y encajes.
Quería quitarme los jeans pero me perdí en el instante cuando los vellos de su
barba comenzaron a recorrerme y a caminar mi vientre hasta que llegaron a mis
pechos, su lengua humedecía el camino, su bigote me surcaba sin pudor. Mis
poros delataron la excitación y mis pezones se levantaron como soldados al
amanecer. Su boca besaba mi piel con ternura y paciencia avasalladoras, él
actuaba como un león que había cazado a su presa y que ahora la tenía junto a
su regazo y lentamente se disponía a devorarla. Me tomó entre sus manos y me dio
la vuelta, dejándome boca abajo respirando hondo, jadeando sin querer hacerlo
notorio. Y es que quería hacerme a la fuerte, no sucumbir ante la evidente
emoción que me hacía agonizar de placer bajo su sabia y feroz boca. Su boca era
manos y yo era su guitarra o tal vez un arpa y resonábamos en la oscuridad,
cantando al unísono (aunque yo no sepa cantar y no afine ni una nota aunque de
eso dependiera mi vida), el ritmo de sus húmedos besos, subiendo por mi espalda
baja hasta llegar a mi cuello, mordió suavemente mi nuca, él es un vampiro
quizás y con ganas de entregarme me di vuelta de nuevo y sin inmutarse siguió
besando de mi ombligo hasta mis senos, mordió el encaje de mi pecho izquierdo
hasta quitármelo y beso mil veces sobre mi pecho diciendo “Aquí yace sepultado
tu corazón dando patadas de vida”. La humedad en mi vagina comenzaba a mojar
mis pantalones entonces le pedí que me besara y él respondió “Pero esto es sólo
el comienzo… No desesperes mujer”. Yo ya quería ser crucificada sobre él,
quería que me perforara y olvidé todo pero el me detuvo, notó mi ansiedad y me
pidió respirar profundo, relajarme, que cerrara mis ojos y lo siguiera a través
de su voz. Comenzó a cantar de nuevo, esa melodía hipnótica y cerré mis ojos.
Yo era Alicia en el país de los rockeros que parecen una maravilla. Seguía al
conejo blanco hasta llegar a un agujero oscuro, me asomé y caí hasta el fondo,
seguía viendo al conejo huir y me levanté y continué la persecución. De repente
el conejo estaba frente a mí cantando “Bésame Mucho” haciéndome caer de
rodillas al suelo, rendida, estupefacta y conmovida. El conejo se abalanzó a mi
pecho y se fundió al instante en mi piel… La voz seguía moviéndose como
serpiente entre mis poros hasta que dijo “Piensa que tal vez mañana yo ya
estaré lejos, muy lejos de ti…” Abrí mis ojos arrancando mi mente y mi
humanidad de esa fantasía deformada y colorida para ver a Noel sin chaleco ni
camisa sobre mí, con su cabeza acurrucada sobre mis senos, con su pene aún
adentro de mí, con sus dedos entrelazados en los míos, con su sudor goteando
sobre mi piel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Tengo miedo de
tenerte y perderte después– Le dije sin prohibirle la salida a una pequeña
lágrima. Noel puso su barbilla entre mis senos, mirándome así, estirando mis
brazos con los suyos hacia arriba en mi cabeza. Levanté mi cadera para abrirle
el paso absoluto de mis entrañas a su duro instrumento.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;–Tal vez mañana…
Tal vez mañana…– Dijo Noel moviendo su cadera para atrás y adelante, con ritmo
de batuta de director de orquesta. Yo, después de verle a los ojos y sonreírle
de placer, perdí el punto, perdí el horizonte, perdí los motivos y perdí la
pesada carga que no me dejaba elevarme. Él dentro de mí, yo muy en él,
levitamos, libres, mojados y moribundos y aunque en ese momento no sabía todo
de él ni conocía su biografía ni su carrera, lo adoré por lo que era. Conejo
blanco, cantor, descomponiendo mi mundo a través de la composición de su boca,
con su melodía inspirada en mí, cantando mi canción favorita. Su piel silbaba
sobre la mía. Jaime, tal vez es un visionario después de todo, quizás ésta
noche, su noche y la mía durará dos o tres o un millar. No sé cuánto es lo que
dura la vida cuando dejas de preocuparte por ella y comienzas a vivirla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;Sí… Mi
departamento es el cúmulo de dos habitaciones, una cocina, dos pasillos y un
baño. Escasamente amueblado y yo cero centavos en mi bolsillo pero esa noche
dormí con el alma llena, con la entraña llena, con el cuerpo lleno de besos de
un león misterioso y volví a la vida; gracias a Dios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;


&lt;p&gt;&lt;span&gt;CONTINUARÁ…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;





&lt;br&gt;&lt;br&gt;
&lt;img src=&quot;https://dl.dropboxusercontent.com/u/30515463/blog/images/FanyasBack.jpg&quot; alt=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -BESAME MUCHO-&quot; title=&quot;FANYA: CONFESIONES DE UNA EXHIBICIONISTA DESEMPLEADA -BESAME MUCHO-&quot;&gt;

&lt;br&gt;&lt;br&gt;&lt;br&gt;

&lt;div style=&quot;text-align: left&quot;&gt;&lt;a class=&quot;addthis_button&quot; href=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/http://www.addthis.com/bookmark.php?v=250&amp;amp;username=feririgoyen&quot;&gt;&lt;img src=&quot;https://fersoulirigoyen.yolasite.com/resources/AddThis.png&quot; width=&quot;50&quot; height=&quot;50&quot; alt=&quot;Bookmark and Share&quot; style=&quot;border:0&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;</description>
            <pubDate>Fri, 21 Jun 2013 04:54:10 +0100</pubDate>
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